Roald Dahl: Historias Extraordinarias

Famoso por sus historias para niños (Matilda, Los Gremlins, Charlie y la fábrica de chocolates), el escritor Británico Roald Dahl escribió también cuentos para adultos. La producción disponible en castellano consta de cuatro libros que pueden encontrarse con relativa facilidad en Editorial Anagrama. El que hoy habremos de comentar es “Historias extraordinarias”, volumen que consta de siete relatos de naturaleza muy diversa, tanto en procedencia, como en temática y estructura.

El calificativo de “extraordinarios” no significa que estos sean los mejores cuentos del autor, pero sí los más atípicos.

historiasextraordinariasEfectivamente, se trata de un volumen variopinto, con ficción, pasajes autobiográficos y algunas muestras de cuento fantástico. Si bien, el género puede variar, la forma de narrar siempre será simple y fácil de asimilar. La principal cualidad del autor es la prolífica imaginación que dota a la realidad de ese elemento mágico que tendemos a olvidar mientras vamos envejeciendo. En el mejor de los casos, Dahl logra posicionar su propia visión de la literatura fantástica, liberándose de la seriedad, la moral y la rigidez del realismo literario; en el peor de los casos, sus descripciones pueden ser un tanto redundantes y sobre-explicadas, y sus historias (al menos en este libro) demasiado heterogéneas. Por lo tanto, “Historias extraordinarias” puede llevarnos de la ilusión a la decepción, o en su defecto, del escepticismo al entusiasmo ferviente. Aquí todo es posible.

Algunos de los cuentos parecen estar basados en  leyendas populares (como “El chico que hablaba con los animales”) o en notas periodísticas (como “El tesoro de Mildenhall”, único cuento de no-ficción que escribió Dahl en toda su vida). Estas obras cumplirán con la labor de hacernos pasar un buen rato, pero quizás no nos lleguen a deslumbrar. En cambio “El autoestopista” es un relato más interesante, cercano al realismo americano de nuestra época y que trata sobre un personaje bribón y sagaz cuya construcción psicológica no tiene nada que ver con la literatura para niños.

Por su parte, “El cisne” provoca una respuesta emocional muy significativa. Este cuento se ubica en el terreno argumental que más naturalmente se le da al escritor británico;  es decir, la infancia y sus dificultades. La trama es la siguiente: dos pubertos idiotas procedentes de un estrato social marginado, se divierten a costa de un niño más pequeño, llegando a niveles de despreciable crueldad.

Esta historia de bullyng extremo provoca gran indignación. De no ser por el atinado (y muy literario) desenlace, estaríamos hablando simplemente de un ardid melodramático y vulgar.

La joya del libro es “La maravillosa historia de Henry Sugar”, cuento largo en forma de “muñecas rusas” (es decir, una historia dentro de otra; como las famosas matrioshkas). Trata sobre un hombre rico y ocioso que descubre el secreto para desarrollar los poderes espirituales de los yoguis hindúes. Sin embargo, sus intenciones no parecen ser muy nobles. Durante catorce capítulos, Dahl convence y emociona como en ningún otro cuento de este volumen. Por si fuera poco, la presunción de “veracidad” de la historia, permite al narrador proponer dos desenlaces diferentes (un final literario y un final verídico) y como suele suceder en estos casos, la ficción literaria supera a la realidad.

Por último, encontraremos los dos únicos relatos autobiográficos que Dahl escribió en vida, entre ellos “Pan comido”, redactado en plena segunda guerra mundial, cuando el escritor aún se desempeñaba como aviador de la Fuerza Aérea Británica. En su primer esbozo, el autor narra el accidente aéreo que sufrió en una misión al norte de África. Curiosamente, este es el único ejemplo de modernismo que encontraremos en todo el libro, pues el narrador salta de la realidad a la inconsciencia, desarrollando el conocido recurso del dialogo interno.

“Racha de suerte” es lo más cercano a una autobiografía, pues tiene como objetivo explicarnos cómo es que Dahl se convirtió en escritor. Los fragmentos más interesantes son (usted adivinó) aquellos en los que habla de su infancia. Al leerlo uno podría conjeturar que ese grave problema que enfrentamos en la actualidad llamado bullying podría tener sus orígenes en el antiguo sistema educativo Inglés. Verá usted; en los internados de ese país (todavía en pleno siglo XX) “educar” significaba validar una cadena de palizas propinadas por los más fuertes en detrimento de los más débiles.  El director  inicia la cadena humillando al profesor; el profesor tiene la facultad de golpear a los alumnos y el alumno mayor tiene el derecho a golpear al alumno menor.

Es posible que la organización represiva de los antiguos internados ingleses, persista hoy en día en forma de Bullying. Bueno, si no queremos concederle crédito a Dahl pues ahí está Charles Dickens para despejar nuestras dudas.

Como detalle curioso, el autor nos ofrece una muestra de su propia grafología, reproduciendo pequeños textos de su puño y letra, pertenecientes a su original cuaderno de apuntes.

“Historias extraordinarias” es un buen libro, pero quizás no el adecuado para iniciarse en la apreciación de este escritor, ya que no corresponde a una muestra verdaderamente representativa de sus trabajos más celebrados. Este libro es más bien un compendio de sus trabajos más originales y atípicos. Me parece además que el estilo del autor no es perfecto, quedando en desventaja frente a los grandes maestros del cuento fantástico. Sin embargo, es posible que en otras obras (me viene a la mente “Relatos de lo inesperado”) podamos hacernos una mejor idea del genio narrativo de Roald Dahl.


Valoración: Bueno.
Título(s): Historias Extraordinarias.
Año de publicación original: 1977.
País: Reino Unido.
Género: Cuento fantástico, autobiografía.
Extensión: 225 páginas.
Dificultad de lectura: Poca dificultad.
Traducción: Puede mejorar (Anagrama)
Temas: Infancia / Bullyng / Situaciones cotidianas
Autores con obras similares: Antoine de Saint-Exupéry, Charles Dickens.

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4 comentarios sobre “Roald Dahl: Historias Extraordinarias

  1. Si no mal recuerdo fue lo primero que leí de este maravilloso autor, para posteriormente continuar con sus libros infantiles, los cuales no son pocos.

    Genial autor para cualquier niño o adulto que aún conserve ese lado infantil tan necesario.

    Saludos.

    Le gusta a 1 persona

  2. Estimado Guillermo: soy admirador de Dahl desde que me regalaron, hace ya treinta años, “Charlie y la fábrica de chocolate”. Luego vinieron “Las brujas”, “James y el melocotón gigante”, “Los cretinos”, “La maravillosa medicina de Jorge”, etc. Son relatos para niños llenos de mala uva que he disfrutado casi todo este tiempo. He de destacar que en su obra existe un sadismo refinado que cobra tintes aún más oscuros cuando hablamos de relatos para adultos, como los que tú has descrito. El tema del bulling lo trata in extenso en su obra autobiográfica “Boy”, y en relatos de ficción como “Galloping Foxley”. Son historias que llegan a indignar por su crueldad e injusticia, pero que en los cuentos para niños están muy bien disfrazadas con humor del suyo, es decir, humor negro. No quiero extenderme más, tan solo felicitarte por tu página, en la que siempre encuentro algo interesante y desearos a ambos un largo y feliz viaje cultural. ¡Saludos desde Marbella!

    Le gusta a 1 persona

    1. Esta claro que has leído a Dahl mucho más que yo, entonces los visitantes de esta entrada deberían concederte mayor credito del que pudieran otorgarme a mí. Parece que la esencia de este escritor tiene que ver más con lo que tu describes. Gracias por enriquecer esta entrada. Saludos desde México.

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