Emile Zolá: Naná (Una novela naturalista)

Los nobles se acuestan con las prostitutas, las señoras “bien” coleccionan amantes; los matrimonios sobreviven gracias a arreglos inconfesables, los periodistas venden fama, los misóginos esclavizan, los jóvenes se suicidan, la patria se cae y la única que saca realmente provecho es Naná, esa desvergonzada con la que todos se acuestan.

Introducción:

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Edición de “Alianza Editorial”

La corriente literaria llamada naturalismo, tiene entre sus objetivos “reproducir la realidad con una objetividad documental, tanto en los aspectos sublimes como en los vulgares“. Con esta lógica era de esperarse que Émile Zolá (principal impulsor de este movimiento) tarde o temprano abordara el tema de la prostitución. El autor francés publicó en 1880 “Naná” la decimoséptima novela del ciclo de los Rougon-Macquart, cuya trama nos cuenta las andanzas de una joven meretriz. Además nos ofrece un minucioso estudio acerca del arrabal y el cabaret, así como un profundo análisis psicológico sobre la mente caprichosa y desvergonzada de las prostitutas. La intención de Zolá era equiparar el fugaz ascenso y la perversión de Naná con la condición efímera y decadente del segundo imperio francés (1853-1870).

La trama y su alcance:

Naná surge de la barriada, como una magnífica flor que brota en el estercolero, Tras cumplir una etapa de explotación callejera, hace su debut “artístico” en el teatro de variedades, siendo su deslumbrante belleza y voluptuosidad el motivo de su gran éxito. Muy pronto Naná, llega a lo más alto de la sociedad parisiense, convirtiéndose en la ramera preferida de nobles, burgueses y aventureros; llevando a muchos de ellos a la ruina económica y moral. La protagonista acapara la acción y los matices, luciendo un rol dominante comparado con el resto de los personajes. Ella es heroína y villana; víctima y victimaria; la principal agresora y la ultrajada. La novela le pertenece por entero.

El autor nos muestra el libidinoso espectáculo de los aristócratas y la codicia de las trepadoras que aflojando sus ropajes se ofrecen gustosas frente a los nobles. Completando un cuadro de desoladora decadencia veremos a chulos, incautos, vivales, parásitos, viciosos y promotores “artísticos” conviviendo en un aquelarre de armoniosa civildad. Nadie se estorba, nadie se delata, pero todos pecan.

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Edición de “Cátedra”

Los nobles se acuestan con las prostitutas, las señoras “bien” coleccionan amantes; los matrimonios sobreviven gracias a arreglos inconfesables, los periodistas venden fama y prestigio a cambio de posición, los misóginos esclavizan, los jóvenes se suicidan, la patria se cae y la única que saca provecho es Naná, esa desvergonzada con la que todos se acuestan. El placer sexual y el apego por los lujos son los dos eslabones que hermanan a la aristocracia con el bajo mundo. La cadena del dinero fluye exprimiendo a unos y engordando a otros, pero sin asentarse en ningún lado. El vicio y el despilfarro van de la mano.

Chulos, incautos, vivales, parásitos, viciosos y “promotores artísticos” conviven en un aquelarre de armoniosa civildad; donde nadie se estorba, nadie se delata, pero todos pecan.

En ese sentido, el personaje del Conde Muffat, es el que con mayor insistencia busca los favores sexuales de Naná. Este hombre complaciente y falto de carácter experimenta un abominable conflicto interior, en el que pelean a muerte su castrante religiosidad y los instintos animales reprimidos durante toda su juventud. Este es uno de los personajes más desdichados y contradictorios de Emile Zolá, y su destructiva forma de proceder no presagia nada bueno.

El capítulo VII sería el más interesante, pues ahí colisionan las personalidades de Naná y el Conde Muffat, dando paso a una  relación ampliamente destructiva (para que haya explotación es necesario contar seres deseosos de exprimir y ser exprimidos; para que exista una pasión verdaderamente perversa se necesita involucrar a una consciencia profundamente religiosa). Este brutal encuentro deriva en una torcida manera de ejercer la sexualidad, con sus subsecuentes complicaciones sentimentales. Este capítulo podría rivalizar con los mejores pasajes de Dostoievski y de Victor Hugo, (aunque no podemos dejar de lado que la verdadera inspiración de Zolá, es el prolífico Balzac, cuya “comedia humana” no puede encontrar mejor secuela).

La estructura:

La novela se divide en catorce capítulos de nutrida extensión, presentando un estilo de narración directo y asequible. Las descripciones son apenas las justas y los abundantes diálogos facilitan la comprensión de una trama extremadamente sencilla. La única dificultad que presenta esta novela es la enorme cantidad de personajes secundarios, quienes además se mueven en escenas multitudinarias ambientadas en lugares públicos como el teatro, el hipódromo y los grandes salones. En un principio, esta abundancia de nombres podría abrumar al lector, sin embargo, no es menester identificarlos “al dedillo”, pues la historia no presenta ramificaciones ni conflictos de trasfondo que pudieran complicarnos. De modo que la lectura será muy ágil y si habremos de tomarnos un tiempo en completarla, será por su extensión y no por su complejidad.

El placer sexual y el apego por los lujos son los dos eslabones que hermanan a la aristocracia con el bajo mundo.

Conclusión:

Esta obra literaria nos ofrece una lectura estimulante, pues posee un valor sociológico digno de llamar la atención. Asimismo la deslumbrante penetración psicológica desplegada en el carácter infantil y veleidoso de la protagonista, resulta determinante. Empero, hablando estrictamente de literatura (y particularmente en el arte de la novela) podríamos afirmar que “Naná” es un personaje en extremo dominante, pues prácticamente todas las escenas giran en torno a su persona. De modo que estaríamos hablando de una novela “unidimensional” que carece de la complejidad y la riqueza argumental de otras obras del autor (como por ejemplo “Germinal”).  Pese a todo “Naná” termina convenciendo, gracias a su minucioso estudio social, su morbosa sordidez, la indiscutible veracidad y la brillante introspección.


Valoración: Muy bueno.
Año de publicación original: 1880.
País: Francia.
Género: Novela social / Novela erótica.
Extensión: 520 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Muy mala (Alianza/Cátedra)
Temas: Prostitución, decadencia moral.
Autores con obras similares: Honoré de Balzac, Victor Hugo.


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Edición de “Penguin”

Por desgracia, la traducción de Florentino Trapero (que presentan las editoriales Alianza y Cátedra) se encuentra totalmente rebasada por el tiempo. Desde las primeras páginas notaremos un vocabulario en extremo arcaico y una construción poco respetuosa del estilo. Es posible que el traductor haya despedazado muchas de las frases contundentes de Zolá. (Por traducciones como ésta es que los nuevos lectores evitan los libros clásicos). Por todo ello, recomiendo consultar la traducción de José Escué que alternativamente nos ofrecen las editoriales Penguin y Debolsillo.

3 comentarios sobre “Emile Zolá: Naná (Una novela naturalista)

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