Albert Camus: El exilio y el reino.

La idea que personalmente tenía del escritor argelino-francés era la de un filósofo ensayista que tuvo a bien escribir algunas novelas. No tenía noticia de su obra como dramaturgo, sus innumerables escritos periodísticos y su único libro de cuentos titulado “El exilio y el reino“; este último publicado en 1957 tres años antes de su prematura muerte. En esta reseña veremos: ¿Qué tan buena es la obra cuentística de Camús? ¿Merece este libro ser considerado entre sus obras más destacadas?

elexilioyelreinoEl volumen consta de seis cuentos, ninguno de ellos con una extensión menor a las veinte páginas. Así que podemos empezar diciendo que el estilo se inclina por detallar todos los elementos considerados importantes, tanto en la ambientación externa como en el mundo interior de sus personajes. Algunas historias se ubican en Argelia o en otros lugares de Africa del norte, por lo que el lector deberá confrontarse con un entorno desértico, climas extremosos y personajes exóticos, entiendase por ello árabes arropados en túnicas (que la traducción de Alianza llama “chilabas”). Solo un par de cuentos están ambientados en Francia con un ambiente más citadino y moderno. Veamos uno por uno:

“La mujer adúltera” es apenas la primera muestra de esta colección y nos introduce al estilo minucioso del autor, con una estética pletórica que por fortuna no llega a ser demasiado confusa. Camus escribe con limpieza y precisión notables, pero le gusta mucho pormenorizar; por consiguiente, nuestra lectura debe ser lenta y comprometida. El título parece ser demasiado severo con una protagonista que vive una significativa situación de abandono afectivo por parte de su marido. El cuento tiene el acierto de no condenar ni disculpar a esa mujer, sino simplemente exponer los hechos; especialmente cuando no queda claro que ella cometa un acto reprobable.

“El renegado o un espíritu confuso” es el cuento más complejo y arriesgado de este volumen pero también uno de los mejores. Sus primeros párrafos son demoledores por la técnica sofisticada y la ferocidad de los hechos narrados. Trata sobre un misionero católico con un insensato y autodestructivo espíritu fundamentalista que decide convertir almas en una zona especialmente hostil. Al enfrentarse con el iracundo rechazo, su personalidad ingenua se transforma radicalmente siendo cooptado: el misionero en lugar de convertir es convertido poniéndose al servicio de la barbarie. Camus tiene la virtud de ilustrar como la violencia envilece tanto a victimas como victimarios, por muy religiosas que sus creencias puedan ser. En esta terrible historia hemos de destacar la originalidad, el ritmo y el orden impecable con el que está escrita. Es posible que García Márquez haya tomado inspiración de esta narración corta, una de las más potentes que haya leído últimamente.

Los mudos” nos presenta un tema más mundano y un tanto inesperado; habla de un conflicto obrero-patronal visto desde todas sus aristas (excepto la estrictamente política, lo cual es de agradecer). La humanidad de los personajes y sus reacciones tanto de ira como de bondad quedan registradas con una admirable y sobrecogedora sensibilidad; aunque los seres humanos no seamos capaces de impartir una verdadera justicia, la vida no tiene favoritismos y puede ser muy difícil para cualquiera. Excelente cuento.

Para comprender “El huésped” necesitamos ubicarnos en el contexto histórico. En la época de Camus la nación Argelina aún era una colonia francesa, pero se encontraba en el peligroso periodo pre-revolucionario. No era extraño encontrarse con policias o militares conduciendo prisioneros árabes de un lado a otro. En esta narración uno de esos reos queda bajo custodia de un humilde maestro rural totalmente ajeno a la política, lo cual le significa una situación incómoda y además un problema moral; sobre todo porque el prisionero no despliega una verdadera personalidad criminal.

El autor despliega esa eminente sensatez que le impide generalizar, politizar y hacer juicios sumarios sobre sus personajes. Un buen escritor debe ser apolítico, amoral y estar libre de todo prejuicio.

el-exilio-y-el-reino-tomoJonás o el artista trabajando” retoma el tópico que ha sido desarrollado por muchos otros escritores (el arte, la inspiración y el papel del artista en la sociedad) pero le otorga un tratamiento novedoso. De nueva cuenta, el protagonista presenta una psicología muy bien construida; se trata de un joven que al ser hijo único de padres permisivos tiende a idealizar su porvenir. A veces las personas con “buena estrella” no son más que egocentristas que saben rodearse de las personas adecuadas; es decir, las que podrían sacrificarse y sobrellevar su individualismo. El conflicto surge cuando el artista sufre la crisis de inspiración y se ve obligado a recapitular y a enfrentarse consigo mismo. El narrador es muy irónico (quasi-británico al estilo del mejor Dickens o Wilde), capaz de describir de manera amable lo que en realidad es un caos. Por último, este cuento nos introduce a aquella famosa frase que distinguió a Camus: “Solitario o solidario“.

El cuento final “La piedra que crece” es una narración más oscura que termina brillando como un sol. Ofrece una técnica experimental en la que el narrador se ocupa más de los detalles secundarios que de los hechos principales. Esto propicia que el lector tenga que deducir los incidentes por sí mismo. No será sino hasta muy entrado el relato cuando podrá identificarse la trama; Camus nos habla de un ingeniero francés que en circunstancias turbias (con un fuerte tufo a corrupción) es llevado para construir un dique en un marginado pueblo costero de Brasil. Esto es lo de menos, pues en ese ambiente afro, en donde se fusionan las creencias primitivas con el cristianismo (y se practican rituales plenos de rusticidad y sincretismo) aparece un nativo ofreciendo cumplir una arriesgada penitencia. La inspiración de su pesado sacrificio es una supuesta piedra milagrosa que se venera con ardiente fervor.

En el ideal de un filósofo no existen los milagros. Sin embargo, hay ciertas situaciones en las que surge el sentimiento humano de compasión y de solidaridad desinteresada, los cuales constituyen el verdadero (y quizás el único) milagro de que la humanidad es capaz de generar.

En resumen, tenemos un potente libro de cuentos que nos ofrece un estilo moderno con temáticas harto interesantes. Destacan “Los mudos“, “Jonás“, “El renegado” y el brillante tramo final de “La piedra que crece“.  Es una pena que nuestro escritor haya encontrado la muerte siendo aún joven, pues poseía todas las cualidades literarias para prolongar una brillante carrera como cuentista. Seguramente nos hubiera legado más libros de cinco estrellas, como “El exilio y el reino“.


Valoración: Excelente.
Año de publicación original: 1957
País: Francia
Género: Realismo filosófico / Modernismo.
Extensión: 180 páginas.
Dificultad de lectura: Dificultad media.
Traducción: Muy buena (Alianza)
Autores con obras similares: Jean Paul Sartre, Gabriel García Márquez.


La obra también está disponible en Grupo Editorial Tomo, seguramente con una traducción más antigua.

 

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Charles Bukowski: Cartero.

Tercera parte de la saga de Henry Chinaski:

Con este libro ocurre una cosa curiosa: si nos hemos de guíar por el orden cronológico de los hechos narrados, esta será la tercer antrega de las novelas autobiográficas escritas por Charles Bukowski. No obstante, consultando su biografía podemos constatar que “Cartero” (1971) fue la primer novela escrita por el autor estadounidense. Es posible que Bukowski decidiera empezar con la etapa de su vida que tenía más fresca en la memoria, de esa manera podría entregar más rápidamente un libro a la editorial. La leyenda dice que se tomaría tan sólo un mes en redactar esta “ópera prima” con la que entra de lleno a la actividad literaria.

carteroEn este blog hemos ido avanzando con el orden recomendado; es decir, siguiendo la cronología del protagonista Henry Chinaski. Primeramente comentamos la extraordinaria novela “La senda del perdedor” (que habla sobre su niñez y su adolescencia) y luego la sobresaliente “Factotum” (que aborda la primera juventud del personaje). De igual manera, el lector juicioso que haya leído estas dos novelas antes de llegar a “Cartero” podría notar un aparente “descenso” en la calidad literaria. La razón es que este volumen primerizo es apenas el que definiera el estilo exiguo y franco del escritor, en donde cada capítulo corresponde a una breve pero convincente anécdota.

Si bien la estética no es la más elegante ni la más minuciosa, el libro se lee rápidamente y con mucho placer pues posee el sustento argumental e incluso la suficiente sabiduría para mantenernos interesados y satisfechos. La obra se divide en seis partes breves, y éstas a su vez en capítulos. El reiterativo uso de letras mayúsculas en el texto corrido puede parecer chocante (no obstante, todos sabemos que los libros de Bukowski son en mayor o menor medida grotescos, así que esta aberración pasa a segundo plano).

El escritor se libera de todo tipo de introducciones, ceremonias y adornos, para dedicarse a escribir lo que debe escribir.

La economía extrema, el desaseo y la altisonancia no son peculiaridades que los lectores identificamos con la mejor literatura, pero en este caso valoramos esos recursos gracias a la manifiesta honestidad del escritor y la consiguiente carencia de pretensiones (es curioso que uno de los personajes de esta novela se llame “Joyce”).

Bukowskifumando

La intención queda clara: ilustrar el heroísmo (y al mismo tiempo la mediocridad) del hombre común, dando fe por aquellos seres que a pesar de vivir en el país más rico del mundo, permanecen marginados y desfavorecidos por las condiciones sociales y económicas.

Ahora platiquemos sobre la trama: Después de pasar una larga etapa de peregrinaje (en realidad de excesos e inestabilidad laboral) Chinaski se ve obligado a encontrar un trabajo fijo y duradero. De modo que prueba lo que significa entregar sangre, sudor y lágimas a una actividad tan demandante como la de un cartero. La novela ilustra las frustraciones, la explotación, el acoso laboral y el desgaste físico que puede encontrarse en este tan poco valorado oficio. Al mismo tiempo, el personaje enfrenta las dificultades conyugales y las aventuras amorosas, con un estoicismo (o quizás resignación) no visto antes en el protagonista. Su furia se manifiesta más sabia y selectiva, pero sigue encontrando salida en su afición por la bebida y las carreras de caballos.

Ante el castigo y la incomprensión que enfrentan los empleados más modestos, resulta normal que su resistencia se vaya doblegando. Al sistema laboral le importa muy poco el aspecto humano, centrándose exclusivamente en la productividad y la máxima eficiencia. He aquí el gran problema de nuestra civilización posindustrial.

Las escenas que más llamaron mi atención fueron: el dilema de la jaula de los pericos; el nacimiento de la hija en un hospital católico y por último, esa hilarante entrevista en la que el protagonista presenta su renuncia. Este autor ampliamente conocido por su crudeza, es también perfectamente capaz de ofrecernos momentos de reflexión filosófica y de rebosante humor.

La tercera entrega de esta novela río se centra en lo dramático de la lucha por la vida, así como lo abusivo que puede llegar a ser el servicio público con sus propios trabajadores. El mito de Charles Bukowski crece al revelarse como sobreviviente de estas faenas, y por su tardía pero exitosa sublevación. Su vocación literaria encuentra un cauce justo a tiempo, antes de que el trabajo postal le hiciera añicos.

Sigo pensando que el mejor libro de la serie es “La senda del perdedor”. Aún así la diferencia con “Cartero” no es tan abismal como para descartar su lectura.


Valoración: Bueno.
Año de publicación original: 1971
País: Estados Unidos
Género: Realismo Sucio.
Extensión: 192 páginas.
Dificultad de lectura: Muy fácil de leer.
Traducción: Demasiado localista, rebasada (Anagrama)
Temas: Supervivencia / Relaciones laborales.
Autores con obras similares: John Fante, Raymond Carver.

Joseph Conrad: La línea de la sombra.

A pesar de que Joseph Conrad es considerado uno de los pilares de la literatura inglesa, sigue siendo un autor poco leído en mi país. Le conocemos gracias a las editoriales de libros económicos y por su novela más conocida, “El corazón de las tinieblas” (con su contundente y pesimista crítica social); en consecuencia suele considerársele un “sombrío escritor premodernista”, calificativos que quizás no contribuyan a hacer una buena publicidad para acercarse a su obra. Pues bien, buscando una de estas opciones económicas para acrecentar mi conocimiento sobre este infravalorado escritor, encontré “La línea de la sombra”, libro publicado por editorial Lectorum (sello mexicano, disponible en Estados Unidos y Argentina), con una presentación muy agradable, materiales de primera y una traducción bastante buena.

la-linea-de-la-sombra-joseph-conrad-lectorum-D_NQ_NP_782210-MLM27345033565_052018-FAl escritor polaco nacionalizado británico también se le atribuye una partícular visión política y una supuesta actitud misantrópica; elementos que no necesariaente están presentes en este libro. Nuestra historia se ubica más bien entre los géneros de la literatura fantastica y el realismo; siendo la descripción más atinada el “terror marítimo”. “La linea de la sombra” da la impresión de haber sido planteada para ser un cuento que sin embargo, se fue detallando y profundizando a tal grado que terminaría convirtiéndose en una novela. Mi impresión es que a un escritor tan elegante, solemne y descriptivo como Conrad, debió resultarle mucho más cómodo moverse en el territorio de la novela.

Siendo el autor un marinero durante gran parte de su vida, podemos considerar esta novela como autobiográfica. La trama habla de su primer encargo como capitán de un barco de velas; nombramiento que llegó de manera fortuita cuando había decidido tomarse un descanso. No obstante, la oportunidad era en apariencia magnífica y no había que desperdiciarla. Para su sorpresa, el navío que le fue asignado cargaba con misteriosos antecedentes, entre ellos el fallecimiento en circunstanscias muy extrañas del anterior capitán.

Lo que Conrad llama “La línea de la sombra” es el paso entre entre juventud alegre y osada hacia otra etapa de vida más mesurada y escéptica. Esta línea divisoria la marca el primer gran enfrentamiento con las adversidades de la vida… sí, pero también se refiere al horror de la oscuridad, la quietud y el silencio total en mitad del oceano.

La novela se ubica en Indochina; para ser más precisos entre Tailandia y Singapur. La primera parte se desarrolla en tierra y debido al estilo analítico del escritor, podemos compararla con esas novelas psicológicas y especulativas de Henry James (al ser narrada en primera persona, el protagonista desconoce los pensamientos de los otros personajes y duda constantemente de sus intenciones); en este segmento de la obra hay más observación que acción. Por el contrario, la segunda parte se desarrolla en altamar y toma un rumbo mucho más siniestro; parecido al de una novela de suspenso que podría dejar muy satisfechos a los aficionados de Robert Louis Stevenson o de Edgar Allan Poe.

Generalmente la furia y los fantasmas del mar se manifiestan por medio de huracanes, tormentas y enormes bestias. Pero ¿qué pasa cuando ese mismo mar no ofrece otra cosa más que oscuridad, quietud y silencio? La total ausencia de viento provoca que el barco no avance hacia ningún sitio, dejando atrapados y desesperados a sus tripulantes.

Por consiguiente, esta es una novela sobre la incertidumbre, describiendo una situación que al prolongarse llega a ser tan terrorífica como los peligros antes mencionados. En este sentido, resulta interesante observar el desarrollo psicológico de los personajes; ante situaciones extremas algunos seres humanos se desmoronan, otros se crecen y otros más se vuelven locos. Al final, ninguno de los tripulantes (incluyendo a los más valerosos) desearía volver a vivir una situación como esta. Por otro lado, el hecho de que uno de los tripulantes más alejados de la cordura sugiera la presencia de algo sobrenatural, nos lleva a los terrenos de la literatura fantástica (aunque el prólogo del propio autor desmiente esta tesis).

La linea de la sombra” es una novela muy recomendable, en especial en su segunda mitad. El único obstáculo que habrán de enfrentar los lectores es el estilo pausado del narrador, tan dado a examinar todo: los sentimientos, los pensamientos y hasta los gestos de los personajes. En ese afán descriptivo hay un momento en que parece que la historia empieza a derrumbarse; pero con un fiero golpe de timón Conrad (marino al fin) cierra la novela a tambor batiente. Además, su capacidad para ofrecernos sentencias plenas de sabiduría, termina inclinando la balanza a su favor

Por mucho que existan novelas más famosas firmadas por este “sombrío escritor premodernista”, no debemos despreciar “La línea de la sombra“. Por suerte, los lectores latinos tenemos esta edición al alcance de nuestra mano, y muy económica.


Valoración: Muy bueno.
Año de publicación original: 1916
País: Gran Bretaña.
Género: Novela fantástica / Terror / Premodernismo.
Extensión: 168 páginas
Dificultad de lectura: Dificultad media.
Traducción: Muy buena (Lectorum).
Temas: Mar, Incertidumbre, Valentía.
Autores con obras similares: Henry James, Edgar Allan Poe.

Hermann Hesse: Tres momentos de una vida.

Los alemanes son los creadores del Bildungsroman. Es verdad que en España existen antecedentes desde la época de “El lazarillo de Tormes“, pero en esencia fueron los escritores alemanes (principalmentes Johann Wolfang von Goethe) quienes sentaron las bases estéticas para la creación del género. Personalmente prefiero la traducción de “novela de iniciación” sobre “novela de aprendizaje” o “novela de formación” ya que estas ultimas sugieren un fuerte elemento moralizante, cuando sabemos que la buena literatura no debe ser evangelizadora, sino reflexiva; abierta a todo tipo de interpretación. En el siglo XX la tradición del Bildungsroman tuvo continuidad gracias a Hermann Hesse; escritor alemán por supuesto.

knulptresmomentosdeunavidaKnulp ; tres momentos de una vida” es una novela corta que consta de tres relatos que ofrecen una continuidad temática. Como el título sugiere, ilustra tres episodios en la vida del desenfadado vagabundo Knulp; interesante personaje que se dedica a recorrer la nación germánica en busca de aventuras. Aunque su contacto con la gente de los pueblos es apenas momentáneo, el protagonista posee fuertes habilidades sociales (e incluso una significativa galantería) por lo que a pesar de su estilo de vida errante,  resulta ser muy apreciado por los hombres y fuertemente deseado por las mujeres.

En cuanto a lo literario, tenemos una narración tradicional en tercera persona, fácil de leer y con abundancia de diálogos. El estilo sugiere la pulcritud de escritores como Tolstoi y la trama tiene la picardía de las historias de Balzac.

El primer relato muestra al protagonista en su primera juventud, desplegando a plenitud su carisma y su rebosante energía. En esta primera instancia, el lector puede percibirlo como un vividor o hasta como un bribón, pues el personaje saca provecho de todas las situaciones. Sin embargo, logra sus propósitos sin forzar a nadie.

Knulp se gana la hospitalidad de la gente y los favores de las muchachas valiéndose tan sólo en su simpatía y en su atinado juicio de no permanecer demasiado tiempo en mismo lugar. Bien dice el refrán: “los arrimados y los muertos a los tres días apestan”.

En contraste, el segundo relato muestra al protagonista en una fase más avanzada de su juventud, conservando los mismos propósitos de vida, pero con una actitud más melancólica. Aparece un nuevo narrador que forma parte de la historia, por lo tanto, pasamos a la primera persona. Esto permite ver al personaje desde la perspectiva de otro ser humano. El relato se torna filosófico, conteniendo en su mayor parte una ilustrativa plática entre el narrador y el protagonista. El desacuerdo que surge entre ambos ilustra la primera piedra en el camino de nuestro orgulloso aventurero. El lector comprende que Knulp es algo más que un simpático granuja. Quizás esta sea la mejor parte del libro.

En el tercer relato volvemos a la narración convencional. La nueva trama nos ubica en la madurez del protagonista, quién regresa a su pueblo y enfrenta dudas acerca de la utilidad de su vida. Si en un principio Knulp despertaba suspicacias, ahora nos genera compasión. El verdadero planteamiento de la novela aparece aquí, cuando el hombre rememora su infancia, su adolescencia y el episodio clave de su vida.

El desenlace nos recuerda que muchas de las personas que aparentan ser las más seguras y dueñas de sí, pueden ser las que cargan con las heridas más grandes. También nos sugiere que el ser humano generalmente regresa a su lugar de orígen, ya sea para confrontarse a sí mismo o para cerrar el ciclo de su vida.

En resumen, tenemos una nouvelle de corte filosófico, que discute la moralidad de una vida errante y ensimismada. Durante todo el libro los personajes parecen reprender a Knulp por su rechazo a la vida convencional (es decir, casarse y “sentar cabeza”). Sin embargo, el desenlace nos ofrece otros puntos de vista. Si bien, esta no es la mejor obra de Hermann Hesse, puedo decir que despliega a uno de sus protagonistas mejor logrados; uno de esos personajes que lograron el impacto tardío entre los lectores pertenecientes a la generación beat y al movimiento hippie; la generación de los rompimientos… porque Knulp es un personaje de rompimientos.


Valoración: Bueno.
Título(s): Knulp / Tres momentos de una vida.
Año de publicación original: 1915.
País: Alemania.
Género: Novela corta, novela filosófica, bildungsroman.
Extensión: 112 páginas.
Dificultad de lectura: Baja dificultad.
Traducción: Antigua pero muy buena (Seix barral)
Temas: Vida errante / rechazo a las normas.
Autores con obras similares: Robert Walser, Georges Perec.


La edición de Seix Barrall parece estar agotada en librerias. Afortunadamente Editorial RBA ha incluido esta obra en su colección “tres novelas de iniciación” junto con “Gertrude” y “Rosshalde”.

Stefan Zweig: Veinticuatro horas en la vida de una mujer.

Si me pidieran nombrar a mis diez escritores favoritos, tal vez no incluiría en mi lista a Stefan Zweig. No obstante, todo el tiempo me veo tentado a consultar su abundante obra; y lo que he leído (que ya es mucho) me ha dejado bastante satisfecho. Quizás debería reconsiderar mi posición.

24horasenlavidadelamujer“Veinticuatro horas en la vida de una mujer” (novela corta escrita en 1929) confirma mi visión sobre el escritor austriaco; la de un excelente biógrafo y novelista que supo incorporar las novedosas teorías psicológicas y las tendencias literarias de su tiempo. Además, su obra careció de “ladrillos” (entiéndase por ello libros pesados y polémicos que son eterno tema de discusión entre los eruditos, pero que difícilmente lllegan a ser populares entre el público en general). Los libros de Stefan Zweig además de ser psicológicamente profundos y literariamente elegantes, tienen la cualidad de ser atractivos y digeribles para el lector común.

En este caso, encontramos un recurso muy peculiar que sirve para desarrollar el nudo de la novela; en las primeras páginas parece que el conflicto se centra en el personaje más nombrado (la temeraria señora Henriette); pero inesperadamente, el escritor le otorga el protagonismo a otro personaje; la reservada y mesurada Mistress C.

“Veinticuatro horas en la vida de una mujer” es una novela interesante y entretenida, cuyo mejor aporte es la postura humanista que nos impulsa a empatizar con las personas en lugar de condenarlas.

Por otro lado, el narrador (que en las obras de Zweig generalmente reside en un personaje secundario, mero observador de la acción) cede su papel a la nueva protagonista, para que nos relate en primera persona una alocada aventura de tintes pasionales y psicológicos, misma que se desarrollará en un sólo día de su vida y que la marcará para siempre.

9789500373180Con el cambio de narrador, el libro da la sensación de caer en una pugna de puntos de vista; el lector podría dudar de la sinceridad de la protagonista, o (peor aún) dudar de la calidad del escritor. Cuando Mistress C confiesa su aventura, trata de justificarse con una elocuencia excesiva,y una reiteración constante de sus motivos. Todo esto parece conducir a la novela a un enorme bache. Sin embargo, con el avance de las páginas, entendemos que la narradora se expresa como lo hubiera hecho cualquier mujer de su época; moralmente avergonzada e insistiendo en la justificación de sus actos. Por consiguiente, yo no estaría de acuerdo con la opinión de que el autor austriaco haya escrito una novela “reiterativa” y “exagerada”.

De la misma manera en que el autor propone el irracional affaire femenino como resultado de profundos vacíos emocionales, también aborda el problema de la ludopatía, valorándola como una adicción enfermiza en lugar de una despreciable tentación demoniaca. Los conflictos de la personalidad tienen su origen en las carencias emocionales que vienen afectando desde mucho tiempo atrás a los que los sufren.

Estos conceptos suenan muy naturales hoy en día, pero en la época de Freud y Jung apenas estaban siendo sometidos a discusión. Ahora sabemos que Zweig adoptó la postura correcta.

Al final el escritor logra superar cualquier duda. El desenlace (para beneplácito de muchos) no se muestra abrupto sino concluyente, ofreciéndonos todos los detalles en torno al destino de los personajes. Por supuesto, este no es un final feliz, sino un colofón aleccionador, abierto a diferentes interpretaciones.

“Veinticuatro horas en la vida de una mujer” es una novela corta, entretenida e interesante, cuyo mejor aporte es la postura humanista que nos impulsa a empatizar con las personas en lugar de condenarlas. La sensibilidad del escritor austriaco contribuyó, no sólo a legar a la humanidad un arte literario de alta manufactura; sino también un pensamiento humanista, sensible y juicioso, del que todos los lectores de libros deberíamos participar.


Valoración: Bueno.
Año de publicación original: 1929.
País: Austria.
Género: Novela corta, novela psicológica.
Extensión: 104 páginas.
Dificultad de lectura: Baja dificultad.
Traducción: Aceptable (Acantilado)
Temas: Affaire / Ludopatía.
Autores con obras similares: Fiódor Dostoievski, Arthur Scnitzler.


Esta novela corta, puede encontrarse en varias Editoriales económicas ofreciendo con una traducción más antigua. La edición de Tomo continúa siendo muy legible. También está disponible en Axial. Los lectores sudamericanos pueden adquirir la edición de Losada.

José Emilio Pacheco: “El principio del placer”

En el año 2014 México perdió a José Emilio Pacheco, uno de sus más reconocidos poetas, ensayistas y cuentistas, ganador del premio Cervantes. Este autor pertenece a la generación de mediados de siglo, compartiendo andanzas con gente como Sergio Pitol y Carlos Monsiváis. “El principio del placer” escrito en 1972 (cuando el autor tendría treinta y tres años de edad) podría ser su más celebrado libro de narraciones cortas. El volumen consta de cinco cuentos y una pequeña novela.

elprincipiodelplacerAl tratarse de un poeta, uno esperaría que el estilo nos entregase una elegante y fina prosa poética ¡Y resulta todo lo contrario! La narrativa de Pacheco se distingue por su similitud con el lenguaje oral; sus frases y sus abundantes diálogos se construyen como destinados para un guión fílmico; en ellos observamos consistentemente el lenguaje coloquial y la jerga juvenil. Además el escritor se libera por completo de las reglas ortográficas, valiéndose de recursos muy poco socorridos (¿en qué otro lado podemos encontrar el recurso del coma y aparte?). Y a pesar de estas licencias vanguardísticas los escritos se sienten asequibles, arraigados y auténticos.

Los cuentos están ambientados en las mejores épocas del México posrevolucionario. La población gozaba de un desarrollo económico pujante, pero carecía de libertades civiles. Curiosamente el autor se centra en personajes de clase alta, siempre cercanos a la élite gubernamental ofreciéndonos situaciones sociales muy parecidas a la de la película “Roma” de Alfonso Cuarón.

Es verdad que ningún cuento trata abiertamente sobre la situación política, pero el tema es mencionado constantemente en el trasfondo. Parece que los escritores mexicanos son así; desarrollan su propuesta literaria abordando el género y el tema de su predilección; sin embargo, la política se sugiere sutilmente como tratando de burlar una posible censura.

Veamos cuento por cuento:

El principio del placer:

¿Puede un cuento convertirse en un culebrón? después de leer “El principio del placer” dirámos que sí. En realidad, estamos hablando de una novela corta de tipo epistolar, para ser más precisos escrito a manera de diario. La trama nos habla de la agitada primera experiencia romántica de un jovencito recién entrado a la adolescencia (quien podría ser un álter ego del escritor). Este protagonista cumple también con la función de narrador, por lo que no debemos esperar una optimización de la expresión lingüistica, sino más bien una representación fiel de las expresiones de la gente de su edad, incluyendo sus barbarismos y sus errores ortográficos. Con todo y que el relato reproduce una infinidad de diálogos, notaremos que los guiones, las comillas y hasta los signos de interrogación estan suprimidos. Esto no debe importarnos en absoluto, porque la historia es legible, entretenida, humorística y con los suficientes elementos melodramáticos para justificar el apelativo de “culebrón”.

Dado que Pacheco era muy dado a reescribir sus propias obras, nos encontramos con que diez años después el escritor retomaría la tesis de “El principio del placer‘, dando por resultado otra brillante y popular novela corta: “Las batallas en el desierto“, un libro que todo mexicano ha leído (o al menos dice haberlo hecho).

La Zarpa:

Podríamos denominar a este magnífico relato escrito en segunda persona (usted) como un “monólogo confesional”. Trata sobre una mujer confesando ante el sacerdote los sentimientos concernientes a la relación de toda una vida con su mejor amiga. El personaje pleno de sinceridad se explaya en una especie de catarsis, siendo capaz de acusarse de cosas terribles, pero también asimilando las experiencias con la sapiencia que no fue capaz de tener en su momento. Excelente.

La Fiesta brava:

Sin duda, el cuento más complejo de este volumen. Trata sobre un infravalorado escritor llamado Andrés Quintana, quien repentinamente recibe una oferta de trabajo ideal para relanzar su carrera. Para ello, debe escribir un relato para una revista muy importante. Sin embargo, la persona que le ofrece esta gran oportunidad es el antiguo novio de la que ahora es su esposa.

joseemiliopachecoLa peculiaridad literaria consiste en que la obra presenta primero el relato fantástico “la fiesta brava” (con el que Quintana pensaba aprovechar la oferta), y será hasta después cundo desarrolle su verdadero planteamiento y trama. Esta singular estructura llamará poderosamente la atención de los conocedores, pero podría confundir a los lectores comunes. Por si fuera poco, el autor experimenta con la metaliteratura y con el recurso del flujo de consciencia. En efecto, no debemos olvidar que este libro aparece en un periodo dominado por la tendencia posmoderna (o “Vanguardismo” como define el propio Pacheco).

Langerhaus:

Algunos lectores afirmarían que estamos frente a un cuento fantástico, pero otros tantos podrían ubicarlo en el género psicológico. Trata sobre el misterio de una persona fallecida que nadie parece recordar; todos los amigos y conocidos que supuestamente tuvieron contacto con el finado niegan su existencia. Sin embargo, la confusión podría deberse a una proyección psicológica del narrador. Este relato podría haberlo escrito Henry James en su serie fantasmagórica. Muy bueno.

Tenga para que se entretenga:

Creo que este es el gran aporte de este libro. Aquí encontraremos elementos fantásticos y detectivescos al estilo de Edgar Allan Poe o Arthur Conan Doyle, pero adicionados con intriga política a la mexicana. El relato presenta una trama perfecta, narrada a manera de epístola por un investigador privado. La historia se basa en tres símbolos maestros; un caracol, una rosa y un periódico. Con esos elementos el lector deberá resolver el caso que involucra a un niño desaparecido en circunstancias muy extrañas, (como de leyenda popular) en medio de un ambiente político turbulento.

Baste mencionar que en México se utiliza la frase “tenga para que se entretenga” cuando los medios de comunicación ofrecen “pan y circo” como distractor de alguna crisis social o política.

Cuando salí de la Habana:

Posiblemente sea el cuento menos impactante de la colección. Trata sobre el enamoramiento de un aprehensivo agente de ventas mientras viaja en un barco. Este es de esos relatos en los que la vida, la muerte y el sueño se confunden, por lo que lo ubicaremos dentro del género fantástico.

Conclusión:

El poeta José Emilio Pacheco escribió una sólida y variopinta colección de cuentos, mostrando un estilo vanguardista, pero (en la mayoría de los casos) asequible y muy original. En todas estas historias el lugar común será la situación política del país a mediados del siglo XX; el México del partido hegemónico, del desarrollo sostenible y de las libertades coartadas. La prosa puede parecer por momentos un tanto etravagante pero siempre será atractiva; y por supuesto, la calidad literaria es indiscutible.


Valoración: Muy bueno.
Año de publicación original: 1972.
País: México.
Género: Posmodernismo, literatura fantástica, literatura juvenil.
Extensión: 145 páginas.
Dificultad de lectura: Baja dificultad (Excepto en “La fiesta brava”)
Temas: Adolescencia / Fantasmas / Intriga política / Detectives.
Autores con obras similares: Carlos Fuentes, Sergio Pitol.

Edith Wharton: “Estío”.

Generalmente elijo el libro que voy a leer sin que me importe demasiado la trama y sin poner atención a la sipnopsis. Me parece mucho más interesante confiar en los escritores que ya respeto y en las personas que publican buenas reseñas. Por estas razones, el destino quiso que tras concluir la lectura de “Tristana” de Benito Pérez Galdós, abordara una novela de planteamiento casi idéntico; “Estío” de Edith Wharton; en la que encuentro nuevamente un triángulo amoroso peligrosamente incestuoso, que pone en evidencia las desventajas que sufrieron las mujeres en esas épocas y que siguen sufriendo en nuestro tiempo. Parece como si la escritora noteamericana se hubiese propuesto retomar y mejorar el tema desarrollado por el escritor español.

estiowharton“Estío” rompe con las ambientaciones y tramas que caracterizan a Edith Wharton. Los lectores identificamos a esta autora como una cronista de la alta sociedad neoyorkina de principios de siglo XX. Sin embargo, esta novela escrita en 1917, nos ubica en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, con personajes de origen mucho más sencillo, pero con una psicología tan vasta como los de sus obras más aclamadas. El giro resulta muy favorable para nosotros sus lectores, quienes podremos disfrutar de otra gran historia, más parecida a “Ethan Frome” (una de mis novelas favoritas de Wharton) que a “La edad de la inocencia” (su obra más conocida).

La novela consta de dieciocho capítulos breves. El ritmo que propone la escritora es muy ágil y el estilo es sofisticado, sin mostrarse pretencioso ni comprometiendo su sencillez (claro, con la tradicional excepción de los primeros parrafos del primer capítulo).

La precisión literaria que logra Edith Wharton es de llamar la atención; parece que ninguna palabra sale sobrando y esa limpieza monumental me recuerda a la de aquellos escritores japoneses que se obsesionan con la perfección y que cuidan detalles que otros escritores pasarían por alto.

La narración se ubica en tercera pesona pero bien podría estar en primera, pues nos muestra el mundo interior de un sólo personaje: la joven protagonista Charity Royall. Esta peculiaridad nos ayuda a ilustrar su situación de incertidumbre, pues los lectores (al igual que ella) ignoramos lo que piensan los demás personajes. El buen ofico de la escritora hace que nuestra expectativa crezca. Por otro lado, la única dificultad que plantea esta lectura es un recusrso introductorio bastante peculiar que explicaré a continuación:

Aunque el tiempo de la novela es completamente lineal, los hechos no necesariamente se relatan en el orden en que acontecieron. El narrador da pequeños “saltos” hacia adelante, para luego ponernos al tanto de lo que ocurrió en el intervalo que queda “en blanco”. Este es un recurso muy original que aparece al inicio de cada capítulo y que sirve para crear expectación en el lector (y funciona de maravilla).

edithwhartonEn lo que respecta a la trama, Wharton nos habla de un tórrido romance juvenil en medio de un triangulo amoroso. La historia no se limita al romance sino que aborda tópicos tan variados como el sexo, el matrimonio, la maternidad, el aborto, las clases sociales, las diferencias abismales entre los pueblos y las grandes ciudades; y (por sobre todo ello) el origen. Esta tesis nos recuerda que los eventos producidos en el germen de nuestra existencia serán los que determinan nuestro futuro, sin que quede excluida nuestra vida sentimental.

Charity es una chica sencilla y solitaria que vive en compañia de su tutor, el abogado Royall. Este hombre resulta ser el litigante más respetado de la región (lo cual a fin de cuentas no es gran cosa) y al quedar viudo tiene la intención de convertir a Charity en su esposa. Sin embargo, la aparición del joven citadino Luscius Harney impacta en la vida de la joven provocando un enamoramiento candente y dejando ver la esperada solución a todos sus conflictos. Las diferencias de clase no se manifiestan como obstáculos que impidan una relación armoniosa, hasta que entran en escena el elemento matrimonial y el contraataque del abogado. Como en toda buena literatura, el desenlace no es anodino ni feliz, pero sí profundamente crítico.

Al mismo tiempo en que la protagonista descubre el amor apasionado, se revelan los pormenores de su misterioso origen; el cual le fue ocultado “por su propio bien”.

Las similitudes con el planteamiento de “Tristana” de Pérez Galdós son evidentes. El fantasma de una situación parcialmente incestuosa es la clave que une ambas historias. Sin embargo la psicología de la protagonista difiere bastante; mientras Tristana era una joven sobria, abnegada y con gran respeto por las formas y las maneras, Charity es voluntariosa, rebelde y a veces altanera, capaz de aplacar a su tutor, incluso en las situaciones más delicadas. Parece como si a treinta años de distancia, la autora propusiera una evolución en la condición femenina.

Hay otra cualidad a destacar: pocas novelas como “Estío” muestran lo que se anida en el alma de una mujer joven; sus anhelos, sus temores, sus dudas, sus dolores y finalmente su destino, pues una cosa es lo que la mujer ambiciona, y otra muy distinta lo que las circunstancias y la sociedad le permiten.

Una joven enamorada es todo conjeturas; las fantasías y las dudas le asaltan día tras día siendo capaz de tomar resoluciones basadas en simples suposiciones; y estas pueden afectar de manera determinante el curso de su vida.

Considero esta obra literaria bastante sólida. Si bien, la trama y el desenlace podría gustar o no a los lectores convencionales, resultaría bastante mezquino negar la enorme capacidad psicológica de la autora y la admirable limpieza de la prosa. En ese sentido la novela luce cercana a la perfección.


Valoración: Excelente.
Año de publicación original: 1915.
País: Estados Unidos.
Género: Novela psicológica/Novela de iniciación.
Extensión: 240 páginas.
Dificultad de lectura: Baja dificultad.
Traducción: Excelente (Alianza Editorial)
Temas: Relaciones humanas, origen, incesto.
Autores con obras similares: Henry James, Benito Pérez Galdós.


“Estío” fue rescatada recientemente por Alianza Editorial y la excelente traducción que presenta nos refuerza esa sensación de excelencia literaria lograda por la escritora.