Roald Dahl: Historias Extraordinarias

Famoso por sus historias para niños (Matilda, Los Gremlins, Charlie y la fábrica de chocolates), el escritor Británico Roald Dahl escribió también cuentos para adultos. La producción disponible en castellano consta de cuatro libros que pueden encontrarse con relativa facilidad en Editorial Anagrama. El que hoy habremos de comentar es “Historias extraordinarias”, volumen que consta de siete relatos de naturaleza muy diversa, tanto en procedencia, como en temática y estructura.

El calificativo de “extraordinarios” no significa que estos sean los mejores cuentos del autor, pero sí los más atípicos.

historiasextraordinariasEfectivamente, se trata de un volumen variopinto, con ficción, pasajes autobiográficos y algunas muestras de cuento fantástico. Si bien, el género puede variar, la forma de narrar siempre será simple y fácil de asimilar. La principal cualidad del autor es la prolífica imaginación que dota a la realidad de ese elemento mágico que tendemos a olvidar mientras vamos envejeciendo. En el mejor de los casos, Dahl logra posicionar su propia visión de la literatura fantástica, liberándose de la seriedad, la moral y la rigidez del realismo literario; en el peor de los casos, sus descripciones pueden ser un tanto redundantes y sobre-explicadas, y sus historias (al menos en este libro) demasiado heterogéneas. Por lo tanto, “Historias extraordinarias” puede llevarnos de la ilusión a la decepción, o en su defecto, del escepticismo al entusiasmo ferviente. Aquí todo es posible.

Algunos de los cuentos parecen estar basados en  leyendas populares (como “El chico que hablaba con los animales”) o en notas periodísticas (como “El tesoro de Mildenhall”, único cuento de no-ficción que escribió Dahl en toda su vida). Estas obras cumplirán con la labor de hacernos pasar un buen rato, pero quizás no nos lleguen a deslumbrar. En cambio “El autoestopista” es un relato más interesante, cercano al realismo americano de nuestra época y que trata sobre un personaje bribón y sagaz cuya construcción psicológica no tiene nada que ver con la literatura para niños.

Por su parte, “El cisne” provoca una respuesta emocional muy significativa. Este cuento se ubica en el terreno argumental que más naturalmente se le da al escritor británico;  es decir, la infancia y sus dificultades. La trama es la siguiente: dos pubertos idiotas procedentes de un estrato social marginado, se divierten a costa de un niño más pequeño, llegando a niveles de despreciable crueldad.

Esta historia de bullyng extremo provoca gran indignación. De no ser por el atinado (y muy literario) desenlace, estaríamos hablando simplemente de un ardid melodramático y vulgar.

La joya del libro es “La maravillosa historia de Henry Sugar”, cuento largo en forma de “muñecas rusas” (es decir, una historia dentro de otra; como las famosas matrioshkas). Trata sobre un hombre rico y ocioso que descubre el secreto para desarrollar los poderes espirituales de los yoguis hindúes. Sin embargo, sus intenciones no parecen ser muy nobles. Durante catorce capítulos, Dahl convence y emociona como en ningún otro cuento de este volumen. Por si fuera poco, la presunción de “veracidad” de la historia, permite al narrador proponer dos desenlaces diferentes (un final literario y un final verídico) y como suele suceder en estos casos, la ficción literaria supera a la realidad.

Por último, encontraremos los dos únicos relatos autobiográficos que Dahl escribió en vida, entre ellos “Pan comido”, redactado en plena segunda guerra mundial, cuando el escritor aún se desempeñaba como aviador de la Fuerza Aérea Británica. En su primer esbozo, el autor narra el accidente aéreo que sufrió en una misión al norte de África. Curiosamente, este es el único ejemplo de modernismo que encontraremos en todo el libro, pues el narrador salta de la realidad a la inconsciencia, desarrollando el conocido recurso del dialogo interno.

“Racha de suerte” es lo más cercano a una autobiografía, pues tiene como objetivo explicarnos cómo es que Dahl se convirtió en escritor. Los fragmentos más interesantes son (usted adivinó) aquellos en los que habla de su infancia. Al leerlo uno podría conjeturar que ese grave problema que enfrentamos en la actualidad llamado bullying podría tener sus orígenes en el antiguo sistema educativo Inglés. Verá usted; en los internados de ese país (todavía en pleno siglo XX) “educar” significaba validar una cadena de palizas propinadas por los más fuertes en detrimento de los más débiles.  El director  inicia la cadena humillando al profesor; el profesor tiene la facultad de golpear a los alumnos y el alumno mayor tiene el derecho a golpear al alumno menor.

Es posible que la organización represiva de los antiguos internados ingleses, persista hoy en día en forma de Bullying. Bueno, si no queremos concederle crédito a Dahl pues ahí está Charles Dickens para despejar nuestras dudas.

Como detalle curioso, el autor nos ofrece una muestra de su propia grafología, reproduciendo pequeños textos de su puño y letra, pertenecientes a su original cuaderno de apuntes.

“Historias extraordinarias” es un buen libro, pero quizás no el adecuado para iniciarse en la apreciación de este escritor, ya que no corresponde a una muestra verdaderamente representativa de sus trabajos más celebrados. Este libro es más bien un compendio de sus trabajos más originales y atípicos. Me parece además que el estilo del autor no es perfecto, quedando en desventaja frente a los grandes maestros del cuento fantástico. Sin embargo, es posible que en otras obras (me viene a la mente “Relatos de lo inesperado”) podamos hacernos una mejor idea del genio narrativo de Roald Dahl.


Valoración: Bueno.
Título(s): Historias Extraordinarias.
Año de publicación original: 1977.
País: Reino Unido.
Género: Cuento fantástico, autobiografía.
Extensión: 225 páginas.
Dificultad de lectura: Poca dificultad.
Traducción: Puede mejorar (Anagrama)
Temas: Infancia / Bullyng / Situaciones cotidianas
Autores con obras similares: Antoine de Saint-Exupéry, Charles Dickens.

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Emile Zolá: Naná (Una novela naturalista)

Los nobles se acuestan con las prostitutas, las señoras “bien” coleccionan amantes; los matrimonios sobreviven gracias a arreglos inconfesables, los periodistas venden fama, los misóginos esclavizan, los jóvenes se suicidan, la patria se cae y la única que saca realmente provecho es Naná, esa desvergonzada con la que todos se acuestan.

Introducción:

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Edición de “Alianza Editorial”

La corriente literaria llamada naturalismo, tiene entre sus objetivos “reproducir la realidad con una objetividad documental, tanto en los aspectos sublimes como en los vulgares“. Con esta lógica era de esperarse que Émile Zolá (principal impulsor de este movimiento) tarde o temprano abordara el tema de la prostitución. El autor francés publicó en 1880 “Naná” la decimoséptima novela del ciclo de los Rougon-Macquart, cuya trama nos cuenta las andanzas de una joven meretriz. Además nos ofrece un minucioso estudio acerca del arrabal y el cabaret, así como un profundo análisis psicológico sobre la mente caprichosa y desvergonzada de las prostitutas. La intención de Zolá era equiparar el fugaz ascenso y la perversión de Naná con la condición efímera y decadente del segundo imperio francés (1853-1870).

La trama y su alcance:

Naná surge de la barriada, como una magnífica flor que brota en el estercolero, Tras cumplir una etapa de explotación callejera, hace su debut “artístico” en el teatro de variedades, siendo su deslumbrante belleza y voluptuosidad el motivo de su gran éxito. Muy pronto Naná, llega a lo más alto de la sociedad parisiense, convirtiéndose en la ramera preferida de nobles, burgueses y aventureros; llevando a muchos de ellos a la ruina económica y moral. La protagonista acapara la acción y los matices, luciendo un rol dominante comparado con el resto de los personajes. Ella es heroína y villana; víctima y victimaria; la principal agresora y la ultrajada. La novela le pertenece por entero.

El autor nos muestra el libidinoso espectáculo de los aristócratas y la codicia de las trepadoras que aflojando sus ropajes se ofrecen gustosas frente a los nobles. Completando un cuadro de desoladora decadencia veremos a chulos, incautos, vivales, parásitos, viciosos y promotores “artísticos” conviviendo en un aquelarre de armoniosa civildad. Nadie se estorba, nadie se delata, pero todos pecan.

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Edición de “Cátedra”

Los nobles se acuestan con las prostitutas, las señoras “bien” coleccionan amantes; los matrimonios sobreviven gracias a arreglos inconfesables, los periodistas venden fama y prestigio a cambio de posición, los misóginos esclavizan, los jóvenes se suicidan, la patria se cae y la única que saca provecho es Naná, esa desvergonzada con la que todos se acuestan. El placer sexual y el apego por los lujos son los dos eslabones que hermanan a la aristocracia con el bajo mundo. La cadena del dinero fluye exprimiendo a unos y engordando a otros, pero sin asentarse en ningún lado. El vicio y el despilfarro van de la mano.

Chulos, incautos, vivales, parásitos, viciosos y “promotores artísticos” conviven en un aquelarre de armoniosa civildad; donde nadie se estorba, nadie se delata, pero todos pecan.

En ese sentido, el personaje del Conde Muffat, es el que con mayor insistencia busca los favores sexuales de Naná. Este hombre complaciente y falto de carácter experimenta un abominable conflicto interior, en el que pelean a muerte su castrante religiosidad y los instintos animales reprimidos durante toda su juventud. Este es uno de los personajes más desdichados y contradictorios de Emile Zolá, y su destructiva forma de proceder no presagia nada bueno.

El capítulo VII sería el más interesante, pues ahí colisionan las personalidades de Naná y el Conde Muffat, dando paso a una  relación ampliamente destructiva (para que haya explotación es necesario contar seres deseosos de exprimir y ser exprimidos; para que exista una pasión verdaderamente perversa se necesita involucrar a una consciencia profundamente religiosa). Este brutal encuentro deriva en una torcida manera de ejercer la sexualidad, con sus subsecuentes complicaciones sentimentales. Este capítulo podría rivalizar con los mejores pasajes de Dostoievski y de Victor Hugo, (aunque no podemos dejar de lado que la verdadera inspiración de Zolá, es el prolífico Balzac, cuya “comedia humana” no puede encontrar mejor secuela).

La estructura:

La novela se divide en catorce capítulos de nutrida extensión, presentando un estilo de narración directo y asequible. Las descripciones son apenas las justas y los abundantes diálogos facilitan la comprensión de una trama extremadamente sencilla. La única dificultad que presenta esta novela es la enorme cantidad de personajes secundarios, quienes además se mueven en escenas multitudinarias ambientadas en lugares públicos como el teatro, el hipódromo y los grandes salones. En un principio, esta abundancia de nombres podría abrumar al lector, sin embargo, no es menester identificarlos “al dedillo”, pues la historia no presenta ramificaciones ni conflictos de trasfondo que pudieran complicarnos. De modo que la lectura será muy ágil y si habremos de tomarnos un tiempo en completarla, será por su extensión y no por su complejidad.

El placer sexual y el apego por los lujos son los dos eslabones que hermanan a la aristocracia con el bajo mundo.

Conclusión:

Esta obra literaria nos ofrece una lectura estimulante, pues posee un valor sociológico digno de llamar la atención. Asimismo la deslumbrante penetración psicológica desplegada en el carácter infantil y veleidoso de la protagonista, resulta determinante. Empero, hablando estrictamente de literatura (y particularmente en el arte de la novela) podríamos afirmar que “Naná” es un personaje en extremo dominante, pues prácticamente todas las escenas giran en torno a su persona. De modo que estaríamos hablando de una novela “unidimensional” que carece de la complejidad y la riqueza argumental de otras obras del autor (como por ejemplo “Germinal”).  Pese a todo “Naná” termina convenciendo, gracias a su minucioso estudio social, su morbosa sordidez, la indiscutible veracidad y la brillante introspección.


Valoración: Muy bueno.
Año de publicación original: 1880.
País: Francia.
Género: Novela social / Novela erótica.
Extensión: 520 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Muy mala (Alianza/Cátedra)
Temas: Prostitución, decadencia moral.
Autores con obras similares: Honoré de Balzac, Victor Hugo.


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Edición de “Penguin”

Por desgracia, la traducción de Florentino Trapero (que presentan las editoriales Alianza y Cátedra) se encuentra totalmente rebasada por el tiempo. Desde las primeras páginas notaremos un vocabulario en extremo arcaico y una construción poco respetuosa del estilo. Es posible que el traductor haya despedazado muchas de las frases contundentes de Zolá. (Por traducciones como ésta es que los nuevos lectores evitan los libros clásicos). Por todo ello, recomiendo consultar la traducción de José Escué que alternativamente nos ofrecen las editoriales Penguin y Debolsillo.

Philip Roth: La Visita Al Maestro

Primera Parte de la Trilogía “Zuckerman encadenado”:

El pasado 22 de mayo falleció Philip Roth, aclamado escritor judio-norteamericano, famoso por sus controversiales novelas que desarrollan temas como el auto descubrimiento, las dificultades que viven los judíos no practicantes en América y el enfoque más elemental de la sexualidad en los tiempos modernos. “El lamento de Portnoy” se erige como una de sus obras más representativas, junto con “Pastoral americana” y “La contravida”, novelas publicadas en el mundo de habla hispana por Seix Barral y Debolsillo. Si abundamos en el legado de este autor (quien fuera candidato recurrente al premio nobel de literatura), habremos de darle un lugar especial a la Trilogía de Nathan Zuckerman, cuyo primer volumen titulado “Una visita al maestro” comentaré a continuación:

zuckermanencadenadoEl argumento es el siguiente: Nathan Zuckerman (álter ego del autor) es un joven aspirante a escritor originario de Newmark, New Jersey, quien enfrenta las diferencias familiares propias de la edad e intenta sustituir la figura paterna con la de su ídolo, el novelista E. l. Lonoff. El aprendiz consigue, gracias a la notoriedad de sus primeros escritos, ser recibido en la apartada y apacible morada del maestro. De modo que, esta novela narra lo ocurrido durante las veinticuatro horas que dura la visita; un lapso de tiempo suficiente para que el joven desmitifique a su ídolo, enfrente su situación actual y vislumbre su futuro.

La novela se divide en cuatro grandes capítulos; los dos primeros son largos y complicados, mientras que los dos restantes son breves y sencillos. La prosa inicialmente se muestra recargada y algo dificultosa, pues se vale de frases extensas y descripciones minuciosas. Otra característica muy notoria es que el tiempo de la narración retrocede constantemente; esta sofisticada forma de narrar requiere de un lector despierto y concentrado, capaz de ubicar los hechos en el orden cronológico correcto. Por otro lado, la presencia de algunos términos hebraicos nos obliga a consultar el diccionario “Yidish” adjunto en las últimas páginas de la edición que pude adquirir. Por si fuera poco, la única traducción existente resulta un tanto añeja y no nos ayuda demasiado a aligerar la lectura.

En esos primeros capítulos es donde la historia parecería tan típica de lo que se esperaría de Philip Roth: una familia judía con un hijo irreverente, en la edad en la que podría ejercer una actividad sexual muy intensa; un protagonista capaz de satirizar su propio origen y a su gente, como un recurso para lograr una sana “desacralización” (valga la expresión) de las tribulaciones sufridas por su pueblo. No obstante, el giro propuesto por la trama nos ubicará en un contexto mucho más amplio e interesante. El autor se cuestiona: ¿Porqué escribir ficción realista en lugar de ficción idealista? ¿Es posible vivir por y para la literatura y al mismo tiempo tener una familia funcional y feliz? y finalmente, ¿Es posible que una persona pueda rehacer su vida tras haber sufrido el progromo?

Efectivamente, mientras avanza la novela se vuelve más concisa e interesante. En el tercer capítulo, el estilo de narrador modernista pasa al esquema más tradicional de tercera persona. Curiosamente, este “narrador emergente” se dedica a especular y sus hipótesis serán desmentida o confirmadas en el asequible capítulo final. Roth se vale de un recurso bastante arriesgado, proponiendo a la mismísima Anna Frank como un personaje de su historia. Pese a los poco decorosos augurios que este temerario lance nos sugiere, el escritor norteamericano logra resolver con dignidad. Para saber como lo hizo, habrá que leer completo “La visita al maestro”.

Como vemos, esta novela corta decididamente modernista, posee un concepto argumental tan peculiar, que debe recomendarse sólo a los lectores que ya cuenten con alguna experiencia con este tipo de literatura. Sobra decir que Philip Roth es un extraordinario escritor que (como toda la buena literatura) debe leerse sin ningún tipo de prejuicios y dejando de lado las expectativas de leer una novela “entretenida”. Si usted logra superar el primer capítulo, entonces comprobará que el resto del libro es mucho más disfrutable.


Valoración: Obra literaria muy buena, edición deficiente.
Información adicional: Primera parte de la trilogía “Zuckerman encadenado”.
Año de publicación original: 1979.
País: Estados Unidos.
Género: Modernismo, Novela corta, Bildungsroman.
Extensión: 180 páginas.
Dificultad de lectura: Media y alta dificultad.
Traducción: Un tanto rebuscada y antigua.
Temas: Judaísmo / Relaciones Humanas / Historia.
Autores con obras similares: Bernard Malamud, Amos Oz.


En el afán de reunir las obras que comprenden la trilogía de Nathan Zuckerman, algunas editoriales han publicado las tres novelas (más un bonus) en un sólo volumen, lo que significa que el formateo de esos libros ha tenido que reducirse al mínimo. Por desgracia, la edición que he leído (“Zuckerman encadenado”. Edit. Debolsillo), ofrece un tamaño de letra demasiado pequeño, por lo que recomendaría probar con una editorial diferente. La traducción sería la misma.

Milan Kundera: El Libro De La Risa Y El Olvido

El libro del sexo y el exilio:

Cuando identificamos a Milan Kundera como un escritor “político” quizás lo que estamos haciendo es esconder pudorosamente su incisiva propensión a escribir sobre los impulsos más arrojados de la sexualidad humana. “La política” sería un refugio para que los lectores nos olvidemos momentáneamente de los profundos alcances eróticos y psicológicos de sus novelas. Si el checo fuese un escritor del montón, podríamos acusarlo de provocador, impúdico y oportunista; pero al tratarse de un escritor extraordinario, poseedor de una originalidad narrativa tan fuera de lo común, preferimos tolerar silenciosamente sus insolentes intromisiones al inconsciente colectivo de la sexualidad, y mejor discutir su posición política.

larisayelolvidoPara tranquilidad de nuestras mentes, empezaremos abordando la reseña de “El libro de la risa y el olvido” desde el punto de vista social e histórico.. En Checoslovaquia  durante la segunda parte del siglo XX, se marginaba a las voces críticas, se expulsaba a los disidentes y se colgaba a los enemigos políticos. En la practica, se trataba de un régimen comunista en pleno, que al primer signo de debilitamiento (la primavera de Praga) es invadido por los tanques rusos para lograr el reforzamiento de la dictadura. Por tanto, el tema del libro es el hostigamiento, la persecución y la huida (el exilio) como único camino para garantizar una supervivencia digna.

Con estos ingredientes hubiera bastado para que un buen escritor lograse crear historias escalofriantes. Pero esto no se queda ahí; Kundera observa que la inquietud de las personas que son constantemente vigiladas y amenazadas, necesariamente se vuelca en asuntos de trascendencia personal. En ese sentido, buscar una solución ciudadana a los problemas de la comunidad resulta infructuoso, entonces sólo queda buscar la satisfacción de los conflictos interiores. Mientras algunos personajes buscan desesperadamente una oportunidad para reír, otros desean un espacio íntimo para llorar; mientras algunos desean recordar, otros buscan por encima de todo, olvidar.

En este libro el concepto de “risa” se relaciona más con el ridículo y la burla, que con la dicha. El ciudadano puede encontrar más placer en delatar que en compartir la alegría de sus pares (pues la felicidad está monopolizada por el régimen y sólo pertenece a los que comparten los ideales de la revolución). Por otro lado, el concepto de “olvido” muchas veces significa borrar de tajo el pasado, con todos los detalles de la vida cotidiana que pudieran incriminar al individuo de cara a un estado opresor.

Esta problemática es llevada al plano de la narrativa en “el libro de la risa y el olvido” un conjunto de relatos enlazados (o si usted lo prefiere, una novela experimental) en donde el protagonista no es uno o varios personajes, sino más bien los sentimientos y las actitudes de los mismos.

La estrella es el narrador:

Las cualidades más notorias de esta literatura, son las que aporta el original narrador de los siete relatos que conforman este libro; una entidad que se toma demasiadas licencias pero que termina saliendo victorioso. Este narrador tiende a ser muy parco y dado a economizar palabras, pues evita las introducciones y las ceremonias. También puede hacer preguntas que más tarde él mismo se contestará. El lector notará su propensión a darse importancia, pues se contradice premeditadamente y luego se justifica. Por si fuera poco, genera vasos comunicantes entre el pasado y el presente, y puede narrar un suceso de dos o tres maneras diferentes. ¡Difícilmente encontraremos un narrador tan peculiar!

Muchas veces hemos comentado que en la literatura, la figura del narrador y del escritor son independientes. Para mi sorpresa, en esta obra literaria es el propio Milan Kundera quien sin transposiciones ni ceremonias funge directamente como narrador ( y a veces personaje), lo que refuerza la sensación de autenticidad y originalidad de lo escrito.

Las cartas de Tamina:

Tal como en “La insoportable levedad del ser”, Kundera no se conforma con la simple introspección psicológica, sino que explota en sus personajes el mundo onírico y arquetípico; objetos y animales (como por ejemplo, un anillo o una avestruz) toman una importancia inusitada. Surrealismo, política, sexualidad y hasta realismo mágico, conviven en un cóctel modernista que pese a todo no resulta indigesto, gracias a la precisión, la economía y la sapiencia del narrador. Un buen escritor es aquel que sabe utilizar los símbolos y un buen lector es aquel que los entiende.

Por estas páginas desfilan una gran cantidad de personajes, siendo el más representativo la mesera Tamina, presente en el cuarto relato “Las cartas perdidas” y mencionado en varios más.  Imposible no conmoverse ante esta mujer exiliada todavía joven, cuya modesta vida pierde sentido en la medida en que se va borrando el recuerdo de su marido fallecido. Su afán se enfoca en recuperar sus recuerdos más íntimos; es decir, las cartas de amor retenidas y escondidas en su patria. Para Tamina el olvido es la muerte; por consiguiente está dispuesta a sufrir lo indecible con tal de recuperar algo del sentimiento que le dio una razón para vivir.

Como ya lo mencionamos, el sexo está presente en casi todo el libro. Los personajes son partícipes de escenas picantes, controversiales e incluso delirantes, por lo que mi recomendación para los lectores más pudorosos y conservadores es que eviten “El libro de la risa y el olvido” en pro de una novela más ligera. En cambio, para aquellos lectores serios y abiertos, que no esperen otra cosa sino buena literatura, este libro cumplirá con creces sus expectativas. Sin importar que tan provocativo, político, surrealista o sentimental pueda llegar a ser, este libro se muestra asequible y se lee de manera rápida. Milan Kundera, vuelve a derrochar maestría; es un escritor repleto de ideas. Quizás el mejor narrador de esta era.


Valoración: Muy bueno.
Año de publicación original: 1978.
País: República Checa.
Género: Novela experimental / Relatos enlazados / Novela erótica.
Extensión: 300 páginas.
Dificultad de lectura: Baja dificultad.
Traducción: Muy buena (Tusquets)
Temas: Dictaduras / Revolución Sexual / Psicología.
Autores con obras similares: Henry Miller / Ismail Kadaré.

Sergio Pitol: El Arte De La Fuga

En fechas recientes falleció Sergio Pitol, escritor, traductor y diplomático mexicano ganador del premio Cervantes. Como autor, su época de mayor auge corresponde a finales del siglo XX, y sus obras más aclamadas son dos trilogías; la primera es narrativa y se le conoce como “El tríptico del carnaval”, mientras que la segunda es autobiográfica y se titula “Trilogía de la memoria”. Esta última inicia con el que podría ser el libro más famoso del autor, “El arte de la fuga”, publicado por Editorial Era en el año de 1996 y que comentaremos a continuación.

elartedelafugaEste libro no puede clasificarse dentro de un genero definido; acaso habremos de llamarle “híbrido” pues en su contenido encontraremos elementos de ensayo, relato de no ficción, autobiografía, crónica y nuevo periodismo. Si bien, su propósito fundamental es el de fungir como un libro de memorias, la informalidad del estilo y la innovadora prosa nos obliga a considerarla una obra ecléctica y posmodernista. Las referencias más cercanas podrían ser las novelas de Enrique Vila-Matas y algo de la parte central de “Los detectives salvajes” de Roberto Bolaño.

El título “El arte de la fuga” se refiere al gusto (o la urgencia) del escritor por viajar, conocer lugares emblemáticos y alejarse de la problemática de la propia patria. Pero también se refiere a la evasión de los recuerdos dolorosos; en especial la traumática muerte de la madre, ocurrida en plena infancia del escritor y que será tema recurrente en sus escritos autobiográficos.

El estilo es informal y metaliterario; una amalgama en la que todos los géneros parecen fusionarse. Además la estructura de sus escritos resulta bastante inusual (más que relatos parecen “entradas” de una bitácora personal), pues el escritor utiliza un extraño esquema en el que el tiempo avanza y retrocede de manera premeditada. A pesar de todo, Pitol posee la gran virtud de la transparencia y el lector se acostumbra rápidamente a su estilo decididamente disperso y a su manejo del tiempo no lineal. Por supuesto, ayuda mucho que haya dividido sus escritos por temas, de otra manera estaríamos hablando de una obra que carecería completamente de estructura.

Veamos los tres apartados en los que se divide “El arte de la fuga”:

  • El primero llamado “Memoria” es el más narrativo de los tres y nos habla de las experiencias de juventud del escritor, así como de su paso por países como España, Italia y Polonia, lugares en donde cumple su trabajo como traductor y agregado cultural. Los mejores momentos quizás sean el relato epifánico “Vindicación de la hipnosis” y las remembranzas de “Con Monsiviaís el joven”, en donde hace honor a sus dos grandes amigos (y también estupendos escritores) Carlos Monsivaís y José Emilio Pacheco.
  • En el segundo apartado titulado “Escritura”, el autor muestra su faceta más ensayística, pues habla sobre sus propios escritos, el arte en general y también sobre los escritores y libros que le inspiraron. El mejor aporte pudiera ser “La marquesa nunca se resignó a quedarse en casa” en donde Pitol parafrasea a Cortázar y revalora la literatura narrativa.
  • El tercero llamado “Lecturas”, se asemeja mucho al anterior, pero ahora se refiere a temas más específicos. Aquí encontraremos estupendos mini-ensayos sobre Chéjov, Andrzejewski, Thomas Mann, José Vasconcelos e incluso un homenaje al caricaturista mexicano Gabriel Vargas. El libro cierra de manera brillante con la interesante crónica de un viaje a Chiapas, México, durante la insurrección indígena ocurrida en enero de 1994.

Con “El arte de la fuga” Sergio Pitol logró incrustarse en la modernidad sin caer en los excesos y la pedantería de otros autores de pretensiones similares. En su prosa se siente la sinceridad, la veracidad y la autenticidad que todo escritor debería ofrecer y que pocos logran. Al no ser un libro estrictamente de narrativa, lo recomiendo sólo a aquellos que gustan leer sobre biografías, libros y autores. Sin embargo, me pareció un primer tomo muy unteresante (la trilogía se completa con “El viaje” y “El mago de Viena”), de modo que habrá mucho más por descubrir.


Valoración: Bueno.
Año de publicación original: 1996.
País: México.
Género: Autobiografía / Modernismo / Nuevo periodismo.
Extensión: 320 páginas.
Dificultad de lectura: Poca Dificultad.
Temas: Viajes / Literatura / Arte.
Autores con obras similares: Enrique Vila-Matas, Roberto Bolaño.

Cuarto Aniversario De Este Blog.

Hace cuatro años que nació este espacio. Estoy de plácemes, y por esa razón permítaseme cometer la indiscreción y el mal gusto de hablar de mí mismo:

En Mayo de 2014 con gran inexperiencia y desconocimiento en la materia, inicié la aventura de escribir en un blog. La intención era de lo más simple, contar con un “cuaderno de apuntes” en donde pudiera escribir mis impresiones sobre los libros que empezaba a leer.

Sin tener demasiadas expectativas, decidí que ese espacio fuera público. Y como era de esperarse (dada mi impericia como escritor), pasaron muchos meses sin que tuviera visitas ni comentarios. Nunca me ilusioné con la idea de que este sitio fuera popular (De hecho sigue sin serlo). Pero mis ganas de leer y escribir eran muy grandes.

aniversario

Mis primeras reseñas fueron bastante vagas y erráticas. Hasta 2015 o 2016 empecé a sentirme más cómodo con mi posición de bloguero. Me dio mucha alegría que este sitio empezara a tener visitas, justo cuando mis reseñas fueron capaces de decir algo mejor que nada. Y al tercer año por fin llegaron los comentarios y los seguidores.

Ahora cuento con un propósito claro:

En la red existen muchos espacios que difunden libros. De acuerdo con el desarrollo tecnológico, la mayoría siguen una tendencia juvenil e informal (vamos a llamarle “viral”). Eso está bien. Por otro lado, existen espacios más serios, en los que participa gente que se precia de ser especialista. Esos espacios también me gustan.

Mi blog es una propuesta intermedia, me alejo de la tendencia “viral”, pero tampoco pretendo crear un espacio esnobista. Mis escritos van dedicados a aquellos lectores que como yo, estamos introduciéndonos a la literatura de altos vuelos; lectores que ya cumplieron con una etapa juvenil y que desean ir más allá de los bestsellers y los libros de autoayuda.

Usted ya lo sabe, mi línea es la narrativa clásica y mi estilo es el de remar a contracorriente. No me dejo influenciar por las modas, por los trending topics, ni por los youtubers. Mi instinto natural me dice que esa es la posición que más me conviene. Y así seguirá siendo.

Soy un lector y eso ya es decir bastante. Si ante todo, Borges se consideraba un lector de libros ¿porqué nosotros (pobres mortales) habríamos de pretender ser algo más? Al pobre ritmo de lectura que suelo llevar, cuatro años son pocos para conocer algo de literatura. Espero que en los próximos cuatro años podamos decir que hemos avanzado en algo.

Una vez satisfecha esta inquietud egocéntrica, me dispongo a hacer lo que debí haber hecho desde un principio: agradecer a los pocos (pero selectos) amigos lectores que alguna vez han visitado, comentado y seguido este blog. Les comparto mi esfuerzo con enorme gusto. Espero que este material les sea de utilidad. Gracias.

Guillermo Castro. Blogger.

Antón Chéjov: Cuentos Imprescindibles (Edición de Richard Ford)

chejovpenguin“Cuentos imprescindibles” (título original “The essential tales of Chekhov“) fue originalmente una publicación para el mercado norteamericano. Esta es la versión española que ofrece la editorial Penguin/Debolsillo, con un contenido bastante atractivo, pero también con algunas irregularidades. En primer lugar, el crédito de la traducción al castellano es engañoso; pues en la contraportada se otorga a nuestro viejo conocido Ricardo San Vicente (filólogo de credenciales indiscutibles), pero en los créditos interiores comprobaremos que en realidad tuvieron que echar mano de tres traductores adicionales. En segundo lugar, el prólogo de Richard Ford menciona la presencia de un relato llamado “Las bellezas” que en esta edición no viene incluido, posiblemente porque al momento no existe una traducción disponible.

Ahora, las buenas noticias: Tomando en cuenta lo presentado por otras editoriales, esta selección de cuentos resulta bastante generosa y atinada. De ninguna manera puede considerarse redundante o superflua, pues ofrece diez relatos diferentes a los que aparecieron en Alianza y otros tantos en relación con la edición de Alba (además, tres de ellos pueden considerarse novelas cortas). Por consiguiente, vale la pena leerlo y comentarlo.

En el prólogo, Richard Ford nos confiesa que en un principio no fue capaz de captar a bien toda la trascendencia de la literatura de Antón Chéjov. El escritor norteamericano cree que se necesita cierto grado de madurez para apreciar estos cuentos. Recordemos que la preferencia del maestro ruso es narrar sucesos cotidianos en lugar de acontecimientos dramáticos o escandalosos. En su ficción ocurren contrariedades, revelaciones y momentos de iluminación, pero no necesariamente se valen de vuelcos en la trama o desenlaces contundentes (de hecho, gran parte de los relatos de este libro carecen de desenlace).

Personalmente, creo que Chéjov nos faculta a tomar consciencia de aquello que el ego no nos permite ver; su literatura nos exhorta a “bajar las defensas” con el fin de apreciar nuestro comportamiento sin máscaras ni justificaciones.

Ahora, comentemos algo sobre las obras contenidas en este volumen:

  • Fracaso: Tan sólo un inicio. Un cuento corto y humorístico.
  • La desgracia: Nos aclara el porqué una mujer joven puede caer en la infidelidad y cómo influye la falta de amor propio.
  • Pequeñeces de la vida: Otro cuento muy breve que nos muestra cómo los adultos menospreciamos los sentimientos de los niños.
  • Gente difícil: ¡Extraordinario cuento de una veracidad escalofriante! Trata sobre la intimidación y manipulación que ejercen los malos jefes de familia sobre sus esposas e hijos. Este es uno de los pocos cuentos narrados en primera persona, bajo el punto de vista del hijo mayor. Lectura obligada.
  • Chisst: Otro cuento breve que nos insiste con el mismo tema; el egoísmo de un padre de familia.
  • Champagne: Este relato es diferente a todos los demás, ya que nos muestra el dudoso punto de vista de un narrador en primera persona. El subtitulo “Relato de un granuja” ya nos sugiere desconfiar de este joven adúltero que se justifica y se hace la víctima.
  • Enemigos: Trata sobre dos hombres que viven simultáneamente un drama personal y su sufrimiento les impide empatizar el uno con el otro. Muy interesante.
  • El beso: Este es uno de los cuentos más populares del autor; profundiza en los sentimientos que experimentamos de jóvenes, cuando empezamos a soñar con el amor de pareja. Mientras algunos viven la experiencia plenamente, otros se aferran a una pequeña ilusión. Estupendo.
  • Kashtanka: Un excelente y peculiar cuento largo. El personaje principal es un animal (una perra), pero esto no significa que se pierda el carácter realista. La notable humanidad de Chéjov, concede sentimientos, razonamientos e incluso la capacidad de soñar al noble animal. Una historia de una empatía admirable.
  • La cigarra: Aquí está la aportación chejoviana al club de Emma Bovary, Ana Karenina y Marguerite Gautier (La dama de las camelias), pues trata sobre una mujer cuya desmesura y pasión le conducen a la infidelidad.
  • Vecinos: Esto ya podría una novela corta. Narra la débil voluntad de los seres humanos que sentimos la convicción de hacer una cosa, pero terminamos haciendo otra con el fin de no contrariar a los demás o de evadir a los sentimientos incómodos.
  • El pabellón número 6: Conocida también como “La sala numero 6” es una extraordinaria novela corta, de las más celebradas en toda la carrera del autor. (En una próxima reseña comentaré a fondo este gran clásico).
  • Relato de un desconocido: Otra novela corta. Trata sobre un abyecto funcionario y su relación con una mujer generosa pero superficial. El narrador es el mayordomo, quién juega un papel decisivo en la historia. Aquí Chéjov se muestra más crítico y pesimista (“ácido” según palabras de Ford).
  • Campesinos: Esta es la gran novela corta de Chéjov. Es una historia dramática y a la vez tierna, que nos habla sobre la pérdida de la esperanza en situaciones de pobreza. Aquí se presenta uno de sus personajes más entrañables de este libro (Olga, la esposa del protagonista). De referencia rigurosa.
  • La grosella: Relato social con prodigiosos alcances humanistas. Esta aguda crítica a la prepotencia y la soberbia clasista, prefigura la obra de autores como Máksim Gorki y a la misma revolución rusa. A pesar de ello, el autor no politiza en lo más mínimo, únicamente se limita a narrar y ofrecernos su sabiduría. Fundamental.
  • Del amor: Otro de los relatos más breves. Habla sobre la falta de decisión y la excesiva escrupulosidad que sufren ciertas personas.
  • Un ángel: Trata sobre aquellas mujeres sin opinión y sin carácter, cuya vida no tiene sentido, a menos de que tengan un hombre a su lado.
  • La nueva Dacha: Este cuento nos demuestra que el realismo de Chéjov no está enfermo de ideología; ser pobre no necesariamente significa nobleza de carácter. Los más desfavorecidos de la sociedad pueden cometer vilezas, principalmente porque su falta de instrucción los convierte en una masa fácilmente manipulable. Excelente reflexión social. Obligado leerlo.
  • Por asuntos del servicio: En Rusia la esclavitud se abolió de manera tardía, apenas hasta mediados del siglo XIX. En este relato el autor hace una crítica a la penosa subordinación y a las humillaciones que recibían quienes ejercían los oficios más humildes. Conmovedor.
  • La dama del perrito: En el prólogo, Ford explica que este cuento (posiblemente el más popular en la carrera del escritor) trata sobre un Don Juan atormentado, que si bien, logra sacar adelante sus idilios, la satisfacción que obtiene es demasiado breve y al final sólo se engaña a sí mismo.

Como vemos, la edición de Richard Ford ofrece (además de las selecciones obvias) algunas muestras de los relatos más breves y humorísticos de la primera época del autor así como algunas joyas perdidas que no encontraremos en otras compilaciones.

Quizás el único problema con esta edición sea el que los editores hayan tenido que recurrir a cuatro traductores distintos, sintiéndose en algunos casos un ligero aire de antigüedad. Adicionalmente, el formato físico del libro resulta más reducido (y la portada de Debolsillo espantosa). No obstante, el contenido literario, que es lo verdaderamente importante, resultará por demás estupendo, tanto para los nuevos lectores como para los viejos allegados. Un nuevo Chéjov nunca sale sobrando.


Valoración: Muy bueno.
País: Rusia.
Género: Cuento costumbrista, relato social, novela corta.
Extensión: 465 páginas.
Dificultad de lectura: Lectura de baja dificultad, pero de mucha reflexión.
Traducción: Parcialmente buena (cuatro traductores diferentes).
Temas: Relaciones Humanas / Pobreza / Adulterio / Psicología.
Autores con obras similares: Lev Tolstói / Ivan Turguéniev.