Katherine Mansfield: Fiesta en el jardín (y otros cuentos)

fiestaeneljardinRBA¿Quién habla de Katherine Mansfield? Casi nadie. La tendencia actual de algunos aficionados por despreciar a los cuentistas, aunado al temor por adentrarse en la literatura modernista de principios del Siglo XX (santo Dios, esos “ladrillos imposibles de leer”) ha relegado a esta estupenda escritora a un plano de oscuridad bastante inmerecido. No obstante, aquellos lectores que se den la oportunidad de probar, descubrirán a una cuentista sensible y talentosa cuya literatura continúa estando vigente y cuya sencillez les hará preguntarse: ¿Porqué no leí esto antes?

Fiesta en el Jardín y otros cuentos” publicado originalmente en 1922, es el nombre de uno de sus libros más reconocidos. Contiene trece cuentos bastante breves y un par de relatos largos que bien podrían ser considerados como novelas cortas (uno de ellos, el aclamado “En la bahía“).

Lo primero que llamó mi atención fue que nuestra escritora no describe la psicología de los personajes, sino que deja que sus actitudes y sus dichos hablen por sí solos. La figura del narrador rara vez comunica lo que sienten esos seres, sin embargo, para el lector no será complicado deducirlo.

El buen tino de Mansfield para seleccionar las incidencias que va a narrar le proporciona a sus cuentos poderío y sustancia. Ademas, su técnica fácil y efectiva evita que estos cuentos se vuelvan excesivamente largos o complicados. En este sentido, su literatura se muestra contraria a la tendencia de su época y por ello es que podemos recomendarla como la escritora más indicada para iniciarse con el llamado modernismo literario de principios del siglo XX.  El sello de esta literatura es la contemplación de lo cotidiano (y esta característica representa el principal punto en común con la propuesta literaria de su contemporánea Virginia Woolf).

Para nuestra escritora resultan decisivos los pequeños incidentes que suceden en el día a día. La vida no es otra cosa sino la observación de los detalles que casi siempre pasan desapercibidos. Tales acontecimientos encierran la esencia y la sabiduría de la existencia humana y en ellos se fundan nuestras más grandes alegrías y nuestras peores decepciones

FisestaeneljardinnordicaEl libro inicia con el cuento largo “En la bahía” que al carecer de un argumento a la manera tradicional constituye la muestra menos sencilla de este volumen. En efecto, la trama muestra sucesos aislados que aparentemente no guardan relación entre sí. Sin embargo, al final descubriremos la coherencia que echamos de menos en los primeros capítulos. El cuento ilustra las vivencias de las familias que viven tranquilamente a orillas del mar y cuyos seres reaccionan de manera diferente ante la pasividad y la impotencia de su entorno rural. Para beneplácito del grueso de los lectores, el resto de los cuentos son más breves. más sencillos y menos descriptivos.

La escritora de origen neozelandés, muestra una particular sensibilidad social que juzga ausente en sus semejantes. Al pertenecer a una clase privilegiada, Mansfield notó la indiferencia de sus familiares y amigos ante las desgracias de los desposeídos y (como la joven rebelde que era) se empeña en denunciarlas.

La riqueza y las comodidades pueden llevar a un relajamiento perverso de la empatía, misma que se muestra como una frivolidad pretendidamente graciosa, pero que en el fondo esconde una inmoralidad rampante.

Fiesta en el jardín” es el mejor ejemplo de esta postura. En este cuento una familia completa se muestra incapaz de compartir el sentimiento de compasión que la hija menor siente a raudales. Ante la torpeza de quienes permanecen despreocupados frente la desgracia ajena, la persona más consciente resulta ser la más agobiada. La protagonista de esta historia se siente culpable e impotente, incapaz de aliviar la pena del prójimo y de cambiar la actitud de sus seres queridos.

CuentoscompletosmansfieldalbaUn tema semejante se desarrolla en “Las hijas del difunto coronel“; en este cuento dos hermanas de mediana edad se confrontan con su propia mezquindad en los días posteriores a la muerte de su padre. Por otro lado, “La doncella y su señora” muestra como la manipulación emocional puede truncar el destino dichoso de las personas. Finalmente, el cuento más dramático de esta serie es “La vida de Ma Parker” que se adentra en la existencia de una persona de condición humilde, quien a pesar de haber trabajado arduamente durante toda su vida solo ha encontrado desgracias y traiciones; literatura trágica y bella al mismo tiempo.

Otro de los aspectos más originales de esta escritora es el hecho de que los desencuentros amorosos son descritos desde una óptica muy diferente. En las clases altas, la mujer puede empoderarse económica y psicológicamente. por tanto los personajes femeninos toman el control de la relación amorosa y la echan a perder con sus atropellos. Como ejemplos podemos mencionar “Marriage á la Mode” y “El desconocido“.

Esto no significa que estos cuentos aborden una temática feminista. Por el contrario, suelen mostrarse profundamente críticos con esa clase de mujeres superficiales e indiferentes que abusan de su comodidad material y emocional. Bien se dice que las damas que lo tienen todo son las que menos sentido encuentran en la vida.

Esta visión crítica no se limita a la dinámica de pareja, sino que puede manifestarse en la relación entre padres a hijos. El cuento titulado irónicamente “Una familia ideal” muestra la ingratitud que recibe un padre de familia de parte de sus hijos. Por otro lado, el extraordinario “La señorita Brill” (un trabajo que me pareció prácticamente perfecto) inicia como una breve contemplación de la vida cotidiana, pero el inesperado desenlace nos remite al egoísmo idiota de ciertos jóvenes de clase acomodada. Todos los escritores jóvenes suelen mostrarse reacios ante las injusticias que observan en su entorno (recordemos que Mansfield murió a los 34 años de edad); la gran virtud de esta autora radica en saberse poner en los zapatos de los seres humanos ajenos al contexto de riqueza y frivolidad en que le tocó vivir.

Técnicamente hablando, la prosa es muy original, principalmente por su novedoso despliegue de psicología carente de descripciones y por su capacidad para desarrollar dos escenas simultáneas, todo esto sin perder el tono amable y ligero que le distingue del resto de la literatura modernista. Para los conocedores “En la bahía” será el mejor de estos cuentos, empero el lector común podría inclinarse por las muestras más breves y concisas como el extraordinario  “La senorita Brill“, el conmovedor “La vida de Ma parker” y por supuesto, el prodigiosamente empático “Fiesta en el jardín“.


Valoración: Muy bueno.
Título(s): La fiesta en el Jardín y otros cuentos, Fiesta en el jardín.
Año de publicación original: 1922
País: Reino Unido.
Género: Cuento costumbrista, cuento social, cuento modernista.
Extensión: 240 páginas.
Dificultad de lectura: Baja dificultad.
Traducción: De indudable antiguedad, pero muy buena (RBA, Alba)
Autores con obras similares: Virginia Woolf, Alice Munro.


Esta colección puede encontrarse en las prestigiosas editoriales RBA Libros y Alba Editorial (esta última como parte de su edición de “Cuentos completos”) ambas con la misma traducción. Por su parte, Nórdica ofrece únicamente dos cuentos (fiesta en el jardín y la señorita Brill) pero en compensación gozaremos de un bonito libro ilustrado y una traducción más reciente. En el caso de Editorial Juventud el ejemplar “Fiesta en el jardín y otras narraciones” nos ofrece una compilación de cuentos que proceden de todos los libros de la escritora, de modo que no debemos confundirlo con la obra original aquí comentada.

Henry James: El altar de los muertos.

Buscando algo apropiado para la temporada de muertos en México, encontré esta colección de relatos de Henry James editada por Valdemar en su linea denominada “El club Diógenes”. Hablando del autor vale la pena recordar que sus obras carentes de acción pero plenas de sagacidad psicológica, pueden explicarse de diferentes maneras. De modo que, las referencias al más allá, los muertos y la supuesta presencia de entes fantasmales no significan que estas obras sean necesariamente literatura fantástica o de suspenso. Este libro bien pudiera tomarse como una muestra de realismo puro. He aquí un par de cualidades atribuidas a la buena literatura; desafiar las etiquetas y generar interpretaciones diversas.

elaltardelosmuertosvaldemarEl altar de los muertos y otros relatos” contiene cinco muestras del arte narrativo del autor norteamericano radicado en Inglaterra. La ausencia de un prólogo nos deja con la duda sobre cual será la época y la procedencia de estos relatos (no tan breves como pudiera pensarse), sin embargo el estilo y la ambientación europea nos hace suponer que pertenecen a la producción media y tardía del autor (entre 1893 y 1900) cuando su estilo empezaba a tornarse bastante sofisticado. En cuanto a la temática encontraremos dos diferentes vertientes; relatos sobre escritores y relatos que expresan un peculiar acercamiento con el tema de los difuntos y la muerte.

Los personajes pueden llegar al extremo de entablar un culto insano por sus difuntos o (por absurdo que parezca) triángulos amorosos entre dos personas vivas y una muerta. Sin embargo, todas estas situaciones pueden ser interpretadas en diferentes planos. Veamos:

La edad madura” (que no debe confundirse con la novela “La edad ingrata” del mismo autor) es uno de los relatos más célebres de James y -según la sinopsis- uno de los favoritos de Joseph Conrad, quizás por el aire solemne y psicológico que presenta. En apariencia, trata sobre un joven que tira por la borda su gran oportunidad de vida con tal de convivir con su escritor favorito. Sin embargo, en el fondo nos habla sobre lo tarde que los seres humanos entendemos el sentido de nuestra existencia, advirtiendo que a la mayoría de nosotros no tendremos una segunda oportunidad para trascender.

La próxima vez” y “El árbol de la ciencia” son dos de esos juegos especulativos que tanto le gustan a James. Teniendo como protagonistas a escritores que narran algunas de sus experiencias en el arte de escribir, parecería que leeríamos un asunto muy intelectual. Empero, ambos casos nos ofrecen un conflicto muy mundano; el narrador está enamorado de la mujer de su mejor amigo, situación que nos obliga a dudar sobre la veracidad de sus palabras y la moralidad de sus actos. Como vemos, James no se deja llevar por lo fácil; el cliché sirve como gancho para crear experimentos narrativos y desarrollar conceptos más profundos.

Henry James reflexiona sobre la gran brecha que existe entre la calidad literaria y la popularidad, poniendo de manifiesto que muchos de los grandes orfebres de la escritura no obtienen el éxito que merecen, mientras otros escritores mediocres y oportunistas logran fama y dinero a manos llenas.

Nuestro autor habla con conocimiento de causa pues vivió en carne propia esta contradicción. La mayoría de su obra gozó del favor de la crítica especializada, pero fue ignorada por las masas; tan sólo un par de novelas suyas gozaron en su momento de cierta popularidad (Wahington Square y Otra vuelta de tuerca).

Siguiendo con nuestra reseña, el relato que da nombre a esta colección es finalmente el más conmovedor “El altar de los muertos” el cual nos habla de dos personas solitarias cuyo punto en común es una ferviente inclinación religiosa por los difuntos; apego que hasta cierto punto podríamos calificar de “morboso”.

Pareciera que la manera de llenar los vacíos afectivos será mediante la veneración del ser amado que murió en el pasado, renunciando a encontrar una nueva oportunidad amorosa en el presente.

No estamos frente a cuento convencional ya que se ocupa primordialmente de la descripción psicológica ofreciendo sólo los diálogos estrictamente necesarios. A pesar de todo, las pocas incidencias narradas resultan poderosamente enternecedoras, evocando el tan humano miedo al amor que muchas personas experimentan a nivel inconsciente.

Finalmente, la gran joya del libro es “Maud Evelyn” donde encontraremos un coqueteo más decidido con la literatura fantástica, además de un balance más satisfactorio entre la innovación literaria y la cordialidad con el lector. La prosa sigue siendo elegante y la psicología muy bien trabajada pero el estilo se asimila con mucha mayor facilidad. La gran originalidad de esta historia es que la figura clave no entra en escena, pues el personaje encargado de narrar no la conoció jamás; la mentada Maud Evelyn brilla por su total ausencia (¿un fantasma?) de modo que la acción se desarrolla en boca de terceros. Esto último significa que el narrador juega un papel detectivesco interrogando a los únicos testigos. (¿Recuerdan el famoso interrogatorio del policía a Raskolnikov en “Crimen y castigo“? Pues aquí tenemos algo parecido).

Este libro nos ofrece mucho material de interés para los lectores ya familiarizados con la sofisticada sintaxis el escritor (a veces recargada, a veces enrevesada) y sus acostumbrados juegos de punto de vista; tres de estos relatos profundizan en esa particular estética literaria. No obstante, aquellos lectores curiosos o primerizos (y aquellos que hayan disfrutado del tema fantasmal de la novela “Otra vuelta de tuerca“) seguramente apreciarán relatos como el conmovedor “El altar de los muertos” y el genial “Maud Evelyn“, un par de obras maestras que cuentan con el potencial argumental para gustar a cualquier lector de clásicos.


Valoración: Muy bueno
Título(s): El altar de los muertos y otros relatos
Año de publicación original: Entre 1885-1900
País: Estados Unidos / Reino Unido.
Género: Relato experimental, relato fantástico
Extensión: 240 páginas
Dificultad de lectura: Dificultad media.
Traducción: Muy antigua, pero muy buena.
Autores con obras similares: Joseph Conrad, Edith Wharton.


La traducción de Valdemar es muy antigua, pues utiliza términos como “habitud” en lugar de “hábito” o “claror” en lugar de “claridad”. De cuaquier manera puede considerarse muy buena, pues no atenta contra la mejestuosidad y la elegancia de las frases del autor. Tanto “Maud Evelyn” como “El altar de los muertos” pueden encontrarse en la coleccion “Relatos” de Henry James en Penguin clásicos, lamentablemente para el caso de Maud Evelyn, con una traducción (créame) muy inferior.

Marcel Proust: El mundo de Guermantes

“En busca del tiempo perdido” tomo tercero:

Continuando con la prestigiosa novela-río ahora hablaremos de “El mundo de Guermantes” volumen que en traducciones más recientes puede encontrarse como “Del lado del los Guermantes” (Losada) o “La parte de Guermantes”  (Lumen, RBA, Valdemar). Esta reseña se refiere a la primera traducción, iniciada por el poeta español Pedro Salinas y continuada por su colega y compatriota José María Quiroga, misma que persiste en la edición de Alianza editorial. Como sabemos esta serie de libros nos ofrecen la autobiografía ficcionada (valga el término) del gran escritor francés Marcel Proust.


elmundodeguermantesCada vez que la vida me otorga la oportunidad de gozar de vacaciones me veo tentado a continuar con mi lectura de Marcel Proust, pues en esas condiciones de tiempo libre ilimitado es como puedo sumergirme con mayor placer en ese monumental viaje a través del tiempo y las palabras. Efectivamente, alternar cualquiera de los siete tomos de “En busca del tiempo perdido” con el ajetreo de nuestra vida diaria no parece ser la opción más adecuada, pues bien sabemos que esta magna obra exige la firme voluntad del lector y el tiempo suficiente para permitirse una lectura atenta, a prueba de cualquier distracción.

En el anterior tomo “A la sombra de las muchachas en flor” vimos como Marcel (el protagonista y narrador de esta historia) llega a la adolescencia, dando paso al natural despertar de sus instintos románticos y a la vez, experimentando una inquietud por la vida social. Ahora en “El mundo de Guermantes” ese roce con las altas esferas de la sociedad parisiense será más continuo pues la familia del joven Marcel se muda al barrio de Saint Germain, muy cerca del palacio en el que habita el clan de los Guermantes, familia aristocrática con la que tendrá una vacilante relación de amistad.

Como cualquier grupo humano, los seres pertenecientes a la clase pudiente pueden comportarse de manera noble o de manera ruin. La diferencia radica en que la perspectiva tiende a perderse más fácilmente, pues la aristocracia -con o sin méritos- tiende a ser encumbrada convirtiéndose en motivo de imitación. Sus miembros se acostumbran a una adulación tal que hasta los chistes más malos les son festejados. Ante estas circunstancias no es raro que cedan a la tentación de abusar de su poder.

En este caso, el clan de los Guermantes ejemplifica a la vieja nobleza parisiense con toda su grandeza, su sabiduría y también su rancia decadencia.

La inmoralidad de esta sociedad va a ser exhibida principalmente por el grupo que rodea al personaje de Madame de Villeparisis, una gran señora que paga con sus soledad la mezquindad que desplegó en su juventud. Su hogar es un punto de reunión en donde la “gente respetable” se mezcla con las “clases inferiores” llenando sus vacíos amistosos con las personas que en público no serían capaces de saludar. De igual manera esta dama se dedica a proteger artistas, tan sólo para obtener el prestigio y la publicidad que ello conlleva. Su ambiente es un lugar en donde las personas se usan unas a otras.

9788426413352-esLa contraparte es expuesta por el personaje del escritor Legrandin, un férreo crítico de la nobleza que expone un punto de vista radicalmente opuesto al del padre de Marcel, y advierte de los peligros que éste encontrará con sus nuevos amigos. Precisamente, la gran amistad de Marcel en este periódo es el joven Robert De Saint-Loup, un aristócrata cuya psicología es semejante a la de Swann (el cuasi-protagonista los tomos anteriores) en el sentido de que se engaña a sí mismo buscando el amor entre las cortesanas. Su historia con la “cocotte” Rachel será motivo de muchas páginas de conflicto pasional.

Como vemos Marcel goza y sufre sus nuevas amistades, pues dentro del círculo hay quién le ofrece verdadera simpatía y hay quién sólo le es condescendiente, sin faltar aquellos que de plano le ignoran o le niegan.

Hemos de advertir que Marcel dista de ser un brillante y valeroso protagonista cuyo actuar influya de manera decisiva en el curso de la novela; es más bien un personaje muy discreto e incluso falto de carisma. Marcel brilla como narrador, más que como actor.

Dada esta falta de heroicidad, la admiración se vuelca sobre los personajes secundarios, como la Duquesa de Guermantes cuya personalidad se revela de manera soberbia durante toda la novela (y a la que Marcel profesa una verdadera devoción). La dignidad de este privilegiado grupo social se eleva gracias al núcleo más íntimo de la familia Guermantes; un espacio en donde la cultura, la sapiencia y el buen juicio termina deslumbrando a nuestro narrador y también al lector.

rba-la-parte-de-guermantes-rba-9788490561904Sin embargo, la novela ofrece mucho más. Aquel tramo en el que Marcel se refiere a la enfermedad de su abuela resulta conmovedor (recordemos que esta anciana fue quien mejor comprendió los sentimientos del pequeño Marcel). Para él resulta particularmente doloroso ser testigo de su decadencia física. Ni duda cabe, este es uno de las mejores pasajes del libro. Por otro lado, el todavía presente asunto Dreyfuss termina por formar dos bandos políticos en franca oposición y aunque nuestro héroe se muestra reticente a tomar partido, la sociedad le confiere el bando que (según ellos) le corresponde.

Sobra insistir en las características de la prosa: sintaxis sofisticada, frases demasiado extensas, descripciones abundantes, largos apartados aclaratorios entre paréntesis, y otros recursos. Para abordar los enormes párrafos me he concentrado en subrayar los fragmentos que en una primera lectura tienen sentido para mí; de esta manera será más sencillo no perderme para después asimilar la frase completa. De igual manera he decidido enfocar mi atención en los detalles que tienen que ver con la trama y las reflexiones filosóficas, no tanto en las elaboradas descripciones.

Hemos de asumir que resulta imposible captar de un solo golpe toda la grandeza de esta obra. El lector no debe presionarse por lograr una comprensión total de cada uno de sus pasajes. La idea es disfrutar lo que nuestra pericia nos permita asimilar y más adelante, cuando hagamos una consulta o segunda lectura estaremos preparados para captar más detalles.

A fin de cuentas, estamos frente a un libro de memorias y en consecuencia, no debemos esperar una trama lógica y sistemática, ni tampoco un manejo del tiempo cercano a lo convencional (en este libro nada es convencional). El ejercicio de la memoria es algo de lo que se sigue investigando en la actualidad y Proust intentó llegar al fondo de este enigmático proceso mental, plasmando el resultado de sus experimentos en una obra artística bella y coherente.

La dinámica de “El mundo de Guermantes” da la impresión de ser un poco menos densa que la los tomos anteriores, aún así no debemos menospreciar la profundidad apabullante por la que el autor es reconocido. Uno de los tantos sentimientos que nos deja la lectura de “En busca del tiempo perdido” es una sensación de humildad. Pareciera que todos los conocimientos sobre literatura que dábamos por hechos ahora se tambalean. Aún después de leer tres tomos reconozco que mi conocimiento sobre esta novela-río se basa en la información que había consultado anteriormente. Si por mi propia lectura estuviera obligado a definir esta obra no sería capaz de hacerlo. Marcel Proust marca un nuevo punto de partida.


Valoración: Excelente.
Título(s): El mundo de Guermantes, Del lado de los Guermantes, La parte de Guermantes.
Año de publicación original: 1921
País: Francia
Género: Novela experimental, Novela-río, modernismo.
Extensión: 790 páginas
Dificultad de lectura: Alta dificultad.
Autores con obras similares: Difícilmente podremos encontrar algo como esto.

Milan Kundera: El libro de los amores ridículos.

ellibrodelosamoresridiculosEste es formalmente el único libro de cuentos de Milan Kundera y dada la circunstancia de haber sido publicado en 1968 (casi a la par de su primera novela “La broma”) podemos suponer que aquí se encuentran los primeros relatos escritos por el escritor checo. Por esa razón es que la técnica se muestra todavía sencilla, ajena a los experimentos narrativos que desarrollará posteriormente. Esta circunstancia incipiente ofrece a los lectores la ventaja de que nos sentiremos muy cómodos con la prosa y con la rapidez con la que habremos de asimilarla. Las historias contenidas tratan sobre los cortejos y conflictos concernientes a la relación de pareja; por supuesto el sexo es uno de los temas centrales, lo cual no sorprende a nadie pues el escritor Checo siempre se ha mostrado audaz en ese sentido. Lo que sí nos extraña es que el tema político se encuentra prácticamente ausente.

El título alude a las situaciones absurdas en las que los seres humanos solemos caer mientras ejercemos el constante e inevitable juego amoroso. Todos sabemos que al estar implícitos nuestros sentimientos y a veces nuestros traumas, el terreno se torna resbaloso. La idea es vernos reflejados en estos cuentos y reconocer con buen humor la ridiculez de ciertos comportamientos sexuales y amorosos.

Las dos primeros muestras “Nadie se va a reír” y “La dorada manzana del eterno deseo” representan el material más sencillo que he leído del autor checo, pues se limitan a relatar las incidencias apegándose a las reglas mínimas del relato breve. El primero de ellos trata sobre un profesor tan falto de carácter que prefiere armar un lío que afectará su trabajo y su vida amorosa, antes que sincerarse frente a un colega y decirle la verdadera opinión que tiene sobre su trabajo. El segundo, nos habla de un hombre con tanto temor al compromiso que se refugia en un flirteo continuo y sistemático frente a toda mujer que se tope en su camino. Ambos cuentos nos ofrecen personajes y temáticas interesantes pero con menos penetración psicológica. Son sólo el inicio de un volumen que promete mucho más.

El tercero: “El falso autoestop” es uno de los mejores del libro, ya que profundiza mucho mejor en el aspecto psicológico. Trata sobre una pareja joven que sin proponérselo empieza a ejercer el juego de la fantasía sexual.

Habremos de notar que el éxito de estos juegos eróticos depende de dejar atrás las inhibiciones, el falso pudor y la inseguridad machista, pues a algunas personas les resulta difícil separar los vacíos emocionales y los prejuicios a la hora dejarse llevar por el aspecto lúdico del amor.

Symposion” representa el lance más arriesgado de este volumen. Por su extensión y por su estilo podría ser considerado un híbrido, o quizás una nouvelle de tipo coral, pues confronta el punto de vista de los personajes; además, el relato se encuentra dividido en “actos” como si fuera una obra de teatro. El argumento se limita a una conversación informal entre compañeros de trabajo, entre los cuales existen flirteos y relaciones encubiertas; algunos de los personajes se muestran fuertes y experimentados; otros débiles y decadentes. Al final, un evento trágico le dará a este relato inclasificable un giro detectivesco y todos estos elementos tan dispares conforman la fuerza de “Symposion” pero al mismo tiempo su debilidad.

Que los muertos viejos dejen sitio a los muertos jóvenes” es otro de los mejores cuentos del libro, ya que en él podremos encontrar los valores de originalidad y destreza técnica que distinguirán a Kundera en obras posteriores. La descripción psicológica llega a profundidades insospechadas y la habilidad narrativa da mucho de qué hablar, ya que se trata de uno de esos relatos en “reversa” en donde las memorias guían a la narración cada vez más atrás en el tiempo, para de vez en cuando retornar al presente. El argumento nos habla de un encuentro amoroso aplazado por quince años entre un hombre joven y una mujer mayor, exponiendo (entre muchas otras cosas) que lo que realmente dispara el deseo no son las imágenes (el cuerpo) sino lo que éstas evocan. Excelente.

Los dos últimos cuentos “El doctor Havel al cabo de veinte años” y “Eduard y Dios” persisten en hablarnos sobre la naturaleza del deseo sexual, confirmando que los motores que disparan ese tan humano impulso no son los que solemos creer. El segundo de ellos (y último del tomo) es la gran joya del libro. Su argumento se asemeja a “Nadie se va a reír” pues el personaje principal también se muestra incapaz de mostrarse sincero consigo mismo y con los demás, siendo su ineptitud la causa del viraje tan inesperado en el curso de sus relaciones afectivas.

Eduard y Dios” implica elementos más espinosos: la creencia en Dios y la noción de pecado. La trama nos expone como esos conceptos pueden ser utilizados para inhibir o potenciar el acto sexual. También es el único relato en el que el autor expone la situación política del país y de la época en que fue escrito (curiosamente una circunstancia totalmente contraria a la de Iberoamérica); creer en Dios es tan mal visto que procura rechazo social y obstáculos en el ascenso laboral.

El libro ofrece una sensación de ir mejorando mientras se avanza con la lectura; pasamos de lo simple a lo insondable sin que la lectura pierda su fluidez. No encontraremos comentarios al margen ni tampoco demasiados artificios narrativos (con la excepción de “Symposion“). Por todas estas consideraciones creo que esta colección puede ser una buena puerta de entrada para la literatura de Milan Kundera. Sin embargo, no podemos afirmar que sea su mejor libro porque muestra a un escritor todavía en busca de originalidad. El concepto de esta obra literaria sería superado once años después con “El libro de la risa y el olvido“, obra maestra que el lector podría abordar toda vez que haya cumplido la lectura de estos “amores ridículos”.


Valoración: Bueno
Año de publicación original: 1968
País: Republica Checa.
Género: Cuento psicológico, con toques erótico.
Extensión: 320 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer
Traducción: Buena (Tusquets).
Autores con obras similares: Ismail Kadaré, Paul Auster.

Fiódor Dostoievski: El idiota

El idiota” novela publicada en 1869, es uno de los libros más entretenidos que he tenido la fortuna de leer. Sorprende que el autor sea uno de los autores más graves e insondables de todos los tiempos; Fiódor Dostoievski. Su bien conocida capacidad para representar el alma herida de los seres humanos, misma que se manifiesta en desplantes estrafalarios y comportamientos neuróticos, se muestra ahora como una interminable comedia, pues esos mismos comportamientos sacados de su contexto trágico y vistos a través de ojos ajenos, resultan ser deliciosamente ridículos.

elidiotaalianzaLa principal característica es la magnificencia de sus personajes. Parece imposible permanecer indiferente ante los hilarantes arrebatos de la señora Lizaveta Prokófievna, la vengativa y arrogante neurosis de Nastassia Filippovna, la defensiva y sarcástica urgencia de Aglaya Ivanovna, el abyecto servilismo de Levediev, el resentimiento celoso y culpable de Rogochín, el arribismo patético de Gania Ardaliónovich, la alcohólica mitomanía del General Ivolguin y la egocéntrica irreverencia de Hipólito (cuyo drama podría haber protagonizado su propia novela). Todos ellos son personajes de construcción notable y que podrían figurar como los actores principales de cualquier relato. Sin embargo, su labor aquí es engrandecer el mundo de un soberbio protagonista; nuestro soberano idiota, el Príncipe Myshkin.

Y es que este personaje central podría significar una de las construcciones literarias más notables del Siglo XIX, puesto que encierra una perfección no idealizada (más bien atormentada) del alma humana.

No cabe duda de que se trata de un personaje quijotesco, en tanto que Myshkin adopta la bondad y la piedad como forma de vida obteniendo a cambio la incomprensión y la burla de sus semejantes. Si bien todos reconocen su limpieza de corazón y hasta su superioridad moral, al mismo tiempo le desprecian y le tratan de “imbécil”.

La “idiotez” que se le atribuye proviene de su excesiva bondad; del hecho de ofrecer lealtad y paciencia a quienes no la merecen, y a no ser capaz de poner en duda la virtud de sus semejantes (llegando al punto de sentir culpabilidad ante cualquier insignificancia). No obstante, la mayor desgracia de Myshkin radica en confundir la compasión con el amor, defecto que le conduce a relaciones de amor-odio para las que su alma pura e infantil no está preparada.

En su herido amor propio, el príncipe asume que su “imbecilidad” no puede evitarse. Los motivos de tal convencimiento son: su moralidad inquebrantable, lo innato de su candidez, y su enfermedad incurable. Este último elemento (la epilepsia) emparenta al protagonista con su creador, ofreciéndonos una dramática sinceridad autobiográfica. En suma tenemos una confluencia de soberbios personajes, todos perfectamente humanos, todos desconcertantes, creíbles y polifacéticos; en una palabra, fascinantes.

ElidiotadebolsilloLa otra virtud es el novedoso estilo de narrar el cual pareciera adelantado a su época. Se trata de un narrador observador, que no posee todos los datos, pero que relata lo que sabe con la prudencia de un buen periodista. Su técnica ofrece deliberadamente descripciones incompletas que van administrando las expectativas del lector. De esta manera el narrador se reserva los detalles, apenas insinuando los hechos que más adelante serán revelados. Esto nos revela que Dostoievski no va improvisando sobre la marcha, sino que tiene bien claro lo que va a contar en las páginas subsecuentes. Otra gran sorpresa que nos ofrece este libro es que encontraremos muy pocas descripciones, lo cual contribuye a que el libro se muestre ameno y ofrezca una lectura muy relajada.

Uno podría imaginarse que una novela de estas dimensiones estaría repleta de ceremonias, planteamientos y disertaciones, pero resulta todo lo contrario; “El idiota” ofrece novecientas páginas de pura acción con diálogos en abundancia.

Las escenas son bastante prolongadas (el lector notará que las primeras doscientas cincuenta páginas narran los hechos que ocurren en un sólo día, lo que nos habla de una inventiva fuera de lo común) y a pesar de ello, tales episodios no llegan a agobiar porque van cargados de un curioso patetismo que ilustra el pobre amor propio y el desprecio por sí mismos que sienten los personajes ante las circunstancias de la vida. Lo notable es que ese dramatismo no nos conduce a la conmiseración sino más bien a la risa. Esta novela muestra al Dostoievski más humorístico que he podido encontrar.

Hay varios tramos de la novela que me parecieron memorables; por ejemplo la escena del histerismo destructivo de Nastassia Filippovna que raya en la locura, o la “fallida” muerte del adolescente Hipólito, pretendido suicida que en el fondo es sólo un buscador de atención que anuncia com bombos y platillos su resolución extrema para fines puramente vengativos. Por su parte, el desenlace cambia la tónica de toda la novela, tornándose oscuro casi negro, por lo que el lector debe estar preparado para confrontar ese súbito cambio de humor.

La novela se divide en cuatro partes y cada una de ellas podría haber significado un libro independiente pues observan un planeteamiento y un desenlace propios. Si los libros de Dostoievski hubieran estado regidos bajo los criterios de la mercadotecnia actual “El idiota” se habría publicado en una saga de cuatro libros (gracias al cielo que nuestra preferencia es por los clásicos), En lugar de ello tenemos un solo ejemplar de novecientas páginas (edición de Alianza) y mi recomendación es que el lector no permita que este factor de intimidante amplitud le desamine. En mi caso “El idiota” ha sido un libro sumamente entretenido e incluso apasionante. No me ha importado tomarme casi todo un mes para cumplir con mi lectura; creo que ha sido tiempo muy bien aprovechado.


Valoración: Excelente.
Título(s): El idiota / El príncipe idiota.
Año de publicación original: 1869
País: Rusia
Género: Novela psicológica / Tragicomedia.
Extensión: 912 páginas (Alianza) 792 páginas (Debolsillo)
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Muy buena (Alianza/Cátedra)
Autores con obras similares: Miguel de Cervantes / Liev. Tolstói.


La traucción de Alianza es muy buena, pues sale airosa salvo por un par de términos un tanto peregrinos. Por su parte las traducciónes más recientes parecen ser la de Debolsillo y la de Cátedra. He podido echar un vistazo a la traducción más antigua que está disponible en las editoriales económicas y parece ser la misma que he leído en Alianza. Sería interesante que un lector conocedor de libros nos confirmara el dato.

Yasunari Kawabata: Mil grullas.

El tema de la novela corta “Mil grullas” del escritor japonés Yasunari Kawabata, podría generar cierta repulsión entre algunos lectores. El choque de culturas y la diferencia de épocas no son la única barrera que hay que sortear, sino que algunos detalles de su argumento podrían parecer ofensivos frente a las ideologías “políticamente correctas” que proliferan en la actualidad.

milgrullasA primera vista, esta historia sugiere que el escritor hubiera proyectado una retorcida fantasía a la medida de sus perversiones. Veamos; un joven en edad casadera (Kikuji Mitani) se ve inmerso en una situación disfuncional involucrando a cuatro mujeres de diferentes edades; tres de ellas lo suficientemente atractivas como para provocar en él atracción sexual (La señora Ota, su hija Fumiko y la jóven Yukiko Inamura); la cuarta (Chikako Kurimoto) no lo lograría porque tiene una mancha en la piel (que para colmo se ubica a la altura del seno), por tanto no aspira al amor sino a la intriga. Por si esto no bastara, dos de esas mujeres fueron amantes del finado padre de Kikuji, lo que agrega un elemento más perturbador a los acercamientos amistosos entre los personajes.

¿Machismo? ¿Mal gusto? Bueno, la literatura no es tan simple.

Con el tiempo y la experiencia los lectores comprendemos que cada historia no necesariamente es una apología, ni tampoco representa forzosamente el pensamiento del autor. De igual manera, la sospecha de que toda novela debe tener elementos autobiográficos es harto cuestionable.

Antes de juzgar hagamos una interpretación:

Nuestro lector será capaz de encontrar en “Mil grullas” algo más que una orgía machista semi-incestuosa. Para ello procederá a ubicarse dentro del entorno; es decir la cultura y la época de la narración: Imaginemos pues a la pequeña ciudad de Kamakura (a 50 km. de Tokio) durante los terribles años de la posguerra. La situación no ofrecía a sus habitantes demasiadas opciones de realización, puesto que las libertades elementales estaban coartadas por la ocupación norteamericana.

La malsana situación de Kijuki Mitani podría representar la decadencia social y moral que necesariamente se origina en un país devastado por una crisis bélica de las dimensiones de la segunda guerra mundial. De igual manera, la decolorada y velluda piel de Chikako podría representar la marca imborrable de la derrota, la bomba y la ocupación; las cuales cambian por completo la perspectiva nacional. La población adulta (personificada por el difunto señor Mitani, la señora Ota y la propia Chikako) pueden dar por fracasados sus proyectos de vida, mientras que los jóvenes se enfrentan a la disyuntiva de cometer los mismos errores (Fumiko como hija de Ota) o intentar algo completamente nuevo (la joven Inamura protegida de Chikako).

En esta interpretación, las opciones matrimoniales de Kijuki son un reflejo de las alternativas que el país enfrentaba; la continuidad perniciosa o el resurgimiento valeroso. De modo que no resultará extraño que el protagonista vacile o se regodeé de su situación a todas luces ventajosa por tratarse de una sociedad muy permisiva con los varones.

Ya que abordamos este aspecto, conviene observar que el machismo japonés no es como el de otras partes del mundo; se trata de un machismo de facto en donde no hay nada que discutir ni nada que imponer; la mujer se entrega al varón con devoción y respeto.

Hay un elemento peculiar; los japoneses no hablan del sexo (y ni siquiera del amor) de manera franca y abierta. Entonces, el escarceo amoroso debe resolverse con alusiones, suposiciones o en su defecto, rituales.

Recordemos que la ceremonia del té (con sus arreglos florales, sus representaciones pictóricas y sus antiguas vasijas que simbolizan la unión conyugal) tiene la facultad de concertar matrimonios.

Este sentido místico tan presente en la literatura oriental no debería resultarnos tan extraño, ya que ofrece elementos parecidos a los de nuestra “mágica” novela latinoamericana. En este caso, la sinopsis nos revela que la desgraciada Chikako manipula los rituales del té, para influir en la decisión final de Kijuki. El lector deberá leer “Mil grullas” para saber si logró su cometido.

Todo lo anterior significa que, por más que el tema nos pueda parecer indecoroso, el estilo literario, el lenguaje, los símbolos (e incluso muchos de los incidentes narrados) no lo serán. En realidad, estamos frente a un libro escrito con una delicadeza notable.

La prosa breve y concisa observa la precisión acostumbrada por Kawabata en sus obras cumbre como “El rumor de la montaña” o “La casa de las bellas durmientes“. La figura del narrador (no omnisciente sino más bien observador) relata los sucesos retrocediendo en el tiempo, y haciéndose preguntas; de esta manera crea expectativas en el lector.

Contrario a lo que se pudiera imaginar, este tipo de literatura modernista ofrece facilidad y rapidez de lectura, lo cual aligera la asimilación de una historia cuya dificultad radica más bien en su interpretación. Afortunadamente, el autor aborda los temas arriesgados con maestría, siendo capaz de describir el punto de vista masculino, pero también los sentimientos siempre escondidos de las tímidas y sumisas mujeres japonesas. Gracias a la belleza de la literatura el lector irá deduciendo los motivos nobles de una novela de planteamiento controvertido.

De las obras que he leído de Yasunari Kawabata, (y pese a las virtudes que acabo de mencionar) “Mil grullas” sería la que recomendaría en último término, acaso por ser la más difusa y por ende la más incomprendida.


Valoración: Bueno
Título(s): Mil Grullas (En otra traducción “Una grulla en la taza de te”)
Año de publicación original: 1962
País: Japón
Género: Nouvelle, novela psicologica, costumbrismo.
Extensión: 145 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer, difícil de interpretar.
Traducción: Aceptable, ligeramente confusa.
Temas: Matrimonio, árbol genealógico, muerte.
Autores con obras similares: Yukio Mishima, Natsume Sóseki.

Roald Dahl: El gran cambiazo

Roald Dahl, escritor galés famoso por sus historias infantiles también incusrsionó en la narrativa para adultos. Su creciente fama le llevó a escribir guiones televisivos y filmicos, los cuales implicaron un alejamiento de las formas literarias más puras, privilegiando una narrativa más complaciente que pudiera funcionar con otro tipo de público. Los cuentos de esta colección fueron publicados en una conocida revista para hombres en plena época de la revolución sexual. Posteriormente alguien decidió que fueran compilados en un libro titulado “El gran cambiazo” cuya traducción correcta debió haber sido “El gran intercambio” (de parejas), pues se refiere a las relaciones abiertas y a las llamadas parejas “swinger”.

El gran cambiazo.inddEn este libro encontraremos personajes promiscuos envueltos en absurdas peripecias sexuales, pero sin llegar a describir explícitamente el acto carnal. De modo que la propuesta no es propiamente erótica pero sí humorística; el autor espera ofrecer momentos de esparcimiento gracias a sus zopencos personajes masculinos y a sus voluptiosas e insaciables féminas. El estilo es sencillo y de lectura muy rápida, pero el autor tiende a excederse en la explicación de los detalles importantes (y también de los no tan importantes). La temática es decididamente frívola, sin embargo la literatura no debe ser juzgada por la trama o el argumento de sus historias, sino por la calidad de los escritos.

A pesar de tratarse de un autor británico el libro tiene un sabor muy americano que se debe a lo veleidoso del contenido. En efecto, la postura de los personajes tiende a ser presuntuosamente machista y poco sensible con la dignidad de la mujer. Quizás por ello es que las narraciones tienden a idealizar el acto sexual pero al mismo tiempo rehúyen a hablar de él.

El volumen contiene cuatro narraciones de extensión considerable, los cuales vamos a comentar en orden de aparición:

El visitante:

Este es el cuento más extenso del libro. Incluye dos narradores y un falso prólogo que nos introduce al esperpéntico personaje del Tío Oswald; un garañón inglés infalible en cuestiones amatorias (o al menos esa es la idealización que el primer narrador propone). No obstante, el lector podría ubicarlo como una moderna y caricaturesca parodia de Casanova. por lo pretencioso, narcisista, misógino y embustero de su carácter (defectos que muchas damas aborrecerían). Entre sus “linduras” se cuenta el mostrarse racista frente a los extranjeros, juzgándolos incapaces de observar las correctas medidas de higiene, y como consecuencia desarrolla una extrema misofobia (temor por los microbios).

La trama trata sobre (adivinaron) sus increíbles proezas sexuales, llevadas a cabo en países exóticos y bajo situaciones extremas. Este “valiente” Don Juan narra la historia en primera persona por lo que resulta muy dudoso su punto de vista.

Aquellas personas que se quejan del antípatico narrador de “El guardian entre el centeno” los reto a que lean al Tío Oswald en primera persona ¡Toda una experiencia!

La poca simpatía y la escasa credibilidad que genera el protagonista no son el único problema de este cuento, pues me parece innecesariamente largo, y a pesar de que el escritor trata de explicar todo lo que puede, la historia carece de los asideros que le puedan proporcionar sustento literario. Si bien Dahl deja en claro que se trata de una parodia, el cuento fracasa por su narración sobrada y por su humor sectario (basado exclusivamente en quimeras masculinas). El único aporte importante sería la presentación de un singular personaje que serviría de pretexto para que Dahl escribiera todo un libro en su honor. Desgraciadamente “El visitante” no genera demasiadas expectativas a su favor.

El gran cambiazo:

Aquí la narrativa mejora. El autor se muestra más conciso y su humor conecta mucho mejor en el ánimo de los lectores. El argumento es muy parecido al del cuento anterior, proponiendo una situación inverosímil: ¿es posible hacer el amor con la mujer de otro sin que ésta se percate de tener en su cama a alguien que no es su marido? Este argumento que (seamos honestos) parece haber salido de una comedia fílmica de tercera categoría, mete al escritor en camisa de once varas. Sin embargo, Dahl logra salir adelante, porque el cuento está mucho mejor narrado en relación al anterior. Además, ese absurdo proceso en que los calenturientos personajes planean la “hazaña” del intercambio “fantasma” de sus esposas, resulta muy divertido.

El último acto:

Este es el mejor cuento del volumen pues rompe con la presuntuosa masculinidad y los anodinos argumentos de los otros relatos. El escritor nos ofrece una historia más humana y veraz: Tras gozar de un matrimonio muy exitoso una mujer sufre la muerte de su marido y entra en una severa crisis personal. Para superarla deberá cumplir con un proceso largo y doloroso que le permita regresar a la actividad laboral y rehacer su vida amorosa. Esto último es lo que le costará más trabajo, pues el destino la pone frente a un hombre demasiado escrupuloso y acomplejado, lo cual da lugar a un desenlace dramático. Este cuento ilustra con mayor éxito lo que es la vasta y compleja naturaleza humana (incuyendo un despliegue de erotismo más auténtico) logrando realmente sobresaltar (e indignar) al lector.

Perra:

El cuento final de esta colección nos trae una mala noticia; regresa el adefesio llamado Tío Oswald, y con él las temáticas caricaturescas de clasificación “R”. La trama sugiere que un grotesco científico francés (recordemos que ante los ojos de este protagonista todos los extranjeros son horribles) ha logrado crear una singular y revolucionaria fragancia que exacerba el deseo sexual humano. La sustancia en cuestión desata una urgencia tal por el apareamiento que puede compararse a la de un perro atosigando a las hembras en celo (no es broma, en realidad el cuento trata exactamente sobre esto). Ni siquiera el giro final de pretendido espionaje político y el humoristico desenlace logran salvar un cuento que ya desde el argumento ya se muestra muy débil.

Concusión:

Efectivamente, un libro de narrativa no debe ser juzgado por un argumento frívolo o excesivamente fantasioso. A pesar de ello, la literatura necesita de cierto sustento para ser tomada en serio (incluso el género fantástico debe basarse en situaciones humanas que ofrezcan cierta credibilidad y que desplieguen conocimientos sobre la verdadera naturaleza del ser humano). Estas historias nos ofrecen una idealización sectaria del sexo, y como consecuencia. la mayor parte de “El gran cambiazo” no logra conectar con el lector más experimentado.

En descargo del autor hay que considerar la posibilidad de que estos cuentos fuesen sugeridos o corregidos por gente de la industria del entretenimiento; a fin de cuentas, en las páginas de la revista Playboy (en donde originalmente se publicaron) lograron su cometido de entretener a un autocomplaciente público masculino; el problema es para aquellos que creímos que este libro podía ofrecernos algo más… Para adentrarnos en la literatura de Roald Dahl, sugiero buscar otra opción.


Valoración: Obra menor.
Año de publicación original: 1975.
País: Reino Unido.
Género: Cuento picaresco / Cuento humorístico.
Extensión: 175 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Regular (Anagrama).
Temas: Parodia, fantasías masculinas.
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