Patrick Modiano: Dora Bruder

El escritor francés Patrick Modiano obtuvo el premio nobel de literatura en el año 2014 a razón de su capacidad para recrear “el arte de la memoria con el que ha evocado los destinos humanos más inaprensibles”. Uno de sus libros más comentados es “Dora Bruder“, texto breve publicado en 1997 en el cual continúa desarrollando la introspectiva búsqueda histórica que le ha distinguido durante toda su carrera (curiosamente la versión castellana no ha sido publicada por Editorial Anagrama, sino por Seix Barrall/Austral con la excelente traducción de Marina Pino).

dorabrudermodiano Se trata de un híbrido literario difícil de clasificar. El objetivo del autor es rescatar la memoria de una jovencita de dieciséis años víctima del holocausto, pero no lo plantea desde la perspectiva de la biografía novelada o la crónica. En su lugar desarrolla una investigación estricta que obedece a motivaciones psicológicas más que periodísticas. Como sabemos Modiano escribe impulsado por varias obsesiones, entre ellas la búsqueda del origen (en especial de la figura paterna) y la indagación de un singular periodo en la historia francesa conocido como “la ocupación alemana” (1940-1944). De esta manera, el libro despliega un estilo sobrio y melancólico que se ocupa de la exposición de los hechos históricos dejando de lado el arte narrativo producto de la imaginación y la especulación. El resultado de todo esto es una antinovela de no ficción (vaya descripción).  

Lo que vamos a leer corresponde a una historia totalmente verídica. Tan es así, que el autor evita todo intento por dramatizar los detalles biográficos, limitándose a exponer los documentos, las actas y los reportes oficiales. Y a pesar de ello su trabajo resulta tan literario, pues en la búsqueda de su verdad el narrador involucra sus propios sentimientos. Si bien la persona investigada no es pariente suya ni mucho menos, le habla sobre su propia historia familiar.

Y esa persona es Dora Bruder. Una niña con la candidez propia de su edad, que se lamenta de vivir frugalmente en un cuartucho de hotel. Una adolescente como cualquier otra, que odia ser internada en una sombría institución religiosa. Una joven que rechaza ser segregada por una supuesta filiación racial, política o religiosa que ni siquiera entiende. Una persona que naturalmente se rebela contra la estrechez y la opresión de cualquier guerra y que no tendría que haber sido víctima de ninguna persecución. Lo que le sucedió a Dora es una siniestra muestra de la barbarie originada por el delirio xenófobo.

Por fortuna, la narración evita abundar en las atrocidades históricas que todos conocemos. Nuestro narrador-investigador se limita a relatar su búsqueda entre los documentos antiguos, las entrevistas con los pocos testigos sobrevivientes, y su encuentro con el paisaje urbano. Durante el proceso Modiano evoca sus vivencias juveniles y el recuerdo de sus padres, desapegándose del rigor periodístico y también de cualquier convicción ideológica o moral. El narrador avanza con su cometido como si no tuviera otra opción. Investiga porque de esa manera su propia historia adquiere sentido. Con estos apuntes queda claro que el protagonista de este libro no es la chica, sino el propio narrador.

Con la confección literaria de una nueva Anna Frank, el escritor francés nos recuerda que el genocidio no es la tragedia de una sola persona, sino la de millones de seres humanos.

Tras leer “Dora Bruder” el lector acrecentará su conciencia histórica y su compromiso con la solidaridad. De igual manera estimulará su sensibilidad hacia el siempre enigmático proceso de la memoria humana. Esta singular obra literaria (de escasas 120 páginas) dejará satisfechos a los lectores interesados en la novela histórica y a los que ya estén familiarizados con el estilo del escritor; no así a los lectores que esperen grandes aventuras con un fabuloso despliegue de arte narrativo. Aunque el texto resulte muy fácil de leer (y la traducción sea inmejorable), la narración melancólica, relajada y discreta difícilmente será atractiva para un público juvenil aferrado a lo trepidante. Si usted en cambio gustó de novelas como “Mendel el de los libros” y “El mundo de ayer” de Stefan Zweig, este libro le vendrá muy bien.

Mensaje de fin de año:

Con motivo de las fiestas de fin de año quiero compartir lo siguiente: leyendo libros como “La insoportable levedad del ser”, “Crimen y castigo” o “La montaña mágica” pude sobrellevar una etapa muy difícil en mi vida. Desde entonces la literatura forma parte integral de mi día a día y no imagino mis noches sin mi sesión de lectura diaria. Es posible que usted pueda contarme una experiencia parecida.

Ahora la humanidad entera enfrenta un momento complicado. Nuestro estilo de vida se ha modificado y nuestras fuentes de trabajo se han visto afectadas (por no mencionar el problema principal que es la salud de todo el planeta). No hay duda de que los libros podrán ayudarnos en este tramo, no sólo como una forma sana de entretenimiento, sino como una fuente de sabiduría, empatía e iluminación.

Mi deseo es que los suscriptores, lectores y visitantes de este blog enfrenten con buena salud  y buena fortuna los desafíos que imponen los nuevos tiempos. Espero que sus lecturas sean sabias, luminosas y reconfortantes, y que les ayuden a sobrellevar la situación de pie y con buen ánimo. ¡Felices fiestas para todos y cada uno de los visitantes!

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Personalmente me preparo con la dedicación y la pasión de siempre para ofrecerles un séptimo año de publicaciones. Supongo que mientras más difícil se torne la situación más valor habremos de conceder a la literatura. Indudablemente el legado de los grandes escritores contribuye a aliviar el vacío que provoca el sinsentido de la existencia humana.

Narrativa Clásica XIX y XX nunca tuvo la intención de generar ingresos. No obstante, la situación adversa que atraviesan nuestras fuentes de trabajo me obligan a apelar a la filantropía. Si alguna de las tantas publicaciones le ha sido útil y si usted cuenta con la posibilidad económica, ahora puede hacer un donativo. Para ello le pediré que visite nuestro nuevo canal oficial en youtube. En cualquiera de los videos publicados encontrará el enlace correspondiente. Lo agradezco de todo corazón. Y reitero: paz y salud para todos los visitantes y suscriptores de este blog. ¡Felices lecturas!

Guillermo G. Castro. Guanajuato, México. 23 de diciembre de 2020.

Charles Dickens ¿Por dónde empezar?

charlesdickensEn este artículo comentaremos brevemente todas las novelas del escritor inglés más celebrado del siglo XIX: Charles Díckens. El objetivo es instruir a nuestros visitantes para que cuenten con los elementos suficientes para decidir cuáles lecturas abordar. Lo primero que debemos saber es que Dickens escribió para las revistas y periódicos de su época en formato de folletín. Esto significa que las novelas eran publicadas por capítulos, los cuales llegaban al lector de manera periódica y se apegaban a los recursos melodramáticos propios de lo que se conocía como novela de folletín. Sin embargo, nuestro autor logró superar las limitaciones del formato gracias a su prodigiosa sensibilidad social, su refinado sarcasmo, su dominio del entramado novelístico, y su gran habilidad para crear personajes heroicos y caricaturescos.

Iniciamos con las primeras ocho novelas escritas entre 1836 y 1848, periodo de juventud del escritor.

Los papeles póstumos del Club Pickwick” es la primera novela que escribió Dickens y su pujante energía juvenil se nota en la jovialidad con la que fue escrita. El sentido del humor es más que evidente, pues el autor empieza a mostrar gran habilidad para la ironía y también para desarrollar personajes notables (en este caso el protagonista Pickwick, y su criado Sam Weller). Puede considerarse una sátira, por lo que se recomienda a los lectores que busquen una historia humorística. La versión en español puede encontrarse gracias a la editorial Random House.

“Oliver Twist” es la obra literaria de Dickens más leída en el mundo de habla hispana. Aquí el autor asume la misión de toda una vida: denunciar los maltratos que sufrían los niños en la época de la revolución industrial. De modo que se estrena como escritor social abordando temas como la orfandad, la delincuencia y la pobreza. Para ello se vale de la tradición de la novela picaresca dando por resultado un melodrama con final feliz. Esta es la primera novela inglesa que tiene a un niño como protagonista. El otro personaje que llama la atención es la ciudad de Londres descrita como un laberinto desolador en donde prolifera la insalubridad y el hampa. Dickens asimila las exigencias del formato de folletín (con las consecuentes debilidades que esto implica) pero nos ofrece una visión crítica trascendente digna de ser considerada. El hecho de que este sea el libro más famoso del autor no implica que necesariamente sea el mejor. La traducción más reciente es la de Alba Editorial.

“Nicholas Nickleby” intenta repetir el éxito que obtuvo la novela anterior. El autor continua su tendencia a dramatizar al máximo, con el fin de enfatizar la injusticia y los aspectos negativos que observan las tradiciones. Y al final resuelve proponiendo un cambio de paradigma. Aquí los obstáculos son la educación tradicional inglesa y el mal actuar de algunas personas adultas (como el Tío Ralph) que instaladas en el fracaso, se dedican a estorbar el desarrollo de la niñez y la juventud. Este libro se recomienda a aquellos lectores que gustaron de “Oliver Twist”. Por desgracia esta novela no es fácil de conseguir debido a la ausencia de ediciones recientes.

“La tienda de antigüedades” (o “El almacén de antigüedades” según la traducción) es la novela más controvertida de nuestro autor, por lo que no se recomienda para quien desea conocerle. El personaje principal es una niña que sufre las consecuencias de la orfandad, y además enfrenta los desafíos que impone la migración y la pobreza. Desafortunadamente Dickens se excedió en el recurso del melodrama, creando un desenlace demasiado intenso y sentimental. Esta es su obra más criticada, pero también la que marcó más profundamente a su público (especialmente en los Estados Unidos, cuyos lectores llegaron a creer que la protagonista era una persona real). En su momento muchos aficionados se empeñaron en investigar el paradero de la niña, comprobar si seguía viva y hasta organizar viajes a Inglaterra para buscarle. Así de influyente puede llegar a ser la literatura. La traducción más reciente es la de Alianza Editorial.

“Barnaby Rudge” es la primer novela histórica escrita por Dickens y se ambienta en el siglo XVIII época del puritanismo anglicano. También constituye un intento por desarrollar una trama más compleja ofreciendo crímenes no resueltos, misterios familiares y revueltas religiosas. Un dato curioso es que la lectura de esta novela puso en contacto a su autor con otro grande de las letras: Edgar Allan Poe. Además se dice que el personaje del cuervo llamado Grip inspiró el celebrado poema “El cuervo” del autor norteamericano. Esta novela se recomienda para aquellos que ya leyeron los principales libros de la obra diquensiana, pero desean seguir adelante. Por desgracia esta novela es muy difícil de conseguir y los lectores esperamos pacientemente una reedición.

“Canción de navidad” o “Cuento de Navidad” puede clasificarse como una novela corta. Quizás sea la más apta para iniciarse gracias a su cualidad aleccionadora y a su final feliz de folletín. Los entendidos consideran que su argumento condensa todo lo que significa el espíritu de paz y solidaridad, objetivo primordial de estas festividades. En el Reino Unido su enorme popularidad generó un nuevo auge en la celebración de la navidad (se sabe que el autor escocés Robert Louis Stevenson decidió dedicarse a la filantropía después de leer esta novela). Pero eso no es todo, la enorme huella que dejaron personajes como el villano Ebenezer Scrooge, influyó profundamente en la discusión parlamentaria del momento, lo cual llevó a Inglaterra a la implantación de una reforma educativa. La traducción más reciente es la de Alianza Editorial.

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“Vida y aventuras de Martin Chuzzlewít” es la última de sus novelas picarescas (un género que ya empezaba a considerarse anticuado) por consiguiente, no logró la popularidad aplastante de sus anteriores obras literarias, sin embargo no debe considerarse mala. La ambientación se traslada a los Estados Unidos y el tema principal es el egoísmo de una familia cuyos miembros conspiran para heredar. Esta novela se recomienda a aquellos que gustan del lado irónico y humorístico del autor. Afortunadamente Alba Editorial ya tiene disponible una nueva traducción al español.

“El pequeño Dombey” (conocida anteriormente como “Dombey e hijo” es la narración menos conocida de Charles Díckens. Trata sobre la nueva burguesía victoriana y el frío mundo de los negocios. La historia aborda las consecuencias de privilegiar las finanzas por encima de los valores humanos. En el mundo de habla hispana muy poca gente había leído este libro, hasta que recientemente Alba Editorial publicó una nueva traducción y gracias a ello la novela ha iniciado un proceso de revaloración.


Ahora continuemos con las novelas escritas entre 1849 y 1870, mismas que constituyen el periodo más celebrado de nuestro autor, la etapa de madurez.

Después de este paréntesis un tanto oscuro llega una de las obras maestras: “David Copperfield“. Se trata de una novela de iniciación o novela de aprendizaje en la que nuestro escritor perfecciona sus personajes juveniles y sus antagonistas caricaturescos. Generalmente se critica A Dickens por su insistencia con protagonistas que después de pasar una infancia terrible logran trascender su condición adversa y triunfan en la vida. Pero esta insistencia no forma parte de una idealización, pues el propio escritor pasó de ser un niño desafortunado que trabajaba como obrero, a ser el novelista más exitoso del Reino Unido. Y con ello demuestra que las historias de movilidad social (al menos en el siglo XIX) seguían siendo posibles. Esta narración de alto contenido autobiográfico ofrece un mensaje muy claro: la importancia de forjar una disciplina personal y de aprender a tomar decisiones sabias tras haber cometido los errores necesarios para el aprendizaje. Así Dickens inicia con un éxito redondo su etapa de madurez creativa. La traducción más reciente es la de Alba Editorial.

“Casa lúgubre” (Editorial Debolsillo), o “Casa desolada” (Valdemar) continúa con el paso firme. En esta novela Dickens regresa a la protagonista femenina pero en esta ocasión utiliza la primera persona. Así la narradora Esther Summerson sufre el drama de ser hija ilegítima y tendrá que enfrentar el misterio de su origen. En consecuencia la trama aborda asuntos legales que se resolverán en la corte. Otra vez el libro genera un eco en la vida política inglesa, pues tras su difusión se instaura una nueva reforma legal. Recomendada para los lectores que desean explorar el punto de vista femenino desarrollado por un autor de tantas y tantas novelas con protagonista masculino.

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“Tiempos difíciles” es el manifiesto diquensiano definitivo contra la sociedad industrial. En esta novela se confrontan las posturas de la clase patronal y las de la clase obrera sin adoptar un discurso panfletario de índole político. En lugar de ello se enarbola el estandarte de la educación como agente de cambio. En efecto, la novela ensalza la necesidad de escolarizar a la población para que el trabajo mecanizado no desplace al pensamiento, la imaginación y la espiritualidad. El autor se limita a describir las condiciones sociales de Coketown, ciudad ficticia marcada por el uso del carbón, la materia prima indispensable en la época. De todas las novelas de Dickens -brillantes muchas de ellas- ésta podría ser la que despliega el mensaje más trascendente. La traducción más acertada es la de Alianza Editorial.

“La pequeña Dorrit” expone un terrible conflicto de la Inglaterra victoriana: una persona podía ser encarcelada si dejaba de pagar una deuda y además seguía estando obligada a cumplir a pesar de permanecer en prisión sin la posibilidad ejercer un trabajo remunerado. El resultado de esta ley era que los deudores (cuyas desprotegidas familias se veían frecuentemente obligadas a vivir en la cárcel junto al reo) permanecían muchos años encerrados, o bien morían en la cárcel. El propio padre de Charles Díckens fue privado de su libertad cuando el escritor era apenas un niño, de modo que le sobraban elementos para construir una historia como esta. Aquí aparece una nueva heroína (la niña Amy) quien crece en prisión acompañando a su padre condenado desde hace décadas. La historia describe un infame proceso por el cual se criminaliza la pobreza y se crea un mecanismo burocrático para obstaculizar la justicia. Actualmente este libro goza de una versión al español galardonada con el premio nacional de traducción (Alba Editorial) por lo que se recomienda ampliamente su lectura.

“Historia de dos ciudades” es la segunda novela histórica escrita por Díckens, y podría ser considerada su obra más representativa. Está ambientada en la época de la revolución francesa acentuando el contraste entre la ciudad de París con la agitada situación social que estaba experimentando, y Londres con su relativo orden y su conservadurismo. El autor penetra una época en la que el pensamiento moderno se fue fraguando lentamente pero los cambios sociales se produjeron de forma súbita y violenta. En medio de todo eso se entrelaza una historia de amor y un misterio familiar inconfesable. Si Charles Dickens hubiera escrito solo esta novela igual seguiría siendo recordado como un clásico de la literatura.

Cuando Dickens escribe “Grandes esperanzas” se encuentra inmerso en un proceso de excelencia y madurez creativa, logrando un balance artísticamente exitoso. El autor posee la fórmula para satisfacer las exigencias del gran público, las necesidades de los editores y sus propias aspiraciones literarias que le exigían escribir de manera más ambiciosa. Y así legó a la humanidad una de sus mejores obras, explorando con mayor acierto la psicología de sus personajes. “Grandes esperanzas” nos habla sobre la juventud, la inmadurez, el amor propio, las oportunidades perdidas y la naturaleza del ser humano en torno al amor. Esta novela puede considerarse una novela de aprendizaje con detalles autobiográficos y es una de las más populares de todo el catálogo diquensiano. La traducción más reciente es nuevamente la de Alba Editorial.

“Nuestro común amigo” es la última novela que el escritor pudo publicar en vida. A estas alturas Dickens no tenía nada que demostrar, ya había escrito sus obras maestras y había logrado tanto éxito que prefiere adentrarse de lleno en la crítica social. Esta novela pone los valores humanos por encima de cualquier cosa, especialmente por encima de la avaricia y la hipocresía de la sociedad londinense. El resultado fue otra obra maestra que convenció a propios y a extraños. Si bien sus primeras novelas (como “La tienda de antigüedades”) merecieron duras críticas de escritores como Henry James y Oscar Wilde, “Nuestro común amigo” será alabada por autores modernos tan avanzados como Italo Calvino quien la califica como “un ejercicio de virtuosismo literario”. El tema principal de esta narración es el dinero, desplegando un tono claramente pesimista, pero al mismo tiempo ostentando una gran sabiduría. Después de leer esta novela el lector queda convencido de que Dickens murió cuando se encontraba en su mejor momento como escritor. Se recomienda a aquellos lectores avanzados que desean leer, no la novela más popular sino la más aclamada. La traducción más reciente la tiene Random House.

Conclusiones:

Los lectores nuevos (o los que han perdido el hábito de leer) deberán apegarse a las primeras obras de Dickens las cuales les ayudarán a familiarizarse con sus ambiciosos entramados y su peculiar sarcasmo. Pueden empezar con “Oliver Twist” o “Los papeles póstumos del club Pickwick”. O mejor aún, con su novela más corta y más sencilla: “Canción de navidad”.

Los lectores de nivel medio no deben dejarse llevar por la novela más famosa o la más comentada, sino por la que más les atraiga. Si se desea leer algo romántico pueden considerar “Grandes esperanzas”. Si les interesa lo social pueden inclinarse por “Tiempos difíciles”. Aquellos que disfruten las historias que involucran aspectos legales (con juicio incluido) deberán leer “Casa desolada” o “La pequeña Dorrit”. El lector intermedio sabe a lo que se atiene, pues las novelas de Dickens son generalmente largas y sus entramados bastante ricos.

Finalmente dejaremos un mensaje  para los lectores avanzados: Aunque el escritor inglés se haya movido en el ámbito de la novela melodramática y haya logrado más éxito del que cabría desearse para un autor serio, no debemos menospreciarle. Su gran talento para formular complejas construcciones novelísticas resulta más que evidente, además de su prodigiosa sensibilidad social (en especial con los temas concernientes a la infancia y a la industrialización). Esto sin mencionar el elegante estilo sarcástico y la hilaridad que despiertan sus personajes grotescos. Recomendamos leer cualquiera de las novelas de su ciclo de madurez (desde “David Copperfield” hasta “Nuestro común amigo”. Quizás su punto de vista en torno a este autor cambie radicalmente. 

Julio Cortázar: Todos los fuegos el fuego.

“Todos los fuegos el fuego” es una colección de cuentos publicada en 1966, por Julio Cortázar. En esta época el autor argentino se encontraba muy enfocado en el género de la novela, sin embargo este libro nos ofrece la deseable continuidad a lo que fue su trabajo inicial como cuentista. Sin perder su estilo decididamente vanguardista, en estos cuentos encontraremos menos referencias hacia la literatura fantástica y al surrealismo. En todo caso, el autor prefiere experimentar con las infinitas posibilidades que ofrece la narración en sí misma, mientras que los argumentos se nos presentan más cercanos a lo convencional.

Se trata de un libro bastante potente, en el que ninguno de los cuentos contenidos puede considerarse malo. De modo que habremos de comentar cada uno de ellos por separado. Veamos:

toodoslosfuegoselfuegoLa autopista del sur es uno de los relatos más complejos de la colección, pero también uno de los más famosos. Trata sobre lo que en algunas partes se conoce como “embotellamiento” o “atasco”. Es decir, una congestión de vehículos tan complicada que obliga a los personajes a mantenerse detenidos, o bien a avanzar unos cuantos metros de manera esporádica. Lo extraño es que el atasco dura mucho más tiempo de lo usual enfrentando a las personas afectadas a situaciones extremas. Este conflicto puede interpretarse de muchas maneras: cualquier contingencia que provoque impotencia y frustración grupal puede tener cabida. En nuestra modernidad urbana el ser humano se siente sólo a pesar de encontrarse continuamente con aglomeraciones de personas; los problemas son comunes pero al final cada quien hace lo que puede por su cuenta. Cabe señalar que la prosa es recargada presentando frases largas y párrafos muy amplios, como si las palabras fueran columnas de automóviles esperando pacientemente el momento de avanzar.

La salud de los enfermos es un cuento peculiar porque nos ofrece un tema inesperadamente cotidiano. Trata sobre una mentira blanca que al encontrar justificación moral va creciendo tanto hasta que ya no puede ser neutralizada. La situación desarrollada en este cuento puede generar consecuencias benéficas para los personajes, pero también los coloca en una situación absurda. La innovación es que la figura del narrador -un ente completamente ajeno a los personajes- también se convence de la farsa y narra como si la mentira blanca fuera una verdad.

En “Reunión” Cortázar nos ofrece una serie de escenas bélicas. El narrador en primera persona es uno de los líderes principales de una guerrilla latinoamericana. Haciendo un paréntesis (y antes de que usted piense en política) debemos aclarar que el argumento no es propagandístico ya que salvo una cita inicial, este cuento carece de alusiones a una causa en particular. La forma indirecta de narrar es la que ofrece los elementos más interesantes; llama la atención el paralelismo que el autor desarrolla entre una refriega militar y una sinfonía de Mozart.

La señorita Cora es indiscutiblemente uno de los mejores relatos del libro. Se trata de un cuento coral, es decir, un relato con varios narradores los cuales aportan su particular punto de vista (y qué mejor nombre para uno de los personajes principales que el de “señorita Cora”).

En este tipo de relatos corales los choques en la percepción de los personajes dramatizan la historia de manera maravillosa, mientras el lector logra empatizar con la postura de cada uno de ellos.

Lo increíble es que cada nuevo narrador se abre paso súbitamente y sin previo aviso; ni siquiera con el apoyo de un encabezado, un punto y aparte o un espacio. De modo que el lector tendrá que estar muy atento para adivinar cuál de todos los personajes es el que va tomando el hilo de la historia. Se trata de un cuento triste, que habla de la adolescencia, la enfermedad y la negligencia. Pero que será disfrutado enormemente por aquellos lectores avanzados, que saben apreciar los aspectos técnicos de la literatura.

La isla al mediodía es mi cuento favorito de todo el libro. Trata sobre un hombre que desea sobre todas las cosas alejarse del trabajo y de los problemas conyugales, pasando las vacaciones en una isla semidesierta. Estamos simplemente frente a una bella metáfora sobre el renacimiento personal o si se prefiere, sobre la muerte en vida.

Instrucciones para John Howell (al igual que el concepto de cronópios y famas) está inspirado en una obra de teatro y responde a la siguiente pregunta: ¿qué sucede cuando una persona del público es solicitada para subir al escenario e improvisar sustituyendo a uno de los actores principales? Aparentemente aquí la moraleja es mucho más sencilla, al fin y al cabo la vida es una comedia teatral. Pero en la parte final nuestro autor nos ofrecerá un nuevo reto para interpretar y reflexionar mucho más allá de esa idea tan trillada.

La literatura modernista exige al lector el desconocimiento de algunos hechos que debe reconstruir por sí mismo. Este libro es un ejemplo claro de ello.

Todos los fuegos el fuego es otro de los cuentos más destacados. Nos ofrece dos historias simultáneas que se ambientan en épocas diferentes. Estamos hablando de una de esas narraciones que los entendidos llaman, vasos comunicantes. Nuevamente el lector deberá estar muy despierto para poder distinguir en qué momento se suscitará el cambio de escenario. Ambas historias poseen un conflicto en común que es el golpe mortal contra el ser amado. El autor argentino se vale de una frase recurrente a la que llamaremos leitmotív y que crea expectación en el lector otorgando además mayor coherencia al estilo indirecto de narrar. El desenlace nos recuerda que hay fuerzas naturales más implacables, comparadas con la pequeñez de la maldad humana.

Cerramos nuestra reseña con El otro cielo, el cuento más largo y también el más sentimental del libro. Su prosa tiende a ser novelística pues ofrece mayores descripciones sobre el sentir del protagonista, un joven de buena posición que (harto de su papel acartonado en la sociedad) se refugia en los bajos fondos y en una relación sin compromiso con una prostituta. Contrario a lo que podría pensarse, el cuento ofrece una fina sensibilidad, inusual para un autor que supuestamente se especializa en literatura fantástica. Nuevamente la originalidad del texto vuelve a tomarnos por sorpresa, ya que el narrador juega con las épocas y con los escenarios. Ahora el lector deberá precisar si los hechos sucedieron en la época de la restauración monárquica francesa, o durante el final de la ocupación alemana.

Aunque en esta oportunidad Cortázar abunde en temas más cotidianos, resulta imposible decir que la calidad de su literatura y sus ambiciosos alcances imaginativos hayan disminuido. Por el contrario, el escritor se da licencia para experimentar con diferentes estilos de narración modernista sin que el libro se vuelva particularmente complicado o tedioso. Como ya sabemos, la literatura modernista exige al lector el desconocimiento de algunos hechos que debe reconstruir por sí mismo. Este libro es un ejemplo claro de ello. No obstante, podemos recomendarlo a aquellos lectores de nivel medio que se sientan listos para empezar a leer las tan celebradas narraciones cortas del gran Julio Cortázar.

Virginia Woolf: Una Habitación Propia.

“Una habitación propia” conocido en otras traducciones como “Un cuarto propio” es quizás el libro más famoso de la escritora inglesa Virginia Woolf. Su popularidad se debe al tema feminista que se le atribuye, aunque en realidad no se trate en absoluto de un texto militante. En efecto, el principal tema del libro no es la lucha por los derechos de la mujer, sino más bien una mirada reivindicatoria sobre la literatura escrita por mujeres y sobre la condición social que las escritoras han enfrentado a través de la historia.

UnahabitacionpropiaseixbarralEste trabajo está correctamente clasificado en la categoría del ensayo. Sin embargo Virginia Woolf (que al momento ya había escrito novelas tan avanzadas como “Orlando“, “Al faro” y “La señora Dalloway“) nos ofrece un tratamiento semi-novelístico, valiéndose de personajes reales, personajes ficticios, y dirigiéndose a sí misma con un alter ego múltiple. De modo que, con todos estos elementos en juego “Una habitación propia” admite también una lectura narrativa.

El principal tema del libro no es la lucha por los derechos de la mujer, sino más bien una mirada reivindicatoria sobre la literatura escrita por mujeres y la condición social que las escritoras han enfrentado a través de la historia.

Siguiendo esta interpretación el argumento sería el siguiente: en el año de 1928 una prestigiosa novelista es requerida para ofrecer un par de conferencias que se llevarían a cabo en una de las pocas universidades que impartían educación a las mujeres. Y en su exposición esa autora se dedica a detallar las dificultades que encontró durante el proceso de investigación y los datos que hubo recopilado durante la consulta bibliográfica.

La narradora descubrió que aún había lugares (entre ellos una biblioteca) a los que no se le permitía el acceso a las mujeres, a menos de que contaran con un permiso especial. También da cuenta de lo difícil que era reunir fondos para cualquier causa que tenga que ver con la educación de las chicas. Finalmente, la mayoría de la investigación se ocupa de los obstáculos que históricamente poetisas y escritoras han encontrado en su camino.

De esta manera, el libro se adentra en la vida y obra de las precursoras de la literatura inglesa del siglo XVII, como Ann Finch, Margaret Cavendish, y Aphra Benh. Después se centra en las primeras novelistas surgidas en el siglo XVIII y XIX, como Fanny Burney, Emily Brontë, y George Eliot. Lo esencial no son los detalles biográficos, sino la manera en que estas damas enfrentaron el estigma de la sociedad y las dificultades económicas, al ejercer por voluntad propia (y sin el permiso de nadie) un oficio que entonces era exclusivo de los varones.

Llama la atención la admiración que la narradora manifiesta por Jane Austen (una escritora que en esta época de redes sociales ha sido menospreciada con muy poco éxito por parte de sus críticos). Woolf reconoce la brillantez de su límpido y rítmico fraseo, además de concederle el honor de ser la primera escritora que verdaderamente desarrolló un lenguaje femenino.

Si usted desea conocer un comparativo entre la literatura de Jane Austen y la de Charlotte Brontë, debe leer este libro.

Asimismo, la narradora hace un breve recuento de muchas de las premisas machistas que han sido escritas (y que en su momento se consideraron verdades irrefutables). Y hay que decir que los conceptos que expone para contrapuntear dan en el clavo. La razón le asiste cuando explica lo siguiente: aún cuando el varón domina el mundo por encima de la mujer, esto no evita que se muestre furioso contra ella. Por eso crea un falso concepto de superioridad intelectual que le sirve para reafirmar su valía.

El autoestima de cualquier hombre (por mediocre que sea) crece cuando se considera superior al cincuenta por ciento de la población humana. Esta idea central nos ofrece la clave para entender no solo el sexismo, sino también la xenofobia.

Sin embargo, la autora evita ser combativa. Para ella es muy importante que la mujer deje de manifestar furia en sus escritos. Admite que el desprecio machista merece una continua refutación. Pero al mismo tiempo está convencida de que el potencial de una escritora se manifestará plenamente cuando se encuentre en control absoluto de su voluntad creadora. Es decir, en calma.

El concepto de “Una habitación propia” trascendió mucho más allá del ámbito estudiantil londinense. Si hoy en día este texto es tan famoso, se debe a que los manuscritos fueron retomados y publicados al año siguiente. Se trata de libro que continúa vigente y se seguirá leyendo por mucho tiempo más.

La única crítica que podemos hacer a “Una habitación propia” es el hecho de que la investigación se limitó exclusivamente al espectro británico, sin tomar en cuenta a fenómenos de la talla de Phillis Wheatley, Juana De Asbaje, o Emily Dickinson; escritoras que a pesar de enfrentar un entorno increíblemente adverso, lograron crear literatura de muy altos vuelos. Si bien la obra capital de Virginia Woolf se encuentra en sus sofisticadas novelas, el ensayo “Una habitación propia” trasciende como un interesante agregado, que nos permite conocer el pensamiento de una de las escritoras más grandes de la historia.

La traducción más reciente es la de Alianza Editorial. Yo he leído la traducción de Seix Barral y me pareció aceptable, pues incluye las muy pertinentes notas a pie de página.

Robert Walser: El Ayudante.

elayudanteEl legado de Robert Walser está siendo redescubierto en el mundo de habla hispana gracias al encomiable esfuerzo de Ediciones Siruela. Hoy en día podemos encontrar cerca de una docena de libros firmados por el escritor suizo y nos toca a los lectores precisar cuáles de ellos deberán ser considerados como sus obras mayores. En su momento muchos de estos libros recibieron el halago de la crítica especializada pero no lograron ventas muy significativas. Desde luego, el temperamento del novelista no era el de un ambicioso hombre de negocios, sino el de una persona muy sencilla que podía desempeñarse en el oficio más humilde y al mismo tiempo escribir un libro grandioso.

Esa sencillez de carácter queda plasmada en la novela “El ayudante” (1908) la cual dramatiza una serie de eventos ocurridos durante la juventud del escritor. En esa época Walser fue contratado para trabajar como secretario particular de un ingeniero llamado Dubler (personaje que en esta novela será rebautizado como Tobler) y su nueva ocupación le exigió vivir en la casa de campo de sus patrones, por lo que se mete en las entrañas de la familia.

La mayoría de las novelas de Robert Walser muestran un carácter autobiográfico y despliegan una exaltada sinceridad poética, parecida a la de Marcel Proust (Por supuesto, sin caer en la exuberancia y la complejidad técnica del autor francés).

La diferencia radica en que el narrador escribe en tercera persona simple, pasando a la primera cuando cita textualmente los pensamientos del protagonista y las numerosas epístolas que redacta. En efecto, el principal trabajo de “el ayudante” es redactar cartas de disculpa a los numerosos acreedores de su jefe, para así dilatar el cumplimiento de sus obligaciones comerciales.

Esta es una de esas novelas modernistas en cuya trama no ocurre nada extraordinario, pero que ofrece una serie de personajes y actitudes bastante interesantes. Ciertamente destaca el grandilocuente y contradictorio ingeniero Herr Toobler, cuyo candor y egocentrismo define el destino del resto de los personajes. Al considerar que el mundo se equivoca por no reconocer su talento como inventor, deja de ver sus propios errores. Para colmo de males (y a fuerza de mantener un estilo de vida dispendioso) va contrayendo una deuda tras otra, hasta desarrollar una nueva habilidad para su repertorio: “torear” a sus acreedores.

Por su parte Joseph Marti (alter ego del escritor) es un un trabajador eficiente y leal, pero también una persona inocente, capaz de encontrar la bondad escondida en todo aquel que se le ponga enfrente. Por tanto es incapaz de dudar de la honorabilidad de sus empleadores.

El ayudante ha perdido el sentimiento de arraigo por su clan y su patria. De modo que busca en los Tobler la familiaridad que le permita sentirse parte de un grupo. Su ingenuidad lo llevará a vivir la aleccionadora experiencia que Walser consideró digna de ser contada.

Además de asistir con buen humor a la comedia propuesta por el matrimonio Tobler, el lector experimentará empatía por el drama de la pequeña Silvi (la hija malquerida que moja la cama), así como el del borracho Wirsich, un joven incapaz de dejar su funesta inclinación por la bebida. Y es que en la mansión Tobler -tan susceptible a albergar opulentas celebraciones- nunca faltaron grandes cantidades de vino.

La prosa es muy sencilla, mostrando preponderancia por los signos de admiración. Esto se debe a que la psicología sensible del protagonista tiende continuamente a la exaltación.

Cuando el lector da cuenta de que la novela trata sobre los pensamientos del protagonista más que de los sucesos que le toca vivir, entonces nadará por aguas tranquilas y disfrutará de su lectura hasta el final.

La traducción del peruano Juan José del Solar (a pesar de ofrecer una tendencia más ibérica que latina) nos ayuda mucho en nuestro propósito.

Esta historia ilustra el candor de aquel sector social que ganó preponderancia con la revolución industrial y que se dio en llamar “la burguesía”. Sin embargo, la familia Tobler no debe ser considerada víctima de una sátira, sino que forma parte de una situación en la que todo el entorno (incluyendo al propio ayudante) parece empeñarse en la caricaturización de sí mismo. Esto otorga al lector una sensación de veracidad e incluso de buen humor. A fin de cuentas la existencia humana es una puesta en escena en la cual nadie conoce el libreto ni ha ensayado su parte.

“El ayudante” podría catalogarse como una novela más sencilla y amable en comparación con otras obras del mismo autor (como las aclamadas “El paseo” y “Jakob Von Gunten“) por lo que hemos de recomendarla como una buena introducción a la literatura modernista de principios del siglo XX.

Narrativa Clásica XIX & XX ya está disponible en Podcast.

Screenshot_2020-11-06 Narrativa Clásica XIX XX

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De este modo ofrecemos a los lectores un descanso visual que les permitirá concentrar sus esfuerzos en la lectura de sus libros favoritos. Incluso les ofrecerá la posibilidad de escuchar nuestros contenidos mientras realiza otra actividad.

Para quienes prefieran el formato escrito, les informamos que seguiremos publicando nuestras reseñas y artículos en el presente blog, tal como como lo hemos hecho habitualmente. Hemos de persistir en nuestro objetivo de compartir reseñas profesionales y comentar (lo más objetivamente posible) algunos de los libros más importantes de los dos últimos siglos, con el fin de que usted tenga elementos confiables para escoger sus próximas lecturas.

Por favor, apóyenos con sus suscripciones y sus “me gusta”, pues esta es la única manera que nos permitirá que este aporte cultural tenga mayor presencia en los medios electrónicos. Muchas gracias. Esperamos seguir contando con su preferencia.

Gustave Flaubert: Tres Cuentos

Conocido por su carácter perfeccionista, el escritor francés Gustave Flaubert, publicó en vida únicamente cuatro novelas y tres cuentos. El resto de sus escritos serían publicados de manera póstuma. Por lo visto, nuestro autor no logró distinguirse por su prolijidad, pero en cambio es aclamado como uno de los grandes escritores de la historia.

trescuentosflaubertalianzaLos tres cuentos ya mencionados fueron publicados en 1887, tres años antes del fallecimiento del escritor. Actualmente el libro puede encontrarse con relativa facilidad destacando dos magníficas ediciones: la de Germán Palacios para Ediciones Cátedra, y la de Mauro Armiño para Alianza Editorial, que comentaremos aquí. Aunque los relatos en cuestión no ofrecen una unidad temática y se ambientan en épocas muy diferentes, representan tres excelentes piezas de arte narrativo que vale la pena consultar. Veamos cuento por cuento:

Un corazón simple:

Se les denomina “simples”, a personas de temperamento jovial que practican un sentido del humor sencillo y modesto. En un contexto peyorativo, también se cataloga como “simples” a las personas iletradas e insignificantes. Pues bien, el temperamento de la protagonista de este cuento (la humilde empleada doméstica llamada Felicidad) cumple con ambas acepciones del término. Tras una vida llena de privaciones esta mujer tiende a sobrestimar los objetos y sus pertenencias. Igualmente, tras una existencia oscura y fervorosa, se inclina por las creencias supersticiosas. ¿Cómo reaccionará esta “alma de Dios” a su primer viaje? ¿a sus primeras tertulias? ¿y a su primera visita a una gran catedral?

Un corazón simple” (conocido en otras traducciones como “Un corazón sencillo” o “Un alma de Dios”) es un cuento de corte realista, conmovedor y muy fácil de leer. Es el único que está ambientado en la época del escritor y por tanto el que puede identificarse de manera más natural con el lector contemporáneo. Finalmente cabe señalar que de aquí proviene el título del famoso libro de Julian BarnesEl loro de Flaubert“.

El estilo de Gustave Flaubert es un ideal de escritura. Sus frases breves no se enredan ni se extienden innecesariamente, siendo esa concisión el resultado de una revisión obsesiva. Su objetivo era dotar a sus escritos de exactitud e incluso de una hermosa musicalidad. Si en sus novelas el autor aplicó estos parámetros, en los cuentos lo hará de manera más estricta.

La leyenda de San Julián el Hospitalario:

Esta narración está basada en la leyenda de San Julián, quien en la tradición cristiana funge como patrono de los posaderos y es venerado en España y Francia. Este personaje habría vivido en el siglo III o IV de nuestra era pero su leyenda fue concebida durante la edad media. La vida del protagonista (primero disipada y luego llena de rectitud) recuerda a la de Francisco de Asís, e incluso a la de Tolstói, describiendo episodios tan intensos semejantes a los de una tragedia griega.

A causa de la crueldad que el joven Julián mostró en perjuicio de los animales recibe una maldición y esta se cumple de manera trágica. De esta manera, el pecado lleva a la desgracia; la desdicha lleva al arrepentimiento; y el deseo de expiación lleva a la santidad. Este cuento contiene uno de los mejores desenlaces que haya leído últimamente.

Un buen escritor puede mejorar lo que ya era considerado eminente (por ejemplo una leyenda o un relato bíblico), pero corre el riesgo de que los nuevos elementos narrativos y las nuevas interpretaciones no sean del agrado de los puristas y los fundamentalistas. Lo que Flaubert hizo en “Tres cuentos” fue convertir la palabra de Dios en literatura moderna.

Herodías:

Aquí tenemos una reconstrucción histórica de las últimas horas que vivió el profeta Yejojanán (mejor conocido como Juan el Bautista). Se trata del cuento más complejo de este libro, pues el rigor histórico y evangélico supuso un planteamiento robusto y con demasiados elementos en su entramado. Pareciera que semejante embrollo habría sido mejor resuelto mediante una novela. Sin embargo, Flaubert logra superar brillantemente la dificultad de haberse metido en camisa de once varas. El lector ajeno a la tradición bíblica podría sentirse confundido con el primer capítulo de este relato, pero podrá abordar con mayor seguridad los dos capítulos restantes.

El objetivo es proporcionar un enfoque más preciso en torno al asesinato del profeta. La infamia no se debió al despotismo de Herodes Antipas o al capricho de la joven Salomé (como muchos suponíamos), sino a una maquinación promovida por un tercer personaje. El autor francés estaba muy bien documentado en torno a las creencias y costumbres judías de la época de Jesucristo. Entre ellas la idea de que El Mesías era considerado un libertador político más que un líder espiritual; también la creencia de que Juan el Bautista era popularmente reconocido como la reencarnación del profeta Elías. Se trata pues de una investigación admirable.

Los tres únicos cuentos escritos por Gustave Flaubert son tan buenos como sus novelas. Habremos de destacar el gran tino con el que el autor dota de finales espectaculares a sus historias. Además, el estilo diáfano de su prosa (incluso en su cuento más complicado) hace que en ningún momento se pierda el placer de la lectura. Por si fuera poco, la traducción directa del francés (realizada por el confiable filólogo Mauro Armiño) ayuda bastante para lograr nuestro propósito. Si usted es un apasionado de la literatura clásica y no se siente amedrentado con los temas históricos y bíblicos, disfrutará de “Tres cuentos” de principio a fin.

Arthur Conan Doyle: Estudio En Escarlata.

El escritor británico Arthur Conan Doyle no fue el creador del género detectivesco, pero sí fue el que consolidó y perfeccionó el estilo, capitalizando con gran éxito los fundamentos proporcionados por Edgar Allan Poe, Charles Dickens y Wilkie Collins. De igual manera, debemos considerar al personaje de Sherlock Holmes como el arquetipo occidental del detective de ficción; este sagaz investigador haría su primera aparición en 1887 gracias a la novela “Estudio en escarlata”.

estudioenescarlataLa novela corta que hoy comentaremos obtuvo notoriedad gracias al enorme impacto que generó la presentación de Sherlock Holmes; un personaje sorprendente capaz de solucionar grandes misterios sin apoyarse en los recursos que son producto de la fantasía. En otras palabras, su propuesta de héroe literario no apela a “súper poderes” ni a cualidades metafísicas, sino que se apoya exclusivamente en la ciencia, la deducción razonada y otros recursos de inteligencia que (en teoría) cualquier ser humano podría desarrollar.

Para la resolución del misterio, la literatura detectivesca defiende tres fundamentos muy claros: la observación científica, el pensamiento analítico y la capacidad deductiva. Con estos atributos es como funciona esa lumbrera llamada “detective”.

Desafortunadamente, esta narración también es recordada por la dura crítica que despliega en contra de cierto grupo religioso (el cual no mencionaremos con el fin de no favorecer las controversias inútiles que abundan en las redes). Baste decir lo siguiente: Toda religión parte de la ostentación de una verdad revelada por un ser supuestamente iluminado, el cual reúne ante sí a un grupo de fieles y funda con ellos una comunidad más o menos virtuosa. En la medida en que estos grupos se institucionalizan formando jerarquías, seres mundanos y corrientes toman el control de la comunidad, depurando o radicalizando la posición ideológica, dando por resultado una nueva forma de poder político y económico. Y una iglesia (como cualquier entidad de poder) puede ejercer tiranía en contra de sus adversarios y hasta de sus propios seguidores.

Pues bien, el asesino de “Estudio en escarlata” no es un natural born killer, sino que sus instintos criminales surgen como reacción a los excesos de una tiranía religiosa. Y este homicida venido a justiciero no descansará hasta ver resarcido su agravio, así tenga que viajar por el mundo en persecución de sus enemigos.

¿Logrará su cometido? ¿Cómo hará Holmes para dar con su identidad y su paradero? Nuestro detective, amplio conocedor de la ciencia forense y los cauces legales, olfatea las pistas que deja el asesino, las cuales son mal interpretadas por los jefes policíacos, que constantemente se ven obligados a recurrir a la opinión de nuestro héroe.

Hay que mencionarlo: Sherlock Holmes trabaja independientemente al aparato de justicia (al que no aspira en absoluto a formar parte) pues suele ironizar y hasta mofarse de los incompetentes órganos de inteligencia, cuyas investigaciones nunca llegan a buen puerto (a menos de que se apoyen en la sabia sugerencia de nuestro detective).

Esto nos conduce a la otra gran crítica que desarrolla la novela: los altos mandos policíacos (dentro del “cacareo” propagandístico que clama a los cuatro vientos el cumplimiento de su deber) suelen acreditarse méritos que no les corresponden, gracias a explicaciones apócrifas y montajes en los medios de comunicación, explicando a su manera cómo es que el crimen ha sido resuelto… De todo esto nos habla Arthur Conan Doyle, por boca de su inteligente y discreto personaje.

La novela se divide en tres partes: la primera ofrece un planteamiento y desarrollo clásicos para una historia de este tipo; la segunda constituye una digresión que nos conduce a un escenario totalmente distinto que esclarecerá las motivaciones y los antecedentes del asesino. Finalmente, los cabos sueltos serán atados en una tercera parte mucho más breve que las anteriores. El lector debe poner especial atención el el nombre de los personajes y los eventos que giran en torno al asesinato. pues ambos elementos serán clave en la comprensión del misterio.

La historia será narrada por uno de los personajes secundarios, el también célebre Dr. Watson (eterno asistente del detective). Por su fama, es natural que los lectores esperemos de este personaje algún grado de protagonismo, sin embargo no existen tales alcances. Watson se limita a dar cuenta de los hechos que ha observado y nada más, lo cual nos da la sensación de una adecuada frialdad que sirven para presentar la historia sin puntos de vista que compliquen más la madeja del crimen.

La presente es una novela interesante, escrita elegantemente y con un entramado bien construido. Su propósito no es tanto ahondar en la psicología de los personajes, sino estimular el razonamiento del lector. Por desgracia la controversia religiosa la ha marcado para siempre, por lo que recomiendo al lector no conformarse con este trabajo y seguir adentrándose en el universo de Sherlock Holmes. De esta manera podrá apreciar de manera más límpida los relatos que dieron forma al primer gran auge de la literatura detectivesca.

todosherlockholmesPara estas novelas libres de derechos de autor sugerimos al comprador del libros evitar las traducciones caducas o trastocadas que ofrecen algunas editoriales económicas. Al momento de escribir esta reseña, las ediciones más serias son la de Alianza Editorial, la de Nórdica Libros y el excelente compilado de Ediciones Cátedra (“Todo Sherlock Holmes”), e incluso el de Penguin Clásicos (“Novelas de Sherlock Holmes”). Del resto de las opciones (que son demasiadas) se puede esperar cualquier cosa

Antes de leer a: Cormac McCarthy

Cormac McCarthy es uno de esos escritores norteamericanos inaccesibles que mantuvieron su historia personal bajo el velo del misterio. Sin embargo, este artículo no pretende profundizar en los asuntos de su vida privada (por demás frugal y efectivamente retirada de la sociedad) sino que se centra en algo más importante: su literatura. Veamos:

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Su fama está claramente establecida: se trata de un escritor recio en toda la extensión de la palabra; arrollador, contundente. Su género es el gótico sureño y sus temas favoritos la violencia, la crueldad y la extravagancia.

McCarthy es un escritor violento nacido en uno de los países más violentos del orbe, por tanto sus libros no son reconfortantes ni nos van a ofrecer en absoluto el rayo de luz que pudiera inspirarnos algún tipo de esperanza. Para él la humanidad está condenada y los hombres (es decir, los varones) son eternos esclavos de sus instintos destructivos. Aún así, con su imaginario reducido casi por completo a cuestiones brutales y grotescas, este autor es considerado legítimo heredero de los grandes novelistas norteamericanos como Melville, Twain y Faulkner.

Hay que decir que Cormac McCarthy no esta haciendo apología de la violencia; sus obras literarias logran rebasar cualquier señalamiento de incorrección política. A partir de sus crueles historias, el autor estadounidense es capaz de crear una sensación de majestuosidad pues dentro del sinsentido de sus personajes se esconde una intención moral (o al menos una advertencia) que nos hace reflexionar sobre la autodestrucción que vive la raza humana.

Sin importar la dureza o la suavidad de los temas que se traten, la palabra es y será un instrumento de belleza artística por sí misma, Al final, cada lector decide entre leer o no a Cormac McCarthy; no obstante. evaluar su literatura como “mala” simplemente por no ofrecer sosiego, no parece ser un criterio sensato.

Su prosa es compleja pero no pretenciosa; si bien se muestra proclive a escribir párrafos largos, logra comunicar con efectividad gracias a sus sentencias cortas y sobrecogedoras. El suyo es un caso parecido al de José Saramago, puesto que desarrolla su propio sentido de la puntuación (o la ignora); McCarthy puede sustituir las comas con el uso prominente de las conjunciones, y esto sirve para desacelerar el ritmo de lectura de su público.

Leer literatura velozmente no tiene sentido; mucho menos al leer a un escritor como Cormac McCarthy.

Otro aspecto a tomar en cuenta es que sus diálogos se caracterizan por una peculiar jerga sureña cargada de terminología hispano-mexicana, razón por la cual sus traductores (Random House/Debolsillo) deben observar especial cuidado.

Como todos los escritores sureños, McCarthy ha incluido en sus novelas el elemento religioso (tan presente el sur de su país especialmente en el grupo de estados que constituyen el llamado “cinturón bíblico”). Resulta muy natural que esta literatura desarrolle una crítica al comportamiento de las iglesias, los predicadores y los fieles; pero también se nutre de la influencia estrictamente literaria que proporciona la biblia. De vez en cuando nuestro escritor expresará símbolos cuyo origen proviene del antiguo testamento o del evangelio. El lector debe estar alerta para captar la alegoría.

Sin embargo, el elemento más importante en la literatura de McCarthy es el paisaje. Tal como lo hacía Edgar Allan Poe, nuestro autor sobredimensiona las cualidades del paisaje, convirtiéndolo en un vehículo más de su desolador mensaje.

Como sabemos, el sureste de los Estados Unidos se distingue por sus desiertos áridos y su hostiles, los cuales adquieren una cualidad grotesca y hasta sobrenatural. Para McCarthy, el hombre es un ser incapaz de florecer y no podrá ofrecer más que remedos de vida; tal como las zonas desérticas de Texas, Arizona, California y Nuevo México.

Desde instancias muy tempranas McCarthy dejó de escribir cuentos. Su obra se prodiga casi por entero al género de la novela.

La primera novela importante de su producción es “Hijo de Dios” en la que desarrolla (además de su acostumbrada brutalidad) los temas que caracterizan a su literatura: el aislamiento y la perversión. Es común que sus personajes sean seres marginados, o individuos que por su propia voluntad se apartan de la sociedad. En este caso, el infame protagonista intenta vivir al margen del orden social, creando una existencia infernal para él y para quién tenga la mala suerte de atravesarse por su camino.

Su obra maestra (y también su novela más atroz) es “Meridiano de sangre“. Este libro nos recuerda que para lograr la conquista del oeste, sacar adelante la gloriosa guerra civil, y anexarse los inmensos territorios del norte de México, se necesitaron infamias, corruptelas y sobre todo matanzas terribles. El antagonista de esta novela (El juez Holden) podría ser el personaje más terrorífico de la literatura americana; una especie de demonio que colma de odio, maldad (y también de filosofía) al resto de los personajes, dando cuenta de que la violencia es un mal que difícilmente podrá erradicarse. El famoso crítico Harold Bloom dedica un capítulo completo de su ensayo “Cómo leer y porque” a “Meridiano de sangre“.

Durante muchos años, la cultura del Western fue una de las más efectivas fuentes de propaganda oficial. Las historias de pioneros y cowboys llevadas a la pantalla, justificaban las atrocidades cometidas por el régimen del destino minifiesto. En cambio, la novela “No es país para viejos” cumple cabalmente con uno de los propósito de la literatura del gótico sureño, que es desmentir el heroísmo y la valentía de los personajes del Western, para en su lugar mostrarnos su infame paso depredador por las tierras arrebatadas a los pueblos originarios.

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Y es que para McCarthy no existe el sueño americano.

Uno de los puntos estelares de la obra de Cormac McCarthy es la “Trilogía de la frontera” ambientada a mediados del siglo XX. La frontera es tierra de nadie pues el mal se anida con mayor facilidad en esa franja de impunidad en la que ningún país se responsabiliza por impartir el orden. El primer volumen es “Todos los hermosos caballos“, posiblemente la novela menos agresiva de nuestro autor (y en la que por fin desarrolla un personaje femenino de mayor profundidad). Aunque parezca increíble, aquí encontraremos una historia de amor. Por supuesto, el resto de la trilogía (“En la frontera” y “Ciudades dela llanura“) endurecerá el trecho.

La gema perdida de su producción es “Sutree” novela que por sus personajes pícaros muestra la influencia de John Steinbeck. Quizás sea el libro que mayores elementos biográficos ofrece, pues al igual que el renegado protagonista Cornelius Suttree, nuestro autor vivió en Knoxville Tennessee en completa soledad durante su época económicamente más crítica. A parte de la habitual sordidez, en esta historia podemos encontrar un inusual humor, más negro que colorido.

Finalmente, su obra literaria más popular es “La carretera” ganadora del premio Pulitzer en el año 2007. Esta es la única de las novelas de McCarthy que sugiere un punto de vista humanitario (y quizás por ello es que los lectores mas “duros” la consideren su obra más floja, mientras que el grueso del público la mencione como su favorita). La historia no deja de ser terrible pues muestra un escenario apocalíptico, pero destaca ese sentimiento protector que todo progenitor bien nacido llega a experimentar con sus hijos. El objeto de esta tutela es un hijo varón, por lo tanto todo sigue quedando entre hombres.

Como vemos, la ficción de Cormac Mccarthy no debe recomendarse al público en general. Se necesita un estómago resistente y cierta pericia lectora para asimilar su agresividad y sus licencias estilísticas. Por sus temas sórdidos, la ausencia de epifanías y el original estilo modernista debemos advertir que sus novelas están diseñadas para satisfacer a los lectores más duros; aquellos que piensan que la auténtica literatura debe consagrarse a los aspectos más negativos del ser humano.

Sin embargo, los lectores que decidan correr el riesgo descubrirán que sus novelas resultan grandiosas; son (a su manera) esplendorosas. La crítica así lo avala. Quizás tengan razón los lectores de línea “dura”; quizás leyendo a Cormac McCarthy descubramos que para llegar a la luz es necesario primero pasar por la total oscuridad.

Guillermo Castro.