La Corrección Política: El Nuevo Librorum Prohibitorum

A los lectores de libros nos da mucho gusto ver que los movimientos que reivindican a los sectores más débiles y a las minorías se hagan presentes en la discusión pública. Ese tipo de posicionamientos significan un avance en el pensamiento y favorecen la convivencia humana. Nos referimos a las ideologías de lo políticamente correcto, como el animalismo, el feminismo, la diversidad sexual y muchas otras (personalmente yo apoyo muchos de estos movimientos). Sin embargo, no debemos permitir que una postura excesivamente acalorada a favor de esas posturas nos diga cuáles lecturas debemos hacer y cuáles debemos evitar.

Los buenos libros (especialmente los que consideramos clásicos) jamás fueron fuente de propaganda que pretendiera golpear a ese tipo de movimientos. Por el contrario, si sus autores permanecieron vigentes, se debe a que favorecieron el pensamiento progresista y fueron abriendo brecha para el avance que hoy disfrutamos. La verdadera literatura no es reaccionaria ni panfletaria. Por consiguiente, no podemos juzgar a los clásicos con la moralidad de nuestros tiempos.

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En primer lugar, estos libros fueron escritos cuando difícilmente existían los activismos que hoy tanto apoyamos. Evidentemente, no se puede acusar a un autor que nació en el siglo XIX de escribir libros destinados a fastidiar la forma de pensar de los lectores del siglo XXI. Hay que considerar que lo que esos autores escribieron ha roto las barreras del tiempo, mientras que nuestras convicciones morales quizás cambien en el futuro. La moral evoluciona, pero el arte prevalece.

La censura el maniqueísmo y la mojigatería han hecho demasiado mal a la humanidad. En esta caso, el problema de rechazar libros por culpa de la corrección política o la moral religiosa es que nos privamos del magnífico ejercicio de leer una obra maestra de la literatura universal. Imaginemos a un deportista que se prepara para una competencia y que se niega a entrenar porque el color de su uniforme es rojo en lugar de azul. Quizás ese atleta debería valorar el acto por encima del símbolo. Pues bien, en la literatura aplica lo mismo: en las páginas de un libro es más importante el arte narrativo que la vigencia de los conceptos morales.

Prioricemos el acto de le leer por encima del alardeo de nuestras convicciones morales.

Leer nos hace abiertos y tolerantes, mientras la moralidad (por moderna que sea) nos vuelve dogmáticos y cerrados. El libro es nuestro aliado, no nuestro enemigo. No debemos negarnos el ejercicio y el placer de leer un clásico, por un tema que nos cause incomodidad o por una escena que contradiga nuestra ideología.

Algunos comentaristas recomiendan evitar ciertas lecturas en defensa de lo políticamente correcto. Por ejemplo libros tan importantes como “Matar a un ruiseñor” o “Las aventuras de Huckleberry Finn” simplemente porque algunos de los personajes de ficción recurren a insultos raciales y utilizan la palabra “negro”. Un lector con buen criterio no se escandalizaría por ello, porque la intención de la historia no es hacer escarnio de las personas pertenecientes a una etnia, y porque sabe que los términos más amables como afroamericano, y afrodescendiente no eran manejados en la época en que estos libros fueron escritos. Vaya, el lector mismo se extrañaría de que en un drama de esas épocas los personajes utilizaran expresiones tan elegantes por el capricho de un traductor que se empeñara en ser políticamente correcto. ¿No sería eso un tanto ridículo?

De igual manera, nadie debería sentir recelo por las ideas. La diversidad en el pensamiento nos enriquece y nos vuelve tolerantes. Uno de los grandes beneficios de leer literatura es que nos libera del lastre de las creencias dogmáticas. Leyendo libros podemos entrar en contacto con todo tipo de posturas, incluso con ideas aberrantes, pero no vamos a caer en su juego. Un lector con criterio no sentirá la necesidad de combatir un dogma con otro dogma de sentido contrario.

Otros opinantes consideran que un error moral (bien documentado o no) en la vida de un escritor bastaría para descalificar su obra. Afirman que si Pablo Neruda cometió tal cosa entonces no debemos leer sus poemas. Que si Henry Miller era un pervertido, que si Charles Bukowski era un machista, que si William Burroughs era un drogadicto, que si Vladimir Nabokov, que si Oscar Wilde, que si Ferdinand Celine, que si Jack Kerouac

Valdría la pena recordar que los opinadores no somos los sumos sacerdotes del sanedrín, sólo somos simples lectores. No nos corresponde juzgar la moralidad de los seres humanos que escribieron libros.

Tan sólo nos corresponde valorar desde el punto de vista literario los libros que realmente hayamos leído (y entendido) sin satanizar. Porque el terreno en el que nos movemos es el del arte literario de todas las épocas, no en el ámbito moral del momento. Los buenos lectores no participamos en cacerías de brujas ni en campañas negras en contra de los escritores.

Si seguimos creyendo que vale la pena hacer una lista negra de libros y autores políticamente incorrectos, entonces estaríamos adoptando una postura conservadora y radical. Seríamos los nuevos inquisidores; los censores oficialistas que la nueva moral necesita para perpetuar el control.

Cuando alguien nos diga que por ningún motivo leamos clásicos como “La naranja mecánica“, “Trópico de cáncer“, “El almuerzo desnudo“, “Viaje al fin de la noche“, “El amante de Lady Chaterley“, “Lolita“, “El señor de las moscas“, “En el camino” o “Matar a un ruiseñor“, preguntémonos si esa persona se basa en criterios literarios o simplemente se limita a imponer sus conceptos de correción política. Censurar libros por motivos morales siempre será una contradicción, así sea en nombre de causas tan nobles como la igualdad y la diversidad. Leer es ensanchar la mente. leer es generar empatía, leer es fomentar la tolerancia. Quemar libros… eso sí sería un crimen.

Hermann Hesse: Sus obras y su trayectoria

El autor alemán Hermann Hesse, escribió doce novelas, una cantidad muy parecida de libros de cuentos, y otros tantos volúmenes dedicados a géneros como la poesía, el ensayo y el libro de memorias. Sus obras más recordadas son por supuesto, las novelas.

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Su trayectoria:

En su juventud a principios del siglo XX, Hermann Hesse se dedicó al género del bildungsroman (novela de iniciación) un género que nació y se hizo popular en su patria. Antes de cumplir los treinta años ya había escrito sus dos primeras novelas, “Peter Camenzind” y “Bajo las ruedas” siendo esta última una interesante crítica al sistema educativo de la época, consolidando el talante sentimental y contestatario que caracterizaría a sus obras.

Antes del estallido de la primera guerra mundial, escribió un par de novelas más “Gertrud” y “Rosshalde“, las cuales son hasta la fecha sus obras menos conocidas en el ámbito de la lengua española. En este punto, su literatura pacifista encuentra una respuesta tibia en el público enajenado por los fervores nacionalistas de la guerra. El libro de relatos enlazados “Knulp, tres momentos de una vida” (1915) muestra a un personaje errante y despreocupado cuya galantería ejemplifica un profundo desaire por los conflictos bélicos.

Cuando el autor cumple los cuarenta años de edad entra en un periodo prolífico. Para entonces se había empapado de las novedosas teorías psicológicas de la época (incluso haría amistad con Carl Gustav Jung). Gracias a estos conocimientos escribe una de sus novelas más exitosas “Demian” (1919) que aborda inteligentemente la entonces novedosa problemática de la adolescencia. También publica uno de sus cuentos más célebres “El último verano de Klingsor” (1920) que trata sobre un artista plástico y su delirante búsqueda de la perfección estética.

En 1922 apareció “Siddhartha“, una brillante novela de sabiduría oriental que fue apreciada en todo el mundo. Mientras goza del reconocimiento, Hesse aprovecha el tiempo para dedicarse a la poesía. Años después viene la publicación de dos obras maestras: “El lobo estepario” (1927) y “Narciso y Goldmundo” (1930). Estas novelas dan inicio a la etapa de madurez de nuestro escritor, un hombre mayor que deja atrás el género del Bildungsroman y se adentra en las tendencias vanguardistas como el monólogo interior.

En su vejez Hesse se dedica al ensayo, la poesía, y la crítica literaria. Sin embargo, en plena segunda guerra mundial se da tiempo para publicar la novela más ambiciosa de su carrera: “El juego de los abalorios“, libro que trata sobre una ciudad utópica perteneciente a un mundo futuro, cuyos habitantes se dedican a recuperar la totalidad del saber humano. Como resultado la academia sueca le galardona con el premio Nobel de literatura 1946.

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Sus ediciones póstumas en castellano:

La literatura de Hermann Hesse experimenta un espectacular resurgimiento tras el fallecimiento del autor. La generación Hippie de los años 1960 y 1970 le adopta como uno de sus escritores de cabecera. La temática orientalista, libertaria y transgresora del escritor alemán enarbola los ideales de una nueva generación, a pesar de que sus libros hayan sido escritos en las décadas anteriores. Por lo que en nuestros días continúa siendo un escritor de culto, bien traducido y en constante reedición.

Si hemos de destacar sus mejores novelas “Bajo las ruedas“, “Demian“, y “Siddhartha” deben recomendarse a aquellos lectores que se inician y a aquellos que prefieren la tendencia juvenil y filosófica. En cambio, los lectores más avanzados deben consultar “El lobo estepario” y “Narciso y Goldmundo“. En cuanto a sus traducciones al español, las mejores versiones de estas novelas pueden encontrarse en Alianza Editorial (exceptuando “Siddhartha” cuya traducción más reciente es la de Random House Debolsillo).

Por otro lado, los cuentos del escritor alemán no han sido publicados de acuerdo a sus ediciones originales, sino en compilaciones arbitrarias. En este momento el mercado cuenta con tres volúmenes muy nutridos. “Relatos esenciales” de Random House Debolsillo. “Cuentos” de Alianza Editorial, y “Cuentos maravillosos” de Editorial Edhasa. Cabe señalar que “La ruta interior” es un antiguo compilado que las editoriales de bajo presupuesto continúan comercializando y que contiene tres cuentos: Alma de niño, Klein y Wagner, y el ya mencionado, El último verano de Klingsor.

Además, en el mercado de habla hispana pueden encontrarse algunas obras menores, de interés para los lectores más entusiastas. “Obstinación” es un libro de memorias; “Lecturas para minutos” es un libro de aforismos y textos breves; “Pequeñas alegrías” reúne artículos de distinta índole publicados en revistas y periódicos de la época. Los tres volúmenes han sido publicados por Alianza Editorial.

Hermann Hesse es uno de los grandes escritores del siglo XX y buena parte de su obra puede considerarse esencial. El mejor lugar para iniciarse es ciertamente la novela “Siddharhta“. Su obra más comentada en el ambiente literario es sin duda “El lobo estepario”. Y finalmente, para aquellos que todavía piensen que Hesse es un escritor menor, les proponemos leer “El juego de los abalorios“.

Italo Svevo: La Conciencia De Zeno

La novela psicológica es un género que implica cierto grado de solemnidad y nos conduce a honduras fascinantes y ciertamente complicadas. Por esas razones celebro que Italo Svevo haya escrito una de las novelas psicológicas más amenas que podamos encontrar, valiéndose de un estilo sencillo y un ocasional toque humorístico. El libro se limita a narrar hechos cotidianos sin caer en explicaciones profundas, y a pesar de ello logra llegar a la médula de sus personajes. El autor italiano era un conocedor implacable del comportamiento contradictorio del ser humano, pero no tenía demasiadas pretensiones por demostrarlo.

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El personaje de Zeno Cosini es todo un hallazgo. Se trata de un hombre de posición acomodada cuya vida ociosa se centra en la satisfacción de sus inquietudes. Su principal rasgo es la banalidad, pues recurre a un carácter bromista para esconder sus carencias afectivas. Debido a su inseguridad suele ofenderse con facilidad, acumulando rencores gratuitos que somatizan las dolencias físicas de las que se queja continuamente. Por otro lado, Zeno se enamora de una mujer con personalidad opuesta a la suya y que no tiene intención de corresponderle. Y en cuanto a los seres de su mismo sexo, Zeno considera que están constantemente quitándole lo que merece. Estos rasgos le convierten en una especie de bufón, cuya única cualidad es la de ser capaz de reconocer su propia ridiculez.

Tomando como pretexto su adicción al tabaco, Zeno recurre al psicoanálisis para confrontar la enorme sombra que le acompaña y el terapeuta le sugiere el ejercicio catártico de escribir sus memorias. El resultado es un manuscrito en primera persona que observa un narrador muy poco confiable el cual intenta justificarse proyectando la responsabilidad en los otros personajes; hablando con tanta insistencia sobre sí mismo, que el sentido común aconsejaría no tomar como verdad todo lo que escribe. El encanto de esta lectura radica en que cada lector descubrirá en dónde se encuentra la mentira. las omisiones y las exageraciones producto de un texto altamente egocéntrico.

El libro se divide en ocho capítulos. El primero de ellos se titula “Prefacio” y se remite a expresar la decepción del psicoanalista cuando sin previo aviso su paciente abandona el tratamiento, motivo por el cual decide publicar el manuscrito en un acto de venganza. El segundo capitulo titulado “Preámbulo” funge como una introducción a las memorias de Zeno, y será de suma importancia puesto que nos detallará cómo es que el protagonista logra desarrollar un método para evocar las memorias, evaluando su grado de veracidad.

¿Les suena a Marcel Proust? No tanto; pues Italo Svevo evita las complicaciones estilísticas para centrarse en profundizar a niveles prodigiosos en el alma del personaje, probando además que la sencillez no está peleada con la sagacidad.

En el tercer capítulo titulado “humo”, el narrador nos habla de su adicción al tabaco y sus innumerables intentos fallidos por deshacerse del hábito de fumar. Cabe señalar lo siguiente: cuando Zeno habla de “la enfermedad” se refiere a las patologías del carácter; y cuando habla de “la cura” se refiere a la reconciliación total de su espíritu. Resultan notables su conceptos de “enfermedad real” y “enfermedad imaginaria”. No obstante, el rasgo psicológico más curioso es que nuestro protagonista utiliza los buenos propósitos (que a fin de cuentas no va a cumplir) como una manera muy barata de lidiar con el dolor que sus errores le causan.

“La muerte de mi padre” es el título del cuarto capítulo, que aborda el choque de personalidades entre el socarrón Zeno y su ceremonioso padre. Esta colisión provoca una mutua incomprensión coronada por una escena particularmente insólita ocurrida momentos antes de que el progenitor fallezca. Así, mientras el padre enfrenta el trance de la muerte, el vástago experimenta un complejo proceso de negación, culpa y redención. En este pasaje el lector notará el profundo cinismo que caracteriza al personaje y es casi seguro que le tome antipatía. Sin embargo la lectura es tan dinámica y agradable que deseará seguir leyendo.

El quinto capítulo “La historia de mi matrimonio” es el más extenso y también el más entretenido. El narrador explica los agitados acontecimientos que precedieron a su compromiso matrimonial. El patetismo se acrecienta porque Zeno no desposa a la mujer que ama, sino a una persona cercana a ella. La historia se torna extravagante pues los sucesos narrados parecen irrisorios y lastimosos; pero al mismo tiempo son reveladores (podría decirse que luminosos). Aquellos lectores que han leído a Fiódor Dostoievski comprenderán perfectamente la cualidad que intento describir.

Indagar en el interior de un ser humano, así sea un personaje de ficción, es un asunto penoso. Pero al mismo tiempo es una suerte de espejo que nos libera, porque nos hace conscientes de los detestables vicios del comportamiento a los que estamos expuestos. ¿Es Italo Svevo el Dostoievski de la lengua italiana? Podría ser.

El momento climático continúa con el sexto capítulo llamado “La esposa y la amante“. En este punto Zeno se cree “arrastrado” a enredarse en una aventura extramarital. El detalle más interesante es la descripción del mecanismo psicológico por el cual logra lidiar con el peso de conciencia que experimenta frente a su esposa y frente a la propia amante. En su fantasía el protagonista cree equilibrar todos los aspectos de su doble vida, sobrellevando con buena fortuna su aventura… hasta que todo se derrumba.

Historia de una sociedad comercial” es otro capítulo extenso. En él vamos a presenciar el disfuncional acuerdo laboral que Zeno pacta con su antiguo rival (y ahora concuño) Guido Speir. Será muy interesante descubrir la naturaleza contradictoria de esta relación que pasa por la competencia, la protección, la complicidad y los celos profesionales. En este segmento el lector tomará mayor consciencia de la recurrente falsedad de nuestro narrador, que continúa justificando su comportamiento y también el de su socio. Por cierto, en este capítulo seremos testigos de una de las muertes más absurdas de la literatura.

Finalmente, en el octavo capítulo Zeno deduce las claves de su personalidad, recordando episodios determinantes de su primera infancia que se habían borrado de su mente. De esta manera descubre el origen de su cinismo, su inseguridad, su deficiente manejo de la culpabilidad y su obsesión por cierto tipo de mujeres. El bufón logra reírse de sí mismo y acepta su sombra reconociendo la negrura que ahí existe, y al dejar de negar sus defectos cree obtener la paz. Sin embargo, el acontecimiento que definitivamente expulsa A Zeno Cosini de su vida cómoda y egoísta, es el conflicto bélico que desde 1915 pone a su patria contra las cuerdas. Bien se dice que no hay mejor maestro que la adversidad.

En conclusión, “La conciencia de Zeno” es una novela brillante que logra acercarse a la esencia contradictoria de la naturaleza humana. Resulta admirable que un complejo proceso como el que experimenta el personaje pueda ser contado con tanta jovialidad. La vida de Zeno transcurre en torno a una búsqueda de la aprobación de la persona que cree amar (y que sólo es la proyección del dolor que le provocó la desatención de uno o de ambos padres) y esa premura le lleva a cometer demasiadas estupideces. Con su torpeza los lectores recordamos que nuestro tiempo de vida se desperdicia en la persecución del amor que de niños nos hizo falta. De tal suerte que el profundo ejercicio catártico propuesto por Italo Svevo nos permite reconciliarnos con la fragilidad humana.


La traducción que he leído pertenece al poeta Guillermo Fernández y me pareció aceptable. Sin embargo, sugiero buscar la versión de Carlos Manzano presente en RBA Libros y Ediciones Cátedra

Jack London: La Llamada De Lo Salvaje

La novela corta “La llamada de lo salvaje” (también conocida como “El llamado de la naturaleza” y en traducciones más antiguas “El llamado de la selva”) es el libro más conocido del escritor norteamericano Jack London. Y aunque fue escrito en una etapa temprana, cuando el autor contaba con veintisiete años de edad, muestra una madurez digna de ser mencionada. En efecto, la literatura que muestra no debe ser considerada “juvenil” puesto que el tema desarrollado es muy primitivo y la ferocidad de muchas de sus escenas difícilmente empataría con la jovialidad y la frescura de una novela de aventuras. El escritor es tan veraz como contundente, y la filosofía darwinista que pregona se despliega por las páginas del libro cruelmente y sin contemplaciones. Que nadie piense que esta novela contiene fábulas de animales dotados de habla que conviven amigablemente con el ser humano, porque no hay nada de eso aquí. Por el contrario, Jack London propone una historia excesivamente cruda sobre la vida salvaje

lallamadadelosalvajeEl personaje principal, es un enorme perro llamado Buck, que sin el consentimiento de su amo es vendido a un grupo de traficantes, para ser colocado como perro de tiro (animal que sirve para arrastrar trineos) en un entorno geográfico sumamente frío. De esta manera, entra en contacto con sus instintos más primitivos, desarrollando un carácter salvaje y astuto. Ante las nuevas circunstancias que le pone la vida, la fiereza será el único recurso que le queda para sobrevivir. Con este memorable personaje el autor parece profetizar la problemática que enfrentaría el ser humano en el siglo 20: Tras estar protegido por la civilización y rodeado de comodidades (la bella época) inesperadamente enfrentará el caos y la mala fortuna (gran depresión, guerras mundiales) debiendo adaptarse a las nuevas circunstancias. 

La lectura es altamente emotiva pero no agradable. En esta novela los seres humanos son retratados como hampones a los que les importa muy poco el sufrimiento de los animales. El autor se basó en los cazadores de fortunas carentes de escrúpulos que surgieron en la época de la fiebre del oro, cuyo pensamiento era encontrar el metal preciado a costa de lo que fuese. En consecuencia, los animales son explotados y su domesticación es lograda con sometimiento represivo. La crueldad aparece en numerosas ocasiones justificada por el instinto de conservación. De modo que no debemos cometer el error de recomendar esta novela a los lectores partidarios del movimiento animalista.

En este ambiente salvaje se impone la supremacía del más fuerte. Sin embargo, el comportamiento de los depredadores del bosque no es tan malvado comparado con el de los seres humanos. Es bien sabido que el hombre es el lobo del hombre, o mejor dicho, el hombre es el depredador de toda la creación.

Para descanso de nuestro lector en este libro encontraremos algo más que rudeza, instintos salvajes y supervivencia (una cosa es la filosofía evolucionista y otra muy distinta el abuso de poder y la insensatez). Tan sólo baste comparar el proceder de dos de los personajes humanos más importantes de esta historia. Primero, un joven ostentoso y necio llamado Hal, obsesionado en hacerse rico con el menor esfuerzo posible. Por el otro lado John, un hombre que igualmente busca la fortuna pero mostrando compasión ante el sufrimiento de los animales. La escena que confronta a estos dos personajes demuestra lo siguiente:

Un escritor debe exponer las ideas que considere más adecuadas (por más duras que éstas sean) pero no puede prescindir de un elemento vital en la existencia humana: los sentimientos de compasión, y de empatía. Si Jack London se hubiera olvidado por completo de estos valores, “la llamada de lo salvaje” no sería una novela tan poderosa.

La novela está narrada en la tradicional tercera persona sin presentar mayor dificultad para su lectura, con la particularidad de que se apoya en el punto de vista del protagonista, es decir el del perro Buck, como si el narrador fuera otro animal que entiende perfectamente su postura frente a las duras experiencias que le acontecen. En la prosa podemos encontrar cierto toque poético que suaviza ligeramente la rudeza de los hechos narrados en la trama.

Con esto queda claro que los temas del libro son: trascender la adversidad, sobrevivir y crecerse al castigo. El autor cree que un ser vivo herido comienza a fortalecerse desde el momento en que deja de autocompadecerse. En su mensaje, London considera fundamental conservar la memoria de lo primigenio, tanto en los animales como en los seres humanos. A su modo de ver, el instinto de supervivencia es lo que nos permite superar la adversidad. Y dentro de esta visión evolucionista todo lo que necesitamos para prevalecer ya está dentro de nosotros pues nuestros antepasados lo resolvieron una y otra vez (de otra manera no habrían subsistido las distintas especies). Por lo tanto el objetivo es reconectar con el pasado; no con el pasado inmediato, sino con el origen mismo; la época de mayor dificultad cuando la civilización era un asunto inexistente.

Escritores como Jack London nos recuerdan que no debemos derrochar recursos ni regodearnos en la riqueza y el confort. puesto que la adversidad puede estar a la vuelta de la esquina.

Todas las muestras literarias que ilustran un futuro apocalíptico, en realidad están proponiendo el regreso a una fase inicial. Y esa fase es el periodo de la barbarie, la cual pone a prueba al ser humano y le permite enfrentar el desafío de seguir existiendo (tal como le sucede al perro Buck, quien valerosamente se rehúsa a ser una víctima más de la codicia humana). Y ese desafío es el tema favorito de Jack London, un escritor al que debemos consultar al menos una vez en la vida.


Las traducciones más recientes de “La llamada de lo salvaje” son la de Héctor Arnau para Nórdica Libros (edición ilustrada) y la de Colección Austral que presenta el trabajo de la experimentada traductora Carmen Francí. Recomendamos cualquiera de estas dos ediciones.

Séptimo Aniversario, Lanzamiento de Narrativa Clásica Radio y Comentarios.

Nuestro blog ha cumplido siete años, lo cual es un periodo de tiempo significativo. Y nuestra intención no es descansar, sino crecer, ser más constantes y seguir adelante con nuevos proyectos. Aunque nuestro esfuerzo no monetiza, la motivación es muy grande, pues estamos convencidos de que la educación y la cultura son los únicos bienes que sacarán adelante a nuestras sociedades, hoy sumidas en la violencia y la ignorancia.

Seguimos pensando que los libros de ficción nos proporcionan un aporte tan valioso (o mayor) que los libros de divulgación. De igual manera creemos que los libros clásicos siguen constituyéndose como las lecturas mas provechosas que podemos elegir. Así que hoy estamos de fiesta. mañana seguimos trabajando.

Dentro de este espíritu de crecimiento, queremos compartir con ustedes el lanzamiento oficial de Narrativa Clásica Radio, un programa de radio (o podcast si se prefiere) con media hora de duración que se va “como el agua”. Después de tres programas “piloto” quiero presentarles esta cuarta emisión en la cual presentamos -entre otras cosas- la reseña del libro “La pasión según G. H.” de la escritora brasileña Clarice Lispector. ¡Déle una oportunidad a nuestra radio! ¡escuche la emisión completa! ¡Suscríbase a la versión youtube de nuestro canal!

Por último, en nuestro blog hemos permitido que los visitantes escriban comentarios libremente (incluso de manera anónima) y hemos contestado aquellos que solicitan algún tipo de información que pudiera ser de utilidad para la comunidad lectora. Tras siete años de publicaciones jamás habíamos tenido problemas de trolls, pero ahora nos vemos obligados a exigir identificación y registro. Sabemos que esta medida es un tanto engorrosa pero no nos queda más remedio.

Por lo demás nos sentimos muy satisfechos por el trabajo realizado y los invitamos a que sigan visitando este blog, sigan escuchando nuestra radio, y se sigan beneficiando de los contenidos que aquí compartimos.

Jules Verne: Viaje Al Centro De La Tierra

Uno de los mayores beneficios que aporta la literatura, es que nos ayuda a cultivar la capacidad de interpretación. El lector que se ha acostumbrado a los textos literarios dejará de leer de manera superficial, y accederá a un nivel mucho más interesante, trascendiendo el simple entendimiento de las ideas escritas. Ese lector será capaz de proyectar un criterio personal, que si bien puede estar inspirado por el texto que tenga en sus manos, al final ese criterio será consolidado por él mismo, en un ejercicio virtuoso de interpretación.

De tal suerte esa persona ya no le dará tanta importancia a la actualidad o la complejidad de los libros que confronte. Evaluará qué tan estimulantes pueden llegar a ser para su imaginación y su pensamiento. Es un hecho que no se puede descalificar a un clásico antes de leerlo, pues generalmente son libros que ejercitan ese sentido crítico al que nos referimos. Incluso retomar un libro de aventuras leído en la niñez como “Viaje al centro de la tierra” puede ofrecernos una experiencia muy gratificante. La literatura es más generosa para quien sabe interpretar, y para quien pueda darse el tiempo necesario para releer.

viajealcentrodelatierrajulesverneEl que Jules Verne siga teniendo vigencia, no se debe a su talento narrativo (qué sin duda es notable) ni a su introspección psicológica (que en este caso es modesta), sino a la actitud responsable que asumió frente a su profesión y sus lectores. Si la literatura contó con un autor verdaderamente generoso, ése fue Jules Verne, porque sus novelas de aventuras siempre se nutrieron del sustento científico de su época, aporte fruto de arduas y numerosas investigaciones. Y no sólo eso, el escritor francés supo imaginar el lugar al que esa ciencia podía llevarnos. “Viaje al centro de la tierra” es una más de sus magníficas investigaciones.

De la mano de Jules Verne fue posible la quimera de que el futuro se hiciera presente en el aquí y el ahora.

Habiendo dicho esto, debemos precisar que el verdadero protagonista de esta novela no es el intrépido y joven narrador llamado Axel, ni tampoco el irritable, tozudo y valiente profesor Lidenbrock. La verdadera estrella es la ciencia de la geología. Y por mucho que el paso del tiempo haya confirmado o refutado las aseveraciones que el autor comparte, la trascendencia de la obra permanece fuera de discusión

Tan sólo por la narración de estas aventuras (que un lector común del siglo XIX difícilmente hubiera imaginado) bastaría para que el libro suponga una lectura estimulante. Pero si apelamos a la capacidad interpretativa que hemos propuesto al inicio de esta reseña, nuestra novela será capaz de ofrecernos mucho más.

Mientras somos partícipes del descenso de Axel, Lidenbrock y Hans a las entrañas del planeta, advertimos la tan humana inquietud que nos lleva a la curiosidad y a la introspección, alimentando los dilemas que inquietan y seguirán inquietando a la especie humana: en dónde está el alma, qué es lo que se esconde en la mente humana, qué hay más allá de las estrellas, qué hay en el centro de la tierra…

Así como la tierra posee varias capas (o mejor dicho placas) que delatan su historia, su biodiversidad y su antigüedad, este texto literario también nos ofrecerá varios niveles estructurales, a los cuáles podemos acceder según la profundidad de nuestra lectura:

  1. El primer nivel al que podemos penetrar sería el de las aventuras: Aquí el lector capta lo evidente; lo descrito por el narrador en la trama sin mayor cuestionamiento. Es decir, la locura de meterse dentro de un volcán y el encuentro con las cavernas inexploradas; así como el descubrimiento de los manantiales, los mares subterráneos, la fauna que se creía extinta y los vestigios humanos.
  2. El segundo nivel es el de la ciencia: Aquí se encuentra la información que sólo un lector meticuloso se tomaría la molestia de confrontar. Me refiero al material científico y cultural (del cual Verne es generoso portador) con temas como, las runas, los criptogramas, la alquimia, la propagación del sonido, las eras geológicas, el origen del carbón, la hermosa y culta nación Islandesa… En suma, los temas que un lector novato consideraría aburridos y estorbosos.
  3. El tercero y último nivel sería el de la filosofía: En esta “capa” el lector interpreta la obra literaria descubriendo un conocimiento oculto, como si el autor lo hubiera reservado sólo para quien lo pueda intuir. El lector experimentado será capaz de imaginar los motivos que llevaron al autor a escribir y estructurar esta trama, contestando preguntas como porqué se narra esta travesía, y qué significan cada detalle. Por ejemplo, el extravío de Axel, la encrucijada, la tormenta, la pared de granito, la explosión, el ascenso final, el fenómeno luminoso del que los expedicionarios fueron testigos, y muchos otros cuestionamientos que darán forma a nuestro concepto personal de la obra. 

Cada quien leerá hasta donde su tiempo y su placer personal le lleve. Sin embargo, los afortunados que logren excavar hasta los secretos más profundos de esta novela, quizás relacionen “Viaje al centro de la tierra” con la comedia de Dante, con el descenso al inframundo que según las diferentes tradiciones espirituales han efectuado los dioses, con el mito de la caverna de Platón; o (en otro orden de ideas) con el concepto del “viaje del héroe” y “el salto al vacío” de mitologías más recientes como Star Wars e Indiana Jones.

En ese nivel profundo de interpretación existe una escena clave: el momento en que Axel narra su extravío. Imagine usted que nuestro héroe se queda solo y en la más completa oscuridad. Su única guía es el eco de una voz lejana, por lo que se ve obligado a “dejarse ir” y seguir descendiendo sin poner resistencia, ayudado únicamente por las piedras que caen al vacío y por la corriente del manantial subterráneo. Ese es uno de los pasajes literarios más trascendentes que haya leído (muy a pesar de su sencillez). Y por su significado me resulta equiparable al pasaje de la tormenta de nieve en “La montaña mágica”.

Leer “Viaje al centro de la tierra” durante mi niñez significó una excelente experiencia. Por supuesto, en aquel momento no fui capaz de captar toda la riqueza literaria que la novela posee. Por eso el reencontrarme con su lectura ha sido toda una revelación.


En el mercado existen demasiadas ediciones de “Viaje al centro de la tierra. No obstante, las traducciones más confiables deben ser la de Alianza/Anaya a cargo de Miguel Salabert, Y la de Planeta/Austral a cargo de Trinidad García. Desconfíe de la edición se refiera al autor como “Julio” Verne, en lugar de Jules Verne.

Enrique Vila-Matas: Doctor Pasavento

Los seres humanos estamos amaestrados para llamar la atención. Fingimos estar en medio de una labor grandiosa y resonante que nos convertirá en seres importantes. Y ahora, con la egotista dinámica de las redes sociales, las masas se programan para engrandecerse a sí mismas, y la orden es simular que somos bellos, ricos e importantes.

Por eso resulta extraño ver a un personaje de novela que sugiera todo lo contrario: el doctor Pasavento (que en realidad no se llama Pasavento, sino Doctor Ingravallo, o para ser más precisos, Doctor Pynchon… como sea, el nombre es lo de menos). Este hombre propone un rechazo a la fama, por lo tanto evita los reflectores y procura pasar desapercibido, siendo su fin último desaparecer del imaginario colectivo. En suma, Lo que desea Pasavento es derrumbar su identidad.

DoctorPasaventoedanagramaCuando Pasavento habla de “desaparecer” se refiere a la disolución del ego; a la negativa de seguir construyendo un “yo” y a continuar rigiéndose de acuerdo a sus dictados. Así busca una especie de liberación a partir del rechazo a la dinámica del mundo. Después de todo, la fama es una trampa, la tierra no gira en derredor nuestro, y lo que percibimos es sólo una distorsión proveniente de los filtros del ego. Sin embargo, para lograr su cometido, se enfrenta con las naturales dificultades: ciertamente la naturaleza humana añora el aprecio de un ser querido, el reconocimiento de un extraño, y el renombre que genera una exitosa actividad profesional. Por consiguiente, el protagonista se debate contra todo ello y se pregunta si su huida del mundo no será en realidad una huída de sí mismo, pues en el fondo espera que su plan de desaparición fracase.

Tras esta larga introducción resulta más sencillo hablar de esta novela, tercera entrega de la “trilogia metaliteraria” del escritor español Enrique Vila-Matas (como sabemos, el primer volumen fue el celebrado “Bartleby y compañía” y el segundo fue “El mal de montano“). En efecto, esta narración posmodernista continúa ofreciendonos infinidad de citas y referencias a otros libros y autores, pero no es ni remotamente el único recurso que los lectores podemos apreciar.

Vila-Matas logra mejor que nadie que su ficción parezca autobiográfica. Por consiguiente, la siempre estrecha frontera entre ficción y realidad se vuelve más difusa.

Más que metaliteratura “Doctor Pasavento” propone una “metafísica” en la que las referencias literarias aparecen conectadas por un tejido virtuoso de vida, las coincidencias no son casualidades, todo esta relacionado y todos los personajes son uno solo. El epicentro de esa gran organización invisible es la calle Rue Vaneau en París, que en palabras del protagonista es “una avenida en la que descansa toda la tensión del mundo”.

Al igual que su personaje, el escritor se disocia de sí mismo. Es bien sabido que el efecto de leer a Vila-Matas es que terminamos admirando a otros autores: el primero de ellos será (desde luego) su tan admirado escritor suizo Robert Walser. Pero ahora nos introduce a otro de los secretos mejor guardados de la literatura”, el escritor francés Emmanuel Bove.

La narración en primera persona, el personaje (que como ya vimos adopta varios alias) y el argumento más ensayístico que novelesco, crean mucha curiosidad en el lector, que continuamente se estará preguntando cuáles detalles serán verdaderos y cuáles no. Vila-Matas logra mejor que nadie que su ficción parezca (repito: parezca) autobiográfica. Por consiguiente, la siempre estrecha división entre ficción y realidad se vuelve más difusa cuando el catalán escribe.

Tal como sucede con su personaje, el autor se disocia de sí mismo. El efecto de leer a Vila-Matas es que terminamos admirando a otros autores.

Con todo esto quiero decir, que “Doctor Pasavento” es una novela diferente, ideal para lectores con cierta cultura “libresca” (valga el término) y que en su historial clínico cuenten con algún antecedente del “mal de Montano”. No es exactamente un pretencioso ladrillo posmodernista repleto de metaficción (en realidad, cuando Vila-Matas se propone narrar, lo hace estupendamente), sino que el concepto resulta tan especial que fácilmente puede ser mal entendido. Si hacemos una lectura superficial, Pasavento sería un escritor renegado, deprimido y egoísta; cuyo dinero le permite pasearse por el mundo sin hacer nada, inventándose personalidades y fingiendo estar en busca de un concepto trascendente que al final queda en pura palabrería sin sentido.

Pero la literatura no se lee así. Es un asunto mucho más profundo. Los buenos libros no se escribieron para ser gustados a la medida de cada lector; sino para que nosotros hagamos el ejercicio de interpretarlos.

Alice Munro: Amistad De Juventud

“Amistad de juventud” publicado originalmente en el año de 1990 por la escritora canadiense Alice Munro, es un libro de relatos cortos que no guardan relación entre si. No obstante, muchas de estas historias incluyen a un personaje del pasado que repentinamente aparece en la vida de los protagonistas, ya sea para rememorar los antecedentes comunes, o para influir en en los sucesos del tiempo presente.

El esquema con el que Munro construye sus relatos es complicado. Sus historias parecen dirigirse a cierto lugar, pero siempre toman un rumbo distinto. Esto significa que el argumento (que muchos autores definen perfectamente desde el primer párrafo) tardará en ser revelado. Además sus tramas se diversifican bastante, al grado de que parecen más tramas de novela que de relato corto. Tendrán que pasar varias páginas para que el lector sepa de qué trata realmente cada uno de sus relatos. El estilo de narrar es modernista, en estos cuentos es mas importante lo que se sugiere a lo que se narra. Por si fuera poco, el tiempo va y viene caprichosamente y la escritora puede romper su propio ritmo de manera premeditada. Finalmente, sus narradores pueden expresar un punto de vista o influir de manera determinante en la historia.

Por consiguiente, la estructura de estos cuentos es altamente sofisticada. Si el público lector desespera y juzga antes de tiempo, podría negarse la oportunidad de confrontar un peculiar esquema narrativo diferente al del resto de los escritores.

Uno de los temas recurrentes es la inocencia, entendida como carencia y no como una virtud. Es decir, “la falta de malicia” que observan algunas personas y que termina jugando en su contra. El lector dará cuenta de que algunos personajes son víctimas de la infidelidad o de un abuso de confianza. Pero hay mas: Munro desentraña la psicología de esos ingenuos personajes pretendiendo demostrar que los infortunios que sufren no son producto de la falta de atención o de una deficiencia del intelecto, sino de toda una personalidad que va creando por si misma las condiciones de su propio desengaño.

Cabe mencionar que la sinopsis escrita al reverso del libro es pésima; no define correctamente lo que significan estos cuentos. Por eso me permitiré detallar un poco más sobre los mejores relatos de este libro:

“Amistad de juventud” es una curiosa historia sobre una mujer que vive en una apartada zona rural y que profesa una religión ya rebasada por el tiempo. El conflicto parece radicar en una traición imperdonable cometida por su propia hermana (quien ha quedado embarazada del prometido de la protagonista). Sin embargo, cada lector podrá hacer su propia interpretación de los hechos, máxime que la narradora se atreve a exponer su punto de vista. Quizás encontremos villanos en donde parecía no haberlos; y quizás la protagonista no sea tan ingenua como creíamos.

“Five Points” cambia radicalmente de ambientación. Aborda una historia de sexo y drogas en los años del movimiento hippie. Como es costumbre, tardaremos en encontrar al verdadero protagonista: inicialmente el relato se centra en una adolescente con tan miserable amor propio que ofrece una recompensa monetaria (sí, lo leyó usted bien: paga dinero) para obtener la atención sexual de los chicos. Posteriormente el cuento se ocupará de una mujer casada que se deja llevar por una riesgosa aventura extramarital. Este cuento da por sentado que la pasión siempre tiene fecha de caducidad; así sea la de un matrimonio lleno de amor o la de un par de infieles que se citan en la clandestinidad.

“Agárrame fuerte no me sueltes” trata sobre una flamante viuda que desea conocer el lugar al que su marido fue enviado durante la segunda guerra mundial. Así conocerá a la mujer con la que el difunto tuvo sus primeras experiencias amorosas. Aquí conviene preguntar: ¿por qué una persona desearía hurgar en esos detalles del pasado? ¿qué ventajas le puede ofrecer a una viuda confrontar a una persona que ya no representa ninguna amenaza? Esta exploración “chejoviana” nos demuestra lo peculiar que puede llegar a ser la persona humana.

“Bondad y misericordia” nos ofrece un tema frívolo: el de una dama frustrada que (como tantas otras) practica el chisme, la intriga y la hipocresía. Sin embargo, este relato despliega una historia paralela inexplicable, en la que resulta difícil precisar qué es real y qué es imaginario. A Borges le hubiera encantado leer algo así.

“Naranjas y Manzanas” es posiblemente el mejor relato del libro. El título se refiere a un popular juego de adivinanzas canadiense y la trama insiste con el siempre punzante tema de la infidelidad. El protagonista será un esposo venido a menos cuya psicología indolente lo lleva a sufrir lo que tantas veces le ha sido advertido. Curiosamente, él mismo va construyendo los elementos para que la infidelidad ocurra. La historia se torna tan reveladora que termina constituyendo una verdadera obra de arte, especialmente en los últimos tramos.

Munro nos obliga a hacer un alto en el camino y preguntarnos si en verdad los seres humanos somos libres; o si por el contrario, somos presas de un destino ineludible.

“Fotografías en el hielo” es otra de las muestras literarias más destacadas. Trata sobre un predicador cuya vocación de servicio le lleva a enredarse con piltrafas humanas; en este caso, un alcohólico al que convierte al cristianismo y le devuelve la funcionalidad. No obstante, el pastor termina siendo mordido por sus ovejas rescatadas, y pone como pretexto estos desengaños para ir en busca de más almas perdidas. La narradora juega un papel fundamental en el desenlace.

“El día de la peluca” cierra brillantemente el libro. Nuevamente, dos viejas amigas se encuentran para ponerse al tanto de sus vidas. Una de ellas platicará una increíble historia sobre su marido infiel, en la que fue capaz de disfrazarse y viajar de incógnito con el fin de atraparlo con las manos en la masa. Por supuesto lo que describimos es sólo un esbozo, pues el desarrollo de este cuento nos lleva a dilemas mucho más profundos como la soledad, la competencia entre mujeres, la ambición, y la frustración profesional. En los relatos de Munro, los personajes débiles parecen estar perfectamente conscientes de sus carencias, mientras que los personajes astutos no se dan cuenta de que también pueden actuar de manera muy tonta. Con estos elementos se ejemplifica la continua contradicción de la naturaleza humana.

Por desgracia, este libro tiene un problema muy serio: su traducción. Una escritora con tan sofisticada forma de narrar (y cuyos cuentos poseen tal complejidad estructural) necesitaría de un filólogo dedicado al ciento por ciento en codificar su obra. En este caso, la traductora de “Amistad de juventud” no terminó de entender que estaba descifrando la obra de un premio Nobel de literatura. Sus frases poco pulidas complican lo que -ya de por sí- era un buen reto para el lector. Para beneplácito de los lectores, debemos decir que otras obras de Munro han sido mucho mejor traducidas al español.

La obra de otro premio Nobel reciente -el francés Patrick Modiano– contó con mejor suerte, pues la filóloga María Teresa Gallego se dedicó a traducir prácticamente toda su producción literaria (y los resultados están a la vista). En cambio la obra de Alice Munro cuenta con una ensalada de traductores de la que todo se puede esperar. Por esa razón “Amistad de juventud” no es el libro adecuado para iniciarse. Sin embargo, usted no debe descartar la lectura de esta original e inteligente autora de relatos cortos.

Carson McCullers: El Corazón Es Un Cazador Solitario

Con el título de “El corazón es un cazador solitario” la joven escritora de 23 años Carson McCullers publicó su primera novela en el año de 1940. Poca gente hubiera imaginado que este trabajo literario permanecería hasta la actualidad como una de las mejores novelas norteamericanas del siglo XX. El éxito se debió a la enorme sensibilidad social que despliega, sus personajes tan humanos, su aguda introspección psicológica y la indudable trascendencia del mensaje.

elcorazonesuncazadorsolitarioEl estilo de la prosa es bastante sencillo y se asimila con facilidad. La historia está ambientada en una ciudad no especificada del estado de Georgia y será narrada a la manera tradicional en tercera persona. Sin embargo, llama la atención la ausencia de un protagonista, pues ningún personaje acapara la acción por encima de los demás. Esta cualidad “coral” hace que cada capítulo se centre en las vivencias de un personaje distinto (aunque al final no exista demasiada controversia entre los puntos de vista). Por esa razón, es conveniente que hablemos de los cinco personajes más importantes. Veamos:

  • Empecemos con el mudo John Singer, personaje al que se le concede un aura de santidad gracias a su apacible personalidad que inspira confianza en sus semejantes. En efecto, la gente le busca para desahogarse y contarle sus preocupaciones. Sin embargo, la ausencia de su mejor amigo (y el desconocimiento que los demás tienen sobre el lenguaje de señas) hacen que el mudo no tenga a quien contarle sus propios problemas, de modo que se limita a escuchar. De hecho, Singer suele ocultar sus manos en los bolsillos para evitar la tentación de gesticular cosas que nadie entenderá.
  • La niña Margaret Kelly (a la que todos apodan “Mick“) recién arribó a la edad de la adolescencia. Vive en un ambiente de pobreza y proviene de una familia numerosa por lo que se dedica a cuidar a sus hermanos pequeños. Su espigada estatura (demasiado alta para su edad) le acompleja, y usa ropa holgada para esconder los cambios que se empiezan a manifestar en su cuerpo, razón por la que sus amigos le consideran una chica poco femenina. Mick desea convertirse en pianista y a pesar de no contar con un instrumento escribe su propia música y la esconde en un cuaderno secreto. Lo que más anhela es que alguien pudiera invitarle a su casa para escuchar la música que programan en la radio, pues ese aparato es un lujo que su familia no puede permitirse.
  • Ahora hablemos del forastero Jake Blunt, un hombre aficionado a la bebida y que sufre de un carácter violento y autodestructivo. Viaja de pueblo en pueblo empleándose en trabajos temporales. Sin embargo, su verdadero propósito en la vida es compartir sus ideales políticos con las personas que va encontrando en el camino. Por su conocimiento de la situación social considera capaz de abrir los ojos de la gente. Por desgracia, su carácter tosco y sus costumbres alcohólicas impiden que alguien le tome en serio y se interese por su discurso.
  • Continuemos con el restaurantero Biff Brannon, un hombre metódico que se dedica a observar lo que sucede a su alrededor. Al ser el dueño del café que se ubica en la avenida principal (y que permanece abierto tanto de día como de noche) puede enterarse de todo el movimiento que acontece en la ciudad. Si bien Biff se muestra benevolente y proporciona ayuda a sus semejantes, no pasa de ser un hombre melancólico y resignado cuya única pasión reside en elaborar curiosos trabajos manuales. Su tímida e insignificante actuación, difícilmente influirá en beneficio de la vida de los demás.
  • Finalmente mencionaremos al doctor Benedict Copeland, un ser ejemplar dentro de la comunidad negra debido a su incansable labor profesional. Este servicio consiste en la consulta a domicilio de los enfermos, así como la atención de los heridos producto de las constantes riñas que ocurren en su entorno. Copeland alberga un idealismo casi bíblico por salvar a su comunidad de la ignorancia, pero siente una gran desilusión cuando sus semejantes desoyen sus consejos. Al ser un hombre mayor, cuenta con poco tiempo para hacer algo para mejorar las condiciones de sus hermanos de raza.

Como vemos, estos personajes van construyendo un drama de incomunicación desde la soledad de su trinchera. Ninguno de ellos se encuentra completamente libre para expresar su verdadero sentir, y las personas que están a su alrededor (preocupadas por los problemas inmediatos que impone la pobreza y la segregación) no los comprenden. Mantener en silencio los ideales y los anhelos, es una carga más a la que estos seres se tienen que acostumbrar. No hay duda de que la presencia de un personaje mudo representa el símbolo más significativo de esta obra literaria.

De entre las muchas virtudes de esta autora debemos destacar su capacidad para meterse en el corazón de los personajes. McCullers posee gran sensibilidad para describir el precario amor propio de las personas pertenecientes a las clases humildes. Por ejemplo. es capaz de observar como estos seres se esmeran en esconder sus defectos físicos o emocionales, pero se esfuerzan tanto que terminan haciéndolos más evidentes.

Los seres solitarios y marginales que dan vida a esta narración nos ayudan a rechazar los estereotipos, la segregación y la intolerancia. En lugar de ello, promueven el respeto por la diversidad humana.

Una de las mejores escenas del libro acontece cuando la jovencita Mick escucha la radio a hurtadillas bajo la ventana de uno de sus vecinos. De esta manera furtiva conocerá las melodías de Mozart y las tratará de guardar en su memoria, porque cree que jamás tendrá la oportunidad de volver a escucharlas. Estos detalles delicados hacen que una novela de gran trasfondo social se muestre mucho más amable con el lector.

Por otro lado, la novela aborda el grave problema que padecen los ciudadanos norteamericanos que tienen la costumbre de alojar armas de fuego en casa, dejándolas al alcance de cualquiera. También nos habla del daño que produce la educación punitiva que genera hondos sentimientos de culpa en los niños. Las palabras hieren quedándose marcadas en el alma de los más pequeños. Por si fuera poco, su atinada descripción de las lacras del sistema económico se muestra prodigiosa por tratarse de una autora tan joven.

Al empaparse del discurso político perteneciente a los diferentes grupos humanos y las razas, la escritora hace gala del don de la empatía, y su objetivo es que los lectores realicemos un ejercicio parecido, motivándonos a entender las necesidades y los puntos de vista de los demás.

Por todo esto, hemos de concluir que la primera novela de Carson McCullers es un portento de sensibilidad humana. La introspección en el alma de los personajes es notable; los seres solitarios y marginales que dan vida a esta narración nos ayudan a rechazar los estereotipos, la segregación y la intolerancia. En lugar de ello, promueven el respeto por la diversidad humana. La sagacidad mostrada para desmenuzar la situación social de su entorno también engrandece la obra. Finalmente, su gran conocimiento sobre la problemática de las comunidades negras redondea una novela brillante y conmovedora que todo lector debería consultar. Lejos de evangelizar, la escritora se empeña en describir de manera convincente una sociedad marcada por la incomprensión.

Ante tan evidentes cualidades, pasaremos por alto las esporádicas deficiencias técnicas en la construcción de su sencilla prosa y hemos de incluir “El corazón es un cazador solitario” en la categoría de “libros mejor valorados”.

Marguerite Yourcenar: Alexis o el tratado del inútil combate

Marguerite Yourcenar ha sido identificada por la erudición de sus escritos y la sofisticación de su técnica. Y esas cualidades no fueron adquiridas con el paso del tiempo, sino que existieron desde el inicio de su carrera literaria. Su primera novela “Alexis o el tratado del inútil combate” (publicada originalmente en 1929) es ejemplo claro de una precoz clarividencia literaria.

alexisoeltratadomargueriteyourcenarSe trata de una novela corta de ciento diez páginas, que se ubica en el género epistolar y que despliega un sorprendente y muy sabio trasfondo psicológico. Los temas que se manejan son la moral, el amor, los secretos familiares, y el silencio como factor siempre nocivo en cuestiones de sexualidad. Para ser más precisos, el asunto principal es la tensión que se origina entre la naturaleza del deseo y un sentimiento de culpa que se muestra como un engendro imposible de acallar, especialmente para quien está reprimiendo su verdadera inclinación sexual.

Por supuesto, la moralidad juega un papel determinante, pues el conflicto que aquí se expone puede fácilmente confundirse con una noble lucha entre la virtud y el pecado. Desgraciadamente, esta postura es un auto-engaño que complica más las cosas, llevando a nuestro protagonista al enfrentamiento estéril que refiere el título del libro. Alexis es un hombre fuertemente atormentado y su pelea consigo mismo no le permite pensar en los demás. De tal suerte que su familia también termina siendo afectada, tanto o más que él mismo. Como vemos, este libro aborda de manera audaz, un asunto muy trascendente de la naturaleza humana.

Sin embargo, el lector no encontrará una narración propiamente dicha, sino más bien una carta, la cual nos permite abordar el problema en primera persona y profundizar el conflicto con mayor hondura. Este formato ofrece al lector una sensación de veracidad facilitando el sentimiento de empatía.

Desde luego, la lectura correcta de esta novela nos lleva al entendimiento de los dilemas propios de las personas pertenecientes a una minoría sexual. Conflictos que no proceden de su orientación afectiva, sino de las descalificaciones procedentes de la sociedad y la tradición religiosa.

Hablando de los detalles técnicos, el sofisticado narrador (o más bien redactor de esta misiva) escribe en un tono que alguien difícilmente adoptaría para una carta. Sólo un escritor bien curtido sería capaz de este nivel de erudición. Marguerite Yourcenar -como escritora debutante- desea impetuosamente mostrar su talento. Las primeras páginas de este libro pueden ser capaces de intimidar a muchos lectores. No obstante, muy pronto la escritora moderará su complejidad para alivio de su público.

El asunto principal es la tensión que se origina entre la naturaleza del deseo y el sentimiento de culpa que se muestra como un engendro imposible de acallar, especialmente para quien está reprimiendo su verdadera inclinación sexual

Afirmar que ésta es una narración es sólo un decir, pues lo que encontraremos será más bien una especie de confesión enriquecida por continuas reflexiones. Y resulta muy grato decir que tales observaciones son brillantes. Ésta es una de esas novelas llenas de aforismos que deslumbran, porque están repletas de sabiduría (quizás más de lo que podría asimilarse en una sola lectura). Pocas veces tenemos la oportunidad de leer tantas frases lapidarias una tras otra. Por si fuera poco. la prodigiosa introspección de este texto hace que sea sumamente recomendable para ser leído por los aficionados a la novela psicológica. ¿Qué más podemos pedir?

“Alexis” es una obra breve que no ofrece desperdicio. Lo que más sorprende, es que haya sido la primera novela escrita por Yourcenar. ¿Cómo es que a los veintiséis años de edad logró tal conocimiento del alma humana? ¿cómo es que fue capaz de formular tantas frases doctas? No hay duda de que su “tratado del inútil combate” es ciertamente deslumbrante. Usted podrá interesarse por el argumento de la novela o por el estilo de la escritora, pero esos factores pasan a segundo plano. Este es un texto que debe leer, porque contiene exactamente lo que se espera de un libro: sabiduría.

La traducción presente en las editoriales Alfaguara y Debolsillo es muy buena.