José Emilio Pacheco: “El principio del placer”

En el año 2014 México perdió a José Emilio Pacheco, uno de sus más reconocidos poetas, ensayistas y cuentistas, ganador del premio Cervantes. Este autor pertenece a la generación de mediados de siglo, compartiendo andanzas con gente como Sergio Pitol y Carlos Monsiváis. “El principio del placer” escrito en 1972 (cuando el autor tendría treinta y tres años de edad) podría ser su más celebrado libro de narraciones cortas. El volumen consta de cinco cuentos y una pequeña novela.

elprincipiodelplacerAl tratarse de un poeta, uno esperaría que el estilo nos entregase una elegante y fina prosa poética ¡Y resulta todo lo contrario! La narrativa de Pacheco se distingue por su similitud con el lenguaje oral; sus frases y sus abundantes diálogos se construyen como destinados para un guión fílmico; en ellos observamos consistentemente el lenguaje coloquial y la jerga juvenil. Además el escritor se libera por completo de las reglas ortográficas, valiéndose de recursos muy poco socorridos (¿en qué otro lado podemos encontrar el recurso del coma y aparte?). Y a pesar de estas licencias vanguardísticas los escritos se sienten asequibles, arraigados y auténticos.

Los cuentos están ambientados en las mejores épocas del México posrevolucionario. La población gozaba de un desarrollo económico pujante, pero carecía de libertades civiles. Curiosamente el autor se centra en personajes de clase alta, siempre cercanos a la élite gubernamental ofreciéndonos situaciones sociales muy parecidas a la de la película “Roma” de Alfonso Cuarón.

Es verdad que ningún cuento trata abiertamente sobre la situación política, pero el tema es mencionado constantemente en el trasfondo. Parece que los escritores mexicanos son así; desarrollan su propuesta literaria abordando el género y el tema de su predilección; sin embargo, la política se sugiere sutilmente como tratando de burlar una posible censura.

Veamos cuento por cuento:

El principio del placer:

¿Puede un cuento convertirse en un culebrón? después de leer “El principio del placer” dirámos que sí. En realidad, estamos hablando de una novela corta de tipo epistolar, para ser más precisos escrito a manera de diario. La trama nos habla de la agitada primera experiencia romántica de un jovencito recién entrado a la adolescencia (quien podría ser un álter ego del escritor). Este protagonista cumple también con la función de narrador, por lo que no debemos esperar una optimización de la expresión lingüistica, sino más bien una representación fiel de las expresiones de la gente de su edad, incluyendo sus barbarismos y sus errores ortográficos. Con todo y que el relato reproduce una infinidad de diálogos, notaremos que los guiones, las comillas y hasta los signos de interrogación estan suprimidos. Esto no debe importarnos en absoluto, porque la historia es legible, entretenida, humorística y con los suficientes elementos melodramáticos para justificar el apelativo de “culebrón”.

Dado que Pacheco era muy dado a reescribir sus propias obras, nos encontramos con que diez años después el escritor retomaría la tesis de “El principio del placer‘, dando por resultado otra brillante y popular novela corta: “Las batallas en el desierto“, un libro que todo mexicano ha leído (o al menos dice haberlo hecho).

La Zarpa:

Podríamos denominar a este magnífico relato escrito en segunda persona (usted) como un “monólogo confesional”. Trata sobre una mujer confesando ante el sacerdote los sentimientos concernientes a la relación de toda una vida con su mejor amiga. El personaje pleno de sinceridad se explaya en una especie de catarsis, siendo capaz de acusarse de cosas terribles, pero también asimilando las experiencias con la sapiencia que no fue capaz de tener en su momento. Excelente.

La Fiesta brava:

Sin duda, el cuento más complejo de este volumen. Trata sobre un infravalorado escritor llamado Andrés Quintana, quien repentinamente recibe una oferta de trabajo ideal para relanzar su carrera. Para ello, debe escribir un relato para una revista muy importante. Sin embargo, la persona que le ofrece esta gran oportunidad es el antiguo novio de la que ahora es su esposa.

joseemiliopachecoLa peculiaridad literaria consiste en que la obra presenta primero el relato fantástico “la fiesta brava” (con el que Quintana pensaba aprovechar la oferta), y será hasta después cundo desarrolle su verdadero planteamiento y trama. Esta singular estructura llamará poderosamente la atención de los conocedores, pero podría confundir a los lectores comunes. Por si fuera poco, el autor experimenta con la metaliteratura y con el recurso del flujo de consciencia. En efecto, no debemos olvidar que este libro aparece en un periodo dominado por la tendencia posmoderna (o “Vanguardismo” como define el propio Pacheco).

Langerhaus:

Algunos lectores afirmarían que estamos frente a un cuento fantástico, pero otros tantos podrían ubicarlo en el género psicológico. Trata sobre el misterio de una persona fallecida que nadie parece recordar; todos los amigos y conocidos que supuestamente tuvieron contacto con el finado niegan su existencia. Sin embargo, la confusión podría deberse a una proyección psicológica del narrador. Este relato podría haberlo escrito Henry James en su serie fantasmagórica. Muy bueno.

Tenga para que se entretenga:

Creo que este es el gran aporte de este libro. Aquí encontraremos elementos fantásticos y detectivescos al estilo de Edgar Allan Poe o Arthur Conan Doyle, pero adicionados con intriga política a la mexicana. El relato presenta una trama perfecta, narrada a manera de epístola por un investigador privado. La historia se basa en tres símbolos maestros; un caracol, una rosa y un periódico. Con esos elementos el lector deberá resolver el caso que involucra a un niño desaparecido en circunstancias muy extrañas, (como de leyenda popular) en medio de un ambiente político turbulento.

Baste mencionar que en México se utiliza la frase “tenga para que se entretenga” cuando los medios de comunicación ofrecen “pan y circo” como distractor de alguna crisis social o política.

Cuando salí de la Habana:

Posiblemente sea el cuento menos impactante de la colección. Trata sobre el enamoramiento de un aprehensivo agente de ventas mientras viaja en un barco. Este es de esos relatos en los que la vida, la muerte y el sueño se confunden, por lo que lo ubicaremos dentro del género fantástico.

Conclusión:

El poeta José Emilio Pacheco escribió una sólida y variopinta colección de cuentos, mostrando un estilo vanguardista, pero (en la mayoría de los casos) asequible y muy original. En todas estas historias el lugar común será la situación política del país a mediados del siglo XX; el México del partido hegemónico, del desarrollo sostenible y de las libertades coartadas. La prosa puede parecer por momentos un tanto etravagante pero siempre será atractiva; y por supuesto, la calidad literaria es indiscutible.


Valoración: Muy bueno.
Año de publicación original: 1972.
País: México.
Género: Posmodernismo, literatura fantástica, literatura juvenil.
Extensión: 145 páginas.
Dificultad de lectura: Baja dificultad (Excepto en “La fiesta brava”)
Temas: Adolescencia / Fantasmas / Intriga política / Detectives.
Autores con obras similares: Carlos Fuentes, Sergio Pitol.

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Edith Wharton: “Estío”.

Generalmente elijo el libro que voy a leer sin que me importe demasiado la trama y sin poner atención a la sipnopsis. Me parece mucho más interesante confiar en los escritores que ya respeto y en las personas que publican buenas reseñas. Por estas razones, el destino quiso que tras concluir la lectura de “Tristana” de Benito Pérez Galdós, abordara una novela de planteamiento casi idéntico; “Estío” de Edith Wharton; en la que encuentro nuevamente un triángulo amoroso peligrosamente incestuoso, que pone en evidencia las desventajas que sufrieron las mujeres en esas épocas y que siguen sufriendo en nuestro tiempo. Parece como si la escritora noteamericana se hubiese propuesto retomar y mejorar el tema desarrollado por el escritor español.

estiowharton“Estío” rompe con las ambientaciones y tramas que caracterizan a Edith Wharton. Los lectores identificamos a esta autora como una cronista de la alta sociedad neoyorkina de principios de siglo XX. Sin embargo, esta novela escrita en 1917, nos ubica en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, con personajes de origen mucho más sencillo, pero con una psicología tan vasta como los de sus obras más aclamadas. El giro resulta muy favorable para nosotros sus lectores, quienes podremos disfrutar de otra gran historia, más parecida a “Ethan Frome” (una de mis novelas favoritas de Wharton) que a “La edad de la inocencia” (su obra más conocida).

La novela consta de dieciocho capítulos breves. El ritmo que propone la escritora es muy ágil y el estilo es sofisticado, sin mostrarse pretencioso ni comprometiendo su sencillez (claro, con la tradicional excepción de los primeros parrafos del primer capítulo).

La precisión literaria que logra Edith Wharton es de llamar la atención; parece que ninguna palabra sale sobrando y esa limpieza monumental me recuerda a la de aquellos escritores japoneses que se obsesionan con la perfección y que cuidan detalles que otros escritores pasarían por alto.

La narración se ubica en tercera pesona pero bien podría estar en primera, pues nos muestra el mundo interior de un sólo personaje: la joven protagonista Charity Royall. Esta peculiaridad nos ayuda a ilustrar su situación de incertidumbre, pues los lectores (al igual que ella) ignoramos lo que piensan los demás personajes. El buen ofico de la escritora hace que nuestra expectativa crezca. Por otro lado, la única dificultad que plantea esta lectura es un recusrso introductorio bastante peculiar que explicaré a continuación:

Aunque el tiempo de la novela es completamente lineal, los hechos no necesariamente se relatan en el orden en que acontecieron. El narrador da pequeños “saltos” hacia adelante, para luego ponernos al tanto de lo que ocurrió en el intervalo que queda “en blanco”. Este es un recurso muy original que aparece al inicio de cada capítulo y que sirve para crear expectación en el lector (y funciona de maravilla).

edithwhartonEn lo que respecta a la trama, Wharton nos habla de un tórrido romance juvenil en medio de un triangulo amoroso. La historia no se limita al romance sino que aborda tópicos tan variados como el sexo, el matrimonio, la maternidad, el aborto, las clases sociales, las diferencias abismales entre los pueblos y las grandes ciudades; y (por sobre todo ello) el origen. Esta tesis nos recuerda que los eventos producidos en el germen de nuestra existencia serán los que determinan nuestro futuro, sin que quede excluida nuestra vida sentimental.

Charity es una chica sencilla y solitaria que vive en compañia de su tutor, el abogado Royall. Este hombre resulta ser el litigante más respetado de la región (lo cual a fin de cuentas no es gran cosa) y al quedar viudo tiene la intención de convertir a Charity en su esposa. Sin embargo, la aparición del joven citadino Luscius Harney impacta en la vida de la joven provocando un enamoramiento candente y dejando ver la esperada solución a todos sus conflictos. Las diferencias de clase no se manifiestan como obstáculos que impidan una relación armoniosa, hasta que entran en escena el elemento matrimonial y el contraataque del abogado. Como en toda buena literatura, el desenlace no es anodino ni feliz, pero sí profundamente crítico.

Al mismo tiempo en que la protagonista descubre el amor apasionado, se revelan los pormenores de su misterioso origen; el cual le fue ocultado “por su propio bien”.

Las similitudes con el planteamiento de “Tristana” de Pérez Galdós son evidentes. El fantasma de una situación parcialmente incestuosa es la clave que une ambas historias. Sin embargo la psicología de la protagonista difiere bastante; mientras Tristana era una joven sobria, abnegada y con gran respeto por las formas y las maneras, Charity es voluntariosa, rebelde y a veces altanera, capaz de aplacar a su tutor, incluso en las situaciones más delicadas. Parece como si a treinta años de distancia, la autora propusiera una evolución en la condición femenina.

Hay otra cualidad a destacar: pocas novelas como “Estío” muestran lo que se anida en el alma de una mujer joven; sus anhelos, sus temores, sus dudas, sus dolores y finalmente su destino, pues una cosa es lo que la mujer ambiciona, y otra muy distinta lo que las circunstancias y la sociedad le permiten.

Una joven enamorada es todo conjeturas; las fantasías y las dudas le asaltan día tras día siendo capaz de tomar resoluciones basadas en simples suposiciones; y estas pueden afectar de manera determinante el curso de su vida.

Considero esta obra literaria bastante sólida. Si bien, la trama y el desenlace podría gustar o no a los lectores convencionales, resultaría bastante mezquino negar la enorme capacidad psicológica de la autora y la admirable limpieza de la prosa. En ese sentido la novela luce cercana a la perfección.


Valoración: Excelente.
Año de publicación original: 1915.
País: Estados Unidos.
Género: Novela psicológica/Novela de iniciación.
Extensión: 240 páginas.
Dificultad de lectura: Baja dificultad.
Traducción: Excelente (Alianza Editorial)
Temas: Relaciones humanas, origen, incesto.
Autores con obras similares: Henry James, Benito Pérez Galdós.


“Estío” fue rescatada recientemente por Alianza Editorial y la excelente traducción que presenta nos refuerza esa sensación de excelencia literaria lograda por la escritora.

Benito Pérez Galdós: “Tristana”.

En la la literatura clásica encontraremos escritores perfeccionistas y escritores prolíficos. El maestro canario Benito Pérez Galdós fue de estos últimos, pues lejos de escribir unas pocas obras maestras, se consagró en dar salida a todas las ideas que cruzaban por su cabeza; y a pesar de la abundancia en su producción, sus novelas fueron de una calidad indiscutible. El día de hoy hablaremos de “Tristana“, obra perteneciente a su etapa de madurez (1892) y quizás una de las más “oscuras”, tanto en temática como en estilo.

tristanaLos personajes de Galdós son siempre universales e intemporales, pues encierran un gran parecido con personas que todos hemos conocido en la vida. Si algo distinguió a nuestro autor, fue su cercanía con el pueblo y sus agudas observaciones sobre el comportamiento de sus compatriotas. En esta oportunidad el autor se muestra especialmente minucioso en su escritura y pesimista con sus personajes: La protagonista Tristana Reluz dista mucho de ser una heroína, y de hecho, casi todos los seres que participan en esta novela resultan patéticos en algún momento de la historia. A saber:

Tristana es una joven atractiva que tras la muerte de sus padres se queda sin familia; por tanto, pasa a protección del mejor amigo de su padre; un señor ya entrado en años que se hace llamar Don Lope de Garrido. La madre enferma y fuera de sí, no tuvo más remedio que confiar la manutención de su hija en Don Lope, hombre pretencioso, egoísta y de moral conveneciera, pero que se considera a sí mismo hombre de honor. Por último, tenemos a Horacio Díaz, joven artista que posee un carácter débil, debido a la severa educación que recibió en su niñez, y que a pesar de mostrar una gran pasión en lo que hace, sus convicciones son casi inexistentes.

Por consiguiente, se genera un triángulo amoroso un tanto perverso, pues Don Lope cree que el auxilio económico prestado a los fallecidos padres de Tristana, le da derecho a tomar a la joven como amante. Por su parte, ella lo rechaza y siente un natural y juvenil enamoramiento por Horacio, quien a su vez, ve en la joven la salida a los sufrimientos de su educación represiva.

El nudo se complica cuando descubrimos que Tristana idealiza su relación con Horacio, pero al mismo tiempo, se siente incapaz de emanciparse de su embustero “protector”. Además, ella no muestra inclinación alguna por ejercer una vocación y va como péndulo de una idea en otra; esto naturalmente, dificulta su deseada independencia. ¿En qué terminará todo este embrollo?

benitoperezgaldosGaldós aborda temas más espinosos que en sus novelas de juventud; en primer lugar, la relación entre la protagonista y Don Lope raya en lo incestuoso, pues el viejo donjuán la considera su amante o su hija, según convenga a sus intereses. Dentro de sus apegos el más importante es conservar a la chica como su último trofeo; la conquista definitiva de sus años postreros. Por su parte, los dos jóvenes asfixiados por el sometimiento paternal, darán rienda suelta al desahogo de sus represiones a la primera oportunidad. Esto genera un círculo vicioso de idealización, culpa y desengaño.

La situación de Tristana ilustra la indefensión en que vivían las mujeres de su tiempo y el poco amor propio que eran capaces de concederse. Esta denuncia debió haber sonado muy insolente para el machismo de su tiempo, y parece estar en sintonía con la tímida primera ola de feminismo de finales del siglo XIX.

Otro asunto que llama la atención es la idea de la enfermedad psicosomática; concepto bien asimilado hoy en día, pero que en la época en que se escribió “Tristana” resultaría algo extraño. Esto también significa que habremos de encontrar elementos trágicos, pero estos llegarán a mitad del texto y no al final. En el filosófico, reposado y pesimista desenlace, Galdós hace su acostumbrada crítica a la conducta conservadora, que pretende resolver todo mediante la simulación.

Por otro lado, de las obras que he leído del autor español, ésta es la que muestra más florituras y juegos con el lenguaje, lo que podría deberse al hecho de que el maduro escritor empezaba a padecer de la vista, encontrándose obligado a dictar su obra en lugar de escribirla; lo que necesariamente, origina una repercusión en su estilo (situación parecida a la que vivió Henry James). Además. a partir del capítulo XV la novela se vuelve epistolar y el carácter íntimo de las misivas entre los personajes aporta unas juguetonas licencias cariñosas que combinan el lenguaje elegante con el coloquial; elementos pueden tomar por sorpresa al lector primerizo. En síntesis, no estamos frente a una novela muy difícil de leer, pero sí frente a una escritura bastante adornada.

“Tristana” trata sobre el egoísmo, la idealización del amor y la poca consciencia femenina de la época. El hinchado personaje de Don Lope genera mucha atención (y aversión) entre los lectores; el mismo Galdós lo describe como “un ejemplar curiosísimo de la fauna social” y lo compara con El perro del hortelano; “el que no come ni deja comer”. Aún con todo el peso de su patética figura, esta novela filosófica y realista, no se deja llevar por simplezas, maniqueísmos, ni melodramas de folletín, por lo que podemos considerarla buena.


Valoración: Bueno.
Año de publicación original: 1893.
País: España.
Género: Novela realista, novela filosófica, novela epistolar.
Extensión: 256 páginas.
Dificultad de lectura: Dificultad media.
Autores con obras similares: Leopoldo Alas “Clarín”, Stefan Zweig.

 

Enrique Vila-Matas: Historia abreviada de la literatura portátil.

El escritor “posmodernista” es el autor que por su predilección por el experimento y la  innovación, se expone el fracaso literario. Y además, se arriesga a un descalabro mucho más perjudicial para su causa: el desastre comercial. Su novedoso propósito artístico puede no ser entendido, e incluso rechazado por el grueso de los compradores; puede pasar por un fantoche o un charlatán. No obstante, el verdadero escritor posmodernista es el que se juega la vida (es decir, su permanencia en el mercado) con cada libro.


historiaabreviadaanagramaCon esta obra escrita en 1985, el prestigioso autor catalán Enrique Vila-Matas se abrió paso en la escena mundial y sentó las bases para lo que sería un estilo muy personal, el cual llegó a su cenit con libros como “Bartleby y compañia” y “El mal de Montano“. El título “Historia abreviada de la literatura portátil” resulta engañoso, pues no se trata de un ensayo literario, sino de una novela con características muy especiales; capaz de aglutinar ficción histórica, metaliteratura (uno de los temas favoritos del autor) y humor elegante. Sin embargo, la naturaleza del libro resulta tan original que fácilmente puede ser confundido con un falso ensayo, o (peor) con una vacilada. Quizás no sea exagerado decir que, escribir algo así es situarse al filo de la navaja.

He aquí el argumento de este interesante ejercicio literario: un gran abanico de personalidades del arte y la literatura de los años veinte; Marcel Duchamp, Francis Picabia, Tristán Tzara, Georgia O’Keffe, Salvador Dalí, Juan Gris, Man Ray, Ferdinand Celine, Scott Fiztgerald, Sylvia beach y muchos más, se ven envueltos en una sociedad secreta llamada “Shandy” o “de los escritores portátiles“. Su objetivo es meramente artístico, pero se consideran parte de una conspiración; por ello han redactado su propio manifiesto y se frecuentan en reuniones de carácter confidencial, en las que ocurren eventos extraños, enfermizos y decadentes (extravagancias que no resultan extrañas para esa época de revolución artística, en la que surgieron movimientos como el surrealismo y el dadá). El personaje principal es el propio narrador, artífice de la supuesta investigación histórica que se lleva a cabo muchos años después de la desaparición del movimiento “Shandy*.

Esta obra literaria se vale de personajes reales a los cuales el escritor dota de vínculos ficticios, para de esa manera ir hilando una narración novelística. La mayor parte del tiempo, el autor se basa en curiosas (y a veces sorprendentes) anécdotas.

Por supuesto, los lectores “comunes y corrientes” enfrentaremos cierta inquietud al abordar esta singular historia, viéndonos obligados a averiguar en las biografías de los personajes y así corroborar cuáles incidencias son reales y cuáles no (en esta dinámica hasta las notas a pie de página y la bibliografía referencial que aparece al final del libro pueden ser ficticias). En cambio, aquellos lectores de cultura más amplia, disfrutarán más fácilmente del juego propuesto por Vila-Matas.

Si usted cree que un planteamiento de esta índole no tiene sustento, puede consultar la página ochenta y uno del libro (en la edición de Anagrama), en donde encontrará que esta novela desglosa su propósito, justificándose a sí misma… lujos que puede darse el posmodernismo.

historiaabreviadadebolsilloEl libro consta de una decena de capítulos más o menos breves. El rompimiento con los cánones de la novela tradicional no se encuentra en una escritura especialmente complicada, sino en el propósito del autor y en las libertades que se permite. El libro es fácil de leer, pero no tanto de asimilar y clasificar. Si bien, el estilo es desenfadado, breve y mordaz, ofrece sus detalles sofisticados; el narrador es capaz de describir dos eventos al mismo tiempo y de construir frases cortas que dicen mucho más de los que aparentan. Partiendo de esta mezcolanza de personalidades, referencias y anécdotas, el autor logró crear una novela congruente, que le significó el primer eslabón en una cadena de triunfos artísticos que persiste hasta la actualidad.

Enrique Vila-Matas podría ser es uno de los escritores más originales de los últimos tiempos y su estilo (hasta donde sé) es único. Sin embargo, esto no significa que “Historia abreviada de la literatura portátil” tenga demasiado potencial para ser disfrutado por el público en general, pues la novela exige una mente abierta y conocimientos previos. El contenido es muy peculiar, enfrentando un sano e indudable riesgo artístico; pero a pesar de todas estas cualidades, yo entendería el punto de vista de aquellos lectores que afirmen que este libro sea una “tomadura de pelo”.


Valoración: Bueno.
Año de publicación original: 1985.
País: España.
Género: Novela experimental, posmodernismo.
Extensión: 185 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer, pero requiere de conocimientos previos.
Temas: Arte / Sociedades secretas.
Autores con obras similares: Roberto Bolaño, Georges Perec.

Balzac: La piel de zapa

¿Quién es el mejor escritor de narrativa de los últimos doscientos años? Naturalmente esta pregunta no tiene una respuesta clara. Los eruditos mencionarán a Joyce, Proust. Borges y Woolf; los aficionados a la literatura psicológica podrían considerar a Victor Hugo, Tolstói y Dostoievski; los lectores más tendientes a lo social y político se inclinarían por Zolá, Orwell y Steinbeck, los aficionados al suspenso y la novela negra podrían proponer a Poe, Lovecraft o Faulkner; los lectores más jóvenes podrían inclinarse por García Márquez, Hesse, Cortázar o Kundera; los coleccionistas tendientes al esnobismo mencionarán a James, Musil, Mann o Kawabata; finalmente, aquellos que consideran al cuento como un arte más exigente que la novela, pudieran considerar a Chéjov y Kafka como los más grandes.

En mi humilde opinión, existe un candidato imposible de descartar; un escritor verdaderamente dotado de todos los elementos que caracterizan a un escritor grandioso, cuya obra deslumbrante quedará dentro del patrimonio cultural de la humanidad por mucho tiempo. Me refiero al francés Honoré de Balzac.


lapieldezapaSu novela “La piel de Zapa” publicada en 1831, pudiera ser la obra literaria que marcaría el fin de la etapa romántica para dar paso al realismo que dominaría la segunda mitad del siglo XIX. Si bien, el argumento esta marcado por la presencia de elementos fantásticos y en su estilo predomina un evidente arrojo emocional (propio del romanticismo en boga), estas particularidades quedan eclipsadas ante la profundidad filosófica del escritor y su extraordinaria capacidad para diagnosticar los vicios y virtudes de la sociedad de su tiempo. Si alguien aborda este libro esperando encontrarse con una novela gótica o fantástica, podría quedar muy contrariado.

De inicio, notamos que la palabra “zapa” ha quedado en desuso y los lectores no sabemos a que se refiere. Pues bien, se trata de un animal cuya piel especialmente rígida y vistosa se utilizaba para la confección de distintos productos. En los primeros capítulos no queda claro si hablamos de la piel de un equino, un tiburón o una mantarraya. Posteriormente tendremos la certeza de que ese trozo de cuero rígido pertenece a un onagro; especie de asno salvaje al que se le atribuyen cualidades de indómita agilidad.

El asunto es que este peculiar objeto se presume como un talismán con poderes sobrenaturales. El poseedor de tal fetiche será capaz de satisfacer todos sus deseos, pero al mismo tiempo perderá su salud y su tiempo de vida. Con esto nos viene a la mente el modelo del personaje que pacta con el maligno; desde el “Fausto” de Goethe hasta obras posteriores, como “El retrato de Dorian Grey” de Oscar Wilde  o “El diablo de la botella” de Robert Louis Stevenson.

La maldición recae sobre un típico personaje de novela decimonónica; el joven Rafael de Valentín quien deslumbrado por los lujos de la alta sociedad parisiense, se convierte en un arribista de comportamiento autodestructivo. El muchacho reniega de su educación y de su origen, pretendiendo simular lo que no es, para enamorar a una mujer aristócrata. De hecho, acepta el trato siniestro, justo cuando planeaba quitarse la vida. Una vez que tenga el poder mágico en sus manos, su vida cambiará por completo.

Hay que notar que los rasgos en la psicología del protagonista (en especial todo lo que concierne a sus antecedentes) observan semejanzas con la de su autor; incluso en la biografía de Balzac puede encontrarse un bien documentado intento de suicidio. El autor sabe de lo que habla y su prematura sabiduría no puede ser fruto más que de sus vivencias personales.

lapieldezapa2alianzaA pesar de lo que nos pueda decir el argumento, el tema del talismán será lo menos importante; la idea trillada de “vender el alma al diablo” realmente no tiene cabida en esta historia. El libro se refiere más bien al suplicio autodestructivo del hombre que vive esclavo de sus pasiones. Baste ejemplificar que Rafael de Valentín cede al enamoramiento desenfrenado, sólo cuando la dama en cuestión refleja el rechazo que el protagonista siente por sí mismo; por ello se prende de mujeres gélidas y distantes. Sus consecuentes fracasos le llevan a vivir en el juego suicida del libertinaje, el exceso y el despilfarro; la apuesta de tantos jóvenes de todas las épocas.

El lector comprobará que no es la piel de zapa lo que mata, sino el odio, el desengaño, el vicio y la culpa.

Se trata de un libro extenso, en donde el escritor aprovecha las incidencias narradas para ahondar en sus memorables sentencias retóricas. Esta característica es al mismo tiempo la gran virtud y el problema de la novela; observamos a un joven Balzac febril y desaforado, que se extiende en enormes párrafos plenos de disertaciones filosóficas. Excesos que, pese a todo, no podemos considerar como defectos graves de escritura.

El autor se deja llevar por la grandilocuencia y esto hace que la novela sea (por momentos) densa. Empero, los deslumbrantes conocimientos y las frases llenas de elegancia nos envuelven en una belleza literaria pocas veces vista. Si este es el Balzac más “desbocado”, bienvenido sea.

La obra se divide en tres partes, cada una de ellas con una extensión de más de cien páginas. Curiosamente, en la primera parte no encontraremos el planteamiento, sino apenas las impactantes primeras escenas que nos harán interesarnos por la historia y el personaje. El surrealista segmento final, con su escena “faústica” (valga el término) es sin duda el más denso. Sin embargo, el lector encontrará su recompensa cuando empiece la segunda parte, la cual revelará los antecedentes del protagonista y propondrá el conflicto desde una narrativa más ágil y disfrutable. Finalmente, la tercera parte nos ofrece un largo y dramático desenlace.

Los temas desarrollados son vastos y abundantes; entre ellos los infortunios de la pobreza, la tentación del materialismo, la naturaleza de la atracción animal, la relación destructiva y su colisión emocional, la banalidad del lujo y los excesos orgiásticos, la cruel mascarada de la sociedad, las corrupciones del poder, las confrontaciones entre la ciencia y la espiritualidad… después de todo este calvario, el protagonista tendrá la opción de enderezar su vida y aún de encontrar el amor verdadero; pero ¿tendrá la voluntad y el tiempo para lograrlo?

Según Balzac, el enamorado no es aquel hidalgo que se lanza apasionadamente a la conquista, sino el incauto que se entrega al desdichado arte de engañarse a sí mismo. De igual manera, la mujer fatal no es aquella que arrastra a sus amantes a la muerte, sino la que se construye para sí misma un lastimoso deceso lleno de odios, pugnas y soledad.

En conclusión, tenemos una novela muy intensa y ambiciosa que abarca muchas de las interrogantes de la naturaleza humana. Su estilo desbordado y retórico puede llegar a sentirse pesado (en especial al final del primer capítulo) pero no hay duda de que encierra un indiscutible mérito literario. El empuje de la juventud y las enormes aspiraciones artísticas de Honoré de Balzac, le llevaron a escribir una obra maestra; quizás demasiado pletórica, pero justo en ello radica su encanto.

La traducción de Alianza Editorial es deliciosamente arcaica; a su modo, perfecta.


Valoración: Muy bueno.
Año de publicación original: 1831.
País: Francia.
Género: Novela filosófica, realismo.
Extensión: 400 páginas.
Dificultad de lectura: Dificultad media.
Traducción: Antigua, pero muy correcta (Alianza editorial)
Autores con obras similares: Stendhal, Guy de Maupassant.

Julio Cortazar: Historias de cronopios y de famas.

Conociendo la predilección del gran escritor argentino Julio Cortazar (entre mis favoritos personales) uno supone que el volumen “Historias de cronopios y de famas” tendría que ser una colección de cuentos, pero esto no es del todo correcto. Quizás el termino de “miscelánea” resultaría más apropiado, pues en esta obra encontraremos una gran cantidad de escritos breves (no necesariamente narrativos) que abordan temas de lo más variado. Al leer estos microrrelatos, viñetas y mini-ensayos plenos de ingenio y humor, confirmamos la enorme calidad del autor (incluso bajo el supuesto de que estos escritos pudieran ser producto de ideas aisladas o muestras “sobrantes” de otros libros).

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Los relatos de Cortázar plantean situaciones novedosas, inauditas o disparatadas, de las cuales el lector puede extraer el mismo (o mayor) provecho del que le ofrecería una narración común y corriente. A esto agreguemos que el espíritu cortazariano es ante todo una actividad lúdica; su literatura tiende a recrearse con las palabras, ilustrando las contradicciones del ser humano y la impredecibilidad de la vida. Su literatura fantástica, al igual que la de Borges, se ubica en planos imaginativos muy ambiciosos; con la diferencia de que, mientras el maestro Borges toma al pensamiento y a los propios libros como base de su escenario creativo, las fantasías de Cortázar se ubican más cercanas a la existencia humana y a su presente.

El libro se divide en cuatro partes: la primera es fugaz y se llama “Manual de instrucciones”; en ella podemos encontrar observaciones de carácter reivindicativo en torno a las actividades naturales y cotidianas que los humanos hacemos de manera automática. También puede tomarse como una parodia de los instructivos que acompañan a la mayoría de los productos de venta (éste espíritu irónico aparece de manera constante en todo el libro). Las mejores son a mi modo de ver, “Instrucciones para cantar” e “Instrucciones para subir una escalera“; en ésta ultima descubrimos lo fascinante que resulta describir lo evidente, poniendo en palabras las cualidades de los objetos cotidianos y los movimientos que al estar tan acostumbrados a hacer damos por hechos, realizándolos de manera inconsciente.

La segunda parte es más narrativa y se llama: “Ocupaciones raras“. Aquí Cortázar propone microrrelatos concernientes a personas que se dedican a actividades insólitas o que se proponen proyectos absurdos. Aunque sabemos que el ser humano es perfectamente capaz de llegar al absurdo (como sucede en “Pérdida y recuperación del pelo“), resulta evidente el carácter surrealista que el escritor argentino maneja tan acertadamente en otras oportunidades. Creo que el mejor relato es “Conducta en los velorios” que explora esa situación doliente tan proclive a los sentimientos de hipocresía.

CronopiosyfamasdebolsilloLa tercera parte es la más amplia y se llama “Material plástico” y en ella encontraremos muestras más complejas e imaginativas de literatura modernista (principalmente microrrelato e incluso mini-ensayo). El lenguaje se eleva y el estilo se vuelve más sofisticado. Ahora Cortázar se muestra minimalista al extremo, al punto de que, más que ahorrar palabras digamos que se las “come”. Entre otras licencias ortográficas, podemos ver que algunos signos de puntuación quedan omitidos, además de verbos que brillan por su ausencia. Todo esto se debe a que el estilo trata de reproducir el lenguaje oral; los diálogos se “narran” en lugar de reproducirse textualmente, de modo que no son necesarios los guiones ni las comillas. En este apartado destacan los excelentes relatos “Acefalia“, “Propiedades de un sillón” y “Cuento sin moraleja“, muestras demasiado cortas como para adelantar detalles.

La peculiaridad de esta literatura nos recuerda que mucho de lo que llamamos el boom latinoamericano es en esencia posmodernismo.

La cuarta parte es la que nos interesaba desde un principio: “Historias de cronopios y de famas“. Gracias al material audiovisual que hoy en día podemos consultar en las redes, conocemos el propósito literario de boca del mismo autor: “Cronopio” es una palabra inventada por Cortázar y está basada en la visión de seres imaginarios de forma esférica y volátil (como una burbuja), pero que en su comportamiento presentan características humanas. Los cronopios tienden al aislamiento creativo, manejándose de manera similar a los poetas y los artistas. Frente a ellos están otros entes esféricos llamados “famas” que representan a las personas exitosas y con aspiraciones de liderazgo y poder. Finalmente, tenemos a las “esperanzas“, que son personajes intermedios, supeditados a los famas pero sin desprenderse de la influencia de los cronopios.

Las características psicológicas de cada uno de los grupos se manifiestan por medio de relatos fugaces y sencillos (posiblemente fábulas), cuyas escenas ilustran las naturales dificultades en su convivencia. Los relatos más curiosos son a mi parecer “Eugenesia” e “Inconvenientes en los servicios públicos“.

Quizás éste sea el tipo de libro que odiaría un típico lector de novelas, pues propone infinidad de planteamientos, estilos y géneros. Sin embargo, para aquel lector que sabe valorar el ejercicio cognitivo que significa la lectura per se, esta obra resultará muy provechosa.

En esta miscelánea será raro encontrar un texto que abarque más de dos páginas, por tanto, la lectura es engañosamente rápida; un lector común podrá completar el libro en unos cuantos días. No obstante, aquel que desee interpretar cada uno de los escritos, deberá releer y tomarse más tiempo. Sin ser el mejor libro de Julio Cortazar, podemos decir que “Historias de cronopios y de famas” cuenta con la suficiente sustancia para despertar el interés de aquellos aficionados a la buena literatura modernista. Gracias a su naturaleza breve y minimalista, puede servir como introducción al brillante e imaginativo estilo del escritor, para así proseguir con sus obras más extensas y celebradas, como por ejemplo “las armas secretas”.


Valoración: Bueno.
Año de publicación original: 1962.
País: Argentina.
Género: Prosa breve / microrrelato / ensayo corto.
Extensión: 182 páginas (Ed. Punto de lectura).
Dificultad de lectura: Media y alta dificultad.
Autores con obras similares: Jorge Luis Borges, Juan José Arreola.

Sherwood Anderson: Winesburg, Ohio (Libro de relatos)

Al iniciar la década de los “fabulosos veintes” Sherwood Anderson gozaba de tan buena reputación como escritor, que autores más jóvenes como Ernest Hemingway y F. S. Fitzgerald lo reconocieron como una influencia importante. Algunos otros como William Faulkner tenían contacto personal con el experimentado escritor y compartían ideas sobre el arte de escribir; la leyenda dice que ambos se sentaban junto a una botella de whisky mientras compartían las ideas destinadas para sus próximos proyectos. De modo que, a Anderson se le considera una especie de mentor de los escritores de la llamada “generación perdida”.

winesburgohioSin embargo, su nombre no trascendió al nivel de los escritores antes mencionados. Es posible que esto se deba al hecho de que sus novelas se han ido quedando en el olvido, siendo más bien sus relatos cortos los que han perdurado en el gusto del público. En ese sentido, su obra más famosa es “Winesburg, Ohio” que consta de veintiún relatos y una magnífica introducción llamada “El libro de lo grotesco”, que no es más que una breve reflexión filosófica sobre la maleabilidad del pensamiento humano y las imprecisiones en lo que los hombres llamamos “la verdad”.

Winesburg es un pueblo ficticio, que sirve como vehículo para dar vida a la ficción corta de Anderson. Se trata de un municipio en vías de crecimiento que apenas empieza a asimilar la idea de la industrialización. La comunidad se encuentra habitada por seres insatisfechos, solitarios y excéntricos, cuyas aspiraciones son escapar a las grandes ciudades, recuperar los ideales de la juventud o bien, encontrar el amor verdadero. Los cuentos están enlazados por la figura de un personaje en común; el joven periodista George Willard, quien por su profesión (y por su naturaleza observadora y reflexiva) conoce al dedillo las sorprendentes historias que se esconden en las entrañas del pueblo.

Si este personaje funcionara como álter ego del autor, reflejando su propia inquietud por relatar las anécdotas de su entorno, lo natural sería que el libro fuese narrado en primera persona. Sin embargo Anderson prefiere apoyarse en la tercera, lo cual facilita la lectura, pero esconde la estructura de “relatos enlazados”, misma por la que algunos críticos consideran este libro más bien como una novela.

Con el avance de las páginas, el lector advertirá que todos los cuentos terminan ilustrando una sola historia; la del pueblo de Winesburg, vista a través de los ojos de un hombre joven y observador.

sherwoodandersonEsta es la primera anomalía técnica en el estilo de Sherwood Anderson, quien a mi parecer cae en recursos arriesgados que pudieran tomarse como falencias. Por ejemplo, en muchos de sus cuentos el narrador adelanta los hechos y no lo hace con el fin de crear expectativas, sino para “quemar” los detalles de su propia historia; por otro lado, tiene la costumbre de abrir demasiados flancos, los cuales no siempre se integran de manera ordenada. El autor gusta de jugar con el tiempo, adelantando conclusiones que no necesariamente son las auténticas. También causa extrañeza su insistencia con ciertos sucesos y frases, en especial la siguiente: “…vivió una aventura“.

Todos estos detalles no son necesariamente negativos (el aspecto repetitivo de sus frases puede deberse a que estos cuentos fueron publicados por separado, y era necesario reiterar las ideas principales); hay que recordar que la época en que se escribió esta obra primeriza corresponde a los albores del siglo XX, cuando todos los escritores trataban de ser originales, alejarse de la ortodoxia y crear sus propios recursos literarios.

Nuestro escritor puede caer en deficiencias de estilo, pero sus temas son verdaderamente notables, además de que su desarrollo psicológico es bastante profundo y sus personajes encierran observaciones interesantes.

Por ello es que habremos de concluir con la mención de las mejores muestras de este volumen: Empecemos con “Manos”, un relato muy crítico que nos muestra lo que sucede cuando la gente ve maldad en donde no la hay. Seguimos con “Un hombre de ideas fijas” que posiblemente se refiera a lo que hoy conocemos como Trastorno obsesivo compulsivo. Por otro lado, el autor parece especialmente diestro en historias de autosabotaje amoroso y la mejor de ellas podría ser “Un despertar” que habla de los juegos amorosos y las heridas  que todos inevitablemente llegamos a padecer. Finalmente, “Tandy” es un cuento enigmático que encierra la idea filosófica más profunda de todo el libro.

Pero hay más; los cuatro mejores relatos son a mi parecer: “La fuerza de Dios” que nos muestra una solución radical a una inclinación completamente humana; “Aventura” (La palabra favorita de Anderson) que expone lo que significa la soledad y la fidelidad desde el punto de vista femenino; “La mentira no dicha” que trata sobre el curso inevitable de la vida; y finalmente (como punto estelar de la colección) tenemos a “Raro”, un extraordinario cuento humorístico que explora el lado más sensible y autocompasivo de la naturaleza humana. El personaje principal sufre de un evidente complejo de inferioridad y su psicología está desarrollada con la brillantez hilarante de un escritor especialmente atento a los comportamientos excéntricos de los seres humanos.

La principal cualidad de esta colección de relatos enlazados es la capacidad de análisis. Si bien, la narrativa puede parecer un tanto errática, la observación aguda, los temas siempre interesantes y la envidiable penetración en el alma de los personajes, terminan inclinando la balanza a su favor. Recomendado especialmente para los aficionados al relato psicológico.


Valoración: Bueno.
Año de publicación original: 1919.
País: Estados Unidos.
Género: Relatos enlazados.
Extensión: 250 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Aceptable (Acantilado).
Autores con obras similares: John Cheever, William Faulkner.