Los Ejércitos De La Noche (Norman Mailer)

Hubo un tiempo en que el periodismo se volvió bastante insulso. Se escribía de manera condensada y complaciente. Entonces apareció Truman Capote con la novela “A sangre fría” (1966) y todo cambió. Nació el “Nuevo periodismo”, un género en el que se hablaba de hechos reales, pero narrados con un estilo literario, como si fueran novelas de ficción. Otro norteamericano llamado Tom Wolfe, se erigió como el estandarte del movimiento (aunque diez años antes, ya había aparecido un libro con esas características: “Operación Masacre” del escritor argentino Rodolfo Walsh a quién podríamos calificar como el gran precursor del género).

Norman Mailer, uno de los escritores norteamericanos más celebrados de los últimos tiempos, se sumó a la corriente del “nuevo periodismo” con su obra “Los ejércitos de la noche” publicada en 1968. El libro narra los hechos ocurridos alrededor del 21 de octubre de 1967 en Washington D.C. cuando una multitud de cientos de miles de personas marcharon hasta las instalaciones del pentágono, como protesta contra la guerra de Vietnam.


losejercitosdelanocheNos ubicamos en Estados Unidos, justo después del llamado verano del amor. Los hippies proliferaban en las grandes ciudades, principalmente en San Francisco y Nueva York. La milicia norteamericana contaba ya con más de dos años de intervención militar en Vietnam y el debate estaba en el aire; la comunidad artística e intelectual se inclinaba por la retirada inmediata de las tropas, pero los círculos conservadores y oficialistas desplegaban su propaganda a favor de la guerra. De modo que se organizó una gran marcha de protesta que se inmortalizó en esa serie de fotografías en las que jóvenes hippies colocaban flores en el cañón de los fusiles de los oficiales de policía.

Toda manifestación de protesta tiene sus detalles humanos interesantes; estas concentraciones pueden reunir a personajes de muy distinta índole. Su convivencia (en otros casos improbable) resulta curiosa. El éxito de muchas marchas radica en su capacidad para mantener la unidad. Otro hecho significativo es que los manifestantes son por lo general jóvenes estudiantes o gente de clase media con algún nivel de instrucción, mientras que los guardias dedicados a contenerlos son siempre personas de extracción humilde que entienden muy poco sobre la coyuntura y el momento histórico. En la forma de actuar de estos oficiales no cuenta ni por asomo la conciencia social, sino sólo la psicología de quién recibe órdenes para una confrontación que no entiende.

En “Los ejércitos de la noche” Mailer desarrolla este tipo de conceptos basándose en su propia experiencia (el autor fue arrestado ese mismo día, pasando la noche en una improvisada cárcel con otros manifestantes). Se apoya en el punto de vista individual representando a otros intelectuales que le acompañaban, como el poeta Robert Lowell, el periodista Dwight McDonald y el filósofo Noam Chomsky. El libro habla sobre ellos y otras personalidades, así como de  los antecedentes de la marcha, los excesos de algunos manifestantes y las tácticas disuasivas de los guardias y los siempre presentes infiltrados.

21oct1967

Al narrar un hecho histórico, resulta prácticamente imposible que Mailer pueda ofrecer una apariencia de ficción. Sin embargo el escritor logra narrar su versión de los hechos como si se tratase de una novela posmodernista, con un lenguaje elegante y una libertad estilística fuera de lo común. El autor se somete a los rigores de la investigación periodística y nadamás. Por estas y otras razones “Los ejercitos de la noche” es una obra diferente a casi todo lo que aquí se comenta.

La elección del narrador resulta bastante extraña; el escritor se coloca a sí mismo como el protagonista de la novela, pero no narra en primera persona. Entonces, tenemos un relato en la que el autor habla de sí mismo en tercera persona, lo cual no deja de ser peligroso. Al desmarcarse del narrador y desdoblar su ego, Mailer parece un narcisista que se otorga importancia excesiva y además se justifica en repetidas ocasiones (De hecho el planteamiento de la novela se basa en desmentir lo que en su momento se dijo en la revista “Time“). Es verdad que mientras avanzamos en nuestra lectura el personaje ejerce la autocrítica e incluso puede (o intenta) ridiculizarse a sí mismo. Empero, en el sentido literario, este narrador resulta sospechoso y hasta bizarro.

En la mayoría del libro la prosa gravita libre de toda convención. Da la impresión de que las reglas académicas de la novelística quedan hechas añicos (lo cual para 1968 resulta bastante normal). No obstante, dentro de esa “anarquía” el escritor despliega una elegancia y una profusión notable. La principal característica de Mailer es la de extenderse relatando todos los sucesos (incluyendo los más intrascendentes) y además distraerse con detalles ajenos a la historia. Digamos que a nuestro escritor le gusta “irse por las ramas”, lo cual (para desgracia de los lectores menos experimentados) hace que la acción sea bastante lenta.

En resumen la obra me pareció harto interesante por la información histórica y por el tema en el cual estaba profundamente interesado. Como testimonio periodístico se trata de un libro notable (En efecto, fue distinguido con el premio Pulitzer). Sin embargo, como arte narrativo la novela no es tan satisfactoria pues tiende a hacerse demasiado personal y extensa. Por fortuna, el “libro segundo” (a partir de la página 250) amplia los alcances informativos y corrige las extravagancias del narrador, ofreciendo ochenta páginas mucho más disfrutables. Sin duda “Los ejércitos de la noche” es un libro de gran valor, pero lo recomendaría sólo a aquellos interesados en el tema en específico. Quien busque una novela entretenida deberá abstenerse.


Valoración: Bueno.
Año de publicación original: 1968.
País: Estados Unidos.
Género: Nuevo Periodismo / Novela histórica.
Extensión: 332 Páginas,
Dificultad de lectura: lectura lenta y muy desarrollada.
Traducción: Mala (Anagrama)
Temas: Derechos Civiles / Guerra de Vietnam / Contracultura.
Autores con obras similares: Tom Wolfe, Jack Kerouac.


Sobre la traducción:

La traducción de Anagrama, no ayuda demasiado para el disfrute de este libro. Con el tiempo, me he dado cuenta de que esta editorial necesita mejorar su calidad en muchos aspectos; desde el formateo a veces desproporcionado, su tamano de letra incómodo y las traducciones que casi siempre resultan dificultosas para el lector latinoamericano.

Otras recomendaciones:

Para entender este libro debemos conocer el significado de las palabras “sartori” y  “egotismo” que son constantemente citadas. Por otro lado, cuando se menciona a la palabra “tecnología” el autor se refiere al sentido frío y moderno del espíritu estadounidense; la maquinaria industrial y a la nueva vida domestica con los enseres que supuestamente trajeron comodidad a los ciudadanos. Finalmente, cuando el texto menciona la frase “los media” se refiere a los medios de comunicación tradicionales que generalmente se alinean con los poderes establecidos (los grandes periódicos, la radio y la televisión). Esta última imprecisión no es problema del autor sino de una pifia del traductor.

Un Artista Del Hambre / Un artista Del Trapecio (Franz Kafka)

Hoy hablaré de dos cuentos de Franz Kafka, con titulo semejante y aparentemente seriados (como lo son “Conversación con el suplicante” y “Conversación con el ebrio”). Ambos son muy breves, fáciles de leer y suelen encontrarse en un mismo volumen. Ambos hablan sobre el aislamiento y la incomprensión. Ambos tienen como protagonistas a personajes a los que se les atribuye la calidad de “artista” por haber logrado el dominio técnico y mental de sus respectivas habilidades circenses. Veamos uno por uno:

Un artista del hambre:

cuentoscompletoskafkaEn tiempos pasados el ayuno fue visto como un gesto noble. Los antiguos ascetas (especialmente los de oriente) acostumbraban el ayuno como una ofrenda o sacrificio ante la divinidad; no era raro ver a místicos y frailes (flacos hasta los huesos) que evitaban casi por completo el “alimento material” para conformarse con el “alimento espiritual”. Con el tiempo, apareció otra manera noble de evitar las bondades de la nutrición; un activista o luchador social podía declararse en “huelga de hambre” y dejar de comer como protesta ante la injusticia o el abuso del poder, poniendo su vida en manos del tirano. Sin embargo, la honorabilidad de estos motivos, podría esconder un impulso autodestructivo; una patología que llevaría a estas personas a ofrecerse como el cordero puesto para el sacrificio. A este impulso de dejar de comer, se le reconoce hoy en día como anorexia, una enfermedad psiquiátrica

“Un artista del hambre” relato escrito por Kafka en 1922 trata sobre ese impulso destructivo ya despojado de su dignidad mística o justiciera, pero revestido de una cualidad circense. El artista del hambre es una persona que ostenta poder sobrevivir sin probar bocado durante cuarenta días. Esta habilidad es tomada por el personaje como una profesión de la que se enorgullece, por la que se contrata y recibe una remuneración, misma que le obliga a ser enjaulado, exhibido y vigilado día y noche, cual si fuera un animal salvaje.

La psicología profunda del personaje es muy interesante, pues a sabiendas de sentirse completamente incomprendido, arremete con furia contra quienes intentan empatizar con él. En repetidas ocasiones nuestro protagonista expresa convicción por su modo de ganarse la vida y por el dominio de su “arte”, pero termina aceptando que su ayuno no es más que una inclinación incontrolable, una adicción que va más allá de sus fuerzas. El lector encontrará el desenlace de la historia tan desconcertante como la personalidad del individuo. De ahí que demos paso a muchas interpretaciones.

metamorfosisUna de las posibles maneras de entender el relato sería tomarlo como una alegoría del celibato. Ciertas personas, por voluntad propia o por hacer votos de castidad, se someten a la abstinencia sexual, y podrían (como “el artista del hambre”) ostentar su castidad como un logro extraordinario, como una cualidad que les hace superior a sus semejantes. Sin embargo (como “el artista del hambre”) sería imposible corroborar la veracidad de sus clamores, pues para ello sería necesario mantenerlos permanentemente vigilados y sólo así comprobar si cumplen con la privación de la que tanto se jactan.

Otra interpretación podría ser la pobreza. Muchos seres humanos rechazan el dinero por considerarlo como algo “sucio”. Por tanto, ostentan sus carencias materiales como si éstas les revistieran de dignidad. Finalmente, viene la interpretación última del “sentimiento de amor”, pues la naturaleza de una buena parte de nuestros semejantes es rechazar el amor por considerarnos indignos de él. Todas estas aristas pueden ser relacionadas con nuestro “artista del hambre”.

Un artista del trapecio:

Este es un cuento más breve que trata sobre un joven trapecista tan dedicado a su profesión, que permanece día y noche en las alturas del circo, practicando o  descansando sobre su trapecio. Aquellas situaciones en las que nuestro personaje se ve obligado a descender le incomodan sobremanera, hasta el punto de robarle la felicidad. Por esa razón, el “artista del trapecio” es percibido como un apóstol de su arte, digno de admiración, a pesar de su extravagante dependencia a permanecer en las alturas. Sin embargo, el respeto que le es dado no es suficiente para que se sienta feliz.

Nuevamente observamos a un personaje al que se le dificulta vivir en sociedad y que recurre a un estilo de vida fuera de lo común para aislarse. Su exagerada dedicación podría encubrir un pretexto para resguardarse de una fobia social, y esto le funciona hasta el momento en que su soledad se hace evidente. Las lágrimas del trapecista son las lágrimas de quién se sabe incomprendido e incapaz de expresar su sentir más que con sus habilidades circenses. El relato puede interpretarse también como la ascensión y caída del ego, en el sentido de que el éxito puede ser una zona efímera y solitaria.

Conclusión:

Las dos obras rechazan una interpretación simplista y definitiva. Incluso si los analizamos exclusivamente desde una perspectiva “clínica”, en detrimento de lo surrealista (los sueños) y lo semiótico (los signos), nuestra experiencia con Kafka quedaría incompleta.

Además de la soledad, hay otros factores que podemos encontrar en los personajes de ambos cuentos. Habrá que mencionar el exhibicionismo de quién patético se muestra y el morbo de quienes pasivos, incrédulos o indiferentes observan (Para que alguien se destruya hace falta que otro lo presencie y lo sufra con él, de otra manera, el golpe suicida carecería de sentido). Este elemento exhibicionista empeora la situación del personaje Kafkiano, quien ya soporta el peso de sentirse diferente y de confundir sus habilidades “artísticas” con el odio por sí mismo.

Por otro lado, ninguno de los dos personajes es un “artista” como tal, sino más bien un deportista (llamémoslos así) pues los dos están dotados de una habilidad atlética capaz de llevar al cuerpo a situaciones límite, y su tendencia a la “perfección técnica” se vuelve autodestructiva. Finalmente, siempre que se lee a Kafka el lector termina dando paso a la reflexiones, la introspección y las conjeturas. Con estos relatos me fue inevitable pensar en aquellas modelos de pasarela de cuerpo esquelético y en aquellos fisicoculturistas musculosos y anabolizados que se muestran orgullosos en los certámenes. ¿No son ellos también artistas del hambre?


Valoración: Excelente.
Año en que fueron escritos:  1920-1922
País: República Checa.
Género: Relato psicológico.
Extensión: 20 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Muy buena
Temas: Romance / Relaciones Humanas.
Autores con obras similares: Fiódor Dostoievski, Edgar Allan Poe.


Para acceder a estos cuentos podemos recurrir a los volúmenes de “Cuentos completos”de Franz Kafka, cuya edición definitiva y más recomendable es la publicada por Editorial Valdemar. Otra muy buena opción es adquirir “La metamorfosis” en Editorial Alianza pues presentan como bonus, los dos relatos aquí comentados. Una opción final son las “editoriales baratas” (EMU, Tomo) cuya traducción antigua sigue leyéndose bastante bien. 

Gog (Giovanni Papini)

La primera mitad del siglo XX fue uno de los periodos históricos más obscuros de la humanidad, pues durante ese espacio de tiempo se produjeron dos cruentas guerras mundiales. Por consiguiente, no es casualidad que en esa época la literatura muestre un férreo espíritu de crítica social y que corrientes filosóficas como el existencialismo alcancen su mayor auge.  Los hechos acaecidos y las obras literarias escritas durante el periodo llamado “entre guerras” (1919-1939) resultan fundamentales para entender el siglo y sus posteriores catástrofes; obras como esta colección de relatos firmada por el escritor italiano Giovanni Papini, dedicada a desarrollar ese espíritu de denuncia ante la decadencia moral.

gogSólo en esas circunstancias tan especiales pudo haber surgido un personaje como Gog, el inmigrante que logra fortuna en los Estados Unidos, pero que a pesar de su gran éxito en los negocios se aburre; Gog se siente insatisfecho con su vida, por ello decide emplear sus millones en lo que mayoría de los ricos hacen: cumplir caprichos excéntricos, experimentar nuevas sensaciones, coleccionar cosas inútiles, codearse con los pensadores y artistas más importantes y por ultimo, jugar a ser Dios, decidiendo la suerte de otras personas. Nuestro protagonista se divierte con el poder que tiene en sus manos y se relaciona con personas tan malsanas o aún más torcidas.

Papini utiliza este sólido argumento, no para escribir una novela, sino para desarrollar un original libro de relatos, que más bien parece un anecdotario o un cuaderno de apuntes. En ese compendio de ficciones, reúne opiniones, entrevistas, curiosidades, anécdotas increíbles y hasta propuestas indecorosas, todo narrado por su personaje, a quién utiliza como vehículo de su mordaz crítica social. Dentro de los tantos temas que el libro aborda podemos enumerar: el capitalismo, el papel moneda, la superpoblación, la decadencia de la monarquía, el pensamiento mágico, la reencarnación, el espiritismo, el canibalismo, la fama… además de poner a juicio a muchas de las personalidades del momento, como Freud, Einstein o Gandhi.

Cabe alertar que “Gog” no es un libro de sabiduría, sino simplemente un libro crítico y juicioso, lleno de escalofriante ironía. A veces, para lograr algún tipo de raciocinio resulta necesario escrutar en lo opuesto: la sinrazón, la pedantería, el prejuicio y la demencia. En el ambiente de Gog abundan personajes chocantes y grotescos que le proponen proyectos absurdos, malsanos o irrealizables. Notaremos la fascinación del autor por aquellas personas que aseguran haber encontrado “el hilo negro”; los fascistas, los charlatanes y los iluminados. Algunos de ellos se mostrarán plenamente convencidos de sus ideas y otros se darán perfecta cuenta de lo ridículo de sus planteamientos; pero todos tienen la esperanza de obtener el patrocinio del señor Gog, quién los deja explayarse simplemente para conocer hasta donde llega su insensatez.

Dentro de lo negativo de estos relatos, me sorprende la casi total ausencia de personajes femeninos. También se nota cierta aversión por algunos conceptos y corrientes artísticas (a Gog no le gustan las grandes ciudades -quizas como extensión de su misantropía-, ni tampoco el arte moderno, al que cuestiona intelectualmente). De igual manera, el personaje muestra antipatía por Lenin, H.G. Wells y George Bernard Shaw, quienes no salen muy bien librados de su implacable juicio. Da la impresión de que el protagonista relaciona las ideas torcidas con la fealdad física pues, mientras los personajes maquinan sus planes perversos los rasgos de su rostro y de su cuerpo se describen horrendos.

Este es un libro de ideas, no de arte narrativo. Quién busque una novela emocionante se verá muy decepcionado. En cambio, quién busque un libro extraño, con personajes e ideas bizarras, encontrará una mejor recompensa. La obra debe apreciarse por su enorme capacidad crítica y su eficacia para captar el momento histórico. Aunque los abundantes relatos son diferentes uno del otro, la técnica narrativa es casi siempre la misma. Por esa razón recomendaría su lectura en pequeñas dosis. No conviene saturarse, ni pretender asimilar toda la riqueza de este libro en un solo bocado.

Por último, los lectores contemporáneos tan acostumbrados a los mensajes directos y las recompensas fáciles de los medios de comunicación, podemos caer en el error de leer mal a Giovanni Papini. Uno de los propósitos de la lectura de clásicos es no perder la capacidad de leer “entre lineas” y saber distanciar la figura del escritor con la del narrador y del protagonista. Así como el pensamiento de Rodión Raskólnikov no es necesariamente el pensamiento de Dostoievski, el pensamiento de Gog no es necesariamente el pensamiento de Papini. Gog es sólo un instrumento del cual el escritor se vale para evidenciar la decadencia de la civilización.


Valoración: Muy bueno.
Año de publicación original: 1931.
País: Italia.
Género: Relato satírico, relato social.
Extensión: 296 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Buena
Temas: Periodo entre guerras.
Autores con obras similares: Italo Calvino, Stefan Zweig.


Este es uno de esos libros con derechos de autor expirados que se puede encontrar más fácilmente en “Editoriales baratas”. La edición de Debolsillo (Random House) no es tan fácil de conseguir (al menos en México) por lo que recomiendo como opción interesante la de Editorial Lectorum o la de Grupo Editorial Tomo. La traducción antigua que presentan estas editoriales aún puede considerarse buena.

En La Jaula (Henry James)

A menudo, los libros de Henry James son como una partida de póker. Es decir, una reunión de personajes sentados alrededor de una mesa, observándose mutuamente mientras guardan silencio y preparan su jugada. Por un momento no ocurre nada; sin embargo, en la mente de esos jugadores ocurre todo. En sus pensamientos encontramos un mundo de posibilidades que se reservan como un as bajo la manga para aparecer en el momento justo, por si acaso la partida nos ofrece la oportunidad de ganar. En sus novelas los personajes juegan astutamente, debatiéndose entre la frialdad y el sentimiento. O quizás no; quizás sean demasiado torpes para obrar con claridad. Tal vez carezcan de prudencia y se anuncien demasiado; tal vez se adelanten y pierdan la oportunidad. Nunca existe la certeza de quién lleva las de ganar.

enlajaulaAlgunos escritores han tenido la virtud de escribir historias cuya misterio se apoya, no “en lo que se dice”, sino en “lo que no se dice”; los vacíos de información son un recurso que los autores modernistas explotaron con gran acierto. En esta novela Henry James parece ir más allá, escribiendo una historia, no sobre los personajes que viven un conflicto, sino sobre los personajes que no lo viven (pero desearían vivirlo). Tal es el caso de la anónima protagonista de “En la jaula”, obra escrita en 1998 y editada recientemente por Alba Editorial.

¿Ha sentido usted que su vida es aburrida y que parece que todo mundo está en constante movimiento excepto usted? Si su respuesta es “sí,” podrá empatizar con esta joven mujer que trabaja como una humilde empleada de telégrafos en un popular almacén de Londres. Su “jaula” es el lugar donde gestiona los telegramas que han de ser enviados (un estrecho cubículo, separado del público por una malla metálica).

Ante la falta de una vida propia, excitante y satisfactoria, es común que recurramos a la observación o incluso intromisión de la vida ajena. En esta novela, la protagonista aprovecha su trabajo de telegrafista para indagar los movimientos de las personas que acuden enviar telegramas. Ante su posición de acceso a los mensajes (cuyas palabras debe contar y tasar), siente que ha adquirido algún tipo de poder. Su curiosidad se centra en aquellos clientes de clase social alta, cuya vida considera glamurosa y pecaminosa. Por ellos (los aristócratas) siente una especial fascinación pero también un desprecio moral. Su obsesión más grande es el Capitán Everard, un joven y bien parecido caballero que parece estar enredado en una relación comprometedora.

Como es costumbre en las novelas de James, todo se reduce a un punto de vista. Esto significa que la interpretación de los mensajes que llegan a manos de nuestra telegrafista puede ser incorrecta; quizás exagera, o quizás las cosas sean mucho peor de lo que ella se imagina (por tanto el lector no debe tomar todas sus especulaciones como ciertas). Aparte de su egocéntrico placer vouyerista, la joven siente una responsabilidad por saber demasiado y se propone rescatar (¿por amor?) a su capitán.

El autor describe con agudeza la psicología de las clases humildes. Aquella persona que se siente insignificante tratará de ocultar su precariedad y para ello puede dejarse llevar por la fantasía reivindicatoria de codearse con personas de una mejor posición social. En la mayoría de las sociedades existe una admiración hueca y enfermiza por las clases altas (devoción que en este libro se manifiesta en el personaje de la Señora Jordan). No obstante, también existe una especie de revanchismo social, que puede reflejarse en el prejuicio de que “allá arriba” sólo puede existir la perversión y la inmoralidad. Quizás esta amarga animosidad sea sólo parte de los mecanismos de defensa necesarios para sobrellevar una vida llena de carencias y aburrimiento.

La lectura no es tan simple como en otras ocasiones. En este libro James se entrega con mayor ahínco a las descripciones extensas y profundas. El primer capítulo es apabullante, pues consiste en un sólo párrafo de gran complejidad (uno se pregunta porqué James no es tan famoso como Edgar Allan Poe o Victor Hugo, siendo capaz de escribir de manera similar), sin embargo, esto no debería desalentar al lector, ya que a partir del segundo capítulo la lectura se vuelve un poco más simple. Aunque los párrafos largos parezcan un tanto intimidantes, los episodios son más bien cortos y la novela muy breve. Aún así, el estilo del escritor (El Henry James viejo, el que dicta; el de las “parrafadas”) podría chocar con aquellos lectores más prácticos y ansiosos.

Si se trata de fomentar la lectura de Henry James, tendríamos mejores resultados escribiendo reseñas ingenuas (del corte de “Me ha gustado mucho la historia y la recomiendo mucho”). Si nos esforzamos por describir hasta dónde llega el escritor con sus novelas, podríamos terminar asustando a los lectores. Lo extraño del caso es que el argumento de sus relatos es casi siempre sencillo y amable; la dificultad radica en su técnica descriptiva tan profunda, especialmente la de sus últimas obras. Mi sugerencia es iniciar con sus primeras novelas como “Daisy Miller” y “Washington Square” para después leer sus obras de madurez como “Otra vuelta de tuerca” y “En la jaula”.  Leer a Henry James es toda una experiencia. No la posponga más tiempo.


Valoración: Bueno.
Año de publicación original: 1898.
País: Estados Unidos.
Género: Nouvelle, Novela psicológica.
Extensión: 150 páginas.
Dificultad de lectura: Media y alta dificultad.
Traducción: Aceptable (Alba Editorial)
Temas: Pobreza / Clasismo / Tedio.
Autores con obras similares: Emile Zolá, Guy de Maupassant.

El Evangelio Según Jesucristo (José Saramago)

Las reseñas de libros no deberían ser ejercicios de autocomplacencia ni sumisas celebraciones, semejantes a comerciales de televisión. A veces las reseñas de libros debieran ser una especie de advertencia, cuya función tendría que ser preparar al lector de cara a lo que va a enfrentar. Hay libros que significan un golpe que no todo el público estaría dispuesto a soportar.

elevangeliosegunjesucristoLa literatura se creó para sacudir conciencias, remover dogmas y generar pensamiento crítico. Por desgracia, un segmento importante de los lectores no termina de asimilar esa idea y exige libros ligeros y convencionales, cuyas ideas no confronten las bases ideológicas del mainstream. Afortunadamente, novelistas como José Saramago, jamás fueron partícipes de esa demanda de obras literarias inofensivas, sumisas y condescendientes.

El Nobel portugués fue un escritor crítico e ingobernable que paradójicamente, llegó a ser inmensamente popular (de entre los autores “contemporáneos” sólo García Márquez acapara los estantes de las librerías de mi país con mayor presencia que Saramago). Entonces, uno se pregunta ¿Cómo es posible que un escritor cuyas novelas están llenas de atrevimiento, irreverencia y transgresión sea tan vendido en el mercado convencional? La respuesta pudiera ser que José Saramago sabe como provocar al conservadurismo. Posiblemente muchos de sus lectores compren sus libros con curiosidad malsana, con el único propósito de criticarle a muerte o regodearse de sus desacatos.

Gracias a su cualidad provocadora Saramago encontró una fórmula para vender libros. Aún así, habremos de reconocer en él un pensador profundamente crítico y además un estilista, poseedor de una narrativa harto original. Su posición de superventas no logra demeritar su trabajo literario. “El evangelio según Jesucristo” encabeza la lista de sus novelas más aclamadas (y también más repudiadas por la reacción).

La fascinante figura de Jesús de Nazareth ha sido objeto de muchas novelas. Autores como Norman Mailer y Giovanni Papini se habrían propuesto el objetivo de humanizar la figura del hombre-Dios que se describe en la biblia. Otros autores como Nikos Kazantzakis o Robert Graves habrían creado una ficción alternativa, con nuevas hipótesis de interpretación. La presente obra pertenece a estas últimas, ofreciendo un entramado muy diferente a la versión oficial y un conflicto bastante inesperado.

Mientras los evangelios canónicos y las ficciones históricas se ocupan principalmente de los años de predicación y persecución del nazareno, Saramago se centra en el origen del personaje, dando prioridad a la psicología de sus padres y a la situación familiar que prevalece durante el tiempo de su nacimiento y su infancia. Además destaca el momento crucial en la vida de cualquier persona, cuando se confronta el destino trazado por los padres con la propia forma de pensar y las aspiraciones de vida. A Jesús le toca encarar los remordimientos del carpintero José, la incomprensión de su familia y además lidiará con los planes de Dios para institucionalizar una iglesia universal. Esta carga parece excesiva para un personaje que prefiere morir como un humano común, antes que ser el cordero sacrificado por Dios,

Cuando líneas arriba hablamos de “advertencia” nos referimos a esta controvertida temática argumental, pero también a la narración de los detalles propios de la existencia de todo hombre y de los que Jesús no quedaría exento. Estas vivencias son desprovistas de toda sacralización y se relatan en toda su dimensión humana: desde su concepción, su nacimiento, sus hermanos carnales, sus inquietudes, sus arrepentimientos, sus inclinaciones amorosas, su sexualidad y sus debilidades de carácter; todas ellas experiencias propias de un mortal (o de un Dios que experimenta a cabalidad la experiencia humana). Si usted considera que estos elementos podrían ser agraviantes contra su religión, no debería leer este libro.

El espíritu crítico del autor ofrece una lectura especial de su novela: cuando el autor habla de “Dios” no se refiere a la deidad, sino a la idea de deidad que proviene de las iglesias. Su ironía no es un maquinal escupitajo hacia el cielo, sino un dardo lanzado con precisión a la frente de aquellos que convierten las escrituras en ritos de control de la colectividad. He aquí el gran aporte de la novela; en la ficción de Saramago, el concepto de Dios es parte de las contradicciones de la humanidad.

Si el contexto de la novela es novedoso e irreverente, el estilo no lo es menos. La original manera “posmodernista” de escribir, se permite más licencias y excentricidades que cualquier otro escritor que haya leído. Saramago despliega enormes párrafos en los que explota en demasía el uso de la coma, en detrimento del punto. Además, su peculiar manera de abordar los diálogos, utilizando la letra mayúscula en lugar del guión y ahorrándose los signos de interrogación y admiración, llama la atención desde el principio. Estas “licencias” no significan que el texto se vuelva confuso y ortográficamente ofensivo; simplemente son recursos que simplifican y hacen más dinámica su forma de narrar; quizás para contrarrestar el peso de los párrafos que de otro modo serían agobiantes.

Por todas las cualidades que hemos mencionado, será muy difícil descartar esta novela. Empero, en una visión personal considero que no estamos frente a la ficción definitiva sobre Jesús de Nazareth. El conflicto principal identificado en la debilidad humana de José el carpintero, no me ha convencido del todo. En cambio, el problema posterior acerca de la misión divina del nazareno, me parece mucho más atrayente. Creo que la novela crece en interés mientras va avanzando y su final resulta convincente. Aquellos fragmentos de humilde humanidad en los que Jesús es despojado de su dogma para ubicarse en la más habitual condición humana, han sido de mi agrado. Ficcionar la psicología de personajes considerados santos (e incluso proveerlos de sexualidad) me parece un ejercicio válido por desmitificante. Saramago ofrece una lectura a prueba de dogmas y su ironía provocadora más que insultante me pareció aleccionadora.

Es posible que no todos los lectores piensen lo mismo.


Valoración: Muy bueno.
Año de publicación original: 1991.
País: Portugal.
Género: Ficción histórica.
Extensión: 492 páginas.
Dificultad de lectura: Dificultad Media.
Traducción: Buena (Punto De Lectura)
Autores con obras similares: Nikos Kazantzakis, Robert Graves.

Confesiones De Un Alma Bella (J. W. Goethe)

Este escrito forma parte de una obra de mayor envergadura; la novela “Los años de aprendizaje de Wilheim Meister”. El apartado “Confesiones de un alma bella” constituye apenas el “Libro VI” de dicha obra escrita por Johann Wolfang von Goethe, el gran escritor Romántico de la lengua germánica. Recientemente el sello editorial Machado Libros (completamente desconocido para mí) ha editado el relato de las “Confesiones” por separado, pues dada su vasta sustancia filosófica y su independencia argumental, el texto bien puede ser disfrutado como un libro aparte.

confesionesdeunalmabellaSe trata del relato de una mujer de mediana edad que hace un recuento de su vida bajo una perspectiva filosófica. Para ello se centrará en lograr un balance entre los valores establecidos por la sociedad de su tiempo, y los de su propia forma de pensar. Goethe se basa en el testimonio de una persona real: la religiosa y escritora Susanna von Klettenberg, a quién el autor conoció y admiró profundamente, retratándola como un ser de existencia pulcra y congruente. Una mujer cuyo pensamiento podría ser calificado como “adelantado a su tiempo”.

El concepto de “alma bella” no proviene de la bondad y la abnegación que cabría esperar de una mujer de esa época, sino de la belleza intelectual. En ese sentido “Confesiones” podría ser un escrito revolucionario, pues muestra a una mujer de pensamiento profundo y libre en los tiempos en que esas cualidades no eran bien vistas. Empero, técnicamente representa un ejemplo más del aporte de Goethe al Romanticismo, movimiento en el que son comunes las novelas biográficas en primera persona que reafirman el individualismo. Esta idea también se manifiesta en el pensamiento de nuestra heroína quien desarrolla una filosofía personalista, pero libre de egoísmos.

Lo innovador está en el hecho de que el autor utiliza un personaje femenino para expresar estas ideas de por sí modernas. Esto no era lo usual. Y a pesar de ello, el relato de las “Confesiones” nunca toma un matiz de alegato feminista ni mucho menos. Las posturas que aquí se proponen pueden ser adoptadas por cualquier persona, independientemente de su sexo. En efecto, todos deberíamos mostrarnos como seres auténticos, alejados de los moldes, dueños de sí mismos y dotados de la autodeterminación necesaria para desarrollar nuestro potencial.

Hay un atrevimiento especialmente curioso cuando la protagonista se dirige a Dios como “el amigo invisible”, entregándose a su guía con la familiaridad que otorga el saberse consustancial a la divinidad (a imagen y semejanza), en lugar de sentirse un súbdito ajeno, indigno e insignificante. Parece que el autor comparte la idea de que la experiencia religiosa debe ser íntima y personal, rechazando los ritos, las colectividades y los formulismos. Por otro lado, el juvenil afán de libertad y el misterio de la sexualidad, hacen del Romanticismo de Goethe una especie de conflicto en donde se enfrentan, por un lado las convenciones sociales y religiosas, y por el otro la energía vital y la sensualidad. Contra todo pronóstico nuestra “alma bella” logra salir avante de este enfrentamiento, logrando lo que el joven Werther nunca pudo conseguir: la paz mental y el sentido equilibrado de la vida.

Hablando del libro en sí, nos encontraremos con una edición ampliamente prologada por el traductor Salvador Más. Esta persona ha hecho un gran trabajo en cuanto a la amplia y sesuda introducción, dándose tiempo para interpretar la obra, confrontarla con otras novelas del autor, y ubicarla en su contexto (gracias a la revisión de la correspondencia de Goethe con Friedrich Schiller). La posición del prologuista es muy intelectual (Si en una librería usted lee la sinopsis impresa al reverso de este libro, quizás se desaliente de comprarlo), por lo que me  parece oportuno señalar que el lenguaje elevado del prologuista no es necesariamente el mismo del relato. Mi recomendación sigue siendo la usual: estos prólogos deben leerse después de haber terminado con la obra.

En cuanto a la traducción, me parece que es bastante limpia, correcta y asequible. En ese sentido no debemos albergar ningún temor. El escrito sin capítulos inicia de manera muy sencilla (en forma de cuento con símbolos muy fáciles de interpretar) y gradualmente se va diversificando hacia temas mas trascendentes. Se plantean grandes problemas filosóficos, pero estos no quedan en el aire, sino que son resueltos de manera satisfactoria por la protagonista. Por momentos parecerá que estamos leyendo un pequeño ensayo de filosofía, no obstante esta sensación quedará superada al dar vuelta a la página y retomar el hilo del relato.

A pesar de todo lo que aquí se explica, es posible abordar este libro, sin que necesariamente nos empapemos de filosofía. A fin de cuentas, se trata del relato de una interesante mujer, que llamada a formar parte de las grandes empresas del pensamiento, supo regirse a sí misma. Recomendado especialmente para quienes han disfrutado novelas de Rainer Maria Rilke o Miguel de Unamuno.


Valoración: Bueno.
Pertenece a: “Los años de aprendizaje de Wilheim Meister”
Año de publicación original: 1795.
País: Alemania
Género: Romanticismo, relato filosófico.
Extensión: 160 páginas.
Dificultad de lectura: Dificultad media.
Traducción: Muy buena (Machado Libros)
Temas: Filosofía / Espiritualidad.
Autores con obras similares: Rainer Maria Rilke, Miguel de Unamuno.

Viaje Al Pasado (Stefan Zweig)

Muchos de los relatos de Stefan Zweig han sido publicados en Editorial Acantilado en pequeños y ligeros libros de 70 a 100 páginas aproximadamente. Sus historias cortas de amores imposibles de la época entre guerras, dicen mucho más de lo que parece y sus personajes son ricos en matices. “Viaje al pasado” (relato publicado después de la muerte del autor) no es la excepción, presentando un estudio psicológico de los personajes tan convincente como en casi todas las novelas que escribió el autor austriaco.

viajealpasadoEn esta oportunidad podremos disfrutar de una de esas historias de amor en las que los amantes se enfrentan a las convenciones sociales y morales de la época, para poder cumplir la promesa de una noche de amor. Zweig parece jugar a placer con la tensión sexual. Es verdad que el tema carnal pocas veces se menciona, pero se sugiere constantemente, incluso ciertas palabras del escritor juegan con el doble sentido (claro, en un afán poético sin caer en la vulgaridad). Así pues, la tirantez erótica, en el sentido de un inocente pero enardecido anhelo amoroso, está presente en toda la historia. ¿Cuando podrá consumarse el deseo de estos dos pobres infortunados?

El lector advertirá que en el fondo son los propios amantes quienes frustran su deseo, encontrando para cada nueva oportunidad una razón poderosa para detenerse: cuestiones morales, decoro social, circunstancias adversas, distancias lejanas; puras justificaciones que sólo disfrazan el principal problema: la represión auto-impuesta. Al final, la historia le dará a los amantes una última oportunidad que deberán aprovechar con toda la fuerza de su voluntariosa pero cohibida pasión.

Desde luego el libro desarrolla otras inquietudes, como el rechazo a la guerra y la repugnancia por la militarización. No deja de mencionarse el trauma alemán de la primera guerra  que termina conduciendo al aborrecible totalitarismo conocido por todos. Además Zweig elabora un ejercicio proustiano, en que la memoria de los protagonistas ilumina la conciencia de su situación: sabedores de que no tienen porvenir, la pareja no se afana en hacerse de un futuro, sino que acecha los recuerdos de un pasado que pudo ser. De ahí el título del libro.

Me da gusto comunicar que en esta ocasión la traducción que presenta Editorial Acantilado es muy buena. Con ello, la lectura de este pequeño e interesante libro es fácil y placentera. Recomendado para coleccionistas y lectores interesados en la psicología del romance.


Valoración: Bueno.
Título alterno: Viaje al pasado / La resistencia de la realidad.
Año en que fue escrito: 1929.
País: Austria.
Género: Relato romántico, relato psicológico.
Extensión: 92 páginas.
Dificultad de lectura: Poca dificultad.
Traducción: Muy buena (Acantilado)
Temas: Psicología del amor, periodo entre guerras.
Autores con obras similares: Fiódor Dostoievski, Thomas Hardy.