Paul Auster: La Invención De La Soledad.

Paul Auster se abriría paso en la escena de los escritores norteamericanos con “La invención de la soledad”, un libro de memorias publicado en 1982. La obra en cuestión se divide en dos partes, cuyo estilo contrasta considerablemente. A pesar de ello, las dos propuestas comparten tres tópicos: la memoria, la muerte y la figura paterna. En cuanto al título, podemos decir que “la soledad” no se refiere al hecho de ser relegado o abandonado, sino al aislamiento voluntario y provisional en busca de respuestas,

lainvenciondelasoledadEn la literatura de Auster encontramos una abundancia de temas, una obsesión por la búsqueda de identidad, y (el tema que presumiblemente corona su obra) la fascinación por lo fortuito y por la casualidad. Todo ello con la brutal sinceridad que caracteriza a la literatura norteamericana moderna. Este libro es el resultado de las reflexiones en torno a la muerte del padre del escritor. Al momento del deceso, el escritor da cuenta de que su papá era un perfecto desconocido, pues su reservada y poco generosa forma de ser, dejaba entrever muy poco de sus verdaderos sentimientos.

Enfrentarse a los recuerdos puede ser un asunto nebuloso y oscuro. Por tanto, el autor refleja en su estilo literario, la dificultad de esclarecer la niebla de sus evocaciones.

Durante el proceso de duelo (que para colmo coincide con una crisis conyugal), el autor se ve enfrentado a la tarea de hurgar en su pasado, y despejar las interrogantes que desde su niñez le han inquietado. Así, cada descubrimiento arroja una nueva luz de entendimiento que dignifica el recuerdo del difunto y esclarece los conflictos de la propia personalidad; lo que inicia como una búsqueda, termina en una catarsis.

Al principio, los recuerdos le llevan a emitir un juicio muy duro sobre su progenitor; el lector podrá imaginarse a una persona despreciable (y en más de una ocasión nos viene a la mente la famosa “Carta al padre” de Franz Kafka). No obstante, el descubrimiento de un incidente oscuro que se mantenía oculto en la memoria familiar, nos hace comprender las actitudes mezquinas e indiferentes.

Todos los Edipos desean matar al padre, pero también todos los hijos desean salvarle; aunque sea sólo por salvarse ellos mismos.

Auster aborda la memoria en un sentido psicológico; la evocación del recuerdo surge como un ejercicio impostergable que busca la supervivencia. En este caso, la memoria nos permite continuar enfrentando la existencia, con la paz que nos otorga sortear las lagunas del pasado. Y por lo general, ese alivio se manifiesta en el nivel subconsciente y en el momento menos esperado.

La primera parte titulada “Retrato de un hombre invisible” esta dedicada por completo al personaje del padre, y por su estilo sumamente sencillo y ágil pudiera ser la favorita del grueso de los lectores. El narrador en primera persona se dirige al publico dudando y cuestionando la utilidad de sus propósitos. Sin embargo, logra su cometido ofreciendo una lectura amena, rápida e impactante.

En la segunda parte “El libro de la memoria”, el estilo cambia radicalmente. El padre deja de ser el protagonista para dar paso a las experiencias del escritor. Auster habla en tercera persona sobre sí mismo, valiéndose de una letra inicial (por ejemplo: “A. pensó que…” , “A. se sintió como…”) recurso que por momentos puede llegar a confundir a los lectores. El estilo se vuelve abstracto y los hechos aparecen dispersos, sin tomar en cuenta el orden cronológico. Esta parte final, vaga y dispersa, se ubica muy cercana a lo que podría esperarse de la literatura posmoderna.

Sin embargo, hemos de recordar que la naturaleza de los recuerdos es así; la memoria humana no cuenta con la precisión ni con la capacidad de síntesis necesaria para ofrecernos un catálogo de recuerdos escrupulosamente bien detallado y en estricto orden cronológico. Enfrentarse a los recuerdos puede ser un asunto nebuloso y oscuro. Por tanto, el autor refleja en su estilo literario, la dificultad de esclarecer la niebla de sus evocaciones.

Esto no significa que la segunda parte sea menos interesante, pues aquí es donde el escritor se reserva sus reflexiones más profundas, ofreciendo datos luminosos, referencias históricas; recuerdos de viajes, personajes y obras de arte… en suma, bastante material que por sí mismo, hace provechosa la lectura.

La memoria nos permite continuar enfrentando la existencia, con la paz que nos otorga sortear las lagunas del pasado. Y por lo general, ese alivio se manifiesta en el nivel subconsciente y en el momento menos esperado.

En su caminar, el buscador de respuestas parece vagar sin rumbo fijo; avanza en círculos, a veces rozando su meta pero sin llegar a ella, hasta que la revelación lo pone de golpe y porrazo frente a la sorprendente e inesperada verdad. En esta dinámica, podríamos sentir que nuestro caminante no llega a buen puerto, a no ser que termine aceptando la condición frágil y fugaz de la vida, y comprenda que las oportunidades perdidas para demostrar amor a nuestros seres queridos no pueden restituirse. Seguir adelante con la vida, significa “morir” al pasado. Es decir; aceptar, perdonar y asimilar la muerte de quienes ya se fueron.


Valoración: Bueno.
Título(s): La invención de la soledad / El libro de la memoria.
Año de publicación original: 1982.
País: Estados Unidos.
Género: No ficción, Memorias, Autobiografía.
Extensión: 245 páginas
Dificultad de lectura: Poca dificultad.
Traducción: Muy buena (Booket/Anagrama)
Temas: Romance / Relaciones Humanas.
Autores con obras similares: Philip Roth, Sergio Pitol.


Maquetaci—n 1Este libro puede encontrarse en la elegante edición económica de Editorial Booket (Seix Barral), o en su defecto en la antigua y mejor manufacturada edición de editorial Anagrama. En ambos casos encontraremos la excelente traducción de Ma. Eugenia Ciocchini. Es un placer leer un libro en donde la traducción es lo que menos inquieta al lector; hace tiempo que no tenía la fortuna de encontrarme con algo así de bueno; una traducción que genera mucha confianza. 

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Henry James: Los amigos de los amigos.

Si usted ha leído la novela de fantasmas “Otra vuelta de tuerca” y ha comparado su opinión con la de otros lectores, habrá notado que esa genial obra literaria, plena de posibilidades argumentales y recursos literarios, suele desilusionar a los aficionados del terror más básico, quienes esperan una narración directa y macabra, con menos juego intelectual. Si usted consulta en Goodreads (o en cualquier otra red social para lectores), se encontrará con un aluvión de críticas provenientes de lectores defraudados, a quienes no les gustó (o no lograron comprender) el juego tan “Jamesiano” de las especulaciones, los puntos de vista y los narradores sospechosos. Algo parecido puede acontecer con este libro “Los amigos de los amigos y otros relatos”.


losamigosdelosamigosLa edición que he de comentar es la de editorial Siruela, volumen de cuatro narraciones escritas en la ultima década del siglo XIX y que se inscriben en el género de la literatura fantástica. Aquí encontraremos básicamente historias de fantasmas, con características semejantes a las que se cuentan en todas las tradiciones, a diferencia de que en esta oportunidad se encuentran narradas de una manera “hiper-sofisticada”. Para esta etapa, el veterano Henry James se ve en la necesidad de recurrir a escribientes para empezar a dictar su obra, y por consiguiente su estilo se vuelve rebuscado. En efecto, no es lo mismo escribir en soledad (y estar en contacto visual con lo que se escribe) que dictar a otra persona. La estética de estas narraciones con frases extensas y rimbombantes, tiene mucho que ver con este cambio.

Asimismo, habremos de decir que el autor se encuentra definitivamente asentado en Inglaterra, por lo que todas las historias están ambientadas en Europa. Para efectos de su literatura, tenemos a un James más “londinense” y su origen norteamericano es ya un asunto meramente anecdótico.

Lo curioso de estas historias fantásticas es que no lo parecen. Los lectores pueden pasar por sus páginas sin advertir el elemento sobrenatural y hasta pueden experimentar disfrute leyendo “otra ingeniosa historia costumbrista”.

La razón de esta “mimetización” es que el misterio que propone el autor es sutil y críptico, mientras que el horror no se hace presente en lo absoluto (al menos no de manera explícita). En contraparte, podemos afirmar que estas obras resultan harto estimulantes para la imaginación y la inteligencia.

Por supuesto, el plato fuerte de este banquete es la capacidad introspectiva (James no describe; psicoanaliza). Los personajes son transparentes en extremo y las observaciones en torno a ellos son abundantes y profundas.

El autor narra en primera persona, siendo perfectamente capaz de escribir bajo la perspectiva de una mujer. (Bueno, eso ya lo sabíamos: la condición femenina es algo que nuestro escritor domina a placer).

“La vida Privada” es el relato más complicado de los cuatro. Las primeras páginas podrían derrotar a los lectores primerizos,. Permítanme darles unas cuantas claves: Tenemos a seis turistas ingleses (en su mayoría artistas) vacacionando por Suiza; dos de ellos (La actriz Blanché y el narrador anónimo) animan el relato por su fisgona y detectivesca curiosidad. Mientras que dos de los personajes restantes (el pintor Melifont y el escritor Vawdrey) aportan el misterio, pues pareciera que en su ámbito privado esconden algo. Al final de la obra (y sólo al final), caemos en cuenta de que pudieran haberse manifestado una o más presencias fantasmagóricas.

“Owen Wingrave”, es más sencillo (exceptuando por los siempre contundentes párrafos iniciales) y también es el más extenso. Se trata de un relato aparentemente costumbrista que desemboca en una trágica historia de misterio. Un joven aprendiz de militar decide abandonar la carrera de las armas, rebelándose contra la voluntad de sus familiares. Por tanto tendrá que hacer frente al desprecio de los suyos y a un obscuro secreto familiar relacionado con un recinto maldito.

“Los amigos de los amigos” es uno de los mejores cuentos que haya leído. El autor va paulatinamente revelando sus cartas, sorprendiendo continuamente al lector. Cuando la narración parece agotar sus recursos de interés, surge algo nuevo que nos mantiene en vilo. Trata sobre los curiosos, ambiguos e inexplicables sentimientos de una mujer, quien jugando al cupido trata de unir a dos personas que han vivido una experiencia paranormal muy parecida; pero luego se enamora de uno de ellos. El autor nos explica cómo es que muchas de las contrariedades que sufrimos los seres humanos, nos las buscamos nosotros mismos. Excelente.

“La humillación de los Northmore” es considerado una obra maestra por Jorge Luis Borges, compilador de este volumen. Este es el tipo de cuento que el lector más pretencioso particularmente festejaría. Trata sobre una encumbrada familia cuya cabeza es un político de nivel intelectual tan mediocre, que para llegar a esas alturas hubo de aprovecharse del talento de otra persona. El relato está narrado por la esposa del agraviado, quien intentará reivindicar el eclipsado talento de su marido. El título indica que finalmente (y deliciosamente) lo logrará.

He disfrutado muchísimo de este volumen de relatos misteriosos e inteligentes. El único defecto que podemos encontrar son esos párrafos tan rebuscados en los que el escritor se extiende en sus introspecciones (y que la traductora encuentra dificultoso interpretar). Otro aspecto que podría decepcionar a ciertos lectores es la ausencia de terror explícito. En mi caso, estos “defectos” no fueron de gran importancia, por lo que me considero satisfecho y asombrado por la calidad de al menos tres de los cuatro relatos contenidos.

Si alguien desea continuar leyendo a Henry James en esta línea fantástica, puede abordar “La tercera persona” editada por Debolsillo, y por supuesto la genial novela “Otra vuelta de tuerca”.


Valoración: Muy bueno.
Título(s): Los amigos de los amigos / La vida privada y otros relatos.
Año de publicación original: 1892-1899
País: Inglaterra
Género: Relato fantástico, relatos psicológico.
Extensión: 170 páginas.
Dificultad de lectura: Dificultad media.
Traducción: Apenas aceptable (Siruela)
Temas: Fenomenos sobrenaturales / Psicología.
Autores con obras similares: Edith Wharton, Robert L. Stevenson.


Este volumen perteneció a la apreciada colección de relatos fantásticos “La biblioteca de babel” (hoy en día agotada). siendo uno de los pocos tomos que en la actualidad ha sido reeditado (junto con el de Saki y el de Herman Melville). ¿Porqué Siruela no ha rescatado los treinta tomos originales? esa es una de las interrogantes más frecuentemente formuladas por los aficionados a los cuentos clásicos.

Lev Tolstói: Cuanta tierra necesita un hombre y otros cuentos.

La edición de “Cuanta tierra necesita un hombre” que tuve la fortuna de leer es una selección de catorce historias cortas, publicada por Alianza Editorial.

cuantatierranecesitaLev Nicoláievich Tolstói es conocido por sus “moralejas”, las cuales suelen ser directas y explícitas sin dejar demasiado espacio para especulaciones. Su mensaje puede ser desarrollado mediante una aguda crítica, o en su defecto, por medio de fábulas y parábolas. El escritor también ha sido señalado por su pacifismo y sus evidentes inclinaciones cristianas, sin embargo, sus relatos nos hablan también de valores más básicos, como la sexualidad, el trabajo y la educación. Además, su postura de ensalzar la acción por encima del rito, termina confrontándose con la enseñanza tradicional de las iglesias. Quizás fue por ello que terminase sufriendo la excomunión.

Su Filosofía se construye con base a la experiencia de vida. Por tanto sus historias narran los conflictos que el propio autor pudo haber vivido en carne propia.

Los temas sociales tienden a ser expresados en los relatos más breves, mientras que en los cuentos más largos podemos apreciar el pensamiento humanista y cristiano del autor. El género es un realismo filosófico ciertamente acotado, ya que en sus narraciones pueden ocurrir hechos fantásticos o prodigiosos; la convivencia humana se ve enriquecida con la presencia de seres de origen divino o infernal, al punto de que pareciera que estuviésemos leyendo historias bíblicas (con todos sus milagros y catástrofes), en lugar de literatura moderna.

El estilo es limpio, conciso y académico; rayando en lo que en el siglo XIX se entendió como perfección literaria. Sorprende la excelencia mostrada en la construcción de los relatos. Esta cualidad sinóptica y fértil se debe a que el escritor pretendía que sus obras fueran difundidas en todos los estratos de la sociedad, incluso entre los mas desfavorecidos.

Tolstói es de los pocos escritores que pueden expresar ideas complejas de manera simple; diriáse que es capaz de narrar en breves parábolas lo que otros autores podrían haber desarrollado en amplias disertaciones.

Veamos algunos de los cuentos más destacados:

Tanto el enigmático “Las fresas” como el fúnebre “Tres muertes” son de los pocos cuentos de este volumen cuyo mensaje queda abierto a la interpretación. Este último, nos muestra las diferentes circunstancias por las que un ser humano puede perder la vida; ya sea por enfermedad /vejez, por tristeza o por muerte circunstancial. También habla sobre los fenómenos psicológicos que se dan en torno a la muerte (Como sabemos, este tema será desarrollado a fondo en la novela corta “La muerte de Iván Ilich”).

“Jolstomer (Historia de un caballo)” es un cuento largo, educativo y conmovedor, perfecto para desarrollar empatía en torno a problemas como el racismo, el materialismo, el maltrato animal, e incluso, el sentido de la vida. El narrador concede a los animales una psicología equiparable (o superior) a la de los seres humanos, lo cual resulta muy audaz para la época en que fue escrito. Me pareció un cuento extraordinariamente bueno, quizás el mejor.

Tolstói nos dice que muchas de las desgracias que sufren las mal llamadas “bestias”, se deben a la torpeza, la insensibilidad y la ignorancia de los hombres, quienes nos sentimos dueños de la vida y el destino de estos maravillosos seres.

El breve relato anti-bélico “Después del baile” es una historia de juventud que nos habla de como un hecho fortuito puede cambiar la vida de una persona.

Algunas historias se destacan por salirse de la imagen que uno hubiera esperado del escritor. Por ejemplo, “El prisionero del Caúcaso” es un cuento de aventuras que pareciera haber sido escrito por Verne o por Salgari; mientras que el relato de “Iván el tonto” (conocido en otras traducciones como “Iván el imbécil”) es una divertida fábula, cuyos cánones exigen una escritura más simple. Ambas muestras prueban la versatilidad del autor, pero no son representativas de su mejor trabajo.

En cambio, cuentos como “Lo que mueve a los hombres” nos entregan la esencia del más puro y auténtico Tolstói; es decir, su filosofía humanista, encaminada a distinguir la verdadera esencia del mensaje cristiano. En estos casos, el escritor desea que su mensaje se comprenda con exactitud, por eso se apoya en desenlaces muy reiterativos.

“Los dos ancianos” es otro de los cuentos mejores logrados, ilustrando el tema de la compasión, la ayuda desinteresada y otros valores que deberían estar presentes en la cristiandad. Por su parte “Dónde está el amor, allí esta Dios” va más allá en el propósito evangelizador del autor.

Este tipo de historias “teológicas” se encuentran en desuso, e incluso se miran con desprecio, quedando reducidas a “historias navideñas”. Sin embargo, desestimar su calidad literaria sería un grave error, pues no dejan de ser cuentos casi perfectos, con un mensaje válido y universal. Además, al ofrecer una interpretación alternativa sobre las sagradas escrituras, Tolstói logra romper con ese monopolio de la espiritualidad ejercido por las iglesias dominantes.

El cuento más corto “Los tres startsy” (Los tres ermitaños), constituye una excelente crítica al adoctrinamiento tradicional y particularmente al aprendizaje “de memoria” tan en boga en tiempos antiguos. Por su parte, “¿Cuánta tierra necesita un hombre?” (considerado obra maestra del relato clásico), ostenta una intensidad emotiva digna de llamar la atención, pues la tensión va en aumento hasta llegar a su clímax en el párrafo final. El argumento habla sobre la ambición desmedida del hombre moderno y su desprecio por las culturas ancestrales. Ambos relatos pueden considerarse de lo mejor del libro.

“El Padre Sergueí” (En otras traducciones “El padre Sergio”) es un interesante cuento psicológico sobre la castidad, el perfeccionismo y la penitencia. El protagonista (con su conflicto tan complejo) posiblemente sea el personaje mejor logrado del libro, digno de un análisis profesional. Para beneplácito de los lectores avanzados, este cuento largo despliega un desenlace abierto, proclive al sano debate.

El libro cierra con el relato más largo de la colección; “El diablo”, que trata sobre un hombre joven, incapaz de manejar sus sentimientos de lujuria. Ciertas partes del argumento demuestran que incluso los grandes escritores pueden mostrarse un tanto extremistas en sus conceptos (supongo que la sexualidad fue un tema especialmente conflictivo en la vida del autor). Curiosamente, este cuento tan bien logrado, nos ofrece dos desenlaces diferentes, y los dos son igualmente radicales.

“Cuanta tierra necesita el hombre y otros cuentos” es un volumen muy completo, en el que encontraremos muy pocas debilidades literarias. No obstante, el lector debe tener una sana disposición para abordar estas historias, en su mayoría didácticas y de orden moral. La traducción posee un evidente sabor antiguo (y nos exigirá ocasionalmente el uso del diccionario), sin embargo, la gramática tan limpia y el ritmo tan fluido, nos permitirá disfrutar al máximo de una lectura rápida. Si bien, recomiendo abordar cada cuento de manera pausada, para dar paso a la reflexión y a la meditación.


Valoración: Muy bueno.
Título(s): Cuanta tierra necesita un hombre y otros cuentos.
Año de publicación original: 1859-1910.
País: Rusia.
Género: Cuento costumbrista, relato filosófico, fábula.
Extensión: 435 páginas.
Dificultad de lectura: Baja dificultad.
Traducción: Buena (Alianza editorial)
Temas: Humanismo, Religión.
Autores con obras similares: Máksim Gorki, Antón Chéjov.

William Faulkner: Las Palmeras Salvajes.

Vaya, un libro dificultoso. No tanto por la obra literaria en sí, sino por las desafortunadas particularidades de la edición en castellano y la traducción que hasta la fecha sigue siendo la única disponible. En un principio todo parece perfecto: tenemos una novela de William Faulkner, escritor brillante ganador del premio nobel; edición publicada por Siruela, sello editorial de calidad irreprochable, y (por si esto no fuera suficiente) traducido por otro escritor genial como lo es Jorge Luis Borges ¿Qué más podemos pedir?

palmeras1Sin embargo, al avanzar la lectura, sospechamos que algo no está bien; parece como si el escritor se hubiese excedido en sus artificios o caído en errores poco apropiados para su fama y categoría. Entonces, tememos cometer un sacrilegio y comenzamos a desconfiar de la traducción. Parece como si el maestro Borges no hubiese escogido las palabras adecuadas; parece como si editorial Siruela hubiese caído en la detestable práctica de “manosear” una traducción con derechos de autor expirados, para terminar en un caos parecido al de las editoriales “bicoca”. Esto no es normal… desconcertado, me puse a investigar sobre esta obra y en particular sobre esta edición.

Faulkner escribió “Las palmeras Salvajes” en 1939 cuando ya gozaba de la admiración y el respeto de los conocedores. Habían pasado diez años de haber publicado “El ruido y la furia” una novela que sorprendió a propios y extraños. No obstante, el escritor norteamericano aún no contaba con el reconocimiento del gran público, ni con la recompensa económica que sus escritos merecían (ventajas que llegarían de manera tardía gracias al premio Nobel), por lo que aceptó trabajar como guionista en Hollywood.

Por esas mismas fechas, una penuria económica parecida hizo que Jorge Luis Borges se viera en la necesidad de trabajar como traductor; justo cuando el genio creativo del maestro argentino había florecido de tal manera que, a la hora de traducir las obras literarias de otros autores, no fue capaz de omitir su ojo crítico.

Es posible que Borges, en su condición de erudito en ciernes, ignorase o modificase algunas de las técnicas modernistas del autor de “Las palmeras salvajes”; artificios de los cuales era escéptico (para comprobar esta postura, baste leer el prólogo de “La invención de Morel”). Mi percepción es que su traducción podría haber desvirtuado o complicado los recursos -de por si sofisticados- de Faulkner.

Por otro lado, Borges tradujo esta obra pensando en el público lector de su patria, pues su lenguaje suena demasiado local (la elección de la palabra “penado” en lugar de “presidiario” o “preso” lo dice todo; ni hablemos del verbo “compadrear”). Tal vez el escritor no sospechaba la trascendencia y el alcance de sus actos; si hubiese sabido que sus traducciones seguirían leyéndose en el siglo XXI y en todo el mundo de habla hispana, seguramente hubiera trabajado de otra manera.

Para colmo de males, nuestro traductor no se basó en el texto original, sino que tuvo que apoyarse en una desafortunada versión inglesa que fue sometida a la censura de la época; las palabras altisonantes, las escenas sexuales (y quién sabe qué más cosas) fueron recortadas.

Por alguna razón desconocida, Borges se tuvo que atener a este falso “original” (Para comprobar esta información, leer “Las palmeras salvajes de William Faulkner, en la traducción de Jorge Luis Borges (1940)” por Leah Leone).

Las editoriales Siruela, Sudamericana y Edhasa, se han empeñado en mantener en el mercado esta traducción, tan proclive a la descalificación. Noventa años después de su publicación original, esta versión de “Las palmeras salvajes” sigue en los estantes, siendo la única traducción disponible en las librerías de España y Latinoamérica. Pareciera que el motivo de esta omisión es un excesivo respeto por el traductor; pero me temo que hay una razón más poderosa:

En el criterio de los editores, pesa más la tentación de seguir comercializando esta versión traducida por Jorge Luis Borges, que la sensatez de encargar una nueva traducción sin censura, que esté basada en el texto original y que permita que el público otorgue a la obra la aceptación que desde un principio debió haber tenido.

No es de extrañar que el lector común quede desencantado con este libro, truncando su lectura y lanzando pestes en contra del autor (quien finalmente es el menos culpable de esta mutilada y reinterpretada edición castellana). Por ediciones como ésta es que muchos lectores jóvenes tienen la idea de que la literatura clásica es “muy difícil de leer”. Es una pena que en esta reseña (en lugar de hablar de Faulkner y su literatura) nos dediquemos a alertar a los posibles lectores sobre los problemas con la edición. Para ellos no queda otra más que evitar este libro y esperar a que alguien ofrezca un nuevo intento de traducción.


Valoración: La obra es buena, la edición es muy deficiente.
Título(s): Las Palmeras Salvajes / El viejo.
Año de publicación original: 1939.
País: Estados Unidos.
Género: Novela experimental / Modernismo.
Extensión: 300 páginas.
Dificultad de lectura: Difícil de leer.
Traducción: Con demasiadas licencias (Jorge Luis Borges)
Temas: Amor / Libertad.
Autores con obras similares: Carson McCullers, Erskine Caldwell.

Juan José Arreola: Bestiario.

Hace cien años que nació Juan José Arreola, una figura clave de la literatura mexicana del siglo XX. Siendo un escritor autodidacta, se destacó por su asociación con otros autores de renombre como Juan Rulfo y Alfonso Reyes. Después sería mentor de otros no menos reconocidos como José Emilio Pacheco. Su obra incluye principalmente cuentos y ensayos; y su estilo modernista se ubica más dentro de la escuela europea que dentro del boom latinoamericano. 

Después de leer “Confabulario” tuve una impresión muy grata sobre Juan josé Arreola, haciéndome la idea de que tal escritor podría ser considerado “el Kafka mexicano”. Por tanto, me propuse leer algo más de su prestigiosa obra. Supuse que “Bestiario” tendría una línea narrativa similar, sin embargo, el autor me tenía reservado algo muy diferente.

bestiarioEn lugar de ofrecernos una serie de relatos propiamente dichos, en los que la naturaleza humana es comparada con los hábitos y los instintos animales, “Bestiario” (también conocido como “Punta de plata”) propone una serie de observaciones de carácter contemplativo y hasta poético sobre la vida salvaje. De modo que, tenemos un libro de ensayos breves (o más bien de prosa poética) en el que se comentan veintitrés diferentes especies animales por espacios de una cuartilla. Y con ello basta para mantenernos entretenidos, y por momentos deslumbrados.

Olvidémonos del “Bestiario” de Kafka y el de Cortázar. En lugar de eso, imaginemos a un poeta que aprovechando sus ratos de ocio, se propone plasmar sus impresiones sobre un documental de la vida salvaje. El resultado es un inventario de prosas breves que bien podría haber sido escrito por Marcel Schwob o por Borges (De hecho, el maestro argentino tiene su propio “Manual de zoología fantástica”).

De cualquier manera, habremos de relacionar algunos fragmentos de esta obra con las contradicciones de la naturaleza humana. En ese sentido, los momentos más representativos son “Aves de rapiña”; un escrito que irremediablemente nos habla de un cautiverio más humano que animal. Por otro lado, en “El avestruz” y “Las aves acuáticas” el autor desarrolla su acostumbrada crítica sobre los excesos de la condición femenina.

Las cualidades poéticas de este catálogo literario pueden apreciarse mejor en “El oso” y “La cebra”. Finalmente, la mejor y la más crítica de todas las observaciones es “La hiena”, sin dejar de lado “Los monos” y “La boa”, capaces de ofrecernos una fugaz pero contundente fuerza literaria.

En ocasiones, Arreola habla de la actualidad de las bestias, despojadas de su hábitat y sometidas a una domesticación o a un cautiverio que necesariamente rompe con sus costumbres y sus instintos más profundos. Parece como si sus captores se empeñasen en que el destino prisionero y solitario del hombre fuese extensivo a todas las especies de la tierra.

Si bien, este no es el mejor libro del escritor mexicano, nos ofrece varias prebendas pues su contenido es muy breve y sustancioso. En todas las oportunidades encontraremos frases geniales. Además, el libro puede completarse en un día o dos, siendo perfecto para aquellos lectores que pretenden leer algo sabio e ingenioso, pero que no cuentan con el tiempo suficiente para inmiscuirse con libros muy largos. “Bestiario” merece ser leído tanto por intelectuales o curiosos, así como por aquellos que aún no han podido superar la pereza por leer.

El postfacio de José Emilio Pacheco ofrece una anécdota muy reveladora acerca de las circunstancias en las que fue escrita esta peculiar obra literaria.


Valoración: Bueno.
Título(s): Bestiario / Punta de plata.
Año de publicación original: 1958.
País: México.
Género: Prosa poética, ensayo breve.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Temas: Vida salvaje, poesía.
Autores con obras similares: Marcel Schwob, Jorge Luis Borges.

A fondo con: Editorial Debolsillo.

En esta ocasión hablaremos sobre una de las editoriales de clásicos modernos más populares en el mundo de habla hispana. Me refiero a la Editorial Debolsillo, perteneciente al conglomerado Penguin/Random House  y que (como su nombre lo indica), ofrece una línea de libros de bolsillo relativamente económicos; sobre todo si se les compara con los ejemplares de sus sellos “hermanos” como Mondadori , Alfaguara y Lumen. En este artículo comentaremos las ventajas y desventajas que ofrece esta línea de libros de cara al público lector. De entrada, he de decir que se trata de una de mis editoriales favoritas, por lo tanto, mi biblioteca posee la suficiente cantidad de ejemplares como para poder opinar con conocimiento de causa.

debolsillo

Características Físicas:

En realidad, estos libros no son tan pequeños como pudiera pensarse; cuentan con 19 cm. de altura por 12.5 cm. de anchura (algunos lectores podrían afirmar que no deberían que considerarse libros “de bolsillo”). El material es pasta blanda, no tan gruesa como las que ofrecen otras editoriales, pero tampoco resulta la más débil del mercado. De igual manera, el papel de los interiores no es tan pesado, por lo que los lectores más descuidados, podrían magullar las hojas al dar vuelta a la página. La recomendación para esos usuarios que se consideren un tanto torpes en su habilidad motriz, es la de utilizar un refuerzo de plástico para que sus pastas no se vean rotas o dobladas antes de terminar su lectura.

A pesar de estas supuestas “debilidades”, es justo que decir que los materiales nos ofrecen una gran ventaja, pues permiten que el libro pueda abrirse “de par en par” sin necesidad de hacer demasiada presión con las manos, lo que nos ayuda mucho a evitar el cansancio en las muñecas tras largas sesiones de lectura. Además, los usuarios más cuidadosos (los que verdaderamente aman los libros y los consideran objetos de colección) no tendrán mayores problemas con el material de estos ejemplares.

Portadas (carátulas) y tapas posteriores.

Como ya sabemos, el arte gráfico es el talón de Aquiles de casi todas las editoriales que publican clásicos. El diseño de las portadas muchas veces no es malo, sino atroz (baste mencionar el caso de las editoriales mexicanas Leyenda y Época). Se dice hasta el cansancio que no se debe juzgar un libro por su portada, y esto es verdad. Sin embargo, creo que un lector se sentirá más satisfecho con un libro que ofrezca una ilustración digna, compatible con la calidad de la obra literaria que está leyendo.

mividaqueridaAfortunadamente, la editorial  Debolsillo cumple satisfactoriamente con esta expectativa, pues ofrece algunas portadas muy artísticas, destacando las de Alice Munro, George Orwell,  Julio Cortázar y William Faulkner, verdaderas obras de arte realizadas por ilustradores o fotógrafos de fama internacional. En el otro extremo, tenemos algunas caratulas más sencillas (por ejemplo las de Jorge Luis Borges y Mario Vargas Llosa), pero aún así, los diseñadores desarrollan un concepto artístico y no caen en el mal gusto. Finalmente, las imágenes más malas que he visto en esta editorial son definitivamente las de los libros de Robert Walser.

ElruidoylafuriaLas contraportadas (o tapas traseras) tienen un aspecto gráfico menos interesante; en ellas aparece una muy breve semblanza del autor junto con la tradicional sinopsis. Pues bien, mis lectores saben, que no recomiendo poner demasiada atención a las sinopsis de los libros, pues muchas veces son escritas de manera apresurada por simples publicistas que no han leído o no han entendido correctamente la obra literaria en cuestión. En algunos casos patéticos, esas sinopsis pueden evidenciar spoilers (es decir, adelantos de lo que vamos a leer). De modo que la contraportada es un aspecto al que no deberíamos darle demasiada importancia.

El lomo muestra ese característico color rojo obscuro (que a mí me resulta muy agradable). Los titulares dan mayor importancia al apellido del autor sobre el título de la obra literaria, lo cual resulta muy útil para los coleccionistas, facilitando su acomodo y su identificación en los estantes. Estos ejemplares no ofrecen solapas ni páginas “guarda” por lo que no podemos considerarlos libros de lujo ni mucho menos. Sin embargo, esto hace que su precio no sea tan elevado.

El formateo y los interiores:

Como ya vimos, el papel de los interiores no es tan pesado como el de otras editoriales de mayor costo (por ejemplo Siruela). No obstante, el formateo es muy agradable, otorgando un razonable espacio de margen para descanso de nuestra vista. La gran mayoría de los ejemplares ofrecen un tamaño de letra bastante cómodo, además de un generoso espacio entre renglones, lo cual hace de nuestra lectura un placentero y descansado recorrido visual.

Por desgracia, en algunos ejemplares (los pocos), el espacio es más reducido, tanto en márgenes como en tamaño de letra. Estas deficiencias tienen como objetivo que las obras más extensas no den por resultado un libro demasiado obeso, y con ello evitar el consecuente incremento de los costos (esta medida ayuda a nuestra economía, pero no tanto a nuestra vista). La solución podría ser manufacturar más obras en paquetes de dos volúmenes (como lo hicieron con “Los miserables” de Victor Hugo). Los ejemplares en los que he notado con esta desventaja son los volúmenes más extensos, o los que contienen varias obras en un sólo tomo. Por ejemplo “Cuentos reunidos” de William Faulkner, “Zuckerman encadenado” de Philip Roth y “Memorias de una joven formal” de Simone de Beauvoir.

interioresdebolsillo

¿Qué autores nos ofrecen?

Debolsillo, cuenta con muchísimo material de interés para los lectores de clásicos contemporáneos; su catálogo es tan amplio que resulta increíblemente atractivo. Generalmente encontraremos escritores del siglo XX como: Ernest Hemingway, George Orwell, Isaac Asimov, Umberto Eco, Franz Kafka, D. H. Lawrence, Hermann Hesse, Scott Fitzgerald, John Cheever, Philip Roth y muchos más.

Para los lectores avanzados, hay escritores de culto como: John Dos Passos. Mijaíl Bulgakov, Italo Svevo y Ferdinand Celine. También encontraremos escritoras tan importantes como Virginia Woolf, Simone De Beauvoir, Marguerite Yourcenar, Flannery O’Connor y Dorothy Parker, Por supuesto, en la colección están presentes premios Nobel como William Faulkner, Alice Munro. J. M. Coetzee y Günter Grass. También autores de habla hispana como; Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Jorge Luis Borges, Enrique Vila-Matas, Alvaro Mutis y muchos más.

En contraparte, me hubiera gustado que Debolsillo pusiera mayor atención en los clásicos del Siglo XIX, pues tan sólo he podido encontrar “La dama de las camelias”, “Cumbres borrascosas” y algunos títulos aislados de Dostoievski, Goethe y Balzac. Me parece que este tipo de material lo están guardando para su sello hermano Penguin.

lomodebolsillo

Los prólogos y las traducciones.

Debido a su pertenencia a un conglomerado editorial, Debolsillo echa mano de las traducciones que otros sellos afines han ofrecido anteriormente. En estos libros  no encontraremos traducciones exclusivas de reciente manufactura. Sin embargo, estos trabajos de traducción no están “manoseados” pues aún gozan de la protección de sus derechos de autor y aparecen perfectamente acreditados en las portadas interiores, lo cual nos otorga mucha confianza. Hasta el momento me he encontrado tan sólo con una traducción (a mi punto de vista) deficiente; el resto me han parecido muy buenas.

Por otro lado, Debolsillo no ofrece prólogos salvo en algunos casos muy específicos como compilaciones o reediciones que necesiten cierto tipo de justificación (por ejemplo la selección de cuentos de Antón Chéjov titulada “Cuentos imprescindibles”).

Conclusión:

Debolsillo es una de las mejores opciones para los lectores de clásicos modernos. La presentación, la seriedad, y la calidad de sus productos pasan a satisfacción muchas de las pruebas que hemos mencionado. Los únicos inconvenientes serían una ligera debilidad de materiales (normal para libros de pasta blanda), la ocasional ausencia de prólogos, y una minoría de libros de formateo un tanto comprometido (que no ilegible). En general es una editorial recomendable y de muy buena calidad.

Mark Twain: “Las Aventuras de Huckleberry Finn”.

(Segunda parte de la saga de Tom Sawyer y Huckleberry Finn)

Una de las primeras cosas que se aprenden al leer narrativa clásica, es que no debemos menospreciar las historias que tienen como protagonista a un niño, o que sean narradas por un niño. También hemos aprendido que la literatura de aventuras no debe leerse con las mismas expectativas que tenemos al leer literatura realista; es decir, no debemos esperar mensajes de gran trascendencia, ni aprender demasiado sobre la naturaleza del ser humano. Sin embargo, algo bueno encontraremos.

Twain tenía una gran habilidad para crear diálogos ridículos, en los que se esconde una critica social de muy altos vuelos.

huckleberryjorgemestasSe sabe que Mark Twain fue un escritor agnóstico, sarcástico y humorístico, que basó su propuesta literaria en su ingenio narrativo y en sus ideas progresistas. De modo que, en esta novela (tal vez la más querida de las escritas por el autor) se desarrollan temas como la esclavitud, el racismo, las supersticiones, las estafas, las rivalidades familiares, los linchamientos, el alcoholismo y la natural temeridad de los niños. En suma, tenemos un mosaico irónico, humorístico y a veces trágico, de las costumbres, las carencias y las debilidades del pueblo llano norteamericano del siglo XIX.

Huckleberry “Huck” Finn, es un jovencito silvestre, pícaro y mitómano de apenas trece años de edad, que tiene la desgracia de vivir con un padre alcohólico, violento y analfabeta (buen ejemplo de lo que significa el epíteto White Trash), por lo que decide escaparse en busca de aventuras; y se escapa de manera atroz, pues lo hace fingiendo su muerte. La situación fugitiva de Huck se cruza con la del esclavo Jim, quien al ver separada su familia, huye con la esperanza de llegar a los estados del norte y ser un hombre libre para reunir a los suyos. Ambos deciden tomar una balsa y lanzarse al río Mississippi en busca de la libertad que les es negada. En cierto modo, esta novela trata sobre la amistad, pues en su relación con Jim, Huck descubre una dinámica más noble y humana; en especial si la comparamos con la amistad que sostiene con Tom Sawyer, su compañero de diabluras.

Huck enfrenta dilemas morales bastante complejos, experimentando mucha más culpabilidad de la que debiera. Al final comprende que la pillería, el engaño y la maldad son algo mucho más grave que un juego de niños. Sin embargo, esto lo aprenderá demasiado tarde,

Para que la historia sea narrada más allá de toda solemnidad, qué mejor que sea contada por el propio protagonista. Esto significa que los dilemas morales que se va planteando la obra. serán resueltos con el pobre conocimiento y la autenticidad de un niño de trece años. Esta circunstancia permite al escritor expresar sus ideas con un eficaz recurso de ironía. De tal suerte que, las observaciones calenturientas y las conclusiones disparatadas que vamos a leer, no reflejan la postura moral del autor, sino las deficiencias en la pobre educación de la época y su impacto en la mente de los infantes.

huckleberryfinnrandomhouseAl igual que Charles Dickens, el escritor que hoy nos ocupa tiene la virtud de ver la vida a través de los ojos de un niño. Por un lado, el inglés era más literario, elegante y moderado; por el otro, Twain es más bronco, atrevido e incluso transgresor (las descripciones de la aristocracia rural y las costumbres sureñas son brutales). Sus personajes, seres sencillos e iletrados, despliegan un extraordinario humor involuntario que será disfrutado por el lector; Twain tenía una gran habilidad para crear diálogos ridículos en los que se esconde una critica social de muy altos vuelos.

Por otro lado, Twain no se vale de introducciones detalladas ni de mayores ceremonias; no nos dice en qué época sucedieron los hechos y ni siquiera nos ubica geográficamente, por lo que valdrá la pena comentar algo al respecto: Nuestros héroes inician su travesía por el Río Mississippi (uno de los cuatro más grandes y caudalosos del mundo) en algún punto entre Missouri, e Illinois. Luego, cuando se frustra su ambición por llegar al norte, se ven obligados a navegar “río abajo”  entre Memphis, Arkansas y posiblemente Louisiana. Si bien el libro se publicó en 1885, la trama ocurre en los años previos a la guerra de secesión. Es decir antes de 1861.

Los dilemas que va planteando la obra serán resueltos con el pobre conocimiento y la autenticidad de un niño de trece años. Esta circunstancia permite al escritor expresar sus ideas con un eficaz recurso de ironía.

El estilo es uno de los más sencillos que recuerde, pues no recurre a ninguna argucia literaria (con excepción del punto de vista infantil y la ironía, figuras en las que Twain es pródigo y maestro); no hay descripciones excesivas ni vacíos en la información. Al empezar a leer, un lector de clásicos modernos podría llegar a preguntarse ¿para qué estoy leyendo esto? Empero, a la altura del quinto capítulo el libro se torna muy interesante, incluso para el lector más avispado. Quizás los capítulos finales no tengan el poderío mostrado en la estupenda parte central. Esta novela se divide en cuarenta y tres capítulos breves y podrá ser completada en una y dos semanas, según la velocidad de cada lector.

Si bien, este tipo de novelas aún vienen “contaminadas” de los recursos melodramáticos de “folletin” (casualidades y encuentros asombrosos; giros providenciales del destino que sacan de apuros a los protagonistas), muchas de las experiencias narradas se sienten magníficamente reales. Al final, Huck Finn enfrenta dilemas morales bastante complejos, experimentando mucha más culpabilidad de la que mereciera sentir, y termina comprendiendo que la pillería, el engaño y la maldad son algo mucho más grave que un juego de niños. Sin embargo esto lo aprenderá demasiado tarde, así que los lectores podrán esperar un providencial (y menos literario) desenlace;  agitado y disparatado; digno de un libro de aventuras.


Valoración: Bueno.
Año de publicación original: 1885.
País: Estados Unidos.
Género: Novela de aventuras / Juvenil.
Extensión: 400 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Apenas aceptable (Ed. Jorge Mestas)
Temas: Esclavitud / Amistad / Pubertad.
Autores con obras similares: Charles Dickens, Harriet B. Stowe.


Este clásico está disponible en prácticamente todo tipo de ediciones y en todas las editoriales. Tengo entendido que la traducción más reciente es la de Random House/Mondadori, que ostenta además un prólogo del gran escritor chileno Roberto Bolaño. Otra buena opción es la de ediciones Cátedra (si es que todavía puede encontrarse). La traducción antigua que circula en varias editoriales económicas no es tan mala. En mi caso, me tocó leer la edición de Jorge A. Mestas (para la serie “el barco de papel”)  y salí bien librado, excepto porque tuve que investigar el significado de algunos términos y conceptos antiguos.