Yasunari Kawabata: Mil grullas.

El tema de la novela corta “Mil grullas” del escritor japonés Yasunari Kawabata, podría generar cierta repulsión entre algunos lectores. El choque de culturas y la diferencia de épocas no son la única barrera que hay que sortear, sino que algunos detalles de su argumento podrían parecer ofensivos frente a las ideologías “políticamente correctas” que proliferan en la actualidad.

milgrullasA primera vista, esta historia sugiere que el escritor hubiera proyectado una retorcida fantasía a la medida de sus perversiones. Veamos; un joven en edad casadera (Kikuji Mitani) se ve inmerso en una situación disfuncional involucrando a cuatro mujeres de diferentes edades; tres de ellas lo suficientemente atractivas como para provocar en él atracción sexual (La señora Ota, su hija Fumiko y la jóven Yukiko Inamura); la cuarta (Chikako Kurimoto) no lo lograría porque tiene una mancha en la piel (que para colmo se ubica a la altura del seno), por tanto no aspira al amor sino a la intriga. Por si esto no bastara, dos de esas mujeres fueron amantes del finado padre de Kikuji, lo que agrega un elemento más perturbador a los acercamientos amistosos entre los personajes.

¿Machismo? ¿Mal gusto? Bueno, la literatura no es tan simple.

Con el tiempo y la experiencia los lectores comprendemos que cada historia no necesariamente es una apología, ni tampoco representa forzosamente el pensamiento del autor. De igual manera, la sospecha de que toda novela debe tener elementos autobiográficos es harto cuestionable.

Antes de juzgar hagamos una interpretación:

Nuestro lector será capaz de encontrar en “Mil grullas” algo más que una orgía machista semi-incestuosa. Para ello procederá a ubicarse dentro del entorno; es decir la cultura y la época de la narración: Imaginemos pues a la pequeña ciudad de Kamakura (a 50 km. de Tokio) durante los terribles años de la posguerra. La situación no ofrecía a sus habitantes demasiadas opciones de realización, puesto que las libertades elementales estaban coartadas por la ocupación norteamericana.

La malsana situación de Kijuki Mitani podría representar la decadencia social y moral que necesariamente se origina en un país devastado por una crisis bélica de las dimensiones de la segunda guerra mundial. De igual manera, la decolorada y velluda piel de Chikako podría representar la marca imborrable de la derrota, la bomba y la ocupación; las cuales cambian por completo la perspectiva nacional. La población adulta (personificada por el difunto señor Mitani, la señora Ota y la propia Chikako) pueden dar por fracasados sus proyectos de vida, mientras que los jóvenes se enfrentan a la disyuntiva de cometer los mismos errores (Fumiko como hija de Ota) o intentar algo completamente nuevo (la joven Inamura protegida de Chikako).

En esta interpretación, las opciones matrimoniales de Kijuki son un reflejo de las alternativas que el país enfrentaba; la continuidad perniciosa o el resurgimiento valeroso. De modo que no resultará extraño que el protagonista vacile o se regodeé de su situación a todas luces ventajosa por tratarse de una sociedad muy permisiva con los varones.

Ya que abordamos este aspecto, conviene observar que el machismo japonés no es como el de otras partes del mundo; se trata de un machismo de facto en donde no hay nada que discutir ni nada que imponer; la mujer se entrega al varón con devoción y respeto.

Hay un elemento peculiar; los japoneses no hablan del sexo (y ni siquiera del amor) de manera franca y abierta. Entonces, el escarceo amoroso debe resolverse con alusiones, suposiciones o en su defecto, rituales.

Recordemos que la ceremonia del té (con sus arreglos florales, sus representaciones pictóricas y sus antiguas vasijas que simbolizan la unión conyugal) tiene la facultad de concertar matrimonios.

Este sentido místico tan presente en la literatura oriental no debería resultarnos tan extraño, ya que ofrece elementos parecidos a los de nuestra “mágica” novela latinoamericana. En este caso, la sinopsis nos revela que la desgraciada Chikako manipula los rituales del té, para influir en la decisión final de Kijuki. El lector deberá leer “Mil grullas” para saber si logró su cometido.

Todo lo anterior significa que, por más que el tema nos pueda parecer indecoroso, el estilo literario, el lenguaje, los símbolos (e incluso muchos de los incidentes narrados) no lo serán. En realidad, estamos frente a un libro escrito con una delicadeza notable.

La prosa breve y concisa observa la precisión acostumbrada por Kawabata en sus obras cumbre como “El rumor de la montaña” o “La casa de las bellas durmientes“. La figura del narrador (no omnisciente sino más bien observador) relata los sucesos retrocediendo en el tiempo, y haciéndose preguntas; de esta manera crea expectativas en el lector.

Contrario a lo que se pudiera imaginar, este tipo de literatura modernista ofrece facilidad y rapidez de lectura, lo cual aligera la asimilación de una historia cuya dificultad radica más bien en su interpretación. Afortunadamente, el autor aborda los temas arriesgados con maestría, siendo capaz de describir el punto de vista masculino, pero también los sentimientos siempre escondidos de las tímidas y sumisas mujeres japonesas. Gracias a la belleza de la literatura el lector irá deduciendo los motivos nobles de una novela de planteamiento controvertido.

De las obras que he leído de Yasunari Kawabata, (y pese a las virtudes que acabo de mencionar) “Mil grullas” sería la que recomendaría en último término, acaso por ser la más difusa y por ende la más incomprendida.


Valoración: Bueno
Título(s): Mil Grullas (En otra traducción “Una grulla en la taza de te”)
Año de publicación original: 1962
País: Japón
Género: Nouvelle, novela psicologica, costumbrismo.
Extensión: 145 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer, difícil de interpretar.
Traducción: Aceptable, ligeramente confusa.
Temas: Matrimonio, árbol genealógico, muerte.
Autores con obras similares: Yukio Mishima, Natsume Sóseki.

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Roald Dahl: El gran cambiazo

Roald Dahl, escritor galés famoso por sus historias infantiles también incusrsionó en la narrativa para adultos. Su creciente fama le llevó a escribir guiones televisivos y filmicos, los cuales implicaron un alejamiento de las formas literarias más puras, privilegiando una narrativa más complaciente que pudiera funcionar con otro tipo de público. Los cuentos de esta colección fueron publicados en una conocida revista para hombres en plena época de la revolución sexual. Posteriormente alguien decidió que fueran compilados en un libro titulado “El gran cambiazo” cuya traducción correcta debió haber sido “El gran intercambio” (de parejas), pues se refiere a las relaciones abiertas y a las llamadas parejas “swinger”.

El gran cambiazo.inddEn este libro encontraremos personajes promiscuos envueltos en absurdas peripecias sexuales, pero sin llegar a describir explícitamente el acto carnal. De modo que la propuesta no es propiamente erótica pero sí humorística; el autor espera ofrecer momentos de esparcimiento gracias a sus zopencos personajes masculinos y a sus voluptiosas e insaciables féminas. El estilo es sencillo y de lectura muy rápida, pero el autor tiende a excederse en la explicación de los detalles importantes (y también de los no tan importantes). La temática es decididamente frívola, sin embargo la literatura no debe ser juzgada por la trama o el argumento de sus historias, sino por la calidad de los escritos.

A pesar de tratarse de un autor británico el libro tiene un sabor muy americano que se debe a lo veleidoso del contenido. En efecto, la postura de los personajes tiende a ser presuntuosamente machista y poco sensible con la dignidad de la mujer. Quizás por ello es que las narraciones tienden a idealizar el acto sexual pero al mismo tiempo rehúyen a hablar de él.

El volumen contiene cuatro narraciones de extensión considerable, los cuales vamos a comentar en orden de aparición:

El visitante:

Este es el cuento más extenso del libro. Incluye dos narradores y un falso prólogo que nos introduce al esperpéntico personaje del Tío Oswald; un garañón inglés infalible en cuestiones amatorias (o al menos esa es la idealización que el primer narrador propone). No obstante, el lector podría ubicarlo como una moderna y caricaturesca parodia de Casanova. por lo pretencioso, narcisista, misógino y embustero de su carácter (defectos que muchas damas aborrecerían). Entre sus “linduras” se cuenta el mostrarse racista frente a los extranjeros, juzgándolos incapaces de observar las correctas medidas de higiene, y como consecuencia desarrolla una extrema misofobia (temor por los microbios).

La trama trata sobre (adivinaron) sus increíbles proezas sexuales, llevadas a cabo en países exóticos y bajo situaciones extremas. Este “valiente” Don Juan narra la historia en primera persona por lo que resulta muy dudoso su punto de vista.

Aquellas personas que se quejan del antípatico narrador de “El guardian entre el centeno” los reto a que lean al Tío Oswald en primera persona ¡Toda una experiencia!

La poca simpatía y la escasa credibilidad que genera el protagonista no son el único problema de este cuento, pues me parece innecesariamente largo, y a pesar de que el escritor trata de explicar todo lo que puede, la historia carece de los asideros que le puedan proporcionar sustento literario. Si bien Dahl deja en claro que se trata de una parodia, el cuento fracasa por su narración sobrada y por su humor sectario (basado exclusivamente en quimeras masculinas). El único aporte importante sería la presentación de un singular personaje que serviría de pretexto para que Dahl escribiera todo un libro en su honor. Desgraciadamente “El visitante” no genera demasiadas expectativas a su favor.

El gran cambiazo:

Aquí la narrativa mejora. El autor se muestra más conciso y su humor conecta mucho mejor en el ánimo de los lectores. El argumento es muy parecido al del cuento anterior, proponiendo una situación inverosímil: ¿es posible hacer el amor con la mujer de otro sin que ésta se percate de tener en su cama a alguien que no es su marido? Este argumento que (seamos honestos) parece haber salido de una comedia fílmica de tercera categoría, mete al escritor en camisa de once varas. Sin embargo, Dahl logra salir adelante, porque el cuento está mucho mejor narrado en relación al anterior. Además, ese absurdo proceso en que los calenturientos personajes planean la “hazaña” del intercambio “fantasma” de sus esposas, resulta muy divertido.

El último acto:

Este es el mejor cuento del volumen pues rompe con la presuntuosa masculinidad y los anodinos argumentos de los otros relatos. El escritor nos ofrece una historia más humana y veraz: Tras gozar de un matrimonio muy exitoso una mujer sufre la muerte de su marido y entra en una severa crisis personal. Para superarla deberá cumplir con un proceso largo y doloroso que le permita regresar a la actividad laboral y rehacer su vida amorosa. Esto último es lo que le costará más trabajo, pues el destino la pone frente a un hombre demasiado escrupuloso y acomplejado, lo cual da lugar a un desenlace dramático. Este cuento ilustra con mayor éxito lo que es la vasta y compleja naturaleza humana (incuyendo un despliegue de erotismo más auténtico) logrando realmente sobresaltar (e indignar) al lector.

Perra:

El cuento final de esta colección nos trae una mala noticia; regresa el adefesio llamado Tío Oswald, y con él las temáticas caricaturescas de clasificación “R”. La trama sugiere que un grotesco científico francés (recordemos que ante los ojos de este protagonista todos los extranjeros son horribles) ha logrado crear una singular y revolucionaria fragancia que exacerba el deseo sexual humano. La sustancia en cuestión desata una urgencia tal por el apareamiento que puede compararse a la de un perro atosigando a las hembras en celo (no es broma, en realidad el cuento trata exactamente sobre esto). Ni siquiera el giro final de pretendido espionaje político y el humoristico desenlace logran salvar un cuento que ya desde el argumento ya se muestra muy débil.

Concusión:

Efectivamente, un libro de narrativa no debe ser juzgado por un argumento frívolo o excesivamente fantasioso. A pesar de ello, la literatura necesita de cierto sustento para ser tomada en serio (incluso el género fantástico debe basarse en situaciones humanas que ofrezcan cierta credibilidad y que desplieguen conocimientos sobre la verdadera naturaleza del ser humano). Estas historias nos ofrecen una idealización sectaria del sexo, y como consecuencia. la mayor parte de “El gran cambiazo” no logra conectar con el lector más experimentado.

En descargo del autor hay que considerar la posibilidad de que estos cuentos fuesen sugeridos o corregidos por gente de la industria del entretenimiento; a fin de cuentas, en las páginas de la revista Playboy (en donde originalmente se publicaron) lograron su cometido de entretener a un autocomplaciente público masculino; el problema es para aquellos que creímos que este libro podía ofrecernos algo más… Para adentrarnos en la literatura de Roald Dahl, sugiero buscar otra opción.


Valoración: Obra menor.
Año de publicación original: 1975.
País: Reino Unido.
Género: Cuento picaresco / Cuento humorístico.
Extensión: 175 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Regular (Anagrama).
Temas: Parodia, fantasías masculinas.
Autores con obras similares: ?

Thomas Mann: “La engañada”

El título de este libro pareciera remitirnos a una telenovela o una serie de tercera categoría pero no debemos confundirnos. En realidad se trata de literatura de altos vuelos; para ser más precisos de una novela corta escrita por el premio Nobel alemán Thomas Mann dos años antes de su muerte (es decir en 1953), y el “engaño” al que se refiere el título no tiene en absoluto nada que ver con lo que estamos imaginando.

laenganadathomasmannNuestro escritor tiene dos novelas muy apreciadas por los entendidos: “La muerte en Venecia” y “La montaña mágica“. Ambas ofrecen al lector una indiscutible calidad literaria, pero también una prosa holgada y por momentos densa; la primera de ellas se basa en un tema bastante controversial y la segunda posee una extensión considerable por lo que no se recomiendan para iniciarse con el autor. Si nosotros como lectores primerizos deseamos introducirnos a la fascinante literatura de Thomas Mann, habremos de empezar con historias más cortas y menos rebuscadas como la extraordinaria “Mario y el mago” o en su defecto, la que hoy nos ocupa: “La engañada“.

No es que Thomas Mann escriba con un estilo verdaderamente complicado; sino que le gusta mucho “estirar” la prosa detallando lo mejor posible las posturas psicológicas de sus personajes. De igual manera sus diálogos ensalzan un lenguaje tan sofisticado que difícilmente podría ser expresado de manera oral.

Efectivamente, la literatura de Mann no es precisamente compleja; más bien demasiado pulida y detallada. Para nuestra fortuna, esta novela consta tan sólo de ciento treinta páginas y puede leerse con bastante rapidez. El único obstáculo que habremos de sortear es el concienzudo planteamiento que se empeña en escudriñar el mundo interior de los personajes antes de que entren en acción. A pesar de ello, ese extenso segmento inicial (en donde no encontramos demasiadas incidencias por narrar) me ha parecido muy interesante y además la narración se tornará más convencional y asequible con el avance ede las páginas, lo que fortalece el interés del lector.

El autor tiene la cualidad de proponer dilemas de gran trascendencia, incluso cuando sus personajes son seres sencillos, ajenos a las clases aristocráticas. En este caso tenemos a la señora Rosalie, una viuda con claros rasgos hedonistas que se manifiestan en su amor por la naturaleza y su gusto por el vino. La antagonista será su propia hija de nombre Anna, joven que al sufrir una leve discapacidad física evita el sentimentalismo refugiándose en las cuestiones intelectuales. Con esta amable y filial oposición, el autor desarrolla lo que más le gusta; la confrontación de ideas, y para ello genera debates entre los personajes con el buen tino de que no existe una posición que aplaste a la otra.

A mi forma de ver Mann inventó una forma de novela que va más allá de la tesis o la novela filosófica; un subgénero que podríamos llamar “novela dialéctica”.

laenganadasudamericanaCuriosamente el asunto se centra en temas tan femeninos que muchos autores dudarían en abordar: la menstruación, el alumbramiento y la menopausia. Obviamente se necesita mucha delicadeza para salir avante de este desafío literario sin lastimar la sensibilidad de la mujer. Llama la atención la sabiduría y el amplio conocimiento del alma femenina tan difícil de encontrar en un escritor del sexo opuesto (sin pensarlo mucho Henry James nos viene a la mente, pero ¿quién más?). Cuando descubro este tipo de pericias es cuando me congratulo de haber escogido leer clásicos en lugar de los best-sellers del momento.

El punto culminante de la obra es aquel monólogo en el que la señora Rosalie expresa su drama interior, donde más que albergar un amor imposible expresa un deseo sexual improbable de ser satisfecho. Para desarrollar tal conflicto el autor se apoya en un punto de vista secular (para la protagonista la deidad no es otra sino la naturaleza; un ente dador de vida a quien hay que venerar y pedir perdón), esto significa que el dilema recae entre la pasión y la razón, no entre el deseo y la moralidad como generalmente se propone.

Lo trágico (o bien lo optimista) que pueda resultar un relato no debe ser el parámetro para decidir si nos gusta o no. Aún así debo advertir que el desenlace de esta novela es bastante duro y probablemente el lector sienta que no hace justicia a los personajes; no obstante, la dignidad que ellos nos ofrecen jamás queda en entredicho. Creo que “La engañada” (a pesar del anodino título) representa una excelente opción para empezar a leer a Thomas Mann, especialmente si el lector masculino carece de prejuicios machistas y posee la suficiente sensibilidad para adentrarse en el mundo de lo femenino.


Valoración: Muy bueno.
Año de publicación original: 1953.
País: Alemania.
Género: Novela filosófica.
Extensión: 130 páginas.
Dificultad de lectura: Dificultad media.
Traducción: Muy buena (Ed. Sudamericana)
Temas: La condición femenina, madurez fisiológica.
Autores con obras similares: Henry james, Stefan Zweig.

Jane Austen: “Sensatez y sentimiento”.

La obra de Jane Austen plantea un problema jurídico: en la Inglaterra de principios del siglo XIX las mujeres no tenían derecho a heredar. Por lo tanto, ocurría una situación muy peculiar; si las jóvenes solteras sufrían la desgracia de que su padre muriera (lo que en ese tiempo era perfectamente probable) quedaban marginadas del patrimonio familiar que pasaba a manos del hermano, el hermanastro o el primo, y ese beneficiario no estaba obligado a compartir los bienes heredados o ejercer algún tipo de compensación.

Esta información nos esclarece una idea errónea en torno a Jane Austen; sus historias no tratan de chicas que “buscan marido”, sino que denuncian una lamentable injusticia en donde el único camino para que la mujer no quedara desprotegida o descendiera drásticamente en su nivel de vida era el matrimonio con un “buen partido”.


Sensatez y sentimiento” es la primer novela escrita por una joven casi adolescente Jane Austen y dadas las dificultades naturales a las que se enfrentaba una escritora en el contexto de su época, logró ser publicada hasta 1811. Es decir, entre diez y quince años después de haber sido redactada.

sensatezysentimientoalianzaEl título sugiere el marcado contraste entre el carácter de las hermanas Elinor y Marianne Dashwood, protagonistas de esta historia (la primera de ellas prudente y juiciosa, la segunda apasionada e impulsiva). Además, un complejo entramado de personajes y situaciones despliega una severa crítica a la aristocracia rural inglesa del momento; un sector en franca decadencia cuya caída moral es representada con un tono decididamente satírico en el que está  presente la tradicional ironía británica. De esta obra existen al menos tres diferentes traducciones, siendo la más reciente la de Editorial Alba titulada “Juicio y sentimiento”. Esta reseña corresponde a la edición de editorial Alianza.

El libro se compone de tres partes con aproximadamente veinte capítulos cada una. La principal característica es un lenguaje elegante y rebuscado que el día de hoy podría sonar pomposo, pero que nos remite a una época en la que la correcta expresión oral y escrita iban de la mano; la gente estaba acostumbrada a redactar misivas con toda formalidad y a expresarse con propiedad. Por esa razón notaremos que la narración se siente un tanto dilatada (especialmente en la primera parte), sin embargo con el avance de la lectura esta sensación de lentitud tiende a desaparecer.

Encontraremos una considerable cantidad de personajes y casi todos juegan un papel importante, por tanto se aconseja elaborar una lista con los nombres y los parentescos. Otra pequeña dificultad es que por la carácterística boscosa del entorno descrito (y las pretenciosas costumbres del grupo social en cuestión) las residencias son identificadas con un nombre en lugar de una dirección. De modo que, las hermanas Dashwood viven en “Barton Cottage”, Sir John y Lady Middletown en “Barton Park” y el hermanastro John Dashwood en “Norland Park”. La escritora se referirá constantemente en estos términos y el lector debe estar preparado.

La autora se centra en asuntos cotidianos (principalmente de orden sentimental) evitando lo escandaloso y lo atroz. A pesar de que los personajes viven en un ambiente socialmente hostil y pleno de hipocresía, no llegan a ser sometidos a situaciones extremas.

Más que de maldad, los personajes de “Sensatez y sentimiento” están dotados de simpleza y chabacanería (con la excepción de la idealizada heroína Elinor) y aún así pretenden pasar por gente sofisticada y bondadosa simplemente por el grado de riqueza al que pueden aspirar. Su ridiculización se hace más grande cuando comparamos los valores de esta falsa aristocracia con los de la narradora, quien suele mostrarse muy severa.

Como Thomas Mann, Jane Austen aborrece la vulgaridad y la codicia, al grado de ensañarse con sus personajes, lo cual denota una rebeldía propia de una veinteañera observadora de las profundas contradicciones de su sociedad.

9788490652992_1Los caracteres están psicológicamente muy bien delineados y en este aspecto notamos un gran talento en la escritora. Estos seres son obligados a debatirse entre la moralidad y el dinero, siendo el joven Willoughby el caso más dramático, si bien la mayoría resultan más bien patéticos. Así observamos a la Sra. Jennings imprudente y chismosa pero al mismo tiempo bondadosa; al hermanastro John a quien que le cuesta mucho trabajo desprenderse de unas cuantas libras; al altamente disfuncional matrimonio Palmer que encuentra su desahogo en la negación y la socarronería; y qué podemos decir de la hipocresía de Lucy Steele quien pretende ser amiga íntima de la persona a la que considera rival.

En su mensaje Austen hace una clara exhortación: evitar el comportamiento social impertinente y materialista que pone en riesgo la dignidad humana.

Siempre he creído que calificar las novelas de Austen de “costumbristas” equivale a quedarse corto de miras. En realidad sus obras son altamente satíricas. El caso de “Sensatez y sentimiento” es ejemplar, puesto que la soberbia ridículamente codiciosa de los personajes raya en lo grotesco. La escritora cumple mostándose implacable en sus observaciones críticas y en su sarcasmo; el problema es que sus detractores (y también muchos de sus fans) no logran notarlo.

Los defectos que podemos encontrar en esta novela se centran en una narración por momentos reiterativa (que tiende a insistir en lo ya explicado) y por desgracia, la traducción de Alianza no nos ayuda mucho en este sentido. En ocasiones el tradutor no logra resolver de la manera más satisfactoria esas frases rebuscadas de la autora. Por otro lado, el desenlace ofrece un vuelco inesperado que lo hace interesante, pero se muestra benevolente con los personajes que anteriormente la narradora había despedazado (lo cual no deja de sugerir una contradicción). Al final la crítica afloja pero no la sátira que en todo momento se muestra fresca y potente.

Esta “opera prima” de la joven Jane Austen me ha deparado grandes sorpresas. Lo que más me ha gustado es el enorme entramado tan rico en personajes y matices, además del fabuloso exámen crítico de la sociedad. Quién espere en este libro dulzura y frivolidad quedará muy sorprendido. A fin de cuentas considero la novela como buena (aunque me gustaría mucho considerar la nueva traducción “Juicio y sentimiento“) y no veo los motivos suficientes para abonar en el campo de los detractores de quien fuera una talentosa escritora.


Valoración: Bueno
Título(s): Sensatez y sentimiento / Sentido y sensibilidad / Juicio y sentimiento.
Año de publicación original: 1811
País: Inglaterra.
Género: Novela satírica / Crítica social.
Extensión: 470 páginas.
Dificultad de lectura: Dificultad media.
Traducción: No óptima (Alianza).
Autores con obras similares: Honoré de Balzac / Fanny Burney.

Francis Scott Fitzgerald: “El gominola”.

Esta edición de Navona Editorial contiene dos cuentos de Francis Scott Fitzgerald, “El gominola” y “Primero de mayo”. Se trata de uno de esos libros de bolsillo editados hace aproximadamente una década, con portadas muy llamativas y traducciones de José Luis Piquero. Ejemplares que por desgracia no han visto aún reediciones (siendo cada vez más escasos en las librerías) pero que por su presentación y calidad de formato siguen siendo de colección.

elgominolaprimerodemayoLos cuentos del famoso autor de “El gran Gatsby” pueden dividirse en dos grandes grupos. Primero: piezas maestras en las que desarrolla todo su potencial literario modernista; y segundo: piezas convencionales y más asequibles, destinadas a publicarse en los diarios y revistas de prestigio. Creo que los casos que nos ocupan hoy pertenecen a esta última categoría, pues en ambos cuentos el estilo es parco y muy digerible; quizás al máximo posible de la economía, por lo que pueden ser del agrado de todo tipo de lectores. Como es bien sabido Fitzgerald es el escritor más representativo de la “era del jazz” y sus historias nos remiten a los festivos años veinte del siglo pasado; épocas de glamour y opulencia pero también de excesos y vacíos emocionales. Curiosamente, ambos cuentos se desarrollan teniendo como principal escenario una gran noche de fiesta. Veamos:

“El gominola” (the jelly bean) es un cuento breve, inspirado en una canción popular de la época y describe una historia de iniciación amorosa. Hoy en día, la palabra suena muy extraña (gominola significa “flojo” o “perezoso”) y en este caso se refiere a un chico sureño cuya vida ha perdido sentido desde que su familia vino a menos, por ello se pasa la vida en los billares y en las casas de juego, desarrollando una especial habilidad con los dados. No obstante, se trata de un personaje noble y en algunos sentidos inocente cuya timidez salta a la vista. De modo que los sentimientos amorosos le toman por sorpresa y lo que debería ser tomado como una aventura excitante, es asimilado como una mortificación.

En una sola noche, este joven “gominola” conoce emociones jamás experimentadas en su corta vida, y su enternecedora iniciación nos ilustra como “los fabulosos veinte” se vivieron de manera muy diferente en el humilde sur de los Estados Unidos comparado con el progresista norte.

Creo que es un cuento bastante sencillo pero muy bueno, principalmente por el bien logrado y enternecedor personaje.

Afortunadamente“Primero de mayo” no es un alegato de índole política, sino un relato largo que nos habla de las motivaciones y los desencuentros que llevan a los jóvenes al desenfreno. Posee una estructura coral que confronta cuatro escenas diferentes y ocho personajes principales. Al final todos ellos terminan confluyendo en un suntuoso baile organizado por una fraternidad universitaria de la ciudad de Nueva York. En él conviven los disipados y alegres estudiantes, los toscos soldados en busca de juerga, las chicas frívolas y emperifolladas, y los personajes depresivos característicos de Fitzgerald. El cuento ofrece por igual tintes dramáticos como humorísticos. El titulo se refiere a los hechos se produjeron en la tarde y noche del primero de mayo de 1919, recién terminada la guerra. En el trasfondo tenemos los ecos triunfalistas de una población que recibe a sus soldados victoriosos, opacando por mucho una frustrada conmemoración del día del trabajo

Las épocas de bonanza son las que realmente nos hacen confrontarnos con nuestros demonios internos, pues al no haber crisis ni mayores motivos para responsabilizar de nuestras desdichas, no queda más que encarar la vacuidad de la existencia.

El cuento es bueno, especialmente en sus partes humorísticas, pero creo que el anterior ofrece aún mayor valor literario.

Este ejemplar resulta ideal para quien no ha leído nada del autor (e incluso para quien no ha leido nada de literatura clásica). Esta prosa parca y breve permite al lector concentrarse en los incidentes narrados sin que tenga que confrontar el estilo y los recursos del escritor. El único consejo a tomar en cuenta es poner especial atención en las carácteristicas físicas de los personajes, pues el narrador se referirá a ellos por esas cualidades más que por sus nombres; también reproducirá textualmente el tartamudeo de los borrachos y sus pifias a la hora de expresarse.

En realidad no hay nada que dificulte la lectura de este par de cuentos escritos para ser disfrutados por el gran público, y que evocan una época en la que la victoria, los recursos económicos, la apariencia y la fiesta lo eran todo; pero al mismo tiempo tales ventajas no bastaban para hacer feliz al ser humano.


Valoración: Bueno.
Título(s): El gominola (The Jellybean) / Primero de Mayo.
Año de publicación original: 1922
País: Estados Unidos
Género: Literatura juvenil, cuento costumbrista.
Extensión: 145 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Aceptable (Navona)
Temas: Excesos / Fiesta / Iniciación.
Autores con obras similares: Ernest hemingway / J. D. Salinger.


La traducción es muy buena, pero en algunos momentos abusa de la jerga ibérica. José Luis Piquero como muchos traductores españoles, debe recordar que estos libros también se venden en América Latina y en los Estados Unidos. Salvo este detalle, su trabajo es excelente.

Albert Camus: El exilio y el reino.

La idea que personalmente tenía del escritor argelino-francés era la de un filósofo ensayista que tuvo a bien escribir algunas novelas. No tenía noticia de su obra como dramaturgo, sus innumerables escritos periodísticos y su único libro de cuentos titulado “El exilio y el reino“; este último publicado en 1957 tres años antes de su prematura muerte. En esta reseña veremos: ¿Qué tan buena es la obra cuentística de Camús? ¿Merece este libro ser considerado entre sus obras más destacadas?

elexilioyelreinoEl volumen consta de seis cuentos, ninguno de ellos con una extensión menor a las veinte páginas. Así que podemos empezar diciendo que el estilo se inclina por detallar todos los elementos considerados importantes, tanto en la ambientación externa como en el mundo interior de sus personajes. Algunas historias se ubican en Argelia o en otros lugares de Africa del norte, por lo que el lector deberá confrontarse con un entorno desértico, climas extremosos y personajes exóticos, entiendase por ello árabes arropados en túnicas (que la traducción de Alianza llama “chilabas”). Solo un par de cuentos están ambientados en Francia con un ambiente más citadino y moderno. Veamos uno por uno:

“La mujer adúltera” es apenas la primera muestra de esta colección y nos introduce al estilo minucioso del autor, con una estética pletórica que por fortuna no llega a ser confusa. Camus escribe con limpieza y precisión notables, pero le gusta mucho pormenorizar; por consiguiente, nuestra lectura debe ser lenta y comprometida. El título parece ser demasiado severo con una protagonista que vive una significativa situación de abandono afectivo por parte de su marido. El cuento tiene el acierto de no condenar ni disculpar a esa mujer, sino simplemente exponer los hechos; especialmente cuando no queda claro que ella cometa un acto reprobable.

“El renegado o un espíritu confuso” es el cuento más complejo y arriesgado de este volumen pero también uno de los mejores. Sus primeros párrafos son demoledores por la técnica sofisticada y la ferocidad de los hechos narrados. Trata sobre un misionero católico con un insensato y autodestructivo espíritu fundamentalista que decide convertir almas en una zona especialmente hostil. Al enfrentarse con el iracundo rechazo, su personalidad ingenua se transforma radicalmente siendo cooptado: el misionero en lugar de convertir es convertido poniéndose al servicio de la barbarie. Camus tiene la virtud de ilustrar como la violencia envilece tanto a victimas como victimarios, por muy religiosas que sus creencias puedan ser. En esta terrible historia hemos de destacar la originalidad, el ritmo y el orden impecable con el que está escrita. Es posible que García Márquez haya tomado inspiración de esta narración corta, una de las más potentes que haya leído últimamente.

Los mudos” nos presenta un tema más mundano y un tanto inesperado; habla de un conflicto obrero-patronal visto desde todas sus aristas (excepto la estrictamente política, lo cual es de agradecer). La humanidad de los personajes y sus reacciones tanto de ira como de bondad quedan registradas con una admirable y sobrecogedora sensibilidad; aunque los seres humanos no seamos capaces de impartir una verdadera justicia, la vida no tiene favoritismos y puede ser muy difícil para cualquiera. Excelente cuento.

Para comprender “El huésped” necesitamos ubicarnos en el contexto histórico. En la época de Camus la nación Argelina aún era una colonia francesa, pero se encontraba en el peligroso periodo pre-revolucionario. No era extraño encontrarse con policias o militares conduciendo prisioneros árabes de un lado a otro. En esta narración uno de esos reos queda bajo custodia de un humilde maestro rural totalmente ajeno a la política, lo cual le significa una situación incómoda y además un problema moral; sobre todo porque el prisionero no observa una verdadera personalidad criminal.

El autor despliega esa eminente sensatez que le impide generalizar, politizar y hacer juicios sumarios sobre sus personajes. Un buen escritor debe ser apolítico, amoral y estar libre de todo prejuicio.

el-exilio-y-el-reino-tomoJonás o el artista trabajando” retoma el tópico que ha sido desarrollado por muchos otros escritores (el arte, la inspiración y el papel del artista en la sociedad) pero le otorga un tratamiento novedoso. De nueva cuenta, el protagonista presenta una psicología muy bien construida; se trata de un joven que al ser hijo único de padres permisivos tiende a idealizar su porvenir. A veces las personas con “buena estrella” no son más que egocentristas que saben rodearse de las personas adecuadas; es decir, las que podrían sacrificarse por él y sobrellevar su individualismo. El conflicto surge cuando el artista sufre la crisis de inspiración y se ve obligado a recapitular enfrentándose consigo mismo. El narrador es decididamente irónico (quasi-británico, al estilo del mejor Dickens o Wilde), capaz de describir de manera amable lo que en realidad es un caos. Por último, este cuento nos introduce a aquella famosa frase que distinguió a Camus: “Solitario o solidario“.

El cuento final “La piedra que crece” es una narración más oscura que termina brillando como un sol. Ofrece una técnica experimental en la que el narrador se ocupa más de los detalles secundarios que de los hechos principales. Esto propicia que el lector tenga que deducir los incidentes por sí mismo. No será sino hasta muy entrado el relato cuando podrá identificarse la trama; Camus nos habla de un ingeniero francés que en circunstancias turbias (con un fuerte tufo a corrupción) es llevado a un marginado pueblo costero de Brasil para construir un dique. Esto es lo de menos, pues en ese ambiente afro, en donde se fusionan las creencias primitivas con el cristianismo (y se practican rituales plenos de rusticidad y sincretismo) aparece un nativo ofreciendo cumplir una arriesgada penitencia. La inspiración de su pesado sacrificio es una supuesta piedra milagrosa que se venera con ardiente fervor.

En el ideal de un filósofo no existen los milagros. Sin embargo, hay ciertas situaciones en las que surge el sentimiento humano de compasión y de solidaridad desinteresada, los cuales constituyen el verdadero (y quizás el único) milagro de que la humanidad es capaz de generar.

En resumen, tenemos un potente libro de cuentos que nos ofrece un estilo moderno con temáticas harto interesantes. Destacan “Los mudos“, “Jonás“, “El renegado” y el brillante tramo final de “La piedra que crece“.  Es una pena que nuestro escritor haya encontrado la muerte siendo aún joven, pues poseía todas las cualidades literarias para prolongar una brillante carrera como cuentista. Seguramente nos hubiera legado más libros de cinco estrellas, como “El exilio y el reino“.


Valoración: Excelente.
Año de publicación original: 1957
País: Francia
Género: Realismo filosófico / Modernismo.
Extensión: 180 páginas.
Dificultad de lectura: Dificultad media.
Traducción: Muy buena (Alianza)
Autores con obras similares: Jean Paul Sartre, Gabriel García Márquez.


La obra también está disponible en Grupo Editorial Tomo, seguramente con una traducción más antigua.

Charles Bukowski: Cartero.

Tercera parte de la saga de Henry Chinaski:

Con este libro ocurre una cosa curiosa: si nos hemos de guíar por el orden cronológico de los hechos narrados, esta será la tercer antrega de las novelas autobiográficas escritas por Charles Bukowski. No obstante, consultando su biografía podemos constatar que “Cartero” (1971) fue la primer novela escrita por el autor estadounidense. Es posible que Bukowski decidiera empezar con la etapa de su vida que tenía más fresca en la memoria, de esa manera podría entregar más rápidamente un libro a la editorial. La leyenda dice que se tomaría tan sólo un mes en redactar esta “ópera prima” con la que entra de lleno a la actividad literaria.

carteroEn este blog hemos ido avanzando con el orden recomendado; es decir, siguiendo la cronología del protagonista Henry Chinaski. Primeramente comentamos la extraordinaria novela “La senda del perdedor” (que habla sobre su niñez y su adolescencia) y luego la sobresaliente “Factotum” (que aborda la primera juventud del personaje). De igual manera, el lector juicioso que haya leído estas dos novelas antes de llegar a “Cartero” podría notar un aparente “descenso” en la calidad literaria. La razón es que este volumen primerizo es apenas el que definiera el estilo exiguo y franco del escritor, en donde cada capítulo corresponde a una breve pero convincente anécdota.

Si bien la estética no es la más elegante ni la más minuciosa, el libro se lee rápidamente y con mucho placer pues posee el sustento argumental e incluso la suficiente sabiduría para mantenernos interesados y satisfechos. La obra se divide en seis partes breves, y éstas a su vez en capítulos. El reiterativo uso de letras mayúsculas en el texto corrido puede parecer chocante (no obstante, todos sabemos que los libros de Bukowski son en mayor o menor medida grotescos, así que esta aberración pasa a segundo plano).

El escritor se libera de todo tipo de introducciones, ceremonias y adornos, para dedicarse a escribir lo que debe escribir.

La economía extrema, el desaseo y la altisonancia no son peculiaridades que los lectores identificamos con la mejor literatura, pero en este caso valoramos esos recursos gracias a la manifiesta honestidad del escritor y la consiguiente carencia de pretensiones (es curioso que uno de los personajes de esta novela se llame “Joyce”).

Bukowskifumando

La intención queda clara: ilustrar el heroísmo (y al mismo tiempo la mediocridad) del hombre común, dando fe por aquellos seres que a pesar de vivir en el país más rico del mundo, permanecen marginados y desfavorecidos por las condiciones sociales y económicas.

Ahora platiquemos sobre la trama: Después de pasar una larga etapa de peregrinaje (en realidad de excesos e inestabilidad laboral) Chinaski se ve obligado a encontrar un trabajo fijo y duradero. De modo que prueba lo que significa entregar sangre, sudor y lágimas a una actividad tan demandante como la de un cartero. La novela ilustra las frustraciones, la explotación, el acoso laboral y el desgaste físico que puede encontrarse en este tan poco valorado oficio. Al mismo tiempo, el personaje enfrenta las dificultades conyugales y las aventuras amorosas, con un estoicismo (o quizás resignación) no visto antes en el protagonista. Su furia se manifiesta más sabia y selectiva, pero sigue encontrando salida en su afición por la bebida y las carreras de caballos.

Ante el castigo y la incomprensión que enfrentan los empleados más modestos, resulta normal que su resistencia se vaya doblegando. Al sistema laboral le importa muy poco el aspecto humano, centrándose exclusivamente en la productividad y la máxima eficiencia. He aquí el gran problema de nuestra civilización posindustrial.

Las escenas que más llamaron mi atención fueron: el dilema de la jaula de los pericos; el nacimiento de la hija en un hospital católico y por último, esa hilarante entrevista en la que el protagonista presenta su renuncia. Este autor ampliamente conocido por su crudeza, es también perfectamente capaz de ofrecernos momentos de reflexión filosófica y de rebosante humor.

La tercera entrega de esta novela río se centra en lo dramático de la lucha por la vida, así como lo abusivo que puede llegar a ser el servicio público con sus propios trabajadores. El mito de Charles Bukowski crece al revelarse como sobreviviente de estas faenas, y por su tardía pero exitosa sublevación. Su vocación literaria encuentra un cauce justo a tiempo, antes de que el trabajo postal le hiciera añicos.

Sigo pensando que el mejor libro de la serie es “La senda del perdedor”. Aún así la diferencia con “Cartero” no es tan abismal como para descartar su lectura.


Valoración: Bueno.
Año de publicación original: 1971
País: Estados Unidos
Género: Realismo Sucio.
Extensión: 192 páginas.
Dificultad de lectura: Muy fácil de leer.
Traducción: Demasiado localista, rebasada (Anagrama)
Temas: Supervivencia / Relaciones laborales.
Autores con obras similares: John Fante, Raymond Carver.