John Fante: Pregúntale al polvo.

(Segunda parte de la saga de Arturo Bandini).

La palabra “polvo” contenida en el título de este libro, tiene un significado muy diferente al del eufemismo ibérico y tampoco tiene que ver con drogas. Si repasamos la historia hemos de dar con la clave: durante la gran depresión (1929-1939) en algunos estados de la Unión Americana se presentó una sequía terrible, misma que ocasionó gigantescas tormentas de polvo (fenómeno denominado como Dust Bowl). En consecuencia, el suelo se volvió tan improductivo que una gran parte de los habitantes de Kansas, Oklahoma y otros estados, se vieron obligados a emigrar al oeste. Con el tiempo, algunos californianos se mostraron renuentes a la llegada de estas personas empobrecidas y las consideraron un lastre. Así, muchos se expresáron de manera despectiva en contra de los emigrantes, asegurando que en sus zapatos empolvados y en sus sucios ropajes, cargaban con los resabios de una zona de desastre. De esta manera, el polvo estigmatizaba el origen y a desgracia de estos norteamericanos.

preguntalealpolvoTal era el caso de Arturo Bandini (alter-ego del escritor John Fante), protagonista de una saga de cuatro novelas, cuyas dos primeras entregas son consideradas precursoras del movimiento del realismo sucio y catalogadas entre lo mejor de la literatura norteamericana. Si en la primera parte “Espera a la primavera Bandini” los lectores de clásicos descubrimos a un escritor brillante, capaz de recrear situaciones sobrecogedoras y dramáticas. Ahora, con “Pregúntale al polvo” Fante da un gigantesco paso al frente, añadiendo una abrumadora sabiduría psicológica a sus interesantes personajes y a sus situaciones tragicómicas.

Si este libro lo hubiera escrito Fiódor Dostoievski diríamos que su estilo se volvió breve y claro como el agua. Empero, esta historia (tan ilustrativa del irremediable patetismo de la naturaleza humana), fue escrita por un relativamente desconocido escritor americano, quien desde la estrechez de su juventud pudo tocar el firmamento literario, ofreciéndonos esta humilde y desapercibida obra maestra.

Esta secuela no ofrece una continuidad inmediata. Arturo Bandini reaparece ya en los años treinta del siglo XX con veinte años de edad. Se ha despedido de su familia italo-americana y de su natal Colorado, para instalarse en un suburbio de la ciudad de Los Angeles llamado Bunker Hill. Ahí intentará ganarse la vida y probar suerte como escritor.

La novela se centra en la relación de amor-odio entre Arturo Bandini y la joven mexicana Camila López; dos personajes incapaces de vivir el amor de una manera medianamente sana; pues su pobreza, su condición de inmigrantes y su inexistente amor propio, los hace sentirse desarraigados, inseguros e infravalorados.

Aquí es donde encontramos la notable influencia Dostoievskiana. Los protagonistas no saben lidiar con el amor, puesto que no creen merecerlo. Por esa razón se sienten más cómodos con el insulto, la afrenta y la humillación. Los cortejos y las palabras dulces son incómodos e incluso agraviantes; en cambio, las muestras de odio encienden la pasión de los amantes. Esta lamentable condición psicológica no significa que la novela sea un cúmulo de situaciones horrendas y desagradables, sino que por el contrario, John Fante sabe recrear el absurdo, e incluso el humor de tales aberraciones.

Por supuesto, los extravíos narrados no se limitan a las cuestiones amorosas, sino también a las sexuales. Bandini sufre un conflicto interior que proviene de su rigurosa educación católica y del ambiente familiar violento impuesto por su padre. Por tanto, se ve impedido para responder ante la belleza y la voluptuosidad de Camila (cuando Bandini desea, no se puede: y cuando se puede, no desea). Pero extrañamente, el joven logra funcionar cuando descubre la deformidad y la decrepitud; o en su defecto, cuando siente deseos de venganza. ¡Vaya escenas! Aquel episodio en el que el protagonista se encuentra con una prostituta al salir del templo es de antología. Digno de un análisis desde diversos puntos de vista.

Esta clase de honduras psicológicas las he leído en obras de autores verdaderamente grandes como Balzac, Victor Hugo o el ya mencionado Dostoievski. ¿Porqué los lectores de clásicos rara vez hacemos referencia al colosal talento de John Fante? Para mí es un misterio.

El peculiar narrador en primera persona (el propio protagonista) se expresa de manera coloquial, sencilla y concreta. No obstante, hay párrafos muy curiosos en los que se habla a sí mismo (o simula dirigirse a los otros personajes) y se traslada a la segunda persona. De igual manera, súbitamente (y sin prevenir al lector), puede pasar a la tercera persona. Efectivamente, en el estilo encontraremos mucha originalidad y atrevimiento; lo sorprendente es que estas anomalías no resultan estorbosas ni confusas para el lector (incluso tras haber pasado por la barrera de la traducción al español). Si esta singular forma de narrar fuera un experimento modernista, entonces estaríamos frente al modernismo más digerible de todos los tiempos.

Arturo Bandini vive situaciones verdaderamente curiosas, y reacciona a ellas de manera muy extraña. No obstante, esas actitudes bizarras son al mismo tiempo tan comprensiblemente humanas.

La primera parte del libro conserva el talante tragicómico del tomo anterior, mientras que la segunda parte se inclina por un dramatismo más crudo, vertiginoso y sobrecogedor. Algunos personajes se crecen al castigo, descubriendo el verdadero sentido del amor, mientras otros se derrumban retorciéndose en la desesperanza y el odio por sí mismos. ¿Será capaz Arturo Bandini de salvar su vida, su amor, y recuperar su valía como ser humano?

El libro editado por Anagrama, se divide en diecinueve breves y trepidantes capítulos. Fante logra describir las situaciones más difíciles e interioriza en el alma de sus personajes valiéndose de muy pocas líneas (lo que para otros escritores sería una misión muy difícil) y en esa envidiable economía y naturalidad de palabras radica su gran talento.

Con beneplácito podemos afirmar que esta literatura representa el sueño de todo lector joven y ansioso por leer algo impactante e inmediato; una historia fulminante, con un fondo enriquecedor.

Si al anterior volumen lo califique como “excelente” ¿Qué puedo decir de este segundo tomo al que considero aún mejor?


Valoración: Excelente.
Título(s): Pregúntale al polvo.
Año de publicación original: 1939.
País: Estados Unidos
Género: Realismo sucio / Realismo Psicológico.
Extensión: 205 páginas
Dificultad de lectura: Ninguna dificultad.
Traducción: Aceptable (Anagrama)
Temas: Romance / Relaciones Humanas.
Autores con obras similares: Fiódor Dostoievski, / J. D. Salinger.

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James Joyce: “Dublineses”.

Aquellos lectores que sentimos un excesivo respeto por James Joyce, podemos obtener un rápido alivio a nuestra aprehensión leyendo “Dublineses”, el primer y único libro de cuentos escrito por el gran autor irlandés entre 1905 y 1914. Sorprendentemente esta obra resulta bastante fácil de leer, pues las historias contenidas son bastante breves y están narradas a la manera tradicional, sin presentar demasiados rodeos, florituras ni descripciones excesivas. En contraparte, esta literatura es muy rica en el aspecto histórico, social e incluso moral, lo que la hace bastante interesante para los lectores ávidos de cuentos bien escritos y provechosos.

dublinesesuvComo el título lo indica, el libro trata sobre Irlanda y los Irlandeses y para ello toma a la vieja ciudad de Dublín como el centro de lo que el propio Joyce llamaba “la parálisis”; concepto que no es otra cosa que la etapa histórica prerrevolucionaria, que antecede a la lucha y la obtención de la independencia. Pues bien, esto no significa que se trate de un libro cargado de ideología; por el contrario, el autor retrata a sus compatriotas inmóviles y hasta resignados, como seres que se contentan con sentarse a charlar sobre temas ligeros, mientras disfrutan de una botella de cerveza negra. Los dublineses siguen instalados en la pobreza, la migración y el catolicismo, pero detrás de todo ello hay un nacionalismo latente, simbolizado por la proliferante hiedra, la constante lluvia y la figura del prócer Charles Stewart Parnell.

En todos los cuentos, Joyce ubica la acción de manera constante y obsesiva en las calles y domicilios de su amada ciudad; al punto de que este libro parece una “cartografía” del Dublín de principios de siglo. Si usted conoce la ciudad, disfrutará ubicando cada uno de los puntos y avenidas que recorren los personajes o a los que hacen referencia.

Además de la sencillez, sorprende que muchos de los cuentos traten sobre personas jóvenes (e incluso niños). Hay un aire de imprudencia, desorientación y orfandad en muchos relatos. Por ejemplo, “Encuentro” advierte la soledad y la indefensión en la que pueden encontrarse un par de niños que deciden irse de “pinta”. Por otro lado, el  primer cuento que llama la atención desde el punto de vista psicológico y literario es “Dos galanes” que trata sobre un joven que vive la experiencia del cortejo amoroso, a través de las conquistas de su amigo más cercano. Por desgracia, ese amigo no es un “Don Juan” sino más bien un vividor.

Uno de cuentos más conmovedores es “Araby” que nos habla del primer brote de sentimientos de amor en un niño pequeño. En el ambiente de los adultos esos sentimientos pueden ser ignorados o simplemente tomados a broma y no por ello dejan de ser reales, gozosos y finalmente dolorosos. Personalmente. no creí que James Joyce fuera capaz de escribir algo así. Excelente.

Encontraremos personajes femeninos muy interesantes como “Evelyne” una chica que se encuentra ante la encrucijada del matrimonio y la inmigración, como una salida incierta a un presente poco prometedor. Por otro lado, “La Pensión” habla de esas jóvenes despreocupadas que descubren la sexualidad desde una posición de completa inmadurez. Bien, continuando con las féminas de Joyce, el excelente “Arcilla” es un relato altamente simbólico que nos muestra a una mujer encantadora y bondadosa, pero que no es lo suficientemente perspicaz como para decidir su destino por sí misma. Finalmente, lo más cercano a una comedia que habremos de encontrar es “Una madre”, cuento satírico que describe a una persona demasiado susceptible y un ambiente cultural bastante precario.

Como dato curioso, en todos los cuentos aparece la figura de un sacerdote; ya sea como personaje secundario o como una figura recurrente, casi fantasmal. La religión católica, el alcohol y la vecindad británica son elementos omnipresentes en la vida de estos dublineses de ropas sucias, raídas y mojadas.

El drama del alcoholismo se desarrolla en dos oportunidades: “Contrapartes” muestra la derrota del trabajador irlandés, que rodando de frustración en frustración termina cometiendo un error muy grave. El final, es uno de los mejores que haya leído últimamente. “La gracia” habla de un hombre muy respetable que tras un desliz alcohólico es invitado por sus amigos a un retiro (lo que hoy podríamos interpretar como una “intervención”) pretexto para que el escritor proyecte sus ideas de tipo moral. El final también es contundente.

dublinesesalianzaComo vemos, la reseña se hace larga porque casi todos los cuentos son excelentes y merecen al menos una mención breve. Aún así, he dejado los mejores para el final; “Una nubecilla” esta repleto de una sorprendente sensibilidad literaria; el autor plasma el alma de un hombre modesto y tímido que siente una enorme frustración al reencontrarse con un amigo de la infancia que ahora ha logrado colocarse en el extranjero. Esta situación lo ha convertido en un supuesto “triunfador”, y sus alardes lesionan aún más la pobre percepción que el protagonista tiene de sí mismo.

“Un caso lamentable” es el cuento más descriptivo de todos, y el resultado es literariamente demoledor. Habla sobre el miedo al amor (y por consiguiente al sexo) que sienten algunas personas conservadoras y demasiado apegadas a sus costumbres. También expresa la absurda e hipócrita condena que recibe la mujer que se atreve a expresar un mínimo deseo carnal.  A veces la posición “digna” y beata termina privando a la persona de la oportunidad de disfrutar de una vida amorosa plena.

Así llegamos al único relato largo de este volumen, “Los muertos” (que goza de un aprecio unánime entre los lectores de clásicos). La dinámica impuesta en el resto del libro se rompe ya que esta obra final muestra dos facetas distintas: al principio pareciera que estamos leyendo una novela costumbrista del siglo XIX, tanto por la temática (una reunión familiar con motivo del año nuevo) como por la notable elegancia y corrección con la que esta escrita. Más adelante, el relato se vuelve dramático e introspectivo. El autor parece superar el estilo realista y autobiográfico para acceder a una literatura más universal en la que los conflictos de sus personajes toman el cariz de revelaciones. En este caso, el protagonista Gabriel Conroy comprende la naturaleza de la muerte; el fallecimiento de un ser humano puede impactar de manera determinante la existencia de todas sus personas cercanas. Los muertos marcan la vida de quienes les sobreviven.

Lo que en esta reseña llamamos “finales contundentes” son en realidad las célebres “epifanías” tan festejadas en el estilo de James Joyce. El relato “Los muertos” significa la mayor y mejor lograda de ellas.

Después de todo lo que usted ha leído en esta reseña, la conclusión es obvia; se trata de un estupendo volumen, en el que prácticamente todos los cuentos son excelentes por accesibles y esclarecedores. Sólo faltaría decir que la traducción que he tenido la fortuna de leer, a cargo de Oscar Muslera (Conaculta, Akal) me ha parecido irreprochable (quien no pueda encontrarla, puede recurrir a la traducción de Alianza Editorial) por lo que disfruté plenamente de este clásico indiscutible de lectura lenta y placentera.


Valoración: Excelente.
Título(s): Dublineses / Gente de Dublín.
Año de publicación original: 1914.
País: Irlanda.
Género: Cuento costumbrista.
Extensión: 290 páginas
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Excelente (Oscar Muslera)
Temas: Juventud / Sociedad / Alcoholismo / Espiritualidad.
Autores con obras similares: Stefan Zweig / O. Henry.

Paul Auster: La Invención De La Soledad.

Paul Auster se abriría paso en la escena de los escritores norteamericanos con “La invención de la soledad”, un libro de memorias publicado en 1982. La obra en cuestión se divide en dos partes, cuyo estilo contrasta considerablemente. A pesar de ello, las dos propuestas comparten tres tópicos: la memoria, la muerte y la figura paterna. En cuanto al título, podemos decir que “la soledad” no se refiere al hecho de ser relegado o abandonado, sino al aislamiento voluntario y provisional en busca de respuestas,

lainvenciondelasoledadEn la literatura de Auster encontramos una abundancia de temas, una obsesión por la búsqueda de identidad, y (el tema que presumiblemente corona su obra) la fascinación por lo fortuito y por la casualidad. Todo ello con la brutal sinceridad que caracteriza a la literatura norteamericana moderna. Este libro es el resultado de las reflexiones en torno a la muerte del padre del escritor. Al momento del deceso, el escritor da cuenta de que su papá era un perfecto desconocido, pues su reservada y poco generosa forma de ser, dejaba entrever muy poco de sus verdaderos sentimientos.

Enfrentarse a los recuerdos puede ser un asunto nebuloso y oscuro. Por tanto, el autor refleja en su estilo literario, la dificultad de esclarecer la niebla de sus evocaciones.

Durante el proceso de duelo (que para colmo coincide con una crisis conyugal), el autor se ve enfrentado a la tarea de hurgar en su pasado, y despejar las interrogantes que desde su niñez le han inquietado. Así, cada descubrimiento arroja una nueva luz de entendimiento que dignifica el recuerdo del difunto y esclarece los conflictos de la propia personalidad; lo que inicia como una búsqueda, termina en una catarsis.

Al principio, los recuerdos le llevan a emitir un juicio muy duro sobre su progenitor; el lector podrá imaginarse a una persona despreciable (y en más de una ocasión nos viene a la mente la famosa “Carta al padre” de Franz Kafka). No obstante, el descubrimiento de un incidente oscuro que se mantenía oculto en la memoria familiar, nos hace comprender las actitudes mezquinas e indiferentes.

Todos los Edipos desean matar al padre, pero también todos los hijos desean salvarle; aunque sea sólo por salvarse ellos mismos.

Auster aborda la memoria en un sentido psicológico; la evocación del recuerdo surge como un ejercicio impostergable que busca la supervivencia. En este caso, la memoria nos permite continuar enfrentando la existencia, con la paz que nos otorga sortear las lagunas del pasado. Y por lo general, ese alivio se manifiesta en el nivel subconsciente y en el momento menos esperado.

La primera parte titulada “Retrato de un hombre invisible” esta dedicada por completo al personaje del padre, y por su estilo sumamente sencillo y ágil pudiera ser la favorita del grueso de los lectores. El narrador en primera persona se dirige al publico dudando y cuestionando la utilidad de sus propósitos. Sin embargo, logra su cometido ofreciendo una lectura amena, rápida e impactante.

En la segunda parte “El libro de la memoria”, el estilo cambia radicalmente. El padre deja de ser el protagonista para dar paso a las experiencias del escritor. Auster habla en tercera persona sobre sí mismo, valiéndose de una letra inicial (por ejemplo: “A. pensó que…” , “A. se sintió como…”) recurso que por momentos puede llegar a confundir a los lectores. El estilo se vuelve abstracto y los hechos aparecen dispersos, sin tomar en cuenta el orden cronológico. Esta parte final, vaga y dispersa, se ubica muy cercana a lo que podría esperarse de la literatura posmoderna.

Sin embargo, hemos de recordar que la naturaleza de los recuerdos es así; la memoria humana no cuenta con la precisión ni con la capacidad de síntesis necesaria para ofrecernos un catálogo de recuerdos escrupulosamente bien detallado y en estricto orden cronológico. Enfrentarse a los recuerdos puede ser un asunto nebuloso y oscuro. Por tanto, el autor refleja en su estilo literario, la dificultad de esclarecer la niebla de sus evocaciones.

Esto no significa que la segunda parte sea menos interesante, pues aquí es donde el escritor se reserva sus reflexiones más profundas, ofreciendo datos luminosos, referencias históricas; recuerdos de viajes, personajes y obras de arte… en suma, bastante material que por sí mismo, hace provechosa la lectura.

La memoria nos permite continuar enfrentando la existencia, con la paz que nos otorga sortear las lagunas del pasado. Y por lo general, ese alivio se manifiesta en el nivel subconsciente y en el momento menos esperado.

En su caminar, el buscador de respuestas parece vagar sin rumbo fijo; avanza en círculos, a veces rozando su meta pero sin llegar a ella, hasta que la revelación lo pone de golpe y porrazo frente a la sorprendente e inesperada verdad. En esta dinámica, podríamos sentir que nuestro caminante no llega a buen puerto, a no ser que termine aceptando la condición frágil y fugaz de la vida, y comprenda que las oportunidades perdidas para demostrar amor a nuestros seres queridos no pueden restituirse. Seguir adelante con la vida, significa “morir” al pasado. Es decir; aceptar, perdonar y asimilar la muerte de quienes ya se fueron.


Valoración: Bueno.
Título(s): La invención de la soledad / El libro de la memoria.
Año de publicación original: 1982.
País: Estados Unidos.
Género: No ficción, Memorias, Autobiografía.
Extensión: 245 páginas
Dificultad de lectura: Poca dificultad.
Traducción: Muy buena (Booket/Anagrama)
Temas: Romance / Relaciones Humanas.
Autores con obras similares: Philip Roth, Sergio Pitol.


Maquetaci—n 1Este libro puede encontrarse en la elegante edición económica de Editorial Booket (Seix Barral), o en su defecto en la antigua y mejor manufacturada edición de editorial Anagrama. En ambos casos encontraremos la excelente traducción de Ma. Eugenia Ciocchini. Es un placer leer un libro en donde la traducción es lo que menos inquieta al lector; hace tiempo que no tenía la fortuna de encontrarme con algo así de bueno; una traducción que genera mucha confianza. 

Henry James: Los amigos de los amigos.

Si usted ha leído la novela de fantasmas “Otra vuelta de tuerca” y ha comparado su opinión con la de otros lectores, habrá notado que esa genial obra literaria, plena de posibilidades argumentales y recursos literarios, suele desilusionar a los aficionados del terror más básico, quienes esperan una narración directa y macabra, con menos juego intelectual. Si usted consulta en Goodreads (o en cualquier otra red social para lectores), se encontrará con un aluvión de críticas provenientes de lectores defraudados, a quienes no les gustó (o no lograron comprender) el juego tan “Jamesiano” de las especulaciones, los puntos de vista y los narradores sospechosos. Algo parecido puede acontecer con este libro “Los amigos de los amigos y otros relatos”.


losamigosdelosamigosLa edición que he de comentar es la de editorial Siruela, volumen de cuatro narraciones escritas en la ultima década del siglo XIX y que se inscriben en el género de la literatura fantástica. Aquí encontraremos básicamente historias de fantasmas, con características semejantes a las que se cuentan en todas las tradiciones, a diferencia de que en esta oportunidad se encuentran narradas de una manera “hiper-sofisticada”. Para esta etapa, el veterano Henry James se ve en la necesidad de recurrir a escribientes para empezar a dictar su obra, y por consiguiente su estilo se vuelve rebuscado. En efecto, no es lo mismo escribir en soledad (y estar en contacto visual con lo que se escribe) que dictar a otra persona. La estética de estas narraciones con frases extensas y rimbombantes, tiene mucho que ver con este cambio.

Asimismo, habremos de decir que el autor se encuentra definitivamente asentado en Inglaterra, por lo que todas las historias están ambientadas en Europa. Para efectos de su literatura, tenemos a un James más “londinense” y su origen norteamericano es ya un asunto meramente anecdótico.

Lo curioso de estas historias fantásticas es que no lo parecen. Los lectores pueden pasar por sus páginas sin advertir el elemento sobrenatural y hasta pueden experimentar disfrute leyendo “otra ingeniosa historia costumbrista”.

La razón de esta “mimetización” es que el misterio que propone el autor es sutil y críptico, mientras que el horror no se hace presente en lo absoluto (al menos no de manera explícita). En contraparte, podemos afirmar que estas obras resultan harto estimulantes para la imaginación y la inteligencia.

Por supuesto, el plato fuerte de este banquete es la capacidad introspectiva (James no describe; psicoanaliza). Los personajes son transparentes en extremo y las observaciones en torno a ellos son abundantes y profundas.

El autor narra en primera persona, siendo perfectamente capaz de escribir bajo la perspectiva de una mujer. (Bueno, eso ya lo sabíamos: la condición femenina es algo que nuestro escritor domina a placer).

“La vida Privada” es el relato más complicado de los cuatro. Las primeras páginas podrían derrotar a los lectores primerizos,. Permítanme darles unas cuantas claves: Tenemos a seis turistas ingleses (en su mayoría artistas) vacacionando por Suiza; dos de ellos (La actriz Blanché y el narrador anónimo) animan el relato por su fisgona y detectivesca curiosidad. Mientras que dos de los personajes restantes (el pintor Melifont y el escritor Vawdrey) aportan el misterio, pues pareciera que en su ámbito privado esconden algo. Al final de la obra (y sólo al final), caemos en cuenta de que pudieran haberse manifestado una o más presencias fantasmagóricas.

“Owen Wingrave”, es más sencillo (exceptuando por los siempre contundentes párrafos iniciales) y también es el más extenso. Se trata de un relato aparentemente costumbrista que desemboca en una trágica historia de misterio. Un joven aprendiz de militar decide abandonar la carrera de las armas, rebelándose contra la voluntad de sus familiares. Por tanto tendrá que hacer frente al desprecio de los suyos y a un obscuro secreto familiar relacionado con un recinto maldito.

“Los amigos de los amigos” es uno de los mejores cuentos que haya leído. El autor va paulatinamente revelando sus cartas, sorprendiendo continuamente al lector. Cuando la narración parece agotar sus recursos de interés, surge algo nuevo que nos mantiene en vilo. Trata sobre los curiosos, ambiguos e inexplicables sentimientos de una mujer, quien jugando al cupido trata de unir a dos personas que han vivido una experiencia paranormal muy parecida; pero luego se enamora de uno de ellos. El autor nos explica cómo es que muchas de las contrariedades que sufrimos los seres humanos, nos las buscamos nosotros mismos. Excelente.

“La humillación de los Northmore” es considerado una obra maestra por Jorge Luis Borges, compilador de este volumen. Este es el tipo de cuento que el lector más pretencioso particularmente festejaría. Trata sobre una encumbrada familia cuya cabeza es un político de nivel intelectual tan mediocre, que para llegar a esas alturas hubo de aprovecharse del talento de otra persona. El relato está narrado por la esposa del agraviado, quien intentará reivindicar el eclipsado talento de su marido. El título indica que finalmente (y deliciosamente) lo logrará.

He disfrutado muchísimo de este volumen de relatos misteriosos e inteligentes. El único defecto que podemos encontrar son esos párrafos tan rebuscados en los que el escritor se extiende en sus introspecciones (y que la traductora encuentra dificultoso interpretar). Otro aspecto que podría decepcionar a ciertos lectores es la ausencia de terror explícito. En mi caso, estos “defectos” no fueron de gran importancia, por lo que me considero satisfecho y asombrado por la calidad de al menos tres de los cuatro relatos contenidos.

Si alguien desea continuar leyendo a Henry James en esta línea fantástica, puede abordar “La tercera persona” editada por Debolsillo, y por supuesto la genial novela “Otra vuelta de tuerca”.


Valoración: Muy bueno.
Título(s): Los amigos de los amigos / La vida privada y otros relatos.
Año de publicación original: 1892-1899
País: Inglaterra
Género: Relato fantástico, relatos psicológico.
Extensión: 170 páginas.
Dificultad de lectura: Dificultad media.
Traducción: Apenas aceptable (Siruela)
Temas: Fenomenos sobrenaturales / Psicología.
Autores con obras similares: Edith Wharton, Robert L. Stevenson.


Este volumen perteneció a la apreciada colección de relatos fantásticos “La biblioteca de babel” (hoy en día agotada). siendo uno de los pocos tomos que en la actualidad ha sido reeditado (junto con el de Saki y el de Herman Melville). ¿Porqué Siruela no ha rescatado los treinta tomos originales? esa es una de las interrogantes más frecuentemente formuladas por los aficionados a los cuentos clásicos.

Lev Tolstói: Cuanta tierra necesita un hombre y otros cuentos.

La edición de “Cuanta tierra necesita un hombre” que tuve la fortuna de leer es una selección de catorce historias cortas, publicada por Alianza Editorial.

cuantatierranecesitaLev Nicoláievich Tolstói es conocido por sus “moralejas”, las cuales suelen ser directas y explícitas sin dejar demasiado espacio para especulaciones. Su mensaje puede ser desarrollado mediante una aguda crítica, o en su defecto, por medio de fábulas y parábolas. El escritor también ha sido señalado por su pacifismo y sus evidentes inclinaciones cristianas, sin embargo, sus relatos nos hablan también de valores más básicos, como la sexualidad, el trabajo y la educación. Además, su postura de ensalzar la acción por encima del rito, termina confrontándose con la enseñanza tradicional de las iglesias. Quizás fue por ello que terminase sufriendo la excomunión.

Su Filosofía se construye con base a la experiencia de vida. Por tanto sus historias narran los conflictos que el propio autor pudo haber vivido en carne propia.

Los temas sociales tienden a ser expresados en los relatos más breves, mientras que en los cuentos más largos podemos apreciar el pensamiento humanista y cristiano del autor. El género es un realismo filosófico ciertamente acotado, ya que en sus narraciones pueden ocurrir hechos fantásticos o prodigiosos; la convivencia humana se ve enriquecida con la presencia de seres de origen divino o infernal, al punto de que pareciera que estuviésemos leyendo historias bíblicas (con todos sus milagros y catástrofes), en lugar de literatura moderna.

El estilo es limpio, conciso y académico; rayando en lo que en el siglo XIX se entendió como perfección literaria. Sorprende la excelencia mostrada en la construcción de los relatos. Esta cualidad sinóptica y fértil se debe a que el escritor pretendía que sus obras fueran difundidas en todos los estratos de la sociedad, incluso entre los mas desfavorecidos.

Tolstói es de los pocos escritores que pueden expresar ideas complejas de manera simple; diriáse que es capaz de narrar en breves parábolas lo que otros autores podrían haber desarrollado en amplias disertaciones.

Veamos algunos de los cuentos más destacados:

Tanto el enigmático “Las fresas” como el fúnebre “Tres muertes” son de los pocos cuentos de este volumen cuyo mensaje queda abierto a la interpretación. Este último, nos muestra las diferentes circunstancias por las que un ser humano puede perder la vida; ya sea por enfermedad /vejez, por tristeza o por muerte circunstancial. También habla sobre los fenómenos psicológicos que se dan en torno a la muerte (Como sabemos, este tema será desarrollado a fondo en la novela corta “La muerte de Iván Ilich”).

“Jolstomer (Historia de un caballo)” es un cuento largo, educativo y conmovedor, perfecto para desarrollar empatía en torno a problemas como el racismo, el materialismo, el maltrato animal, e incluso, el sentido de la vida. El narrador concede a los animales una psicología equiparable (o superior) a la de los seres humanos, lo cual resulta muy audaz para la época en que fue escrito. Me pareció un cuento extraordinariamente bueno, quizás el mejor.

Tolstói nos dice que muchas de las desgracias que sufren las mal llamadas “bestias”, se deben a la torpeza, la insensibilidad y la ignorancia de los hombres, quienes nos sentimos dueños de la vida y el destino de estos maravillosos seres.

El breve relato anti-bélico “Después del baile” es una historia de juventud que nos habla de como un hecho fortuito puede cambiar la vida de una persona.

Algunas historias se destacan por salirse de la imagen que uno hubiera esperado del escritor. Por ejemplo, “El prisionero del Caúcaso” es un cuento de aventuras que pareciera haber sido escrito por Verne o por Salgari; mientras que el relato de “Iván el tonto” (conocido en otras traducciones como “Iván el imbécil”) es una divertida fábula, cuyos cánones exigen una escritura más simple. Ambas muestras prueban la versatilidad del autor, pero no son representativas de su mejor trabajo.

En cambio, cuentos como “Lo que mueve a los hombres” nos entregan la esencia del más puro y auténtico Tolstói; es decir, su filosofía humanista, encaminada a distinguir la verdadera esencia del mensaje cristiano. En estos casos, el escritor desea que su mensaje se comprenda con exactitud, por eso se apoya en desenlaces muy reiterativos.

“Los dos ancianos” es otro de los cuentos mejores logrados, ilustrando el tema de la compasión, la ayuda desinteresada y otros valores que deberían estar presentes en la cristiandad. Por su parte “Dónde está el amor, allí esta Dios” va más allá en el propósito evangelizador del autor.

Este tipo de historias “teológicas” se encuentran en desuso, e incluso se miran con desprecio, quedando reducidas a “historias navideñas”. Sin embargo, desestimar su calidad literaria sería un grave error, pues no dejan de ser cuentos casi perfectos, con un mensaje válido y universal. Además, al ofrecer una interpretación alternativa sobre las sagradas escrituras, Tolstói logra romper con ese monopolio de la espiritualidad ejercido por las iglesias dominantes.

El cuento más corto “Los tres startsy” (Los tres ermitaños), constituye una excelente crítica al adoctrinamiento tradicional y particularmente al aprendizaje “de memoria” tan en boga en tiempos antiguos. Por su parte, “¿Cuánta tierra necesita un hombre?” (considerado obra maestra del relato clásico), ostenta una intensidad emotiva digna de llamar la atención, pues la tensión va en aumento hasta llegar a su clímax en el párrafo final. El argumento habla sobre la ambición desmedida del hombre moderno y su desprecio por las culturas ancestrales. Ambos relatos pueden considerarse de lo mejor del libro.

“El Padre Sergueí” (En otras traducciones “El padre Sergio”) es un interesante cuento psicológico sobre la castidad, el perfeccionismo y la penitencia. El protagonista (con su conflicto tan complejo) posiblemente sea el personaje mejor logrado del libro, digno de un análisis profesional. Para beneplácito de los lectores avanzados, este cuento largo despliega un desenlace abierto, proclive al sano debate.

El libro cierra con el relato más largo de la colección; “El diablo”, que trata sobre un hombre joven, incapaz de manejar sus sentimientos de lujuria. Ciertas partes del argumento demuestran que incluso los grandes escritores pueden mostrarse un tanto extremistas en sus conceptos (supongo que la sexualidad fue un tema especialmente conflictivo en la vida del autor). Curiosamente, este cuento tan bien logrado, nos ofrece dos desenlaces diferentes, y los dos son igualmente radicales.

“Cuanta tierra necesita el hombre y otros cuentos” es un volumen muy completo, en el que encontraremos muy pocas debilidades literarias. No obstante, el lector debe tener una sana disposición para abordar estas historias, en su mayoría didácticas y de orden moral. La traducción posee un evidente sabor antiguo (y nos exigirá ocasionalmente el uso del diccionario), sin embargo, la gramática tan limpia y el ritmo tan fluido, nos permitirá disfrutar al máximo de una lectura rápida. Si bien, recomiendo abordar cada cuento de manera pausada, para dar paso a la reflexión y a la meditación.


Valoración: Muy bueno.
Título(s): Cuanta tierra necesita un hombre y otros cuentos.
Año de publicación original: 1859-1910.
País: Rusia.
Género: Cuento costumbrista, relato filosófico, fábula.
Extensión: 435 páginas.
Dificultad de lectura: Baja dificultad.
Traducción: Buena (Alianza editorial)
Temas: Humanismo, Religión.
Autores con obras similares: Máksim Gorki, Antón Chéjov.

William Faulkner: Las Palmeras Salvajes.

Vaya, un libro dificultoso. No tanto por la obra literaria en sí, sino por las desafortunadas particularidades de la edición en castellano y la traducción que hasta la fecha sigue siendo la única disponible. En un principio todo parece perfecto: tenemos una novela de William Faulkner, escritor brillante ganador del premio nobel; edición publicada por Siruela, sello editorial de calidad irreprochable, y (por si esto no fuera suficiente) traducido por otro escritor genial como lo es Jorge Luis Borges ¿Qué más podemos pedir?

palmeras1Sin embargo, al avanzar la lectura, sospechamos que algo no está bien; parece como si el escritor se hubiese excedido en sus artificios o caído en errores poco apropiados para su fama y categoría. Entonces, tememos cometer un sacrilegio y comenzamos a desconfiar de la traducción. Parece como si el maestro Borges no hubiese escogido las palabras adecuadas; parece como si editorial Siruela hubiese caído en la detestable práctica de “manosear” una traducción con derechos de autor expirados, para terminar en un caos parecido al de las editoriales “bicoca”. Esto no es normal… desconcertado, me puse a investigar sobre esta obra y en particular sobre esta edición.

Faulkner escribió “Las palmeras Salvajes” en 1939 cuando ya gozaba de la admiración y el respeto de los conocedores. Habían pasado diez años de haber publicado “El ruido y la furia” una novela que sorprendió a propios y extraños. No obstante, el escritor norteamericano aún no contaba con el reconocimiento del gran público, ni con la recompensa económica que sus escritos merecían (ventajas que llegarían de manera tardía gracias al premio Nobel), por lo que aceptó trabajar como guionista en Hollywood.

Por esas mismas fechas, una penuria económica parecida hizo que Jorge Luis Borges se viera en la necesidad de trabajar como traductor; justo cuando el genio creativo del maestro argentino había florecido de tal manera que, a la hora de traducir las obras literarias de otros autores, no fue capaz de omitir su ojo crítico.

Es posible que Borges, en su condición de erudito en ciernes, ignorase o modificase algunas de las técnicas modernistas del autor de “Las palmeras salvajes”; artificios de los cuales era escéptico (para comprobar esta postura, baste leer el prólogo de “La invención de Morel”). Mi percepción es que su traducción podría haber desvirtuado o complicado los recursos -de por si sofisticados- de Faulkner.

Por otro lado, Borges tradujo esta obra pensando en el público lector de su patria, pues su lenguaje suena demasiado local (la elección de la palabra “penado” en lugar de “presidiario” o “preso” lo dice todo; ni hablemos del verbo “compadrear”). Tal vez el escritor no sospechaba la trascendencia y el alcance de sus actos; si hubiese sabido que sus traducciones seguirían leyéndose en el siglo XXI y en todo el mundo de habla hispana, seguramente hubiera trabajado de otra manera.

Para colmo de males, nuestro traductor no se basó en el texto original, sino que tuvo que apoyarse en una desafortunada versión inglesa que fue sometida a la censura de la época; las palabras altisonantes, las escenas sexuales (y quién sabe qué más cosas) fueron recortadas.

Por alguna razón desconocida, Borges se tuvo que atener a este falso “original” (Para comprobar esta información, leer “Las palmeras salvajes de William Faulkner, en la traducción de Jorge Luis Borges (1940)” por Leah Leone).

Las editoriales Siruela, Sudamericana y Edhasa, se han empeñado en mantener en el mercado esta traducción, tan proclive a la descalificación. Noventa años después de su publicación original, esta versión de “Las palmeras salvajes” sigue en los estantes, siendo la única traducción disponible en las librerías de España y Latinoamérica. Pareciera que el motivo de esta omisión es un excesivo respeto por el traductor; pero me temo que hay una razón más poderosa:

En el criterio de los editores, pesa más la tentación de seguir comercializando esta versión traducida por Jorge Luis Borges, que la sensatez de encargar una nueva traducción sin censura, que esté basada en el texto original y que permita que el público otorgue a la obra la aceptación que desde un principio debió haber tenido.

No es de extrañar que el lector común quede desencantado con este libro, truncando su lectura y lanzando pestes en contra del autor (quien finalmente es el menos culpable de esta mutilada y reinterpretada edición castellana). Por ediciones como ésta es que muchos lectores jóvenes tienen la idea de que la literatura clásica es “muy difícil de leer”. Es una pena que en esta reseña (en lugar de hablar de Faulkner y su literatura) nos dediquemos a alertar a los posibles lectores sobre los problemas con la edición. Para ellos no queda otra más que evitar este libro y esperar a que alguien ofrezca un nuevo intento de traducción.


Valoración: La obra es buena, la edición es muy deficiente.
Título(s): Las Palmeras Salvajes / El viejo.
Año de publicación original: 1939.
País: Estados Unidos.
Género: Novela experimental / Modernismo.
Extensión: 300 páginas.
Dificultad de lectura: Difícil de leer.
Traducción: Con demasiadas licencias (Jorge Luis Borges)
Temas: Amor / Libertad.
Autores con obras similares: Carson McCullers, Erskine Caldwell.

Juan José Arreola: Bestiario.

Hace cien años que nació Juan José Arreola, una figura clave de la literatura mexicana del siglo XX. Siendo un escritor autodidacta, se destacó por su asociación con otros autores de renombre como Juan Rulfo y Alfonso Reyes. Después sería mentor de otros no menos reconocidos como José Emilio Pacheco. Su obra incluye principalmente cuentos y ensayos; y su estilo modernista se ubica más dentro de la escuela europea que dentro del boom latinoamericano. 

Después de leer “Confabulario” tuve una impresión muy grata sobre Juan josé Arreola, haciéndome la idea de que tal escritor podría ser considerado “el Kafka mexicano”. Por tanto, me propuse leer algo más de su prestigiosa obra. Supuse que “Bestiario” tendría una línea narrativa similar, sin embargo, el autor me tenía reservado algo muy diferente.

bestiarioEn lugar de ofrecernos una serie de relatos propiamente dichos, en los que la naturaleza humana es comparada con los hábitos y los instintos animales, “Bestiario” (también conocido como “Punta de plata”) propone una serie de observaciones de carácter contemplativo y hasta poético sobre la vida salvaje. De modo que, tenemos un libro de ensayos breves (o más bien de prosa poética) en el que se comentan veintitrés diferentes especies animales por espacios de una cuartilla. Y con ello basta para mantenernos entretenidos, y por momentos deslumbrados.

Olvidémonos del “Bestiario” de Kafka y el de Cortázar. En lugar de eso, imaginemos a un poeta que aprovechando sus ratos de ocio, se propone plasmar sus impresiones sobre un documental de la vida salvaje. El resultado es un inventario de prosas breves que bien podría haber sido escrito por Marcel Schwob o por Borges (De hecho, el maestro argentino tiene su propio “Manual de zoología fantástica”).

De cualquier manera, habremos de relacionar algunos fragmentos de esta obra con las contradicciones de la naturaleza humana. En ese sentido, los momentos más representativos son “Aves de rapiña”; un escrito que irremediablemente nos habla de un cautiverio más humano que animal. Por otro lado, en “El avestruz” y “Las aves acuáticas” el autor desarrolla su acostumbrada crítica sobre los excesos de la condición femenina.

Las cualidades poéticas de este catálogo literario pueden apreciarse mejor en “El oso” y “La cebra”. Finalmente, la mejor y la más crítica de todas las observaciones es “La hiena”, sin dejar de lado “Los monos” y “La boa”, capaces de ofrecernos una fugaz pero contundente fuerza literaria.

En ocasiones, Arreola habla de la actualidad de las bestias, despojadas de su hábitat y sometidas a una domesticación o a un cautiverio que necesariamente rompe con sus costumbres y sus instintos más profundos. Parece como si sus captores se empeñasen en que el destino prisionero y solitario del hombre fuese extensivo a todas las especies de la tierra.

Si bien, este no es el mejor libro del escritor mexicano, nos ofrece varias prebendas pues su contenido es muy breve y sustancioso. En todas las oportunidades encontraremos frases geniales. Además, el libro puede completarse en un día o dos, siendo perfecto para aquellos lectores que pretenden leer algo sabio e ingenioso, pero que no cuentan con el tiempo suficiente para inmiscuirse con libros muy largos. “Bestiario” merece ser leído tanto por intelectuales o curiosos, así como por aquellos que aún no han podido superar la pereza por leer.

El postfacio de José Emilio Pacheco ofrece una anécdota muy reveladora acerca de las circunstancias en las que fue escrita esta peculiar obra literaria.


Valoración: Bueno.
Título(s): Bestiario / Punta de plata.
Año de publicación original: 1958.
País: México.
Género: Prosa poética, ensayo breve.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Temas: Vida salvaje, poesía.
Autores con obras similares: Marcel Schwob, Jorge Luis Borges.