A fondo con: Editorial Debolsillo.

En esta ocasión hablaremos sobre una de las editoriales de clásicos modernos más populares en el mundo de habla hispana. Me refiero a la Editorial Debolsillo, perteneciente al conglomerado Penguin/Random House  y que (como su nombre lo indica), ofrece una línea de libros de bolsillo relativamente económicos; sobre todo si se les compara con los ejemplares de sus sellos “hermanos” como Mondadori , Alfaguara y Lumen. En este artículo comentaremos las ventajas y desventajas que ofrece esta línea de libros de cara al público lector. De entrada, he de decir que se trata de una de mis editoriales favoritas, por lo tanto, mi biblioteca posee la suficiente cantidad de ejemplares como para poder opinar con conocimiento de causa.

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Características Físicas:

En realidad, estos libros no son tan pequeños como pudiera pensarse; cuentan con 19 cm. de altura por 12.5 cm. de anchura (algunos lectores podrían afirmar que no deberían que considerarse libros “de bolsillo”). El material es pasta blanda, no tan gruesa como las que ofrecen otras editoriales, pero tampoco resulta la más débil del mercado. De igual manera, el papel de los interiores no es tan pesado, por lo que los lectores más descuidados, podrían magullar las hojas al dar vuelta a la página. La recomendación para esos usuarios que se consideren un tanto torpes en su habilidad motriz, es la de utilizar un refuerzo de plástico para que sus pastas no se vean rotas o dobladas antes de terminar su lectura.

A pesar de estas supuestas “debilidades”, es justo que decir que los materiales nos ofrecen una gran ventaja, pues permiten que el libro pueda abrirse “de par en par” sin necesidad de hacer demasiada presión con las manos, lo que nos ayuda mucho a evitar el cansancio en las muñecas tras largas sesiones de lectura. Además, los usuarios más cuidadosos (los que verdaderamente aman los libros y los consideran objetos de colección) no tendrán mayores problemas con el material de estos ejemplares.

Portadas (carátulas) y tapas posteriores.

Como ya sabemos, el arte gráfico es el talón de Aquiles de casi todas las editoriales que publican clásicos. El diseño de las portadas muchas veces no es malo, sino atroz (baste mencionar el caso de las editoriales mexicanas Leyenda y Época). Se dice hasta el cansancio que no se debe juzgar un libro por su portada, y esto es verdad. Sin embargo, creo que un lector se sentirá más satisfecho con un libro que ofrezca una ilustración digna, compatible con la calidad de la obra literaria que está leyendo.

mividaqueridaAfortunadamente, la editorial  Debolsillo cumple satisfactoriamente con esta expectativa, pues ofrece algunas portadas muy artísticas, destacando las de Alice Munro, George Orwell,  Julio Cortázar y William Faulkner, verdaderas obras de arte realizadas por ilustradores o fotógrafos de fama internacional. En el otro extremo, tenemos algunas caratulas más sencillas (por ejemplo las de Jorge Luis Borges y Mario Vargas Llosa), pero aún así, los diseñadores desarrollan un concepto artístico y no caen en el mal gusto. Finalmente, las imágenes más malas que he visto en esta editorial son definitivamente las de los libros de Robert Walser.

ElruidoylafuriaLas contraportadas (o tapas traseras) tienen un aspecto gráfico menos interesante; en ellas aparece una muy breve semblanza del autor junto con la tradicional sinopsis. Pues bien, mis lectores saben, que no recomiendo poner demasiada atención a las sinopsis de los libros, pues muchas veces son escritas de manera apresurada por simples publicistas que no han leído o no han entendido correctamente la obra literaria en cuestión. En algunos casos patéticos, esas sinopsis pueden evidenciar spoilers (es decir, adelantos de lo que vamos a leer). De modo que la contraportada es un aspecto al que no deberíamos darle demasiada importancia.

El lomo muestra ese característico color rojo obscuro (que a mí me resulta muy agradable). Los titulares dan mayor importancia al apellido del autor sobre el título de la obra literaria, lo cual resulta muy útil para los coleccionistas, facilitando su acomodo y su identificación en los estantes. Estos ejemplares no ofrecen solapas ni páginas “guarda” por lo que no podemos considerarlos libros de lujo ni mucho menos. Sin embargo, esto hace que su precio no sea tan elevado.

El formateo y los interiores:

Como ya vimos, el papel de los interiores no es tan pesado como el de otras editoriales de mayor costo (por ejemplo Siruela). No obstante, el formateo es muy agradable, otorgando un razonable espacio de margen para descanso de nuestra vista. La gran mayoría de los ejemplares ofrecen un tamaño de letra bastante cómodo, además de un generoso espacio entre renglones, lo cual hace de nuestra lectura un placentero y descansado recorrido visual.

Por desgracia, en algunos ejemplares (los pocos), el espacio es más reducido, tanto en márgenes como en tamaño de letra. Estas deficiencias tienen como objetivo que las obras más extensas no den por resultado un libro demasiado obeso, y con ello evitar el consecuente incremento de los costos (esta medida ayuda a nuestra economía, pero no tanto a nuestra vista). La solución podría ser manufacturar más obras en paquetes de dos volúmenes (como lo hicieron con “Los miserables” de Victor Hugo). Los ejemplares en los que he notado con esta desventaja son los volúmenes más extensos, o los que contienen varias obras en un sólo tomo. Por ejemplo “Cuentos reunidos” de William Faulkner, “Zuckerman encadenado” de Philip Roth y “Memorias de una joven formal” de Simone de Beauvoir.

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¿Qué autores nos ofrecen?

Debolsillo, cuenta con muchísimo material de interés para los lectores de clásicos contemporáneos; su catálogo es tan amplio que resulta increíblemente atractivo. Generalmente encontraremos escritores del siglo XX como: Ernest Hemingway, George Orwell, Isaac Asimov, Umberto Eco, Franz Kafka, D. H. Lawrence, Hermann Hesse, Scott Fitzgerald, John Cheever, Philip Roth y muchos más.

Para los lectores avanzados, hay escritores de culto como: John Dos Passos. Mijaíl Bulgakov, Italo Svevo y Ferdinand Celine. También encontraremos escritoras tan importantes como Virginia Woolf, Simone De Beauvoir, Marguerite Yourcenar, Flannery O’Connor y Dorothy Parker, Por supuesto, en la colección están presentes premios Nobel como William Faulkner, Alice Munro. J. M. Coetzee y Günter Grass. También autores de habla hispana como; Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Jorge Luis Borges, Enrique Vila-Matas, Alvaro Mutis y muchos más.

En contraparte, me hubiera gustado que Debolsillo pusiera mayor atención en los clásicos del Siglo XIX, pues tan sólo he podido encontrar “La dama de las camelias”, “Cumbres borrascosas” y algunos títulos aislados de Dostoievski, Goethe y Balzac. Me parece que este tipo de material lo están guardando para su sello hermano Penguin.

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Los prólogos y las traducciones.

Debido a su pertenencia a un conglomerado editorial, Debolsillo echa mano de las traducciones que otros sellos afines han ofrecido anteriormente. En estos libros  no encontraremos traducciones exclusivas de reciente manufactura. Sin embargo, estos trabajos de traducción no están “manoseados” pues aún gozan de la protección de sus derechos de autor y aparecen perfectamente acreditados en las portadas interiores, lo cual nos otorga mucha confianza. Hasta el momento me he encontrado tan sólo con una traducción (a mi punto de vista) deficiente; el resto me han parecido muy buenas.

Por otro lado, Debolsillo no ofrece prólogos salvo en algunos casos muy específicos como compilaciones o reediciones que necesiten cierto tipo de justificación (por ejemplo la selección de cuentos de Antón Chéjov titulada “Cuentos imprescindibles”).

Conclusión:

Debolsillo es una de las mejores opciones para los lectores de clásicos modernos. La presentación, la seriedad, y la calidad de sus productos pasan a satisfacción muchas de las pruebas que hemos mencionado. Los únicos inconvenientes serían una ligera debilidad de materiales (normal para libros de pasta blanda), la ocasional ausencia de prólogos, y una minoría de libros de formateo un tanto comprometido (que no ilegible). En general es una editorial recomendable y de muy buena calidad.

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Mark Twain: “Las Aventuras de Huckleberry Finn”.

(Segunda parte de la saga de Tom Sawyer y Huckleberry Finn)

Una de las primeras cosas que se aprenden al leer narrativa clásica, es que no debemos menospreciar las historias que tienen como protagonista a un niño, o que sean narradas por un niño. También hemos aprendido que la literatura de aventuras no debe leerse con las mismas expectativas que tenemos al leer literatura realista; es decir, no debemos esperar mensajes de gran trascendencia, ni aprender demasiado sobre la naturaleza del ser humano. Sin embargo, algo bueno encontraremos.

Twain tenía una gran habilidad para crear diálogos ridículos, en los que se esconde una critica social de muy altos vuelos.

huckleberryjorgemestasSe sabe que Mark Twain fue un escritor agnóstico, sarcástico y humorístico, que basó su propuesta literaria en su ingenio narrativo y en sus ideas progresistas. De modo que, en esta novela (tal vez la más querida de las escritas por el autor) se desarrollan temas como la esclavitud, el racismo, las supersticiones, las estafas, las rivalidades familiares, los linchamientos, el alcoholismo y la natural temeridad de los niños. En suma, tenemos un mosaico irónico, humorístico y a veces trágico, de las costumbres, las carencias y las debilidades del pueblo llano norteamericano del siglo XIX.

Huckleberry “Huck” Finn, es un jovencito silvestre, pícaro y mitómano de apenas trece años de edad, que tiene la desgracia de vivir con un padre alcohólico, violento y analfabeta (buen ejemplo de lo que significa el epíteto White Trash), por lo que decide escaparse en busca de aventuras; y se escapa de manera atroz, pues lo hace fingiendo su muerte. La situación fugitiva de Huck se cruza con la del esclavo Jim, quien al ver separada su familia, huye con la esperanza de llegar a los estados del norte y ser un hombre libre para reunir a los suyos. Ambos deciden tomar una balsa y lanzarse al río Mississippi en busca de la libertad que les es negada. En cierto modo, esta novela trata sobre la amistad, pues en su relación con Jim, Huck descubre una dinámica más noble y humana; en especial si la comparamos con la amistad que sostiene con Tom Sawyer, su compañero de diabluras.

Huck enfrenta dilemas morales bastante complejos, experimentando mucha más culpabilidad de la que debiera. Al final comprende que la pillería, el engaño y la maldad son algo mucho más grave que un juego de niños. Sin embargo, esto lo aprenderá demasiado tarde,

Para que la historia sea narrada más allá de toda solemnidad, qué mejor que sea contada por el propio protagonista. Esto significa que los dilemas morales que se va planteando la obra. serán resueltos con el pobre conocimiento y la autenticidad de un niño de trece años. Esta circunstancia permite al escritor expresar sus ideas con un eficaz recurso de ironía. De tal suerte que, las observaciones calenturientas y las conclusiones disparatadas que vamos a leer, no reflejan la postura moral del autor, sino las deficiencias en la pobre educación de la época y su impacto en la mente de los infantes.

huckleberryfinnrandomhouseAl igual que Charles Dickens, el escritor que hoy nos ocupa tiene la virtud de ver la vida a través de los ojos de un niño. Por un lado, el inglés era más literario, elegante y moderado; por el otro, Twain es más bronco, atrevido e incluso transgresor (las descripciones de la aristocracia rural y las costumbres sureñas son brutales). Sus personajes, seres sencillos e iletrados, despliegan un extraordinario humor involuntario que será disfrutado por el lector; Twain tenía una gran habilidad para crear diálogos ridículos en los que se esconde una critica social de muy altos vuelos.

Por otro lado, Twain no se vale de introducciones detalladas ni de mayores ceremonias; no nos dice en qué época sucedieron los hechos y ni siquiera nos ubica geográficamente, por lo que valdrá la pena comentar algo al respecto: Nuestros héroes inician su travesía por el Río Mississippi (uno de los cuatro más grandes y caudalosos del mundo) en algún punto entre Missouri, e Illinois. Luego, cuando se frustra su ambición por llegar al norte, se ven obligados a navegar “río abajo”  entre Memphis, Arkansas y posiblemente Louisiana. Si bien el libro se publicó en 1885, la trama ocurre en los años previos a la guerra de secesión. Es decir antes de 1861.

Los dilemas que va planteando la obra serán resueltos con el pobre conocimiento y la autenticidad de un niño de trece años. Esta circunstancia permite al escritor expresar sus ideas con un eficaz recurso de ironía.

El estilo es uno de los más sencillos que recuerde, pues no recurre a ninguna argucia literaria (con excepción del punto de vista infantil y la ironía, figuras en las que Twain es pródigo y maestro); no hay descripciones excesivas ni vacíos en la información. Al empezar a leer, un lector de clásicos modernos podría llegar a preguntarse ¿para qué estoy leyendo esto? Empero, a la altura del quinto capítulo el libro se torna muy interesante, incluso para el lector más avispado. Quizás los capítulos finales no tengan el poderío mostrado en la estupenda parte central. Esta novela se divide en cuarenta y tres capítulos breves y podrá ser completada en una y dos semanas, según la velocidad de cada lector.

Si bien, este tipo de novelas aún vienen “contaminadas” de los recursos melodramáticos de “folletin” (casualidades y encuentros asombrosos; giros providenciales del destino que sacan de apuros a los protagonistas), muchas de las experiencias narradas se sienten magníficamente reales. Al final, Huck Finn enfrenta dilemas morales bastante complejos, experimentando mucha más culpabilidad de la que mereciera sentir, y termina comprendiendo que la pillería, el engaño y la maldad son algo mucho más grave que un juego de niños. Sin embargo esto lo aprenderá demasiado tarde, así que los lectores podrán esperar un providencial (y menos literario) desenlace;  agitado y disparatado; digno de un libro de aventuras.


Valoración: Bueno.
Año de publicación original: 1885.
País: Estados Unidos.
Género: Novela de aventuras / Juvenil.
Extensión: 400 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Apenas aceptable (Ed. Jorge Mestas)
Temas: Esclavitud / Amistad / Pubertad.
Autores con obras similares: Charles Dickens, Harriet B. Stowe.


Este clásico está disponible en prácticamente todo tipo de ediciones y en todas las editoriales. Tengo entendido que la traducción más reciente es la de Random House/Mondadori, que ostenta además un prólogo del gran escritor chileno Roberto Bolaño. Otra buena opción es la de ediciones Cátedra (si es que todavía puede encontrarse). La traducción antigua que circula en varias editoriales económicas no es tan mala. En mi caso, me tocó leer la edición de Jorge A. Mestas (para la serie “el barco de papel”)  y salí bien librado, excepto porque tuve que investigar el significado de algunos términos y conceptos antiguos.

Gabriel García Marquez “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira”

Con el kilométrico título de “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada“, el célebre escritor Gabriel García Márquez publicó un libro de siete potentes cuentos escritos entre 1968 y 1972. En ellos desarrolla su original y bien consolidada propuesta literaria, conjuntando tanto el estilo formal como el experimental. Pareciera que estos cuentos están enlazados (pues se desarrollan en un misma región geográfica y comparten algunos personajes), pero en su conjunto no constituyen una trama en común.

La historia de la adolescente Eréndira, es la más conocida y controversial de este volumen. Sin embargo, los lectores y los coleccionistas no deben basar su juicio en esta única obra, pues estarían descartando otras seis geniales muestras de la literatura del autor colombiano.

lacandidaerendiraEl presente libro resulta propicio para definir el género llamado realismo mágico; como sabemos, los escritores agrupados en esta tendencia expresan las emociones valiéndose de la narración de hechos prodigiosos o insólitos. De modo que, en los cuentos aquí presentados encontraremos extravagancias tales como: hombres con alas, mares que despiden un olor a rosas, seres que crecen aún después de muertos, mariposas de papel que cobran vida, peces que vuelan en el aire, por mencionar sólo algunos. Lo que más llama la atención, es que estos detalles extraños son asumidos por los personajes como parte de la normalidad y jamás se cuestionan.

Por consiguiente, la linea divisoria entre la literatura fantástica y el realismo mágico queda muy difusa. No obstante, asumimos que García Márquez permanece dentro de los parámetros del realismo porque a fin de cuentas, no se decanta de lleno en la ficción sobrenatural; sino que solamente recurre a detalles. Para nosotros los lectores, esto significa que no debemos tomar al pie de la letra los sucesos narrados. La presencia de estos elementos bizarros, significa otra forma de utilizar los símbolos; implica un recurso creativo para crear metáforas con el fin de reforzar los sentimientos y las ideas expresadas en los cuentos.

En las redes podemos encontrar numerosas opiniones de lectores escandalizados por las historias de este tipo de libros, basando sus juicios en la moralidad y la autenticidad de los hechos narrados. Se nos olvida que la literatura se entiende como un arte; un juego creativo e ingenioso de interactuar con las narraciones, en donde importan más los símbolos y los mensajes intrínsecos, que la moralidad y la probabilidad de los detalles superficiales.

Así pues, no debemos tomarnos tan en serio la inverosimilitud de un personaje como Eréndira, en especial cuando nos enteramos de que ejerce la prostitución en medio del desierto y que tiene que atender diariamente una fila interminable de clientes. El significado de este personaje es mucho más profundo y posiblemente tenga poco que ver con lo sexual. En mi interpretación, tal vez se refiera a la explotación que por siglos efectuaron las naciones europeas en perjuicio de las naciones indígenas. Dicho esto, comenzamos con la valoración desapasionada de cada uno delos cuentos:

“Un señor muy viejo con alas enormes” inicia el volumen de manera contundente. Sorprende la perfección con la que el autor construye sus frases, puesto que ninguna palabra sobra. Está claro que es un cuento de inspiración kafkiana, pues los conflictos son un tanto absurdos, el significado no es obvio y el desenlace es impredecible. Trata sobre el hallazgo de un hombre con alas (y de la torpeza con que la que se le trata). A los seres humanos nos gusta el circo y preferimos la opción cómoda y preestablecida de la religión, en lugar de abrir los ojos a los verdaderos prodigios de la existencia humana.

Si nosotros los lectores latinoamericanos consultáramos con mayor frecuencia las lecturas de Kafka, Faulkner y hasta la misma Biblia, entenderíamos mucho mejor a García Márquez, nuestro gran paladín de la literatura.

“El mar del tiempo pedido” es deliberadamente confuso y misterioso, apto para lectores bien concentrados y buscadores de significados ocultos. Se ubica en un desafortunado pueblo costero, en donde en lugar de enterrar a los muertos se les lanza al mar. Ahí no se escucha música a menos de que Don Catarino (uno de los pobladores menos broncos) repare su viejo tocadiscos; cuando por fin suena, estimula los recuerdos y agita el alma de los difuntos. El cuento podría ser tomado como una metáfora de la muerte, ilustrando la fugacidad de la existencia y la banalidad de la riqueza.

“El ahogado más bello del mundo” es más sencillo, breve y hasta humorístico. Nos habla del cadáver de un hombre gigantesco a la orilla del mar, del que no se puede descubrir su procedencia. Sin embargo, el pobre ahogado levanta una gran inquietud y admiración entre los lugareños. A estas alturas del libro, nos damos cuenta de que los personajes religiosos de García Márquez son seres incómodos (causantes de conflicto), no así los símbolos bíblicos, que aparecen constantemente de manera benigna y reveladora. Este cuento estupendamente bien escrito, podría ser una alegoría sobre Jesucristo.

Bajo el maravilloso título de “Muerte constante más allá del amor” encontraremos el más breve, sencillo y mundano de los relatos de este libro. Trata sobre los últimos días del poderoso senador Onésimo Sanchez.

“El último viaje del buque fantasma” es un relato experimental en donde el autor nos demuestra que puede escribir un cuento de una sola frase (al estilo de Jerzy Andrzejewski). Por supuesto, esa frase resulta enorme, abarcando ocho páginas en las que no encontraremos un solo punto. Daremos por sentado que el estilo innovador extrañará a los lectores primerizos, además de que la historia resultará difícil interpretar; el título nos sugiere un enorme barco que encalla y luego desaparece, pero me inclino a pensar que el escritor en realidad está hablando de ballenas. Usted deberá leer este relato para generar su propio criterio.

“Blacamán el bueno, vendedor de milagros” es un relato humorístico que nos habla de un charlatán, supuesto curandero y fakir (al parecer, inspirado en un personaje real).

Muchas veces creemos que la literatura debe escribirse basándose en un lenguaje académico e imitando las ideas trascendentales de los grandes pensadores y aristócratas. En cambio, García Márquez prueba que también se puede ser brillante sacando provecho de la sabiduría popular y de las ingeniosas frases del pueblo llano.

Aquí encontraremos uno de los narradores más sorprendentes; sus expresiones graciosas y avispadas se mezclan con los recursos literarios modernistas, dando por resultado enormes párrafos con frases repletas de colorido y humor. Se trata de un cuento brillante y original, desgraciadamente, el hecho de que sea coloquial no significa que sea tan fácil de leer.

La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada es el cuento más largo y el único que se divide en (siete) capítulos. Por esta vez el autor evita las vanguardias para centrarse en un estilo simple que nos remite al cuento oriental o inclusive del cuento de hadas (¿No es Eréndira, en el fondo una especie de “cenicienta” o “bella durmiente”?). La trama es escandalosa: una adolescente que es explotada sexualmente por su propia abuela, en medio de un ambiente de contrabandistas. El escritor suaviza nuestra indignación gracias a la narración de los acostumbrados hechos prodigiosos. Desafortunadamente, a la altura del sexto capítulo el narrador cambia inexplicablemente el tono y el desenlace se complica de manera innecesaria, rompiendo con la perfección lograda hasta el momento. Bueno, nadie es infalible, ni siquiera García Márquez.

En resumen, tenemos un potente libro de cuentos, que pone en evidencia que el género fue dominado a placer por el escritor colombiano; baste mencionar un par de muestras; “Un señor muy viejo con alas enormes” y “El ahogado más bello del mundo”. Por otra parte, el imperfecto cuento de “Eréndira” resulta muy provechoso para aprender a valorar la literatura, más allá de los sucesos de la trama. Finalmente, es importante reconocer que García Márquez no es un escritor recomendado para principiantes, pues sus influencias del modernismo están muy presentes. Espero que esta reseña sea de utilidad para quién desee descubrir (o disfrutar nuevamente) sus libros.


Valoración: Muy bueno.
Título(s): La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada.
Año de publicación original: 1972.
País: Colombia.
Género: Cuento modernista / Realismo mágico.
Extensión: 160 páginas.
Dificultad de lectura: Dificultad media.
Autores con obras similares: Juan Rulfo, Miguel Angel Asturias.

Introducción a la Literatura Japonesa Moderna.

La literatura japonesa merece una mención especial, porque representa a una nación admirable, capaz de levantarse de sus cenizas para convertirse en un ejemplo de desarrollo económico y cultural. La narrativa del país del sol naciente refleja la riqueza espiritual de una cultura ancestral, así como los valores y las angustias de la actual sociedad japonesa.

La tradición oral y el misticismo japonés han dado lugar a una de las literaturas fantásticas más ricas e interesantes. Además, el encuentro con la brutal realidad de algunos momentos de la historia, ha motivado la creación de obras literarias dotadas de un realismo doloroso y de un heroísmo aleccionador, ofreciendo su propia visión filosófica ante la vida. Por si fuera poco, muchos de los autores proponen un punto de vista alternativo sobre el amor y el erotismo, con una belleza poética que raya en la perfección.

Recordemos que en este blog nos enfocamos en escritores de narrativa (Novela, cuento y relato) cuya obra se ubica en los siglos XIX y XX (Después del nombre de cada escritor se agrega el título de alguna de sus obras más importantes).

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La literatura de la mano de la historia: La era Meiji.

Japón fue por muchos siglos, un país cultural y comercialmente cerrado, en donde la economía feudal permaneció intacta y los valores se quedaron estancados. Sin embargo, a mediados del siglo XIX la necesidad de abrirse al mundo se convirtió en un asunto ineludible. Tras la renuncia del último Shogún (una especie de jefe militar que acaparaba el poder) y con el ascenso al trono del emperador Mutsuhito, dio inicio la era Meiji. Este dato histórico es importante, porque las nuevas políticas de apertura permitieron a los escritores crear por vez primera, una literatura moderna, semejante a la que se conocía en Europa.

El acuerdo nacional de “hacer las cosas lo mejor posible, sin defraudar a los demás”. está implícito en todas las actividades productivas, y es llevado a un nivel de exigencia muy significativo. Por ello es que la literatura japonesa refleja la angustia de los ciudadanos por estar a la altura de tan elevados ideales.

La nueva mentalidad oficial, creía que todo lo que provenía de occidente era moderno, por lo tanto deseable. Por consiguiente, se impulsaron los planes de estudio en el extranjero y los intercambios culturales. Las principales influencias literarias que llegaron al país fueron procedentes de Francia. Muchos escritores jóvenes tomaron como modelo las novelas naturalistas de Emile Zolá y el realismo perfeccionista de Gustave Flaubert. En el campo del relato corto, la picardía y el terror de Guy de Maupassant se asimilaron muy naturalmente, pues se asemejaban a los cuentos de la tradición fantástica del país del sol naciente. En efecto, la restauración Meiji se distingue por su influencia Parisina.

Esta etapa significó un gran progreso social y cultural. Sin embargo, su campaña radical de occidentalización también tuvo efectos negativos, pues pretendía sustituir tradiciones profundamente arraigadas, poniendo en su lugar costumbres extrañas a los ojos de los ciudadanos. Las obras literarias del momento reflejan estas dificultades de adaptación, ilustrando las lógicas resistencias de quienes buscaban preservar la identidad japonesa. Los dos escritores que mejor asimilaron las influencias y los cambios estéticos fueron Natsume Soseki y Mori Ogai.

La narrativa japonesa hace eco del heroísmo de quién no se rinde ante las peores adversidades. Sin embargo, también ejerce una crítica hacia el sistema económico, que si bien traerá la riqueza al país, provocará también la pérdida de valores importantes, produciendo vacíos en el alma de los seres humanos.

natsumesosekiNatsume Soseki es considerado el padre de la novela japonesa moderna y también el escritor más leído y querido del japón. En su juventud, cumplió un periodo de aprendizaje en el Reino Unido, experiencia que le resultó de gran utilidad para sacudirse la influencia francesa y destacar en medio del nuevo espíritu aperturista. No obstante, en sus libros, Soseki clama por que el japonés no imite ciegamente a occidente, sino que evolucione desarrollando su propia identidad. La primera parte de su carrera se distingue por sus novelas satíricas (Soy un gato, Botchan), mientras que en la segunda, su afán es más trascendental y filosófico (La puerta, Kókoro). Según la profesora y traductora Kayoko Takagi: “El tema central de la literatura de Soseki es el ego humano”.

moriogaiPor su parte, Mori Ogai (Vita sexualis) pone mayor énfasis en el rescate de los valores del pasado, destacando las cualidades del viejo Japón. Si alguien desea explorar el lado exótico del Japón milenario debe leer a Ogai. Es importante señalar que, para los escritores japoneses de esta época, el valor didáctico de la literatura es importante; no en un afán “moralista” ni religioso, sino obedeciendo al impulso patriótico y perfeccionista de progreso. El acuerdo nacional de “hacer las cosas lo mejor posible, sin defraudar a los demás”. está implícito en todas las actividades productivas y es llevado a un nivel de exigencia muy significativo. Por ello es que la literatura japonesa (además de ejercer crítica social y diagnosticar el alma humana), refleja la angustia de los ciudadanos por estar a la altura de tan elevados ideales.


La era del militarismo:

Con frecuencia se dice que la historia es cíclica y que se basa en movimientos pendulares. Esto viene a colación porque cuando falleció el emperador Mutsuhito y la era Meiji llegó a su fin, dio paso a una etapa más oscura: la era del militarismo japones. La estabilidad lograda hasta entonces fue rota por el extremismo político de las primeras décadas del siglo XX. El emperador Hirohito permitió que los militares recuperaran el control de las instituciones y establecieran un régimen nacionalista similar al fascismo europeo. Debido a sus afanes de expansión, el país se ganó muchos enemigos y termina participando en la segunda guerra mundial con los resultados que todos conocemos. El fracaso del militarismo japonés es pagado de manera brutal por la población; la locura de la guerra provocó la muerte de cerca de dos millones de personas, además de la destrucción total de gran buena parte del territorio.

La ruina nacional provocada por las bombas atómicas, generó una literatura particularmente dolorosa, marcando un antes y un después en la memoria de la humanidad. Naturalmente, los escritores se resistieron primero al militarismo y luego a la destrucción, creando una narrativa de la resistencia. Los autores más importantes son el novelista Junichiro Tanizaki (La llave) y Ryunouske Akutagawa (Kappa) este último considerado como “el padre del cuento japonés moderno”.

yasunarikawabataEmpero, el escritor más representativo es el poético y perfeccionista Yasunari Kawabata (primer japonés ganador del premio Nobel de literatura). Este escritor ofreció una alternativa bella y elevada al sinsentido de la guerra y desde su primera novela corta (La bailarina de Izu) logra desarrollar un estilo sobrio, reposado y melancólico. Otras muestras de su alcance literario son “País de nieve” y “El sonido de la montaña” cuya prosa bella y exacta resulta difícil de igualar. Cabe mencionar que los escritores japoneses hablan con soltura y desde hace mucho tiempo de un tema poco abordado en occidente: La sexualidad senil. Para comprobarlo baste consultar “Confesión impúdica” de Tanizaki o “La casa de las bellas durmientes” de Kawabata.

La clave de la resurrección del Japón fue el que sus ciudadanos pudieran ejercer la autocrítica y -aún dentro de la catástrofe- fueran capaces de canalizar un aprendizaje provechoso de la historia. Mucho de este proceso liberador proviene del ejercicio catártico que es leer y escribir literatura.


La ocupación y la posguerra:

Toda guerra es traumática y toda ocupación es humillante. El gobierno japonés fue controlado por las fuerzas militares de los Estados Unidos de 1945 a 1952. De modo que la autoestima del país estaba por los suelos y los ciudadanos sobrevivientes se encontraban en un estado de vulnerabilidad extrema. Hechos de esta magnitud necesariamente se ven reflejados en la literatura, cuyas historias fueron de vital importancia para superar el tabú de la guerra; un tema del que todos evitaban hablar. (Nuevamente encontraremos parentesco con la narrativa gala, por las similitudes de la ocupación alemana de Francia).

La aceptación incondicional al sistema capitalista y a la democracia occidental (aunado con el nuevo conflicto norteamericano en Corea), significaron la recuperación pronta de la soberanía. Así el país retoma la tendencia aperturista y las nuevas generaciones se someten de manera natural a la educación pro-occidental. Japón aspira a convertirse en un país líder, en cuanto a valores democráticos y económicos… y lo logra.

yukiomishimaYukio Mishima es el escritor más destacado de la reconstrucción japonesa. Su obra (y también su contradictoria personalidad) refleja el idealismo y la frustración de una etapa convulsa, teniendo como ideal la idea de “regeneración de la nación asiática”. Sus novelas y relatos se distinguen por haber desarrollado dos vertientes; una suave y respetuosa de los valores tradicionales (El rumor del oleaje), así como otra faceta más bien aguerrida y experimental (El marino que perdió la gracia del mar), observando gran influencia de las vanguardias occidentales. Su suicidio evitó que permaneciera siendo elegible para ganar el Nobel.


“El milagro japonés”:

La clave de la resurrección del Japón fue el que sus ciudadanos pudieran ejercer la autocrítica y (aún dentro de la catástrofe) fueran capaces de canalizar un aprendizaje provechoso de la historia. De vital importancia fue sublimar los afanes revanchistas, sustituyéndolos por la determinación inquebrantable por construir nuevamente una nación poderosa y respetada. Mucho de este proceso liberador proviene del ejercicio catártico que es leer y escribir literatura. En cuestión de veinte años, el país se encontraba totalmente recuperado, esperando un nuevo florecimiento económico y cultural.

kenzaburooeLa narrativa de esta etapa, comparte ese arrojo, haciendo eco del heroísmo indomable frente a las peores adversidades. Sin embargo, también ejerce una crítica hacia el sistema económico, que traerá la riqueza al país, pero también provocará la pérdida de valores importantes creando un vacío en el alma de los seres humanos. Los escritores más destacados son tanto el renovador y extremoso Kobo Abe (La mujer de la arena) como el versátil Kenzaburo Oé (Una cuestión personal). Este último es uno de los escritores más reconocidos, al grado de ser considerado “el maestro de la nueva generación de escritores japoneses”. Sus obras son altamente apreciadas por su conmovedora sinceridad. Por todo ello le fue otorgado el premio nobel de literatura en 1994.

KazuoIshiguroHablando del Nobel más reciente; Kazuo Ishiguro (Los restos del día, Nunca me abandones) es un caso especial, pues a pesar de haber nacido en Japón, desde muy pequeño fue llevado a vivir en Inglaterra. Por esa razón es que el novelista escribió sus obras en lengua inglesa. De cualquier manera, vale la pena mencionarlo, pues sus inspiradoras historias son poseen una admirable cualidad introspectiva admirable y una nutrida conciencia por los hechos históricos. Agreguemos a estas consideraciones el hecho de que sus obras tratan sobre la problemática del japón militarista y de la posguerra. Ishiguro debe estar en nuestra lista.


La actualidad:

El crecimiento de Japón es una labor sostenida y a largo plazo; hoy en día, tenemos un país desarrollado, poderoso y completamente abierto al mundo. Los términos anglosajones estan omnipresentes en la ropa, en la música pop, en los productos de consumo y en el habla de todo el pueblo. Esto no está mal visto, sino por el contrario, se tolera y se fomenta; el pueblo japonés recuerda su pasado y no desea repetirlo. La riqueza ha elevado el nivel de vida de los ciudadanos pero no les ha traído la tranquilidad financiera que les ayudase a bajarse del frenético tren de la exigencia productiva. Los japoneses vuelcan en el consumo los vacíos que la sociedad capitalista les produce, así como las angustias de vivir en un sistema productivo de excelencia, en donde el fracaso y la pereza son algo inadmisible.

harukimurakamiHaruki Murakami es el escritor más reconocido de la actualidad y la clave de su éxito se basa en su visión globalizada. Sus historias se apoyan en referencias occidentales de todo tipo (música, historia, libros), guiños al lector occidental que resultan muy útiles en el sentido mercadológico pero también en el literario. El traductor y catedrático Carlos Rubio López expresa su opinión: “Murakami no es lo que parece. Sus posturas literarias parecen muy occidentales, pero en espíritu es un autor profundamente oriental”, para ello, analiza la vertiente fantástica de novelas como “Kafka en la orilla” y “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”. Los seres sobrenaturales que  aparecen en su literatura son parte integral de la tradición religiosa y artística del japón. Finalmente Murakami también tiene una vertiente realista y existencial (Tokio Blues) en la que trata de explicar los vacíos del alma nipona, en especial la de los más jóvenes.

La ruina nacional provocada por las bombas atómicas, generó una literatura particularmente dolorosa, marcando un antes y un después en la memoria de la humanidad. Naturalmente, los escritores se opusieron; primero al militarismo y luego a la destrucción, creando una narrativa de resistencia.

yokoogawaOtro rasgo de la literatura nipona que hemos de celebrar, es que (por fin) el Japón tradicional ha cedido en su hegemonía machista. Las escritoras están figurando en el plano estelar en el que merecían estar desde hace mucho tiempo. Mencionaremos tan sólo dos ejemplos: la novelista Hiromi Kawakami (El cielo es azul, la tierra es blanca) ha logrado gran popularidad entre el público  lector, pero también el afecto de la crítica especializada. Por su parte, Yoko Ogawa (La fórmula preferida del profesor) ha gozado del elogio del Nobel Kenzaburo Oé, asi como la obtención de todos los premios literarios de su patria. Ambas escritoras han sido traducidas al español y posiblemente algunas de sus obras se consideren clásicas en el futuro.

Como vemos, la literatura nipona es original y abundante. En un próximo articulo hablaremos más a fondo sobre los libros de estos grandes escritores. De momento habremos de valernos de esta guía para empezar a leer más novelas japonesas.

Guillermo Castro.

Natsume Sóseki: Kokoro.

“Kokoro” es una palabra japonesa difícil de traducir. El concepto que encierra podría significar algo así como “el corazón de la vida” o “el alma de las cosas”; es decir, la quintaesencia, o la médula de la existencia humana.

kokoroCon este ambicioso título fue bautizada la novela más famosa del escritor clásico Natsume Sóseki, que gracias a la editorial Impedimenta se encuentra disponible en los países de habla hispana. Afortunadamente esta edición presenta una nueva e impecable traducción, fruto del trabajo en conjunto de Yoko Ogihara y Fernándo Cordobés, especialistas en letras japonesas. El libro (presumiblemente una obra maestra) observa el potencial suficiente para satisfacer tanto a jóvenes primerizos como a lectores ya familiarizados con la narrativa japonesa; una literatura lenta, bella, cotidiana, íntima y trágica; de gran originalidad y poderío psicológico, pero también con una encantadora sencillez.

Estamos frente a una novela de formación que trata sobre la relación de amistad entre un adulto taciturno y misántropo, (al que simplemente se le denomina “Sensei”) con un joven estudiante, obsesionado con la personalidad huraña y esquiva de su nuevo camarada. Este alumno (protagonista y narrador de nuestra historia), desea conocer las razones por las que “Sensei” se ha alejado de la sociedad y se ha sumido en el silencio.  Pues bien, con esta descripción  podemos deducir que el tema será el aislamiento, sin embargo la culpa también jugará un papel fundamental en las actitudes de los personajes.

La historia se propone “curar en salud” los errores que pudieran cometer los más jóvenes. De ahí que sea una lectura obligatoria en las aulas japonesas.

Lo que más llama la atención es la original estructura de la novela; las dos primeras partes tituladas “Sensei y yo” y “Mis padres y yo” abarcan la mitad del libro, mientras que la tercera parte: “El testamento de Sensei” comprende el resto del libro, siendo la que justifica la enorme fama que goza esta obra literaria. Los capítulos son abundantes y fugaces, dando la sensación de un avance muy rápido. La forma de escribir es un tanto minimalista, remitiéndose a hacer las descripciones estrictamente necesarias y a relatar los hechos de manera sobria.

Otra peculiaridad es el manejo del tiempo; las dos primeras partes registran los hechos presentes, mientras que el resto del libro nos revela los hechos del pasado, como si se tratase de dos novelas independientes, de las cuales abordaremos primero la “secuela”. El autor se vale de este recurso “inverso” para crear la suficiente expectación por conocer las causas que originaron los trágicos acontecimientos del presente.

Sobra decir que no estamos frente a una historia de acción, sino de ideas y sentimientos. “Kokoro” nos ejemplifica como en las relaciones humanas nos aferramos a las personas que nos ignoran, e ignoramos a las personas que nos aman. Psicológicamente hablando, encontramos esa juvenil tendencia a la “sustitución del padre” pues el protagonista (al ver cercana la ausencia de su progenitor) busca llenar el hueco en la persona de su “Sensei”). Finalmente la novela nos sugiere que el replegarse y optar por el aislamiento siempre tendrá consecuencias negativas.

La costumbre tan japonesa de “callar para evitar perturbar al prójimo” se vuelve contra los personajes de manera feroz.

Al ser un libro originalmente publicado en 1918, Natsume Sóseki, confronta el momento histórico que vivía la nación nipona. La tragedia de sus personajes se equipara con el ocaso de la era Meiji, pues hechos verídicos como la muerte del emperador Mutsushito y el suicidio del general Nogi, influyen enormemente en las decisiones que habrán de tomar los personajes.

En resumen, tenemos un bildungsroman de lectura sorprendentemente rápida (me recuerda a las novelas más ágiles de Hermann Hesse) y que nos hace comprender con empatía el comportamiento contradictorio de los seres humanos. Aunque la historia esté basada en pequeños sucesos cotidianos, logra llegar al corazón (kokoro) de las cosas. Al leerla, experimentamos una sensación de reveladora y hermosa melancolía, como si los sentimientos quedasen suspendidos en la conciencia callada de los personajes. Me ha gustado muchísimo.


Valoración: Muy bueno.
Título(s): Kokoro / Corazón / El corazón de las cosas.
Año de publicación original: 1918
País: Japón.
Género: Novela de formación / Novela filosófica.
Extensión: 300 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Excelente (Ed. Impedimenta)
Temas: Aislamiento / Culpa / Juventud.
Autores con obras similares: Yasunari Kawabata, Hermann Hesse.

Roald Dahl: Historias Extraordinarias

Famoso por sus historias para niños (Matilda, Los Gremlins, Charlie y la fábrica de chocolates), el escritor Británico Roald Dahl escribió también cuentos para adultos. La producción disponible en castellano consta de cuatro libros que pueden encontrarse con relativa facilidad en Editorial Anagrama. El que hoy habremos de comentar es “Historias extraordinarias”, volumen que consta de siete relatos de naturaleza muy diversa, tanto en procedencia, como en temática y estructura.

El calificativo de “extraordinarios” no significa que estos sean los mejores cuentos del autor, pero sí los más atípicos.

historiasextraordinariasEfectivamente, se trata de un volumen variopinto, con ficción, pasajes autobiográficos y algunas muestras de cuento fantástico. Si bien, el género puede variar, la forma de narrar siempre será simple y fácil de asimilar. La principal cualidad del autor es la prolífica imaginación que dota a la realidad de ese elemento mágico que tendemos a olvidar mientras vamos envejeciendo. En el mejor de los casos, Dahl logra posicionar su propia visión de la literatura fantástica, liberándose de la seriedad, la moral y la rigidez del realismo literario; en el peor de los casos, sus descripciones pueden ser un tanto redundantes y sobre-explicadas, y sus historias (al menos en este libro) demasiado heterogéneas. Por lo tanto, “Historias extraordinarias” puede llevarnos de la ilusión a la decepción, o en su defecto, del escepticismo al entusiasmo ferviente. Aquí todo es posible.

Algunos de los cuentos parecen estar basados en  leyendas populares (como “El chico que hablaba con los animales”) o en notas periodísticas (como “El tesoro de Mildenhall”, único cuento de no-ficción que escribió Dahl en toda su vida). Estas obras cumplirán con la labor de hacernos pasar un buen rato, pero quizás no nos lleguen a deslumbrar. En cambio “El autoestopista” es un relato más interesante, cercano al realismo americano de nuestra época y que trata sobre un personaje bribón y sagaz cuya construcción psicológica no tiene nada que ver con la literatura para niños.

Por su parte, “El cisne” provoca una respuesta emocional muy significativa. Este cuento se ubica en el terreno argumental que más naturalmente se le da al escritor británico;  es decir, la infancia y sus dificultades. La trama es la siguiente: dos pubertos idiotas procedentes de un estrato social marginado, se divierten a costa de un niño más pequeño, llegando a niveles de despreciable crueldad.

Esta historia de bullyng extremo provoca gran indignación. De no ser por el atinado (y muy literario) desenlace, estaríamos hablando simplemente de un ardid melodramático y vulgar.

La joya del libro es “La maravillosa historia de Henry Sugar”, cuento largo en forma de “muñecas rusas” (es decir, una historia dentro de otra; como las famosas matrioshkas). Trata sobre un hombre rico y ocioso que descubre el secreto para desarrollar los poderes espirituales de los yoguis hindúes. Sin embargo, sus intenciones no parecen ser muy nobles. Durante catorce capítulos, Dahl convence y emociona como en ningún otro cuento de este volumen. Por si fuera poco, la presunción de “veracidad” de la historia, permite al narrador proponer dos desenlaces diferentes (un final literario y un final verídico) y como suele suceder en estos casos, la ficción literaria supera a la realidad.

Por último, encontraremos los dos únicos relatos autobiográficos que Dahl escribió en vida, entre ellos “Pan comido”, redactado en plena segunda guerra mundial, cuando el escritor aún se desempeñaba como aviador de la Fuerza Aérea Británica. En su primer esbozo, el autor narra el accidente aéreo que sufrió en una misión al norte de África. Curiosamente, este es el único ejemplo de modernismo que encontraremos en todo el libro, pues el narrador salta de la realidad a la inconsciencia, desarrollando el conocido recurso del dialogo interno.

“Racha de suerte” es lo más cercano a una autobiografía, pues tiene como objetivo explicarnos cómo es que Dahl se convirtió en escritor. Los fragmentos más interesantes son (usted adivinó) aquellos en los que habla de su infancia. Al leerlo uno podría conjeturar que ese grave problema que enfrentamos en la actualidad llamado bullying podría tener sus orígenes en el antiguo sistema educativo Inglés. Verá usted; en los internados de ese país (todavía en pleno siglo XX) “educar” significaba validar una cadena de palizas propinadas por los más fuertes en detrimento de los más débiles.  El director  inicia la cadena humillando al profesor; el profesor tiene la facultad de golpear a los alumnos y el alumno mayor tiene el derecho a golpear al alumno menor.

Es posible que la organización represiva de los antiguos internados ingleses, persista hoy en día en forma de Bullying. Bueno, si no queremos concederle crédito a Dahl pues ahí está Charles Dickens para despejar nuestras dudas.

Como detalle curioso, el autor nos ofrece una muestra de su propia grafología, reproduciendo pequeños textos de su puño y letra, pertenecientes a su original cuaderno de apuntes.

“Historias extraordinarias” es un buen libro, pero quizás no el adecuado para iniciarse en la apreciación de este escritor, ya que no corresponde a una muestra verdaderamente representativa de sus trabajos más celebrados. Este libro es más bien un compendio de sus trabajos más originales y atípicos. Me parece además que el estilo del autor no es perfecto, quedando en desventaja frente a los grandes maestros del cuento fantástico. Sin embargo, es posible que en otras obras (me viene a la mente “Relatos de lo inesperado”) podamos hacernos una mejor idea del genio narrativo de Roald Dahl.


Valoración: Bueno.
Título(s): Historias Extraordinarias.
Año de publicación original: 1977.
País: Reino Unido.
Género: Cuento fantástico, autobiografía.
Extensión: 225 páginas.
Dificultad de lectura: Poca dificultad.
Traducción: Puede mejorar (Anagrama)
Temas: Infancia / Bullyng / Situaciones cotidianas
Autores con obras similares: Antoine de Saint-Exupéry, Charles Dickens.

Emile Zolá: Naná (Una novela naturalista)

Los nobles se acuestan con las prostitutas, las señoras “bien” coleccionan amantes; los matrimonios sobreviven gracias a arreglos inconfesables, los periodistas venden fama, los misóginos esclavizan, los jóvenes se suicidan, la patria se cae y la única que saca realmente provecho es Naná, esa desvergonzada con la que todos se acuestan.

Introducción:

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Edición de “Alianza Editorial”

La corriente literaria llamada naturalismo, tiene entre sus objetivos “reproducir la realidad con una objetividad documental, tanto en los aspectos sublimes como en los vulgares“. Con esta lógica era de esperarse que Émile Zolá (principal impulsor de este movimiento) tarde o temprano abordara el tema de la prostitución. El autor francés publicó en 1880 “Naná” la decimoséptima novela del ciclo de los Rougon-Macquart, cuya trama nos cuenta las andanzas de una joven meretriz. Además nos ofrece un minucioso estudio acerca del arrabal y el cabaret, así como un profundo análisis psicológico sobre la mente caprichosa y desvergonzada de las prostitutas. La intención de Zolá era equiparar el fugaz ascenso y la perversión de Naná con la condición efímera y decadente del segundo imperio francés (1853-1870).

La trama y su alcance:

Naná surge de la barriada, como una magnífica flor que brota en el estercolero, Tras cumplir una etapa de explotación callejera, hace su debut “artístico” en el teatro de variedades, siendo su deslumbrante belleza y voluptuosidad el motivo de su gran éxito. Muy pronto Naná, llega a lo más alto de la sociedad parisiense, convirtiéndose en la ramera preferida de nobles, burgueses y aventureros; llevando a muchos de ellos a la ruina económica y moral. La protagonista acapara la acción y los matices, luciendo un rol dominante comparado con el resto de los personajes. Ella es heroína y villana; víctima y victimaria; la principal agresora y la ultrajada. La novela le pertenece por entero.

El autor nos muestra el libidinoso espectáculo de los aristócratas y la codicia de las trepadoras que aflojando sus ropajes se ofrecen gustosas frente a los nobles. Completando un cuadro de desoladora decadencia veremos a chulos, incautos, vivales, parásitos, viciosos y promotores “artísticos” conviviendo en un aquelarre de armoniosa civildad. Nadie se estorba, nadie se delata, pero todos pecan.

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Edición de “Cátedra”

Los nobles se acuestan con las prostitutas, las señoras “bien” coleccionan amantes; los matrimonios sobreviven gracias a arreglos inconfesables, los periodistas venden fama y prestigio a cambio de posición, los misóginos esclavizan, los jóvenes se suicidan, la patria se cae y la única que saca provecho es Naná, esa desvergonzada con la que todos se acuestan. El placer sexual y el apego por los lujos son los dos eslabones que hermanan a la aristocracia con el bajo mundo. La cadena del dinero fluye exprimiendo a unos y engordando a otros, pero sin asentarse en ningún lado. El vicio y el despilfarro van de la mano.

Chulos, incautos, vivales, parásitos, viciosos y “promotores artísticos” conviven en un aquelarre de armoniosa civildad; donde nadie se estorba, nadie se delata, pero todos pecan.

En ese sentido, el personaje del Conde Muffat, es el que con mayor insistencia busca los favores sexuales de Naná. Este hombre complaciente y falto de carácter experimenta un abominable conflicto interior, en el que pelean a muerte su castrante religiosidad y los instintos animales reprimidos durante toda su juventud. Este es uno de los personajes más desdichados y contradictorios de Emile Zolá, y su destructiva forma de proceder no presagia nada bueno.

El capítulo VII sería el más interesante, pues ahí colisionan las personalidades de Naná y el Conde Muffat, dando paso a una  relación ampliamente destructiva (para que haya explotación es necesario contar seres deseosos de exprimir y ser exprimidos; para que exista una pasión verdaderamente perversa se necesita involucrar a una consciencia profundamente religiosa). Este brutal encuentro deriva en una torcida manera de ejercer la sexualidad, con sus subsecuentes complicaciones sentimentales. Este capítulo podría rivalizar con los mejores pasajes de Dostoievski y de Victor Hugo, (aunque no podemos dejar de lado que la verdadera inspiración de Zolá, es el prolífico Balzac, cuya “comedia humana” no puede encontrar mejor secuela).

La estructura:

La novela se divide en catorce capítulos de nutrida extensión, presentando un estilo de narración directo y asequible. Las descripciones son apenas las justas y los abundantes diálogos facilitan la comprensión de una trama extremadamente sencilla. La única dificultad que presenta esta novela es la enorme cantidad de personajes secundarios, quienes además se mueven en escenas multitudinarias ambientadas en lugares públicos como el teatro, el hipódromo y los grandes salones. En un principio, esta abundancia de nombres podría abrumar al lector, sin embargo, no es menester identificarlos “al dedillo”, pues la historia no presenta ramificaciones ni conflictos de trasfondo que pudieran complicarnos. De modo que la lectura será muy ágil y si habremos de tomarnos un tiempo en completarla, será por su extensión y no por su complejidad.

El placer sexual y el apego por los lujos son los dos eslabones que hermanan a la aristocracia con el bajo mundo.

Conclusión:

Esta obra literaria nos ofrece una lectura estimulante, pues posee un valor sociológico digno de llamar la atención. Asimismo la deslumbrante penetración psicológica desplegada en el carácter infantil y veleidoso de la protagonista, resulta determinante. Empero, hablando estrictamente de literatura (y particularmente en el arte de la novela) podríamos afirmar que “Naná” es un personaje en extremo dominante, pues prácticamente todas las escenas giran en torno a su persona. De modo que estaríamos hablando de una novela “unidimensional” que carece de la complejidad y la riqueza argumental de otras obras del autor (como por ejemplo “Germinal”).  Pese a todo “Naná” termina convenciendo, gracias a su minucioso estudio social, su morbosa sordidez, la indiscutible veracidad y la brillante introspección.


Valoración: Muy bueno.
Año de publicación original: 1880.
País: Francia.
Género: Novela social / Novela erótica.
Extensión: 520 páginas.
Dificultad de lectura: Fácil de leer.
Traducción: Muy mala (Alianza/Cátedra)
Temas: Prostitución, decadencia moral.
Autores con obras similares: Honoré de Balzac, Victor Hugo.


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Edición de “Penguin”

Por desgracia, la traducción de Florentino Trapero (que presentan las editoriales Alianza y Cátedra) se encuentra totalmente rebasada por el tiempo. Desde las primeras páginas notaremos un vocabulario en extremo arcaico y una construción poco respetuosa del estilo. Es posible que el traductor haya despedazado muchas de las frases contundentes de Zolá. (Por traducciones como ésta es que los nuevos lectores evitan los libros clásicos). Por todo ello, recomiendo consultar la traducción de José Escué que alternativamente nos ofrecen las editoriales Penguin y Debolsillo.